Santa María Nebaj («Santa María»: en honor a su santa patrona, la Virgen de la Asunción; Nebaj: del ixil, significa «lugar donde nace el agua») es un municipio del departamento de Quiché, en la República de Guatemala. Se encuentra en la región conocida como Franja Transversal del Norte, a 254 kilómetros de la Ciudad de Guatemala y a 91 kilómetros de la cabecera departamental de Quiché, por medio de la carretera departamental Quiché 3 y 6, asfaltada y transitable durante todo el año. Forma parte del área conocido como el triángulo Ixil conformado también por los municipios de Cotzal y Chajul, porque en los tres municipios se habla el idioma Ixil, teniendo cada municipio su propia manera de hablar.
Toponimia: En el caso de Santa María Nebaj, el topónimo «Santa María» proviene de la santa patrona, la Virgen de la Asunción; por su parte, para el topónimo «Nebaj» existen distintas versiones sobre su origen. La más aceptada indica que el nombre no es de origen náhuatl, sino que significa «lugar de nacimiento de agua»”, por la declinación gramatical de la palabra «naab'a'» en el idioma Ixil, que hace referencia a los nacimientos de agua existentes en varias comunidades.
Anteriormente la palabra Nebaj se escribió como «Nabah».
Historia
Época prehispánica
Se localizó en el municipio de Nebaj una pieza de jade del sitio arqueológico Xe'Baj que se encuentra a las afueras del pueblo, que evidencia la historia y cultura del pueblo ixil desde épocas milenarias. La mitología ixil señala la zona como lugar del descubrimiento de este cultivo. El cerro Paxil, en la comunidad de Xolcoay del municipio de Chajul, se considera como el lugar sagrado donde se inició el cultivo de maíz. Algunos historiadores consideran estas afirmaciones como ciertas. describió que el maíz es un cultivo originario de las tierras altas de Guatemala. Otro investigador escribió que el maíz se cultivaba desde el año 3500 a. C.
Clásico Temprano En el Clásico Temprano se observa un crecimiento de ciudades mayas importantes en todo el altiplano del norte. El área ixil está incluida en este auge y nacen los primeros sitios como Nebaj, Chipal, Tzicuay, Sumal y Xacbal. Se encuentran tipos de cerámica provenientes de las tierras bajas, pero la mayoría está más relacionada con las tierras altas. Los sitios ixiles conservaron los nexos más estrechos con el sitio mam de Zaculeu y el sitio awakateka Chalchitán. Sin embargo, hay también estrechos vínculos con el sitio de Chamá en Alta Verapaz, que estaba sobre el río Chixoy, (tal vez Chamá era de habla q’eqchi’ o ch’olana, o ambos). Chamá es famoso por su estilo de cerámica. Piezas del mismo estilo se han encontrado en el área de Nebaj. Esta relación prosigue en el clásico tardío.Becquilin (2001)
Para este período el sitio de Nebaj, (solo el grupo A), al cual los pobladores cercanos lo llaman Xe B’aj, parece haber emergido como el centro regional del área ixil con amplios contactos exteriores. Los gobernantes tienen un estilo de vida parecido a sus homólogos en la región de Petén. Erigen estelas (aunque lisas, no grabadas) con altares. Se entierran en tumbas con la típica falsa bóveda maya, en las cuales descansan los cuerpos en posición extendida.
Clásico Tardío Entre los años de 810 al 830 D.C. el ajaw Noj Yo(k) K’in, (que significa Gran Columna de Sol), gobernaba la región ixil, entre sus títulos estaban ser un Bacab, señor de Aj Siyaj Tun (quizás el nombre clásico de Nebaj) y Ajaw de "Ch’aju", muy probablemente la actual Chajul.
