Abdelkader al-Husayni (en árabe عبد القادر الحسيني; también escrito como Abd al-Qadir, Husseini, y otras versiones) (1907 - 8 de abril de 1948) fue un dirigente nacionalista de los árabes palestinos en la primera mitad del . Fue un militante activo en los disturbios de los años 1930 en el mandato británico de Palestina, en particular durante la Gran Revuelta Árabe. Luego, al-Husayni dirigió a las fuerzas irregulares palestinas en la guerra árabe-israelí de 1948, hasta que murió en la batalla de Qastal el 8 de abril de 1948.

Familia y primeros años Los Husayni eran una poderosa familia de Jerusalén. Su padre, Musa, fue alcalde de Jerusalén en los años 1918-1920, y su tío Hajj Muhammad Amin al-Husayni fue Gran Muftí (clérigo musulmán cargado con la responsabilidad sobre los lugares santos) de la ciudad (1921-48). Abdelkader estudiaba por la Universidad Americana en El Cairo, y logró una licenciatura en química. En los años 1930 al-Husayni fue uno de los miembros fundadores del Congreso de Musulmanes Educados. El CME se manifestaba contra políticas en el mandato que llamaron: "discriminatorias hacia los árabes". Para apaciguarlo, el gobierno le designó un puesto en el departamento de asentamiento, pero solo mantuvo el empleo durante un corto período, pues en 1936 ayudó a montar la Gran Revuelta Árabe. Como otras personas de su familia, Abdelkader fue miembro del Partido Árabe de Palestina (al-Jizb al-'Arabi al-Filastini) y su secretario general, sirviendo además como redactor del periódico partisano Al-Liwa(لواء; "La Brigada").Levenberg, Haim (1993). Military Preparations of the Arab Community in Palestine: 1945-1948. London: Routledge, p. 6. y también escribiendo en otros periódicos como Al-Yamiyya al-Islamiyya (إلجامعةالإسلامية; "La Asamblea Islámica").

La Revuelta En los años 1936-39 los árabes palestinos, bajo la dirección del Alto Comité Árabe, un cuerpo dominado por el Gran Muftí Amin al-Husayni, Abdelkader al-Husayni mandó bandas irregulares de rebeldes al área de Jerusalén atacar personas y propiedades judías o británicas. Su ayudante fue Hasan Salameh, que tomó el poder en las ciudades árabes de Lod y Ramla, las cuales tienen posiciones estratégicas en el camino Jerusalén-Jaffa. Al cabo de la Revuelta, que fue un fracaso completo, todos los líderes huyeron fuera del mandato. Abdelkader al-Husayni pidió asilo en el reino de Irak, animando al militar nacionalista Rashid Ali al-Kailani en su toma del poder en abril de 1941. El régimen de Rashid Ali tuvo las mismas esperanzas de al-Husayni: Acabar con la influencia de las potencias europeas en el mundo árabe. Los militares iraquíes aprovecharon los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial para atraer respaldo alemán. El golpe de Estado de Rashid Ali provocó una invasión británica para impedir la influencia del III Reich en Irak. Después de otra fuga apresurada de Irak, Husayni viajó por los estados árabes, llegando a Egipto en 1946.

Vuelta al Mandato Británico de Palestina El 29 de noviembre de 1947 la ONU ratificó un programa de partición para terminar con el mandato británico y crear dos estados independientes (uno árabe y otro judío). La Agencia Judía, cuerpo gubernamental del Yishuv (el asentamiento judío en el mandato), aprobó el plan. Sin embargo el Alto Comité Árabe, dirigido por el Gran Muftí, lo rechazó y con el apoyo de los estados árabes le declaró la guerra al Yishuv. La partición del mandato estaba planeado para el 14 de mayo de 1948, por ello los estados árabes no ingresaron fuerzas armadas al mandato hasta entonces para no causar un conflicto con Gran Bretaña. En diciembre de 1947 Abdelkader al-Husayni regresó a la zona de Jerusalén y formó, Con Hassan Salameh, el Yaish al-Yihad, una fuerza irregular que sumaba alrededor de 1300 soldados. Abdelkader al Husayni distribuyó sus fuerzas en el sector central de Palestina, participando en el asedio de Jerusalén (9 de noviembre de 1947-18 de julio de 1948), mientras que Salameh operó con sus tropas en el sector Lod (Lida)-Ramala (Ramallah).

