miniatura|350px|Plano de Madrid, realizado por Pedro Teixeira en 1656. En este año, ya estaba levantada la cerca de Felipe IV, que estableció los límites históricos del Madrid de los Austrias, al impedir el crecimiento de la ciudad hasta entrado el . miniatura|250px|Chapiteles de la Casa de la Villa en la calle Mayor de Madrid. miniatura|250px|Localización del Madrid de los Austrias en una imagen satelital del casco urbano de la ciudad, tomada en 2002. miniatura|250px|El Convento de San Felipe el Real en una xilografía de 1878. En la parte inferior del edificio, se aprecia la lonja, conocida como mentidero de la villa. Las covachuelas de la base eran utilizadas como puntos de venta de todo tipo de artículos. Fue construido en la primera mitad del en el solar que hoy ocupan las Casas de Cordero, en la embocadura de la calle Mayor.
Por Madrid de los Austrias, también llamado barrio de los Austrias, se conoce una amplia zona de la capital española, sin entidad administrativa, correspondiente al primitivo trazado medieval de la ciudad y a la expansión urbanística iniciada por los monarcas de la Casa de Austria, a partir de los reinados de Carlos I y, especialmente, de Felipe II, que, en el año 1561, estableció la Corte en Madrid. A efectos turísticos, el nombre se emplea para promocionar los conjuntos monumentales de una gran parte de los barrios administrativos de Sol y Palacio, que representa aproximadamente una cuarta parte de la citada zona. Además de su acepción geográfica, el término Madrid de los Austrias también tiene una acepción histórica. Según esta perspectiva, la expresión se emplea para designar la evolución, preferentemente urbanística, de la ciudad entre los reinados de Carlos I (r. 1516–1556), el primero de los Austrias, y Carlos II (r. 1665–1700), con el que se extinguió la rama española de esta dinastía. También se utiliza con notable frecuencia la denominación de Madrid antiguo para designar esta parte de la ciudad.
Límites Los límites del Madrid de los Austrias difieren significativamente según el punto de vista adoptado, ya sea histórico o turístico.
Límites históricos miniatura|250px|Fuente de Orfeo, en la plaza de la Provincia. Se trata de una reproducción del de la estructura original acabada en 1629. miniatura|250px|Palacio de Viana, del y transformado en el . 250px|miniatura|Vista de la calle del Conde, en la zona de influencia de la calle de Segovia, dentro del barrio administrativo de Palacio, que, junto con el de Sol, articula el recorrido turístico del Madrid de los Austrias.
Durante el reinado de Carlos I, Madrid estaba integrado por dos núcleos principales: el recinto comprendido dentro de la muralla cristiana, de origen medieval, y los arrabales. El casco urbano se extendía, de oeste a este, desde el Palacio Real hasta la Puerta del Sol; y, de norte a sur, desde la plaza de Santo Domingo hasta la plaza de la Cebada.
A partir de 1561, con la capitalidad, la ciudad creció de forma vertiginosa, expandiéndose principalmente hacia el este. El plano de Madrid realizado por Pedro Teixeira en el año 1656, casi un siglo después del establecimiento de la Corte, da una idea precisa de las dimensiones del casco urbano, en tiempos de Felipe IV (r. 1621–1665).
La villa estaba rodeada por una cerca, mandada construir por el citado monarca en el año 1625, levantada, hacia el norte, sobre las actuales calles de Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera (conocidas popularmente como los bulevares); hacia el sur, sobre las rondas de Toledo, Valencia y Embajadores; hacia el este, sobre los paseos del Prado y Recoletos; y hacia el oeste, sobre los terraplenes del valle del río Manzanares.
Extramuros,En referencia a la Cerca de Felipe IV se situaban los jardines, parajes agrestes y recintos palaciegos del Buen Retiro, en la parte oriental de la ciudad; de la Casa de Campo, en la occidental; y del El Pardo, en la noroccidental.