Xe B’aj sigue siendo el centro regional del área ixil. Sus contactos más estrechos son con Zaculeu y Chalchitán, o sea con los del grupo de habla mamense. Luego con los sitios de Sacapulas y del resto del Quiché. Mantiene contactos con las tierras bajas de Petén y de la cuenca del río Usumacinta, pero al parecer más intenso con ciudades de Alta Verapaz, como Chamá y Chipoc en Cobán. Continúan su existencia los sitios más modestos como Chipal, Tzicuay y Xacbal, Ilom mientras nacen aún más centros locales, como Caquixay, Nebaj (grupo B), también Acihtz, Tixchún y Baschuc. Casi todos éstos van a quedarse ocupados hasta la llegada de los españoles.
En sus costumbres funerales siguen reutilizando las tumbas, aunque crean también nuevos entierros. La gente común tiene su propia forma de dejar a sus muertos, las urnas funerarias que fueron encontradas en las zonas habitacionales. Grandes urnas adornadas muchas veces con la imagen del Dios del Sol en su aspecto diurno tanto como nocturno (jaguar). La gran innovación en la arquitectura local de esta época es la cancha de pelota (con extremidades abiertas). Va a ser típico para la plaza ixil de este tiempo.
Postclásico Temprano Esta época se caracteriza por el colapso de la cultura clásica de las tierras bajas. Grandes ciudades como Tikal, Palenque o Cancuen dejan de existir y, con ellos, sus contactos con el área ixil. Desaparece la cerámica polícroma. La gente de los sitios del altiplano (Saqulew) sigue utilizando la misma cerámica doméstica, lo que indica que no viven grandes cambios. En muchos lugares aparecen nuevos elementos arquitectónicos, de origen mexicano, pero aparte de cerámica no se nota en área ixil.
Xe B’aj tal vez sigue jugando su papel regional. Hay un nuevo tipo de sepultura: tumbas rectangulares con mampostería de piedra y luego tumbas menos elaboradas o simple fosas, los cuerpos dejados en posición sentada. La innovación de esta época son los objetos de adorno personal de metal.
Conquista española
miniatura|izquierda|El terreno difícil y la lejanía de los Cuchumatanes, hicieron su conquista difícil.|alt=Vista de una ladera de montaña densamente arbolada y cumbres escarpadas más allá, separado de ellos por una masa de nubes bajas.
En los diez años después de la caída de Zaculeu, los españoles trataron de invadir la sierra de los Cuchumatanes para conquistar a los pueblos chuj y q'anjob'al y para buscar oro, plata y otras riquezas; sin embargo, la lejanía y la dificultad del terreno hicieron que su conquista resultara difícil.
Después de los españoles conquistaron la parte occidental de la sierra de los Cuchumatanes, los ixiles y uspantecos(uspantek) los lograron evadir; estos pueblos eran aliados y en 1529 los guerreros uspantecos estaban hostigando a las fuerzas españolas tratando de fomentar la rebelión entre los quichés. Gaspar Arias, magistrado de Guatemala, penetró en los Cuchumatanes orientales con una infantería de sesenta soldados españoles y trescientos guerreros aliados indígenas y a principios de septiembre había logrado imponer la autoridad española temporalmente en el área que ocupan los modernos poblados de Chajul y Nebaj. Luego, cuando marchaba al este hacia Uspantán, Arias recibió aviso de que el gobernador en funciones de Guatemala, Francisco de Orduña, lo había destituido como magistrado y tuvo que regresar a Guatemala, dejando al mando al inexperto Pedro de Olmos. Olmos lanzó un desastroso asalto frontal a la ciudad, en donde los españoles fueron emboscados por la retaguardia por más de dos mil guerreros uspantecos; los sobrevivientes que lograron escapar, regresaron, hostigados, a la guarnición española en Q'umarkaj.
