miniaturadeimagen|Atrio y la fachada de la basílica de San Ambrosio, Milán
El románico lombardo es una variante regional del arte románico que se desarrolló en el norte de la península itálica en las últimas décadas del siglo y el siglo . La corriente estilística evolucionó en un área geográfica más amplia que la actual región de Lombardía, e incluía también la región de Emilia y una parte del Piamonte, e influyó en una gran parte de la actual Italia, hasta Umbria, las Marcas, el norte del Lacio y Cerdeña.
Lombardía fue la primera región italiana que recibió las novedades artísticas transalpinas gracias al entonces secular movimiento de artistas lombardos en Alemania y viceversa, que permitió exportar las técnicas constructivas más avanzadas de la época, como las bóvedas de piedra, e incluso algunos rasgos estilísticos como las arcadas colgantes (archetti pensili) y las lesenas (de hecho, en muchos lugares se las llama bandas lombardas).
Desde 2007 el Consejo de Europa impulsa un Itinerario Cultural del Consejo de Europa destinado a valorar, estudiar y promover el patrimonio artístico y el conocimiento del arte románico en Europa:« Transromanica», identificando tres monumentos del románico lombardo de especial interés: la catedral de Módena, la Basílica de San Miguel el Mayor en Pavía y la abadía de Vezzolano.
Arquitectura románica lombarda
Arquitectura románica en Lombardia miniaturadeimagen|200px|basílica de Santa María la Mayor en Lomello miniaturadeimagen|Iglesia de San Teodoro, Pavía. miniaturadeimagen|Interior de San Ambrosio, Milán
La Lombardía, entendida como región amplia que incluía también Emilia y una parte del Piamonte, fue la primera zona que recibió las novedades artísticas de más allá de los Alpes, gracias al movimiento de artistas lombardos a Alemania y de los mismos alemanes que llegaban. Estas influencias fueron reelaboradas siguiendo esquemas típicamente italianos, como los de la abadía de Pomposa (del Maestro Marzulo), consagrada en el año 1026, con un campanario iniciado por el Maestro Deusdedit en el año 1063. Se puede ver allí una original decoración en dos colores, por el uso de ladrillos blancos y rojos, y, por primera vez en Italia, la fachada aparece decorada con esculturas, en este caso bajorrelieves esculpidos finamente y calados, con viñas y animales inspirados a las estofas sasánidas de Persia. También el campanario es precoz sea por tipología (aislado en relación con el cuerpo de la iglesia, según un modelo que luego se hizo típicamente italiano), sea por el estilo de la decoración, con bandas verticales (llamadas bandas lombardas) y lesenas (o arquillos rematando los muros, que dan la impresión de movimiento de los muros, perforada por la apertura de ventanas con arcos cada vez más amplios. Se piensa que estas características han sido importadas del mundo bizantino y armenio.
Una de las iglesias más antiguas que aún se conservan con elementos significativos de la novedad del estilo románico es la basílica de Santa María la Mayor en Lomello, construida entre 1025 y 1050, con fuertes referencias a la arquitectura otoniana: fue una de las primeras iglesias italianas que cubrió las naves laterales con bóvedas de crucería, en lugar de las tradicionales viguerías. En el interior, en lugar de las columnas habituales en las basílicas se dispusieron soportes con dos semicolumnas adosadas en los lados. Las semicolumnas sostienen los arcos divisores, mientras que las pilares se prolongan en paraste (pilastras) hasta las impostas del sofito, donde hay unos originales arcos de ladrillo que atraviesan la nave central. La particular conformación de las prolongaciones de las pilastras y de las semicolumnas hace que los bloques de impostas (en lugar de los capiteles) creen una suerte de decoración cruciforme en las paredes.
La pequeña iglesia de San Pietro al Monte en Civate, también de influencia germánica, tiene dos ábsides opuestos, según los modelos carolingios.
En la zona del comasco se recuperaron modelos del norte de Europa, como muestra la precoz basílica de San Abundio, de cinco naves cubiertas con viguerías de madera, donde hay un doble campanile al estilo de los Westwerk alemanes. Otras particularidades son la presencia temprana de arcadas ciegas y lesenas en los muros exteriores, hechas de piedra local en lugar del ladrillo típico utilizado en Milán y Pavía, además de un notable corredor escultórico de los «comacini magistri»..
Entre finales del y principios del , en un estilo románico ya maduro, se reconstruyó la basílica de san Ambrosio en Milán, dotándola de bóvedas de crucería y con un diseño muy racional, de una perfecta correspondencia entre el dibujo en planta y los elementos en alzado. En la práctica, cada arco de la bóveda se apoya sobre una semipilastra o semicolumna propia que a su vez se reagrupan en el pilar fasciculado, cuya sección horizontal: la inferior, de tres arcos iguales, se reúne con el perímetro interno del atrio; la superior, tiene cinco arcadas que aumentan de altura favoreciendo el perfil inclinado de las aguadas. Presenta también los arcos colgantes, es decir, filas de pequeños arcos de medio punto bordar la cornisa marcapiano y los aleros. El cuadripórtico se trazó en cambio sobre la estructura paleocristiana anterior, a pesar de que había cambiado entonces de función: ya no era un lugar para celebrar los catecúmenos, sino la sede de reuniones y asambleas religiosas o civiles.
