Desiderio Arias Álvarez (Montecristi, 1872 - Gurabo, 20 de junio de 1931) fue un militar dominicano, que alcanzó un gran prestigio y pudo ganarse el respeto de sus seguidores y del pueblo dominicano, posicionándose como uno de los grandes hombres de batalla de la República Dominicana. Ganó alta popularidad entre los pobladores de la Línea Noroeste, especialmente en Montecristi y demás pueblos más aledaños.

Primeros años Nació en 1872 en Peladero, Montecristi. Sus padres fueron Tomas Arias y María Eugenia Álvarez, y sus hermanos Evangelista y Francisco. Arias nace durante el cuarto gobierno de Buenaventura Báez. Siendo aún muy joven se trasladó a Montecristi, donde su prima segunda Calixta Álvarez Vial le recomendó con su cuñado Juan Isidro Jiménes para que trabajara en la casa comercial de J.I. Jiménez & CIA ya que esta estaba casada con Manuel de Jesús Jiménes quien era el hermano de Juan Jiménes. Desiderio se hizo apreciar por su seriedad y don de servicio.

Inicios en la política El 1 de enero de 1902 contrae matrimonio con Simeona Castro, conocida como Pomona, hermana del general Andrés Navarro, un reconocido político y militar de la línea noroeste, y uno de los principales hombres de armas del presidente Jiménez. El 2 de mayo de ese mismo año Vásquez derroca a Jiménez. Al año siguiente se produce otro cambio de gobierno, esta vez le tocó el turno al general Carlos Morales Languasco, quien nombró a Arias como gobernador de Montecristi, cargo que este ocupó hasta 1906, cuando el vicepresidente Ramón Cáceres tomó posesión de la primera magistratura, a raíz de que a Morales lo obligaron a abandonar la presidencia y retirarse del país.

Vida activista y exilio Un año después Desiderio Arias y el general Demetrio Rodríguez se rebelan contra Cáceres en el noroeste, pero el gobierno logra sofocar a los revoltosos. Rodríguez resulta muerto y Arias se va al exilio a Saint Thomas; New York, Estados Unidos; y Ponce, Puerto Rico. Permanece unos años en el exterior, hasta que recibe la noticia de que el presidente Cáceres fue asesinado en una emboscada en la carretera de Haina, en Santo Domingo, frente a la playa de Güibia. En 1911, Eladio Victoria se hizo cargo de la presidencia.

Durante ese período estalla una guerra civil que se extiende por todo el país, y Desiderio Arias se traslada hacia Saint Thomas, donde Horacio Vásquez se prepara para combatir al gobierno de Victoria. Desde allí se dirige con su guerrilla hasta la frontera haitiana, luego entra al país por la Línea Noroeste, específicamente Monte Cristi, donde inicia formalmente los combates.

Participación en la Guerra de los Quiquises En 1912 el país sufrió una de las más crueles luchas, a la cual se le denominó Guerra del Doce, que fue una de las más sangrientas batallas registradas en el país. En ella Arias luchó con valor y demostró sus hazañas de militar de batalla. Esto le permitió demostrar sus excepcionales condiciones de guerrillero, y ganó más fama, mayor popularidad e influencias.

En uno de por lo menos seis casos en los que combatirían en bandos opuestos, dos primos noroestanos se enfrentaron en Montecristi en la contienda desatada en el país en 1912, en las postrimerías del gobierno de la victoria. El general Desiderio Arias Álvarez y su primo segundo Enrique Jiménez Álvarez, esta vez en el bando gobiernista, se enfrentaron cuando siendo el segundo el gobernador de Montecristi, el primero encabezaba los contingentes rebeldes en la región noroestana. El perdón de la revuelta armada se había paseado triunfante por el país, y el único reductor gobiernista era Montecristi, donde fuerzas leales al mando del gobernador Jiménez resistían en las dos fortalezas existentes entonces en aquella ciudad. Estas fortificaciones eran la San Fernando y la Saint Pierre.