Un año más tarde, Francisco de Castellanos encabezó una nueva expedición militar contra los ixiles y uspantecos, con ocho cabos, treinta y dos hombres montados, cuarenta soldados españoles a pie y cientos de guerreros aliados indígenas; en las laderas más altas de los Cuchumatanes, en el área que ocupa el moderno municipio de Sacapulas, se enfrentaron contra casi cinco mil guerreros ixiles procedentes de Nebaj y asentamientos cercanos. Las fuerzas españolas asediaron la ciudad y sus aliados indígenas lograron escalar las paredes, penetrar en la fortaleza y le prendieron fuego; los sobrevivientes fueron marcados como esclavos para castigarles por su resistencia. Los habitantes de Chajul, al saberlo, inmediatamente se rindieron y los españoles continuaron hacia Uspantán en donde había diez mil guerreros, procedentes del área ocupada por los modernos municipios de Cotzal, Cunén, Sacapulas y Verapaz; el despliegue de la caballería española y el uso de las armas de fuego decidieron la batalla en favor de los españoles que ocuparon Uspantán y nuevamente marcaron como esclavos a todos los guerreros supervivientes. Los pueblos en los alrededores también se rindieron y en diciembre de 1530 finalizó la conquista de los Cuchumatanes.
Cuando los españoles e indígenas tlaxcaltecas y cholultecas invadieron lo que hoy es Guatemala en la década de 1520, los indígenas de Nebaj y otros poblados ixiles y uspantekos resistieron varios años a la conquista gracias a su ubicación en la sierra de los Cuchumatanes y a la ferocidad de sus guerreros; tras varios años de derrotar los intentos de conquista española, finalmente fueron derrotados en diciembre de 1530, y los guerreros sobrevivientes fueron marcados como esclavos en castigo a su prolongada resistencia.
Doctrina de los dominicos
miniatura|izquierda|Escudo de la Orden de Predicadores.
La Corona española se enfocó en la catequización de los indígenas; las congregaciones fundadas por los misioneros reales en el Nuevo Mundo fueron llamadas «doctrinas de indios» o simplemente «doctrinas». Originalmente, los frailes tenían únicamente una misión temporal: enseñarle la fe católica a los indígenas, para luego dar paso a parroquias seculares como las establecidas en España; con este fin, los frailes debían haber enseñado los evangelios y el idioma español a los nativos. Ya cuando los indígenas estuvieran catequizados y hablaran español, podrían empezar a vivir en parroquias y a contribuir con el diezmo, como hacían los peninsulares.
Pero este plan nunca se llevó a cabo, principalmente porque la corona perdió el control de las órdenes regulares tan pronto como los miembros de éstas se embarcaron para América. Por otra parte, protegidos por sus privilegios apostólicos para ayudar a la conversión de los indígenas, los misionares solamente atendieron a la autoridad de sus priores y provinciales, y no a la de las autoridades españolas ni a las de los obispos. Los provinciales de las órdenes, a su vez, únicamente rendían cuentas a los líderes de su orden y no a la corona; una vez habían establecido una doctrina, protegían sus intereses en ella, incluso en contra de los intereses del rey y de esta forma las doctrinas pasaron a ser pueblos de indios que se quedaron establecidos para todo el resto de la colonia.
Las doctrinas fueron fundadas a discreción de los frailes, ya que tenían libertad completa para establecer comunidades para catequizar a los indígenas, con la esperanza de que estas pasaran con el tiempo a la jurisdicción de una parroquia secular a la que se le pagaría el diezmo; en realidad, lo que ocurrió fue que las doctrinas crecieron sin control y nunca pasaron al control de parroquias. La administración colectiva por parte del grupo de frailes eran la característica más importante de las doctrinas ya que garantizaba la continuación del sistema de la comunidad en caso falleciese uno de los dirigentes.
miniatura|Rey Carlos III de España, promotor de las reformas borbónicas.
En 1638, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas —que les representaban considerables ingresos económicos— en grupos centrados en sus seis conventos: Los conventos estaban en: la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, Amatitlán, Verapaz, Sonsonate, San Salvador y Sacapulas. Específicamente en Sacapulas, la doctrina abarcaba los poblados de Sacapulas, Cunén, Nebaj, Santa Cruz del Quiché, San Andrés Sajcabajá, Zacualpa y Chichicastenango.
En 1754, en virtud de una Real Cédula parte de las Reformas Borbónicas, todos los curatos de las órdenes regulares fueron traspasados al clero secular.