El aislamiento estilístico de San Ambrosio de Milán no debió ser tan fuerte en el momento de la reconstrucción como hoy, cuando había otros monumentos ahora perdidos o fuertemente alterados a lo largo de los siglos, como las catedrales de Pavia, de Novara (demolida a mediados del ) y de Vercelli (reformada en el ). Es común la evocación del modelo de San Ambrosio en la iglesia de los Santos Nazario y Celso, también en Milán, o en las iglesias extraurbanas como la iglesia de San Segismundo en Rivolta d'Adda. miniaturadeimagen|Rotonda de San Tomè La rotonda de San Tomè, unánimemente considerada monumento del románico maturo,C. R. Nodari, P. Manzoni, ibid., p. 73. situada en la provincia de Bérgamo se distingue por su planta circular, por la armonía de sus volúmenes cilíndricos superpuestos, por la originalidad de la estructura interna dividida en recorridos delimitados por las columnas y por sus capiteles de particular belleza y valía artística.
El matroneo superpuesto sobre el cuerpo principal se caracteriza, también, por las columnas suprayacentes a las del cuerpo inferior, culminadas por capiteles esculpidos con motivos diversos que reproducen ornatura longobarda, episodios bíblicos y figuras zoomorfas. La linterna cierra la estructura causando un efecto de gran encanto y elegante esbeltez.
Otros ejemplos de iglesias románicas lombardas de planta circular son el duomo Vecchio de Brescia y la Rotonda de San Lorenzo en Mantova thumb|200px|San Michele Maggiore en Pavía. Otros desarrollos han quedado testimoniados por la Basílica de San Miguel (San Michele Maggiore) en Pavía, con la fachada constituida por un único y gran perfil pentagonal a doble vertiente, dividido en tres partes mediante contrafuertes verticales, y, en la parte alta, decorado por dos galerías simétricas de arcos sobre columnas, que siguen el perfil de la cubierta; el fuerte desarrollo ascensional queda subrayado también por la disposición de las ventanas, concentradas en la zona central. La extraordinaria decoración con bandas esculpidas que corren horizontalmente a través de toda la fachada está hoy seriamente comprometida por el grado de deterioro de la piedra arenisca en la que fueron talladas. El modelo de esta iglesia se tomó también en otras las iglesias de Pavía como San Teodoro y San Pietro in Ciel d'Oro (consagrada en el año 1132), y fue desarrollado en la catedral de Parma (a fines del o inicios del ) y en la catedral de Piacenza (iniciada en el año 1206).
Arquitectura románica en Emilia miniaturadeimagen|El duomo de Modena
La mayoría de las ciudades romanas a lo largo de la vía Emilia se dotaron en esta época de catedrales monumentales, entre las cuales todavía son claramente visibles la implantación medieval en el duomo de Parma, en el duomo de Modena y en el de Fidenza, mientras que en el duomo di Reggio Emilia fue fuertemente transformada en los siglos siguientes.
El duomo di Modena es uno de los testimonios sobrevivientes que mantiene un estilo más coherentemente unitario. Una placa situada fuera, en el ábside mayor, informa de que su fundación fue el 23 de mayo de 1099, y también indica el nombre del arquitecto, el magister Lanfranco, de origen lombardo (quizá de Como), aunque estudios recientes sugieren un origen veronés. Fue construido en unas pocas décadas, por eso no incorpora añadidos góticos significativos. Es de tres naves sin transepto y con tres ábsides y estuvo cubierta originalmente con cerchas de madera, que fueron sustituidas con bóvedas de crucería durante el . Los muros de la nave central apoyan sobre pilares que alternan con columnas y cuenta con un triforio con tríforas que simulan un falso matroneo y un claristorio, donde se abren las ventanas. En el exterior, la articulación del espacio refleja el interior, con una serie continua de logietas a la altura del matroneo, que ciñen la catedral todo alrededor, rodeada por arcadas ciegas. La fachada, con remates inclinados, refleja la forma interna de las naves laterales, y se divide en tres por dos poderosas pilastras, mientras el centro está dominado por un pórtico avanzado o porche en dos plantas que se sostienen en columnas sobre leones (el rosetón y los portales laterales fueron añadidos más tarde). La serie continua de galerías a la altura del «matroneo», encerradas por arcadas ciegas que rodean la catedral, crean un efecto de claroscuro, muy copiado en construcciones posteriores. De extraordinario mérito e importancia es el conjunto escultórico formado por los famosos relieves de Wiligelmo y sus alumnos. La basílica de San Zenón de Verona es el ejemplo más directo de derivación a partir de la catedral de Módena.
El duomo de Parma se inició a finales del y terminó en el con la construcción del campanile y el pórtico de la fachada. La catedral tiene una planta muy compleja, especialmente en la zona absidial y en el gran transepto, también rematado por ábsides en ambos lados. Aquí, como en Módena y, en particular como en Pavía, la fachada está animada por logias colgantes, sea oblicua, bajo el alero, sea en un doble orden horizontal, que crean un rítmico efecto de claroscuro junto con la delicada policromía debido a la utilización de diferentes piedras: arenisca, pietra grigia y mármol rosa de Verona. Parma es famosa por la obra escultórica de Benedetto Antelami. La construcción de las catedrales de Piacenza (1122-1233), Parma, Reggio, Modena, Ferrara afirma la edad comunal que consagra las nacientes Comuna que representa la continuidad ideal con el glorioso municipium romano. El modelo de arquitectura románica concilia la planta de la basílica romana con la estructura eclesiástica borgoñona.Emilia-Romagna, Touring Editore, pag. 39.
Vecina por datación y estilo es la catedral de Piacenza, construida por iniciativa de la Comuna después de la conquista de la autonomía (1126). En Piacenza trabajó el escultor Niccolò.
De interés particular son también la abadía de Nonantola, la catedral de Fidenza y el complejo de Santo Stefano, en Bolonia
Arquitectura románica en otras zonas de influencia lombardas miniaturadeimagen|Basílica de San Zenón, Verona miniaturadeimagen|Duomo de San Ciriaco, Ancona