El cuarto ejército correntino contra Rosas fue una fuerza militar organizada por el gobernador de la provincia de Corrientes, Joaquín Madariaga, con el apoyo de dirigentes del Partido Unitario, con el objetivo de poner fin a la hegemonía política y militar ejercida por el gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, sobre la Confederación Argentina. Inicialmente comandado por el general José María Paz, el ejército logró sostener la autonomía de Corrientes frente al gobierno rosista durante más de cuatro años, entre 1843 y 1847.

La ruptura entre Madariaga y Paz, seguida del fracaso del tratado de paz suscrito entre el gobernador correntino y Rosas, precipitó una nueva campaña militar contra la provincia. En 1847, el gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, invadió Corrientes y derrotó a las fuerzas de Madariaga en la batalla de Vences. La derrota puso fin a la resistencia correntina e incorporó nuevamente a la provincia bajo la autoridad efectiva de Rosas.

Antecedentes

La Confederación Argentina era una laxa organización de provincias que se reconocían miembros de la misma nación. Desde 1835 en adelante, la poderosa influencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, uniformó el sistema político en torno a su figura. Económicamente proteccionista, el gobierno de Rosas se aprovechaba de la inexistencia de una constitución nacional para asegurarse la preeminencia política de su provincia, la única que tenía puertos de ultramar. Rosas controlaba – y durante largos períodos impedía – las comunicaciones navales de las provincias del Litoral (Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe) con el resto del mundo, salvo a través del puerto de Buenos Aires. Por otro lado, la provincia se había apoderado de los ingresos por los derechos de aduana en el puerto de Buenos Aires, que eran, por mucha diferencia, los más importantes ingresos fiscales del país.

Contra esa situación se rebelaron algunos gobernantes provinciales. El primero de ellos fue el gobernador de Corrientes, Genaro Berón de Astrada. Este inició las rebeliones correntinas y la campañas contra Rosas en 1839, pero fue vencido y muerto ese mismo año.

Tras un efímero gobierno federal, asumió el gobierno Pedro Ferré, que se lanzó nuevamente a la rebelión. El primer ejército que este organizó fue trasladado por el general Juan Lavalle a las provincias del interior del país, donde fue casi completamente destruido. De todos modos, Ferré organizó y puso otro ejército en manos del general José María Paz. Este logró una brillante victoria e invadió la provincia de Entre Ríos, pero las desavenencias entre los dos jefes llevaron a su separación. El ejército fue puesto en manos del presidente del Uruguay, Fructuoso Rivera, que enfrentó a los federales y fue derrotado en la batalla de Arroyo Grande, el 6 de noviembre de 1841.

Después de la batalla, el gobernador entrerriano Justo José de Urquiza invadió la provincia de Corrientes, mientras el ejército correntino se disolvía apresuradamente, minado por la más profunda desmoralización. El gobernador Ferré abandonó la provincia hacia el Paraguay, aconsejando a la legislatura que eligiera para sucederle al líder del partido federal Pedro Cabral. Muchos jefes militares abandonaron la provincia en dirección a Brasil.

Urquiza recorrió la provincia, asegurándose la lealtad federal al dejar algunas guarniciones de su ejército en distintos puntos de la misma. Luego abandonó Corrientes para iniciar sus campañas en Uruguay, secundando al general y expresidente Manuel Oribe, que había establecido el Sitio de Montevideo, iniciando la que la tradición uruguaya llama la Guerra Grande.

Invasión de los Madariaga

Pese a los ataques que más tarde le lanzarían sus enemigos, el gobierno de Cabral no fue particularmente violento. Se limitó a tratar de asegurarse la paz, transando en todas las exigencias de Rosas y Urquiza. Pero los exiliados no estaban dispuestos a abandonar la lucha.