Actuación durante la guerra

Polémica sobre su capacidad militar Entre sus contemporáneos, la figura de Abdelkader al-Husayni fue polémica, y sus capacidades militares muy discutidas: entre sus hombres fue muy carismático y hasta venerado, pero sus competidores por el liderazgo de las tropas árabes, como Fawzi al-QawuqjiEntrevista con Yeosuah Palmon, citada entre otros por David Ben Gurion, “Yoman Hamilhama (Diario de la Guerra)”, vol I, p. 330 y Ismail Safwat, tenían en poca estima sus dotes militares y lo despreciaban, y por su escasa capacidad para atraer partidarios ajenos a los seguidores del Muftí se le dio en los zocos y los cafés árabes (verdaderos centros de reunión de la vida social) el apodo burlesco de Cabo Qader.Efraim Karsh. ”Palestine Betrayed. Yale University Press” (2010) p.121, citando un informe del Cuartel General británico en Palestina

Sin embargo, tras su muerte en el campo de batalla, y sobre todo tras las sucesivas derrotas árabes que han hecho que los árabes busquen referentes valiosos entre sus mandos militares, su figura se agigantó, se acallaron las críticas y ha pasado a la Historia como un gran caudillo árabe.

Asalto al Bloque Etzion y la "Batalla por la carretera de Jerusalén" En realidad, la capacidad de Abdelkader Al-Husayni y sus tropas para luchar en una guerra convencional era muy escasa, como tuvo ocasión de comprender muy pronto, nada más comenzadas las hostilidades entre árabes y judíos. El 14 de enero de 1948 Al-Husayni encabezó personalmente un ataque con más de mil milicianos sobre el Bloque Etzion (Kfar Etzion) que se saldó con un rotundo fracaso; los árabes sufrieron unos doscientos muertos y, al menos, un número similar de heridos, y la confianza de la población en sus mandos militares sufrió un duro golpe. La derrota supuso un golpe tanto más humillante cuanto que se había dado aviso a los pueblos árabes vecinos y centenares de aldeanos estaban esperando, con sacos y cestos, la victoria de Abdelkader para irrumpir el Bloque y saquearlo hasta los cimientos.Efraïm Karsh, op.cit (2010) p.104Guerra Civil durante el Mandato de Palestina

Aunque al día siguiente una compañía de 35 soldados de la Haganah fue sorprendida y liquidada, hasta el último hombre, por la aplastante superioridad numérica de una fuerza de centenares de milicianos, ello no supuso un consuelo para Al-Husayni. Falto de instrucción militar, pero no de inteligencia, tomó conciencia del escaso nivel de entrenamiento de sus hombres en comparación con los combatientes judíos, y decidió cambiar su estrategia a la guerra de guerrillas, intentando bloquear completamente la carretera a Jerusalén, que transcurría por el desfiladero de Bab-el-Ued, y conseguir así la rendición de Jerusalén y la derrota de los judíos.

La táctica usada era muy sencilla: sus espías informaban cuando un vehículo o convoy judío se acercaba a la carretera que llevaba a Jerusalén; dada la alarma, centenares de milicianos de los pueblos esparcidos a lo largo de la ruta convergían sobre el punto de la emboscada; se colocaba una barrera para impedir el paso y otra a retaguardia para evitar la retirada; cerrada la trampa, se atacaba -con una neta superioridad numérica, posicional y de potencia de fuego- a los vehículos que hubiesen quedado dentro, hasta que se conseguía su rendición, la muerte de los defensores o estos eran rescatados por los ingleses o la Haganah.

En todo caso, se conseguía el objetivo a largo plazo que era impedir el aprovisionamiento de la ciudad. Si los vehículos que circulaban eran británicos (un convoy militar pasaba dos veces al día) no se producían ataques.