La cerca de Felipe IV sustituyó a una anterior, promovida por Felipe II (r. 1556–1598) y que enseguida quedó obsoleta. Fue erigida para detener el crecimiento desordenado que estaba experimentando la ciudad y actuó como una auténtica barrera urbanística, que limitó la expansión de la urbe hasta el . Fue derribada en 1868.
A grandes rasgos, el espacio comprendido dentro de la cerca de Felipe IV se corresponde en la actualidad con el distrito Centro. Su superficie es de 523,73 hectáreas y comprende los barrios administrativos de Cortes, Embajadores, Justicia, Palacio, Sol y Universidad.
Límites turísticos A diferencia de los límites históricos, perfectamente establecidos a través de la cerca de Felipe IV, la zona promocionada turísticamente como Madrid de los Austrias carece de una delimitación precisa. Se circunscribe a un ámbito sensiblemente menor, que comprende parcialmente los barrios administrativos de Sol y Palacio, pertenecientes al distrito Centro de la capital.
Se estaría hablando de las áreas de influencia de las calles Mayor, Arenal, Segovia, carrera de San Francisco, Bailén y Toledo y de las plazas de la Cebada, de la Paja, Mayor, Puerta del Sol y de Oriente, donde se hallan barrios y áreas sin entidad administrativa, como La Latina, Ópera o Las Vistillas.
Aquí se encuentran conjuntos monumentales construidos tanto en los siglos y , cuando reinó en España la dinastía Habsburgo, como en épocas anteriores y posteriores. Por lo general, todos ellos quedan incluidos en los itinerarios turísticos que utilizan la expresión Madrid de los Austrias. Es el caso de las iglesias medievales de san Nicolás de los Servitas y san Pedro el Viejo, de los siglos y , respectivamente, y del Palacio Real, erigido en el .
En orden inverso, existen monumentos promovidos por los Austrias no integrados en las citadas rutas, al situarse fuera de los barrios de Sol y Palacio. Algunos ejemplos son el Salón de Reinos y el Casón del Buen Retiro, que formaron parte del desaparecido Palacio del Buen Retiro, y los jardines homónimos.
También quedan excluidas de esta clasificación turística zonas de menor valor monumental, pero con un gran significado histórico en la época de los Austrias. Es el caso del barrio de las Letras, articulado alrededor de la calle de las Huertas, donde coincidieron algunos de los literatos más destacados del Siglo de Oro español, tales como Lope de Vega, Miguel de Cervantes o Francisco de Quevedo; o de la Casa de Campo, concebida por Felipe II como una finca de recreo y reserva de caza.
Evolución histórica En la primera mitad del , antes de su designación como capital, Madrid era una villa de tamaño medio entre las urbes castellanas, con cierta relevancia social e influencia política. Tenía entre 10 000 y 20 000 habitantes y formaba parte del grupo de dieciocho ciudades que disfrutaban del privilegio de tener voz y voto en las Cortes de Castilla.
Había acogido en numerosas ocasiones las Cortes del Reino y, desde la época de los Trastámara, era frecuentada por la monarquía, atraída por su riqueza cinegética. Además, uno de sus templos religiosos, San Jerónimo el Real, fue elegido por la monarquía como escenario oficial del acto de jura de los príncipes de Asturias como herederos de la Corona. El primero en hacerlo fue Felipe II (18 de abril de 1528), que treinta y tres años después fijaría la Corte en Madrid, y la última, Isabel II (20 de junio de 1883).
