Carlos Morla Lynch (París, 1885 o 20 de octubre de 1888El año que con mayor frecuencia figura, sin día ni mes, como el de su nacimiento es 1885; sin embargo, en algunas fuentes, como en la breve biografía con motivo de su muerte aparecida en la Revista de Literatura Chilena (otoño de 1970) se da el 20 de octubre de 1888; esta fecha se encuentra asimismo en otros textos-Madrid, 15 de enero de 1969) fue un músico aficionado, escritor y diplomático chileno conservador y nacionalista, famoso por haber estado destinado en Madrid durante la Segunda República y la guerra civil española y haber dejado unas memorias y un libro sobre su amistad con el poeta Federico García Lorca.
Biografía thumb|izquierda|El padre, Carlos Morla Vicuña
Fue el único varón de los 6 hijos del diplomático, político y escritor Carlos Morla Vicuña —quien de nacimiento se llamaba Carlos Vicuña Zaldívar (1846-1900) y que adoptó Morla, anagrama de moral, a los 16 años y lo legalizó como apellido a los 21—Biografía de Carlos Morla Vicuña , en Historia Política Legislativa del Congreso Nacional de Chile, portal de la Biblioteca del Congreso Nacional, s/f; acceso 28.03.2016Es errónea la leyenda que circula en algunas publicaciones en la red y atribuye el cambio de apellido a Morla Lynch, cuando en realidad fue obra de su padre; como político, este fue diputado y ministro de Exteriores; murió en Estados Unidos, adonde había sido destinado en 1899. y de la escritora feminista, socialité y periodista Luisa Lynch (1864 - 1937). Sus hermanas fueron Nicolasa, Ximena (Vera), Carmen (Nadinko), ambas escritoras, Paz y Wanda; como él, todas nacieron en París, salvo la última, que vio la luz en Washington D. C..María y los espíritus. Diarios y cartas de María Tupper, edición y notas de Wenceslao Díaz Navarrete; Ediciones Universidad Católica de Chile, 2014, p.257; un capítulo está consagrado a las cartas la familia Morla Lynch, entre las que figuran algunas de Carlos a sus hermanas (pp. 246-256) y otro a la correspondencia de este con María Tupper (pp. 257-432). Google Books tiene disponibles en la red fragmentos del libro, entre ellos la página citada. La madrina de Carlos fue la famosa mecenas Eugenia Huici de Errázuriz, quien se convirtió en uno de los seres que más contaron en su vida. "Su proverbial belleza, elegancia, su buen gusto legendario, creador siempre de conceptos nuevos, y su ascendiente en todas las evoluciones del arte, ejercieron desde mi infancia, a la manera de un hechizo, una extraordinaria influencia sobre mí", recordaría más tarde Morla Lynch.Carlos Morla Lynch. En España con Federico García Lorca, Madrid, 1958
Acompañó a la familia en los destinos de su padre, primero en Europa y después en Argentina, Uruguay, Estados Unidos, Japón y nuevamente EE. UU., donde este muere en Búfalo cuando preparaba el pabellón que Chile presentaría en la Exposición Universal que debía celebrarse en esa ciudad. Luisa Lynch, viuda, regresó entonces en 1901 a París, donde tenía sus amistades, y al año siguiente —influida al menos en parte por los consejos de Alberto Blest Gana, de cuya hija Blanca era íntima amiga—, retornó a Chile con sus hijos, quienes gracias a su vida itinerante y a la educación con institutrices habían adquirido una amplia cultura. No asistieron regularmente a colegios, aunque, según Sergio Macías, Carlos sí lo hizo en los últimos dos destinos de su padre: Japón y Estados Unidos.Sergio Macías. «Carlos Morla Lynch, amigo y biógrafo de Federico García Lorca», revista Diplomacia, n.º74, 1988, p.66 Además, Morla Lynch recordará más tarde, en 1910, una experiencia traumática que tuvo en Inglaterra: "Cuando yo era pequeñito, mis padres me recluyeron en un convento inglés, cerca de Londres. Tenía el corazón sensible y pasé la temporada más amarga que es dable imaginar, acongojado, triste y lloroso. Los muchachitos londinense reíanse de mí, de mis trajes de terciopelo y de mis sombreros mosqueteriles. Mi madre no aprendió jamás a vestirme como hombrecito y, al desnudarme la primera noche en el dormitorio del colegio, fue grande la alharaca ante la aparición de mi camisa de hilo, con encajes y cintitas en los hombros. Invadido de nostalgia y de pena ante la broma de estos diablillos, me escapaba a la capilla... En la penumbra me acurrucaba a los pies de la efigie (un santo y el niño Dios) y, en silencio, con las lágrimas que corrían por mis mejillas, confiábales mis cuitas infantiles".Carlos Morla Lynch. El año del Centenario, Santiago, 1921, pp.146-147; citado en el prólogo de Vargas a la edición chilena de Informes diplomáticos sobre la guerra civil española, libro de Morla Lynch que había sido publicado en Berlín en 1939; RIL, Santiago, 2003.