Los exiliados en Brasil se habían acogido a la protección de los "farrapos", esto es, a los independentistas del estado de Río Grande do Sul; pero a principios de 1843, sus jefes estaban iniciado una campaña contra el ejército del Imperio del Brasil. Dado que no querían ser obligados a unirse a ninguno de los dos ejércitos, decidieron regresar a Corrientes a recuperar el poder. Liderados por los hermanos Joaquín y Juan Madariaga, 108 correntinos iniciaron el cruce del río Uruguay el 31 de marzo de 1843. En el lugar por donde cruzaron, años más tarde fundaron la ciudad de Paso de los Libres.

A poco de andar, sumaron a sus fuerzas las tropas aportadas por el comandante Nicanor Cáceres, además de las milicias locales de Mercedes, Curuzú Cuatiá, Esquina y Bella Vista. Para oponerse a su avance, el coronel José Miguel Galán, de las fuerzas de Urquiza, reunió a las fuerzas que permanecían fieles. Uno de los jefes federales, José Antonio Virasoro, se pasó a los Madariaga y aceleró la marcha sobre la capital, ocupándola el 13 de abril. La legislatura eligió gobernador a Juan Baltasar Acosta, pero Joaquín Madariaga lo rechazó y se autodenominó gobernador, enviando a su hermano Juan a ocupar la capital.

Mientras tanto, hubo una reacción federal en Bella Vista, pero la rápida reacción de Juan Madariaga recuperó ese pueblo el día 28 de abril, a costa de unos 80 muertos. También el coronel Galán avanzó hacia la capital, pero fue vencido el 6 de mayo en la batalla de Laguna Brava, a tres leguas de la ciudad. Los vencidos se embarcaron hacia Entre Ríos; la última resistencia fue vencida por Juan Madariaga el 11 de mayo, en el Paso Oscuro sobre el río Corriente.

Los primeros actos públicos del nuevo gobernador fueron orientados a anular todo lo actuado por su antecesor, y también a prohibir la entrada a la provincia de Ferré, a quien acusaban de no haber defendido la provincia después de Arroyo Grande. Y se lanzó una persecución física sobre los colaboradores de Cabral y sus familias, y la confiscación en masa de sus bienes.

El 21 de septiembre, Joaquín Madariaga era nombrado gobernador titular.

El nuevo ejército y la campaña a Entre Ríos

Los restos del ejército entrerriano en Corrientes fueron reorganizados en Arroyo Grande por el general Eugenio Garzón, mientras Urquiza continuaba la campaña en Uruguay. Los Madariaga sabían que debían esperar la respuesta del entrerriano, y por ello organizaron un nuevo ejército en el sur de la provincia, en el campamento de Villanueva. Contaba con unos 4.000 hombres de caballería, 400 infantes y cuatro piezas de artillería de campaña.

El 16 de diciembre, seguros de que Urquiza estaría muy ocupado en Uruguay, iniciaron la invasión de Entre Ríos: el 30 de diciembre de 1843 ocuparon Concordia. El mismo día, Juan Madariaga cruzó el río Uruguay, siendo derrotado en el Combate del Ceibal. Por ello, a los pocos días cruzó el río todo el ejército y ocupó la ciudad de Salto, capturando las pertenencias de quienes habían huido de Concordia. Salto pasó al poder de los oficiales de Fructuoso Rivera.

El 17 de enero de 1844 se produjo el Combate de Palmar entre las tropas de Madariaga y del general Garzón, que fue perseguido por el interior de Entre Ríos. En esos mismos días, una partida armada asesinó en Nogoyá al gobernador delegado de Entre Ríos, Cipriano de Urquiza, hermano mayor del general. Los asesinos, al parecer, eran simples bandoleros; pero fueron incorporados al ejército correntino.

Unos días más tarde, Madariaga avanzó por la costa del río Uruguay, hasta ocupar Gualeguaychú. Pero allí le llegó la noticia de que Urquiza estaba regresando a su provincia después de derrotar a Rivera.

Madariaga inició la retirada hacia el norte, que rápidamente se convirtió en una fuga en masa de sus soldados, perseguidos por Garzón. Madariaga abandonó la provincia invadida el 9 de febrero y regresó al campamento de Villanueva en Corrientes, después de haber perdido casi todas las presas de su campaña. Las tropas que habían hecho la campaña fueron licenciadas, y el gobernador pasó el mando del ejército a su hermano Juan.