Reinado de Carlos I miniatura|250px|Patio de los Austrias del Palacio Real de El Pardo, fruto de las obras impulsadas por Carlos I en el primitivo castillo de El Pardo. Es de estilo renacentista. miniatura|250px|Pintura del del Real Alcázar de Madrid, que el emperador Carlos I ordenó ampliar hasta duplicar su superficie original. 250px|miniatura|Fachada septentrional, de estilo renacentista, de la Capilla del Obispo. Está situada en la plaza de la Paja. 250px|miniatura|Fachada septentrional de la Casa de Cisneros (1537), orientada a la plaza de la Villa. miniatura|250px|La Casa de la Panadería, en la plaza Mayor, empezó a construirse en tiempos de Felipe II y se concluyó durante el reinado de Felipe III, cuya estatua ecuestre, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca, aparece a la izquierda. miniatura|250px|Aspecto de la Casa de Campo hacia 1634, en una pintura de Félix Castelo. El palacete, jardines y paraje agreste fueron utilizados por Felipe II como lugar de recreo y caza. miniatura|250px|Interior del Monasterio de las Descalzas Reales, fundado en 1559 por Juana de Austria, hermana de Felipe II. miniatura|250px|Patio renacentista del Palacio de los condes de Paredes de Nava, sede del Museo de los Orígenes, edificado en la primera mitad del . miniatura|250px|Exterior de la Casa de las Siete Chimeneas, actual sede del Ministerio de Cultura, uno de los escasos edificios civiles del que se conservan en Madrid. 250px|miniatura|Fachada del Palacio de los Vargas, en la plaza de la Paja. 250px|miniatura|Fachada principal del Real Monasterio de la Encarnación, diseñada por el arquitecto Juan Gómez de Mora. 250px|miniatura|Vista de la plaza Mayor, con la Casa de la Carnicería a la izquierda. El recinto fue concluido por Felipe III, quien transformó el proyecto inicial de Felipe II. 180px|miniatura|Placa instalada en el Convento de las Trinitarias Descalzas, en la que se recuerda que en este lugar fue enterrado Miguel de Cervantes. 180px|miniatura|Portada del Monasterio del Corpus Christi o de las Carboneras, fundado en 1611. Se encuentra en la plaza del conde de Miranda. 180px|miniatura|Estatua ecuestre de Felipe III, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca, finalizada en 1616. miniatura|180px|Fachada principal de la Colegiata de San Isidro. A la derecha se sitúa el edificio del antiguo Colegio Imperial de la Compañía de Jesús. miniatura|180px|Detalle del plano de Madrid de Pedro Teixeira (1656), donde se observa la Ermita de San Antonio de los Portugueses. miniatura|180px|Capilla de San Isidro, dentro del complejo parroquial de San Andrés. A la derecha, se aprecia parcialmente la fachada del Palacio de los condes de Paredes de Nava, actual Museo de los Orígenes. miniatura|180px|Estatua ecuestre de Felipe IV, obra de Pietro Tacca, en su actual ubicación de la plaza de Oriente. miniatura|180px|Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, en la calle de San Bernardo.
Carlos I (r. 1516–1556), el primer monarca de la Casa de Austria, mostró un interés especial por la villa, tal vez con la intención de establecer de forma definitiva la Corte en Madrid. Así sostiene el cronista Luis Cabrera de Córdoba (1559–1623), en un escrito referido a Felipe II:
El emperador impulsó diferentes obras arquitectónicas y urbanísticas en Madrid. A él se debe la conversión del primitivo castillo de El Pardo en palacio, situado en las afueras del casco urbano. Las obras, dirigidas por el arquitecto Luis de Vega, se iniciaron en 1547 y concluyeron en 1558, durante el reinado de Felipe II. De este proyecto solo se conservan algunos elementos que, como el Patio de los Austrias, quedaron integrados en la estructura definitiva del Palacio Real de El Pardo, fruto de la reconstrucción llevada a cabo en el , tras el incendio de 1604.
Otro de los edificios que el monarca ordenó reformar fue el Real Alcázar de Madrid, un castillo de origen medieval, que fue pasto de las llamas en 1734 y en cuyo solar se levanta en la actualidad el Palacio Real. Duplicó su superficie con diferentes añadidos, entre los que destacan el Patio y las Salas de la Reina y la llamada Torre de Carlos I, a partir de un diseño de Luis de Vega y Alonso de Covarrubias.
Entre los proyectos urbanísticos promovidos por Carlos I, figura la demolición de la Puerta de Guadalaxara, el acceso principal de la antigua muralla cristiana de Madrid, y su sustitución por una más monumental, con tres arcos. Fue levantada hacia 1535 a la altura del número 49 de la actual calle Mayor y el 2 de septiembre de 1582 desapareció en un incendio.