Asensio Julià Alvarrachi, apodado el Pescadoret o PeixcadoretAlejos Morán (2011), p. 247. (Valencia, 1753-Madrid, 21 de octubre de 1832), fue un pintor y grabador español de escasa y mal conocida obra, relacionado en algún momento de su vida con Francisco de Goya, que dejó de él dos retratos. Al estar en la línea de Goya, Asensio también recorre las diferentes estéticas en su obra pictórica, que dan comienzo al Romanticismo.
Biografía
miniatura|izquierda|Goya, Retrato de Asensio Juliá, h. 1798, óleo sobre lienzo, 54,5 x 41 cm, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza. Firmado «Goya a su amigo Asensi»
Hijo de Matías Julià, peixcador, y de Jacinta Alvarrachi, según la copia certificada de la partida de bautismo recogida con su expediente matrimonial, fue bautizado el 11 de mayo de 1753 en la parroquia de San Andrés de Valencia. A la profesión paterna se debe el sobrenombre de el pescadoret por el que en ocasiones es conocido.Blanco Mozo (2013), p. 348.
Estudió en la Real Academia de San Carlos de Valencia, donde está documentado entre 1771 y 1775 y donde en 1773 obtuvo el segundo premio de pintura de la 3ª clase, por detrás de Rafael Ximeno Planes.Ester Alba Pagán, «Asensio Juliá Albarrachi», Diccionario biográfico español, Real Academia de la Historia. En 1778 se estableció en Madrid, según lo declarado por él en el citado expediente matrimonial, pero no se tienen noticias de su actividad en la corte hasta el 17 de febrero de 1783, cuando presentó la solicitud para ser admitido como alumno en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En ella, falseando su edad, decía tener 23 años, lo que explica el que en algunas fuentes aparezca como nacido en 1760.Blanco Mozo (2013), pp. 348-349. La alegada fecha de establecimiento en Madrid también es dudosa pues consta que a mediados de abril de 1782 se encontraba en Catarroja donde se incorporó como dibujante al viaje arqueológico por Andalucía, Extremadura y Portugal de Francisco Pérez Bayer, que se prolongó hasta el 20 de diciembre del mismo año, finalizando su recorrido en Madrid. De las anotaciones de Pérez Bayer se desprende que Juliá realizó al menos sesenta y seis dibujos de restos arqueológicos variados, pero en los manuscritos que recogen las investigaciones de Pérez Bayer, fragmentariamente conservados en la Universidad de Valencia, la Biblioteca Nacional de España y la Real Academia de la Historia, solo en la copia aquí conservada se encuentran unos pocos dibujos, a su vez copiados por Vicente Noguera de los originales.Gil Salinas, Rafael, «Un capítulo inédito de la juventud de Asensio Julià (1753-1832): el viaje literario por Andalucía y Portugal en 1782», en Jiménez, Lourdes (ed.), Liber Amicorum a Francesc Fontbona, historiador de l'art, Barcelona, Generalitat de Catalunya, 2019, , pp. 148-155.
De su paso por la academia madrileña la única noticia es la referida a la citada matrícula, ignorándose cuánto tiempo permaneciera en ella y quiénes fuesen sus profesores. No hay constancia de que se presentase a ninguno de los premios anuales convocados por la institución. La suposición de que tuviese como maestro a Mariano Salvador Maella se justifica exclusivamente por su paisanaje. El 30 de agosto de 1797 contrajo matrimonio con Rosa Fabre, hija de un cocinero francés, en la iglesia de San Martín de Madrid.Blanco Mozo (2013), p. 349. En 1808 bautizaron en la iglesia de San Sebastián a su única hija, Jacinta Julià.Blanco Mozo (2013), p. 355. miniatura|Escena de una comedia, óleo sobre lienzo, 43 x 46cm. Cuadro pintado hacia 1798 para la Alameda de Osuna, atribuido a Asensio Juliá. Madrid, Museo del Prado«Escena de una comedia», ficha de la obra en la Colección del Museo del Prado.
El primer contacto con Francisco de Goya se creyó ver en una carta dirigida por el aragonés a su amigo Martín Zapater fechada en Madrid el 5 de agosto de 1789, en la que Goya comentaba: Se ha afirmado en alguna ocasión que el así mencionado era precisamente Asensio Julià, interpretando que la alusión a él se hacía como pintor y profesor de «ornamentos» y no como maestro de obras, pero Ansón Navarro ha podido demostrar que Goya se refería al arquitecto aragonés Joaquín Asensio Martínez, recomendado en efecto por Zapater, que aprobaría el examen de maestro de obras en la Academia solo cuatro días después de la fecha de la carta.Ansón Navarro, Arturo, ««Revisión crítica de las cartas escritas por Goya a su amigo Martín Zapater», en Boletín del Museo e Instituto «Camón Aznar», LIX-LX, Zaragoza, 1995, pp. 274-275.
Hacia 1798 se fecha el pequeño retrato con la dedicatoria «Goya a su amigo Asensi» del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, en el que está representado de cuerpo entero con utensilios de pintor, en pie, delante de unos andamios que se ha sugerido podrían ser los empleados en la pintura de los frescos de la ermita de San Antonio de la Florida, encargo recibido por Goya ese año y para el que habría contado con la colaboración de Juliá.Mar Borobia, «Retrato de Asensio Julià», ficha de la obra en la colección del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Pita Andrade (2008), p. 92, aceptando la identificación del retratado con Asensio Julià, advierte no obstante «el escaso parecido» con el fechado en 1814. miniatura|El náufrago, h. 1816, óleo sobre lienzo, 58,2 x 44,7cm, Valencia, Museo de Bellas Artes de Valencia Juliá aparece en el retrato con una elegante bata delante de unos andamiajes. La fuerte luz que penetra en la estancia por la derecha ilumina la pequeña figura, destacando especialmente el altivo rostro. La pincelada empleada es muy suelta, a base de rápidos toques de color.