Esta estrategia, basada en la sorpresa, la superioridad numérica, y una retirada rápida tras el ataque, tuvo mucho éxito e hizo aumentar la popularidad de Al-Huseyni entre los partidarios del Muftí. Gracias a las victorias rápidas, el botín de los saqueos, y un número relativamente bajo de pérdidas humanas en comparación a las batallas en cambio abierto o los ataques a los kibutz sus hombres estaban siempre dispuestos a acudir a la llamada de las armas.

Para finales de marzo de 1948 la Jerusalén judía estaba en grave riesgo de verse obligada a la capitulación, lo cual hubiera supuesto, muy probablemente, la derrota de un Israel aún no nacido. El 31 de marzo, un convoy de sesenta vehículos proveniente de Hulda fue atacado y obligado a retroceder, perdiendo diecinueve de ellosLapierre, Dominique; Collins, Larry. "Ô, Jérusalem!" Ed R. Laffont. Pg 234 y sufriendo 17 bajas mortales.Joseph, Dov. The Faithful City. The Siege of Jerusalem, 1948. Simon and Schuster, 1960. Pg 88

El mismo 31 de marzo, por la noche, en una reunión celebrada en el domicilio de David Ben Gurion en Tel Aviv, se decide lanzar la Operación Najshon que los altos mandos de la Haganah llevaban algún tiempo preparando, siguiendo directrices del órgano provisional de gobierno de los judíos, para intentar romper el sitio de Jerusalén.

Como una de las posiciones clave a conquistar destacaba el poblado de Qastal o Qastel, sin el cual resultaba imposible dominar la carretera a Jerusalén.

Batalla de Qastel y muerte Al-Qastal (hoy la ciudad israelí Mevaseret ZionUna historia de Qastel simpática a los árabes), a unos seis kilómetros de Jerusalén, era en 1948 un poblado árabe cuya importancia estratégica era, para la batalla de Jerusalén, incalculable (véase "aquí" un mapa en el que Qastel está marcada con la letra "F"). Los judíos no podían desencadenar la "Operación Najshón" sin dominar una serie de puntos claves, uno de ellos Qastel.

El 2 de abril de 1948, a medianoche, una compañía del 4.º batallón del Palmach, con base en Kiryat-Anavim, y dirigida por Uzi Narkis, desencadenan un asalto sobre la población, cuya escasa guarnición no puede resistir el ataque y abandona el poblado. Era la primera vez que un pueblo árabe caía en manos de los judíos. En Damasco, donde se celebraba una reunión especial del Comité Operativo de la Liga Árabe a la que asistía Abdelkader Al Husayni, la noticia cayó como una bomba. Al Husayni ordenó a su lugarteniente Kamal Irekat que reconquistara la población y pidió más municiones y armas modernas a la Liga Árabe. Safwat, generalísimo del Ejército de Liberación Árabe, desconfiando del Muftí y sospechando que la situación de los partidarios del Muftí no eran tan desesperada como afirmaban, le negó su ayuda:

Al Husayni respondió amargamente:

Y ante la negativa de la Liga Árabe, que argumentaba que los combatientes de la "Guerra Santa" del Muftí eran bisoños y podían perder las armas modernas ante la Haganah, Al Husayni se despidió con un fúnebre presagio:

Mientras tanto, la ofensiva iniciada por Kamal Irekat e Ibrahim Abu Dayieh, con unos cuatrocientos milicianos, había intentado desalojar al destacamento de la Haganah -unos setenta hombres, encabezados por Motke Gazit- que habían relevado al Palmach. Los judíos tuvieron que replegarse, ante la superioridad numérica, al interior del poblado, que no había podido ser volado, como se había ordenado para que no sirviera como base árabe. Sin embargo, la escasa previsión logística de los atacantes -faltos de municiones de refuerzo y avituallamientos- y la baja por herida de granada de Irekat hizo fracasar este primer ataque.

La operación Najshon dio comienzo el día 5 de abril, con un ataque de diversión sobre el cuartel general del Comandante Supremo de los Combatientes de la Guerra santa y jefe nominal de Al-Husayni, Salameh. 1500 hombres de las Brigadas Guivati y Harel tomaron el control de la ruta y forzaron el bloqueo de Jerusalén. Significaba el fracaso, al menos momentáneo, de la estrategia de Al-Husayni.