thumb|Valle de Ancares El Valle de Ancares es una comarca tradicional de España situada en el extremo noroccidental de la provincia de León, en la comunidad autónoma de Castilla y León, que coincide con el término municipal de Valle de Ancares —denominado Candín hasta agosto de 2023— (actualmente parte de la comarca del Bierzo), y que en la segunda mitad del dio nombre a un territorio más amplio denominado Los Ancares, cuya versión más laxa y amplia comprende otras partes del Bierzo en León, desde Navia de Suarna hasta Piedrafita del Cebrero en el oriente de Lugo (Galicia), y parte de Ibias al suroeste de Asturias.Alonso González, J.M. (2003)Serrano, S. (1996)
Es una zona montañosa, de difícil acceso hasta finales del , que ha mantenido unas costumbres, arquitectura y hablas propias. Se halla entre dos cuencas, la del Sil y la del Navia, separadas por la sierra de Ancares entre los puertos de Ancares (1670 m s. n. m.) al norte y Portelo (1068 m s. n. m.) al sur.
Etimología El especialista en toponimia Nicandro Ares interpretó «Ancares» con un significado de «angulares», relacionado con el apelativo «anco»,Nicandro Ares, "El Progreso", 21-XI-1979 definido en el diccionario gallego como codo, recodo, cosa encorvada, derivado a su vez de la raíz indoeuropea *ank- 'doblar, curvar', etimología también propuesta por Edelmiro Bascuas.
El estudioso Narciso Peinado Gómez, citando al historiador Antonio López Ferreiro y al catedrático de Paleografía Agustín Millares Carlo, propone que «Ancares» proviene de «Antares» en referencia a la fortaleza de Santa María de Antares que se levanta en el valle de Valcarce, próximo al valle de Balboa (León), por trasformación de la «t» en «c». Hace referencia el mismo autor a los «enanciados» de Ramón Menéndez Pidal que hablaban dos lenguas —romance y árabe— y que daban lugar a ciertas anomalías fonéticas.
Otra posibilidad, defendida por Jesús García y Joaquín Rodríguez Campos, es que el vocablo —documentado desde la Alta Edad Media— provenga de ancón con el significado grecolatino de «esquina», pero más plausible, dicen, es que provenga del latín ancarius con el significado de «asno» o «mula», «animal de carga», lo que apoyan con otros topónimos galaicoasturianos de la zona con el mismo significado, como «asinarios».
Francisco Pérez Caramés apuntó que podría proceder de la raíz precéltica car «peña», con el prefijo en en su segunda acepción que significa «semejante a».
Geografía thumb|Puerto de Ancares cubierto con las nubes procedentes del Cantábrico
La estribación de la cordillera Cantábrica denominada sierra de Ancares es un sistema geomorfológico donde se unen las provincias de León y Lugo. Se extiende, de sur a norte, desde Peña Rubia en el extremo suroccidental, que la separa del valle del Balboa en León y del de Noceda en Lugo, hasta el puerto de Ancares, que linda con la sierra del Mingatón al norte y desde donde se abre hacia el sureste el valle de Ancares, por el que transcurre el río que ha dado nombre a la región.CNIG (2013), mapa número 100, a escala 1:50 000. Instituto Geográfico Nacional, Madrid.CNIG (2013), mapa provincial de León a escala 1:200 000. Instituto Geográfico Nacional, Madrid.
El valle de Ancares, fruto de la erosión glaciar y fluvial, se encuentra rodeado de montañas de elevada altitud media (Pico Cuiña 1987 m s. n. m.) y pendientes pronunciadas y está situado al noroeste del Bierzo.página Web del Instituto de Estudios Bercianos El río principal es el Ancares, afluente del río Cúa en la cuenca del Sil. Nace de la unión de los ríos Cuiña y de la Vega al sur de Candín. Tiene como afluentes los ríos Miravalles y Seco, y los arroyos del Penedón, de Baliñas y de la Cruz. El valle se cierra en el extremo sur del término municipal de Candín coincidiendo con el límite meridional de la comarca tradicional de Ancares. Tras este desfiladero, el valle vuelve a abrirse en San Martín de Moreda y después el río desemboca en el Cúa en el término de San Pedro de Olleros.