Su aportación a los frescos de San Antonio de la Florida debió de limitarse a la preparación de materiales, sujeción de cartones y restantes cometidos propios de un ayudante, no advirtiéndose en la ejecución de los frescos mano distinta de la de Goya.Ruiz Pardo, Juan, «Restauración de las pinturas murales de Goya en la ermita de San Antonio de la Florida», en Pita Andrade (2008), p. 143.
La más estrecha relación con Goya de la que hay plena constancia documental ocurre ya en agosto de 1808, en los festejos por la proclamación como rey de Fernando VII tras la primera salida de las tropas francesas de Madrid como consecuencia de la batalla de Bailén. Asensio Julià se encargó de la decoración de la fachada de la casa del limeño Tadeo Bravo de Rivero en la plazuela de San Martín, en la que pintó la Fidelidad limeña, alegoría femenina portadora de un medallón con el retrato del rey esbozado por Goya y ejecutado por Julià «bajo la dirección del célebre D. Francisco Goya».Blanco Mozo (2013), p. 358.Ansón Navarro (2013), p. 219.
Obra miniatura|El duelo o El desafío, óleo sobre lienzo, colección privada La obra pictórica conocida de Asensio Julià es de pequeño tamaño, con temas militares —relacionados con la guerra de la independencia— y motivos alegóricos o de asunto dramático como El duelo, que enfrenta a un general español y un oficial francés,Ansón Navarro (2013), p. 224. El náufrago, donado por su autor a la Academia de San Carlos de Valencia en 1816, presumiblemente con objeto de obtener el nombramiento de académico de mérito.Ansón Navarro (2013), p. 228. y El ajusticiado, adquirido en 2003 por el Museo de Bellas Artes de Valencia.Ansón Navarro (2013), p. 230. Estas temáticas están muy relacionadas con argumentos semejantes que Goya utilizó en algunas de sus pinturas y hacen de Julià un pintor poco convencional inmerso en los prolegómenos del romanticismo.
De su dedicación al retrato ha llegado un elegante Retrato de José Camarón y Meliá a sus 38 años, es decir, de hacia 1798, con cierto aire goyesco,Ansón Navarro (2013), p. 214 y fig. 6, pero la adscripción del lienzo al Museo del Prado, tras salir a subasta en Christie's Madrid en 2007 no tiene confirmación en la colección del museo. y una copia del autorretrato de Goya atendido por el doctor Arrieta, ambos en colección particular.Ansón Navarro (2013), p. 233. Del autorretrato de Goya hizo, al parecer, dos copias, pero una se ha perdido.
Revisten cierta importancia dentro de su producción los dibujos preparados para ser grabados por otros artistas. El primer encargo conocido, de 1796, es el de dos dibujos —conservados en la Calcografía Nacional— para la serie de estampas llamada de La Artillería volante, que fueron grabados en talla dulce por Rafael Esteve,Ansón Navarro (2013), p. 214. otro valenciano retratado por Goya. Esteve, además de trabajar con Julià en varias ocasiones, firmó, junto con Fernando Selma, también grabador valenciano, la declaración de pobre protocolizada por Julià y su mujer en 1803, probablemente en relación con algunos problemas surgidos en torno a la herencia dejada por sus padres en Valencia.Blanco Mozo (2013), p. 354. También firmó como dibujante por pintura de Goya el retrato de Francisco Bayeu grabado por José Vázquez (1804) y proporcionó dibujos para grabados de Francisco de Paula Martí, con quien del mismo modo tuvo relación estrecha, pues además de esa colaboración lo nombró su albacea en un testamento fechado en 1802.Blanco Mozo (2013), p. 352.
Además se conocen dos estampas satíricas firmadas por él al aguafuerte y aguatinta: ««El heroico Marqués de la Romana saca de la esclavitud a la desolada Galicia, y la infunde nuevo ser»,«El Heroico Marques de la Romana saca de la esclavitud á la desolada Galicia, y la infunde nuevo ser», ficha de la obra en la Colección del Museo del Prado. anunciada en el Diario de Valencia del 1 de mayo de 1810, lo que hace pensar que huyese de Madrid tras la entrada de Napoleón para refugiarse en Valencia, y «Una alegoría taurina de la Guerra de la Independencia» en la que el torero es el Hércules Britano, en alusión al duque de Wellington.Blanco Mozo (2013), pp. 362-363.«Allá va cuarta estocada Por el Hércules Britano Al Padre de la Torada», ficha de la obra en la Colección del Museo del Prado.
La volubilidad de su firma —que se presentaba como «A. Juliá», «Asensi Julià», «Asensi Chuliá», «Ascensio Cholia» o sin rúbrica alguna— podría interpretarse como prueba de esta modestia. Ahora bien, estas vacilaciones sobre su nombre podrían también ser interpretadas, al menos en parte (la variación «Julià» / «Chulià»), como señal de que el pintor era valencianoparlante. Así lo demostraría el hecho de que la dedicatoria de Goya mencionada arriba esté dirigida a «Asensi» (es el nombre con el que el pintor se referiría a sí mismo) y no a la versión castellanizada de «Asensio».
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