La música formó parte de su niñez y cuando la familia, ya sin el padre, regresó a la Ciudad Luz, el adolescente Carlos quiso quedarse allí estudiando música y no regresar a Chile, pero su madre se opuso. Morla Lynch tocaba el piano y componía; más tarde, musicalizaría algunos poemas de sus amigos.Juan Eduardo Vargas Cariola. «Carlos Morla Lynch y sus Informes diplomáticos», prólogo a la edición chilena de Informes diplomáticos sobre la guerra civil española, libro de Morla Lynch que había sido publicado en Berlín en 1939; RIL, Santiago, 2003
En Chile thumb|left|Luisa Lynch con sus hijos Wanda, Carlos, Carmen, Ximena y Paz Luisa Lynch compró en Santiago, en 1903, una casa estilo Tudor, ubicada en la Alameda 224, donde se instaló con los niños, cuatro adolescentes —Carlos, Ximena, Carmen y Paz— y la pequeña Wanda (Nikolasa, la mayor, había muerto siendo niña). Esa mansión se convirtió en lugar de reunión de artistas, escritores y otros intelectuales.
En 1906 Carlos ingresó en el Ministerio de Exteriores, donde realizó trabajos secundarios, primero anunciando a las personas que iban a ver al ministro —especie de "portero educado" calificó esta labor el propio Morla Lynch—, luego en la Oficina de Partes; en 1910 empezó a trabajar como introductor de diplomáticos, cargo al que renunció en 1915 debido a su bajo sueldo. Tres años antes había contraído matrimonio con María Manuela Vicuña Herboso, más conocida como Bebé Vicuña (1892-1961), había nacido su hijo Carlos (1913-1982)Pablo Neruda. Epistolario viajero, selección, estudio preliminar y notas de Abraham Quezada Vergara; Editorial Ril Editores, Santiago, 2004, notas 230-231, p.95. Google Books tiene disponibles en la red fragmentos del libro, entre ellos la página citada. y su matrimonio "le exigía un tren de gastos superior al que tenían cuando era un joven soltero que vivía junto a su madre".
No está claro qué hizo cuando abandonó Exteriores; solo se sabe que en 1919 La Nación le publicó, con el seudónimo de Almor (anagrama de Morla), como artículos partes de su Diario en el que narraba el mundo del Ministerio durante 1910, cuando fue introductor de diplomáticos en los festejos del centenario de la Independencia de Chile.«Carlos Morla Lynch y su agitada agenda del Centenario», Brugmann Restauradores, 01.10.2010; acceso 30.03.2016
Se reintegró a la carrera diplomática a fines de 1920, después de que Arturo Alessandri resultara elegido presidente. Quizá los vínculos que tenían las Morla con Alessandri, a quien habían conocido en 1907, influyera en el nombramiento de Carlos como primer secretario de embajada chilena en París. La pareja estaba ansiosa por salir al extranjero, en parte para alejarse del lugar donde habían perdido a su primera hija, Verónica, de 4 años de edad.; acceso 03.04.2016
Trayectoria diplomática Carlos Morla se embarcó rumbo a Francia en mayo de 1921. Ya a fines de ese año, asumió temporalmente como encargado de Negocios, después de que Maximiliano Ibáñez renunciara a su cargo; en 1922 llegó el nuevo ministro plenipotenciario, Arturo Alemparte, con quien trabajó hasta ser destinado a España.