Al norte de la sierra de Mingatón, hacia Asturias, se abre el valle del río Ibias con las sierras de Borde, Pandelo y Valcarce, y las de Muniellos, que lo separa del río Narcea, y Barreiro que lo separa del Navia.CNIG (2013), mapa provincial de Asturias a escala 1:200 000. Instituto Geográfico Nacional, Madrid.
Al sur de la sierra de Barreiro se extiende la cuenca del Navia con pequeñas sierras como las de Linares, Murias o Granda de Arrojo, hasta llegar al municipio de Piedrafita del Cebrero, que hace de transición entre Los Ancares y la sierra del Caurel.Concello de Pedrafita do Cebreiro . Consultado el 29 de abril de 2014.CNIG (2013), mapa provincial de Lugo a escala 1:200 000. Instituto Geográfico Nacional, Madrid.
Continuando desde el puerto de Piedrafita hacia el este se encuentra el valle del Valcarce, afluente del Burbia, con los valles del Balboa por la margen izquierda y Barjas por la derecha. Hacia el norte, el valle del Burbia linda con el de Ancares, y más al norte se abre el Valle de Fornela, comarca tradicional leonesa, cabecera del río Cúa. Al oeste de este valle se encuentran en el valle del Sil las comarcas tradicionales de Rivas del Sil y Laciana, que forman el «Alto Sil».
La parte leonesa de Los Ancares, además del valle del río Ancares, incluye los valles de Fornela, del Burbia y del Tejeira, y ocupa una superficie de algo más de 62 000 ha. La parte gallega se articula alrededor de los pueblos de Cervantes y Navia de Suarna y dependiendo de la superficie que se sume las hectáreas pueden variar. Así, teniendo en cuenta los datos de ICONA de 1977-1980 Los Ancares de Lugo ocuparían casi 13 000; y si se toma en cuenta el área ocupada en 2008 por el parque natural de Los Ancares, cubrirían casi 26 000 ha repartidas entre los municipios de Cervantes y Navia de Suarna. Si se contabilizan los municipios que conforman la comarca gallega de Los Ancares, de creación reciente, esta cifra puede llegar a las 105 000 ha.Precedo Ledo, Andrés (2001) Gran Atlas de Lugo. Lugo: El Progreso de Lugo. p. 124Varela y Lobato (1994), pp. 10-13 Está drenada por los afluentes por la margen derecha del río Navia, cuyas fuentes se encuentran en la sierra de Ancares. La parte asturiana comprende únicamente el valle del río Ibias o Pelliceira, unas 1000 ha.CNIG (2013), mapa número 126, a escala 1:50 000. Instituto Geográfico Nacional, Madrid.
Flora y fauna
alt=mosaico de paisajes en Los Ancares|miniaturadeimagen|Mosaico de hábitats en Los Ancares: en primer término brezales secos europeos; a la izquierda robledal y debajo prados de siega; en el centro encinar y roquedos silíceos; por la derecha un bosque de galería asociado al río; y en el fondo, cumbres nevadas con enebros y praderías de alta montaña thumb|Oso pardo thumb|Urogallo thumb|Bermejuela Casi toda la superficie de Los Ancares, entendidos en su forma más amplia, pertenecen a la región biogeográfica Eurosiberiana y una pequeña parte a la Mediterránea.