Poco después, el gobernador secuestraba una flota enviada desde Buenos Aires a Paraguay; y poco después firmaba un tratado de comercio con el presidente paraguayo Carlos Antonio López.

Regreso del general Paz

Desde principios de 1844, los enviados del gobierno correntino en Montevideo habían estado tentando al general José María Paz con el comando del ejército provincial. Este partió hacia Río de Janeiro, desde donde regresó al sur del Imperio y llegó a Paso de los Libres en noviembre de ese año. De allí pasó a la capital de la provincia.

Como en las ocasiones anteriores, Paz exigió un mando militar con autoridad nacional,Esta insistencia de Paz en que los ejércitos que comandaba fueran considerados nacionales parece desmentir el argumento de que el gobierno de Rosas era de tendencia unitarias y, por consiguiente, Paz era federal. de modo que el gobernador correntino lo puso al mando del ejército provincial con el cargo de Director de la Guerra. Entre otras atribuciones, tenía derecho a suscribir tratados con naciones extranjeras, bien que poniendo a consideración del Congreso correntino los artículos que obligaran a esa provincia.

En esa misma época, las flotas francesa e inglesa formalizaban el Bloqueo Anglofrancés del Río de la Plata; sus buques lograron ingresar impunemente en el río Paraná y tomar contacto con Corrientes.

El 11 de febrero de 1845, Paz asumió el mando del ejército correntino; ascendió a Joaquín y Juan Madariaga al grado de generales y reorganizó el ejército. En sus Memorias, Paz relató las dificultades de todo tipo que tuvo con los correntinos, especialmente con Juan Madariaga; en esos relatos, Paz dejó traslucir su desprecio por los hombres que tenía a su mando.

Mientras tanto, el 25 de marzo de ese año, Urquiza derrotaba completamente a Rivera en la batalla de India Muerta. Pero, al no regresar de inmediato a su provincia, dio tiempo a Paz a tomar la iniciativa.

Invasión de López a Santa Fe

Uno de los esfuerzos militares más importantes de Paz estuvo en organizar una escuadra provincial; con buques armados por Francia y Paraguay, el capitán Jorge Cardassy, de origen griego, logró dominar el Paraná desde Corrientes hacia el sur, a veces hasta cerca de Rosario.

A fines de junio de 1845, Paz envió por el río al general Juan Pablo López a Santa Fe, a recuperar el gobierno perdido tres años antes. Llevaba 400 exiliados santafesinos y 300 correntinos, al mando del coronel Bernardino López. Atravesó el Chaco rápidamente, acompañado de indígenas de la región; sorprendió y derrotó en el combate de Calcines al coronel Martín Santa Coloma. El gobernador Pascual Echagüe, huyó a Buenos Aires.

López asumió el gobierno el 6 de julio, como si nunca lo hubiese perdido. Se dedicó a imponer contribuciones a los federales y a tratar de organizar su gobierno.

Cuando llegó una flota correntina a Santa Fe, López se dedicó a organizar festejos y a tratar de formalizar una alianza con Francia. Los preparativos bélicos fueron muy mal organizados, especialmente si – como era de esperar – Rosas lo identificaba como primer enemigo a vencer.

Echagüe reapareció a principios de agosto, y rápidamente avanzó hacia la capital. López no estaba preparado, y abandonó precipitadamente la ciudad, concentrándose en llevarse los caudales reunidos. Marchó aceleradamente en busca de la flota correntina enviada por Juan Madariaga, que le ofreció cruzar el río Paraná a la altura de Goya. Inesperadamente, López continuó su rápida retirada. Su ejército fue sorprendido en la batalla de Malabrigo, el 12 de agosto, cerca de la actual Reconquista.Véase: Cervera, Manuel, Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, Santa Fe, 1907, en que el autor califica la actitud de López como una "retirada vergonzosa".