En París, Morla y su esposa Bebé tuvieron durante ocho años un salón donde recibían a intelectuales franceses y extranjeros: eran amigos de escritores como Jean Cocteau), músicos (Darius Milhaud), pintores y coleccionistas de arte. "Adoraban esa ciudad[...] Participaban en la vida artística, asistían a los estrenos de Falla, de Stravinski, de los ballets rusos, iban a los vernissages de Picasso y de Foujita, y su traslado les disgustó profundamente", según Andrés Trapiello.
Poco antes de abandonar París, falleció de una difteria la segunda hija de la pareja, Colomba, tragedia sobre la que Alemparte informó al ministro de Exteriores de la época, Conrado Ríos Gallardo.Telegrama de Alemparte a Ríos Gallardo n.º124, 16.08.1928; Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, v. 1144 Morla entonces llegó a pensar en jubilar y regresar a Santiago, pero, después de consultar al Ministerio, desistió al ver la pequeña pensión que recibiría.
España thumb|left|En Madrid, el 25 de septiembre de 1934 Llegó a Madrid en 1928 cuando era embajador el periodista, escritor y político Emilio Rodríguez Mendoza (1873-1960). No congeniaron y Morla tuvo problemas con su jefe hasta tal punto que este, al terminar su misión, envió un duro informe sobre su subalterno. Morla Lych, aseguraba, no prestó "en ningún momento colaboración alguna", fue un "mal funcionario" que demostró "absoluta incapacidad para todo trabajo metódico, útil, serio y sostenido".Juan Eduardo Vargas, Juan Ricardo Couyoumdjian y Carmen Gloria Duhart. España a través de los informes diplomáticos chilenos, 1929-1929; Santiago, 1994, XIX
Reemplazó a Rodríguez en 1930 el exministro de Justicia y del Interior Enrique Bermúdez de la Paz, con el que Morla se entendió de inmediato y con quien tuvo una relación cordial. En el informe que elaboró Bermúdez antes de abandonar España calificaba a Morla de "funcionario competente, trabajador, inteligente, cumplidor de su deber", además de "diplomático distinguido y culto". Con Arturo Alessandri de nuevo en la presidencia, Morla Lynch tenía esperanzas de poder reemplazar en el cargo a Bermúdez, pero el nombrado fue Aurelio Núñez Morgado, quien se hizo cargo de la embajada a comienzos de 1935. Núñez Morgado era senador por Tarapacá y Antofagasta en representación del Partido Radical Socialista, del que había sido uno de los fundadores en 1931 y, según el historiador Ricardo Donoso (1896-1985), con este nombramiento Alessandri "se libraba así de un adversario peligroso, alejaba del territorio a uno de sus cómplices en la conspiración de 1932 y le abría las puertas del Senado a su propio hijo".Ricardo Donoso. Alessandri, agitador y demoledor, t.2, México, 1954, p.136
La casa de Morla Lynch se había convertido, prácticamente desde su llegada a Madrid, en lugar de reunión de los escritores españoles de la época. Por el famoso salón atendido por él y su esposa Bebé pasaron los que más tarde serían incluidos en la Generación del 27, como Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Federico García Lorca, Jorge Guillén o Pedro Salinas, además de otros como Salvador de Madariaga, Eugenio d'Ors o Luis Salinas.José C. Cárdenas. «Morla Lynch y la música», artículo sobre el libro de Carlos Morla En España con Federico García Lorca, Renacimiento, Sevilla, 2008, en el que reproduce fragmentos relativos a la musicalización que hace el chileno de poemas de sus amigos; 05.06.2013; acceso 05.04.2016.