El hábitat presente más frecuente y de mayor extensión es el formado por los matorrales asociados a las prácticas del uso del fuego para la creación de pastos, prácticas en desuso desde principios del siglo . Entre estos matorrales, los brezales secos europeos —brezales iberoatlánticos de Erica, Ulex y Cistus— ocupan más de la mitad de las zonas protegidas de Los Ancares en León y Lugo. Son matorrales que alcanzan a extenderse hasta los 1900 m s. n. m. en suelos sin carbonatos y que han sustituido a los melojares, rebollares, hayedos, pinares y otras masas forestales. Lo forman arbustos de talla media o baja frecuentemente densas con especies de brezo como Erica australis, E. lusitanica, E. arborea, E. umbellata, E. scoparia y piornos, como Genista tridentata subsp. tridentata. En zonas de mayor continentalidad, hacia el SE, pueden aparecer especies de jaras de los géneros Halimiun y Cistus, como H. ocymoides, H. umbellatum, H. lasianthum, C. populifolius o C. x laxus.
En espacios menos castigados por el fuego, ya fuera por ser más inaccesibles, por encontrarse en zonas más húmedas o por tener un valor económico directo, se han mantenido robledales de rebollo y melojo, y castañares como masas boscosas predominantes. Se trata de manchas boscosas sobre sustratos ácidos que alcanzan los 1600 m de altitud y en las que además de robles y castaños se pueden encontrar otras plantas de porte arbóreo como arces, fresnos, arraclanes y perales silvestres.
Estos dos hábitats —matorral y bosques— ocupan el 85% de la superficie protegida en Los Ancares.
Otros hábitats de importancia, aunque poco extensos, son las laderas rocosas silíceas con vegetación casmofítica, los roquedos silíceos con vegetación pionera, los prados de siega pobres de baja altitud, con dos especies interesantes de narcisos: Narcissus asturiensis y N. pseudonarcissus, y los bosques de ribera asociados a los ríos y arroyos, sobre todo los de aliso y fresno, que actúan como corredores ecológicos, dado su buen estado de conservación. Además, aunque de forma muy reducida, están presentes hayedos, abedulares, acebedas y tejedas, así como algunas masas de encinares con madroños, en la región Mediterránea. En las cumbres aparece como vegetación climácica una comunidad formada por enebros rastreros y arándanos, que se alternan con crestas desnudas, pastizales psicroxerófilos —fríos y secos—, cervunales y turberas.
La fauna se asocia a los diferentes tipos de hábitats descritos. Así en los mosaicos de pastizales y matorrales no es difícil observar aves características como perdiz pardilla, aguilucho pálido o curruca rabilarga.
La fauna forestal, que alterna su paso por el matorral con estancias más prolongadas en los bosques, es quizá la más llamativa, pues cuenta con la presencia del oso pardo y del urogallo cantábrico, que parece haber desaparecido de la parte leonesa. Otros mamíferos como los murciélagos ratonero bigotudo y ratonero bigotudo pequeño, aves como el abejero europeo y el pito negro, anfibios como la rana patilarga o invertebrados como los interesantes moluscos pulmonados Elona quimperiana y Geomalacus maculosus, e insectos como el ciervo volante, o la mariposa apolo completan la representación de especies destacadas ligadas al bosque.
En los roquedos se encuentran especies rupícolas como la chova piquirroja, la lagartija serrana, o el murciélago pequeño de herradura, refugiado en cavidades naturales o artificiales, y en los medios fluviales se ha detectado la presencia de desmán ibérico, lagarto verdinegro y bermejuela.
En los dossieres de protección de las zonas incluidas en Los Ancares se han listado como especies de interés cinco líquenes, musgos y helechos, 29 plantas, cuatro moluscos, un crustáceo, siete insectos, dos peces, once anfibios, siete reptiles, 95 aves y 25 mamíferos.
Toda la subcuenca hidrográfica del río Ancares está declarada como de aguas trucheras.ORDEN de 13 de marzo de 1998, de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, por la que se declaran las aguas trucheras de Castilla y León La trucha común es el pez más abundante, que comparte hábitat con bermejuelas y boga del Duero.
Historia La historia del topónimo y de la región a la que se refiere van muy ligadas a la geografía, a la ecología y la etnografía del entorno más o menos próximo al valle de Ancares; pero los límites últimos de esta región obedecen a razones administrativo-políticas.Varela y Lobato (1994), pp. 17-19