ROMPE TREGUA

Después de que los bandos beligerantes hubieran convenido una tregua de doce días, esta fue interrumpida por el general Arias. La tregua había sido pactada con la mediación de los comisionados horacistas general Teófilo Cordero Bidó y el licenciado Carlos F. De Moya, actuando ambos en representación del general Horacio Vásquez. Procedían de Sánchez, donde se ultimaba el acuerdo para la renuncia del presidente Eladio Victoria, a quien sucedería monseñor Adolfo A. Nouel. La ruptura de la tregua se produjo el domingo 24 de noviembre, después de resultar inútil la mediación del cuerpo consular. En la acción hubo más de cuarenta bajas. Según refiere el vocero Voz del Pueblo, que entonces se publicaba en Montecristi, la artillería desde el fuerte Saint Pierre y los nutridos fuegos de fusilería de gobiernistas y rebeldes causaron deterioro en establecimientos comerciales y casas destinadas a viviendas. En el periódico La Información se especifica que entre los muertos solamente hubo uno no beligerante. En vísperas de vencer el armisticio, los cónsules mediadores habían pedido al general Arias una prórroga del mismo; pero Arias no solamente no accedió, sino que rompió el fuego dos días antes del vencimiento. Fue así como en la noche del martes siguiente entraban a la ciudad las fuerzas de Arias, en tanto que la desalojaban y se dirigían a Puerto Plata el gobernador Jiménez y sus soldados.

EN BANDOS OPUESTOS

Entre otras ocasiones en que los primos Arias y Jiménez militaron los bandos contrarios se recuerda la de 1924. Aquella vez Arias y Jiménez habían estado haciendo causa común dentro de la Coalición Patriótica de Ciudadanos, heredara el jimenismo histórico que con el concurso de Arias, postulaba para la primera magistratura el licenciado Francisco José Peynado. Otros entonces abandonaron la Coalición fueron los generales Francisco Antonio Jorge, Leopoldo Espaillat y Apolinar Rey. La renuncia del licenciado Jiménez, quien paso a las filas de la Alianza Nacional- Progresista, constituyó un rudo golpe para el coalicionismo, sobre todo San Pedro de Macorís. Ya antes se había enfrentado Arias y Jiménez a raíz de los sucesos que en 1916 había determinado la renuncia del presidente Jiménez. Este ocupaba la secretaría de Estado de lo Interior Y Policía, en tanto que Arias servía las carteras de Guerra y Marina.

DISCREPAN EN 1930

Otra campaña en la que los parientes Arias y Jiménez estuvieron opuestos fue la llevada a cabo en 1930 para la elevación del general Rafael L. Trujillo a la Primera Magistratura. Mientras que el general Arias hubo de ser uno de los más prestigiosos sustentadores del candidato confederado, el licenciado Jiménez, entonces residente en San Pedro de Macorís, simpatizaba con los desideristas disidentes que allí dirigía el licenciado Froilán Tavares. Triunfante Trujillo, el licenciado Jiménez partió hacia el extranjero. Se estableció en Bogotá, Colombia, y allí murió el 14 de abril de 1942. Como ironía procede señalar que Enrique Jiménez Álvarez, no trujillista de 1930, sale hacia el exilio en 1934, cuando ya su primo el ex trujillista Arias lleva tres años de haber sido víctima de la tiranía.

No solamente no coincidieron Arias y Jiménez en la filiación trujillista, sino que además el segundo fue el padre de bizarro comandante Enrique Jiménez Moya, quien en 1959 encabezó la expedición anti trujillista de Constanza, Maimón, y Estero Hondo. Desiderio Arias, hijo de Tomas Arias y María Eugenia Álvarez Arocha, nació en Las Aguas, Montecristi, hacia 1872. Enrique Jiménez hijo de Manuel María Jiménez Pereira y Calixta Álvarez, nació en Sabaneta el 6 de septiembre de 1879. Sus respectivas madres eran primas hermanas, nietas comunes del español Eugenio Álvarez.

Intervención estadounidense y dimisión de Jimenes En 1914 Jimenes llega nuevamente a la presidencia y de inmediato nombra a Arias como Ministro de Guerra y Marina.Estados Unidos sospechó que Arias daría un golpe de Estado a Jimenes, lo que Washington argumentó para intervenir en el país. Jimenes renuncia de la presidencia mientras en Monte Cristi se arma otra sublevación, pero los estadounidenses logran vencerla.

Toma de posesión de Vásquez, su posterior derrocamiento y ascenso al poder de Trujillo En las elecciones de 1924 Vásquez logra ganar y se pone fin a la intervención estadounidense. Tiempo después, Arias, en alianza con Rafael Leónidas Trujillo y Rafael Estrella Ureña, forma parte de un complot para derrocar a Vásquez. Estrella toma la presidencia provisionalmente.

GENERAL DESIDERIO ARIAS Ministro Agricultura Decreto n.º 1258 del 3 de marzo de 1930, 3 de marzo de 1930 a 31 de julio de 1930. El General Arias permaneció por poco tiempo en el Despacho, porque fue postulado para Senador por la Provincia de Monte Cristi por la Confederación de Partidos, recibiendo licencia por el tiempo que durara el periodo eleccionario mediante el Decreto n.º 1282 del 21 de abril de 1930. Se le concedió otra licencia el primero de agosto de ese año por el Decreto n.º 1324, quedando Encargado de la Secretaría don César Tolentino, a quien se le designó en el cargo el 16 de agosto.

Última sublevación de Arias y posterior asesinato

La publicación del manifiesto al país por parte de Arias profundizó el distanciamiento entre Trujillo y Arias. El texto constituía una especie de autocrítica en la que se expresaba la negatividad de las «guerras civiles» y «los beneficios de la paz,» y se acentuaba la inutilidad de la acción del 23 de febrero. «Él (Trujillo) solo resucitó odios y pasiones, dando una oportunidad mayor que nunca al entronizamiento de la traición y al incremento del crimen, alentando los abusos de autoridad y los excesos del poder”.

El texto expresaba alarma por la marejada de crímenes que se estaban materializando en esos momentos y refería los nombres de las personas asesinadas en los inicios del régimen, tal como la del periodista y dirigente horacista Virgilio Martínez Reyna el primero de junio de 1930, quien había advertido a Vásquez sobre los aprestos conspirativos de Trujillo, y su esposa Altagracia Almánzar, que se encontraba en estado de embarazo. Este crimen horripilante se le imputó al sanguinario general José Estrella, quien al caer en desgracia con el régimen fue apresado y acusado de haber embarazado a tres hermanas. Asimismo, en el manifiesto quedó plasmado el más severo auto reproche del general Arias:

Primeras represalias En los días subsiguientes miembros del ejército asesinaron en el parque Colón de Santo Domingo al general Alberto Larancuent (27 de septiembre de 1930), compañero de lucha de Arias, y al también general Pulú Pelegrín en Puerto Plata así como a Manuel de Js. Gómez.

A todos estos crímenes se adicionan, de acuerdo con el manifiesto, 18 fusilamientos en San Francisco de Macorís, 116 en Puerto Plata y 100 en Moca bajo el pretexto de ser cómplices del general horacista Cipriano Bencosme. Arias denunció también que la noche del 16 de diciembre de 1930, en medio de la carretera Sánchez, y bajo amenazas de armas, se le quería imponer la renuncia de su cargo de senador por la provincia de Montecristi.

Idéntica coacción recibió uno de los diputados del Partido Liberal al día siguiente. Denunció igualmente que el jefe del ejército reemplazó todos los jueces de la corte y de los tribunales que consideraba desafectos.

La conciencia de Arias quedó fuertemente impactada con el asesinato en Sabaneta de Evangelista Peralta (Tío Sánchez), el primero de septiembre de 1930, el guerrillero que en la manigua «le llenaba todos los huecos de la más mínima imprevisión y le ponía a salvo de asaltos», según Rufino Martínez. Los rumores circulantes en la época ubicaban al general Arias y a Estrella Ureña como las próximas víctimas.

Primer intento y repliegue