El cambio fonético «f → h» es uno los rasgos más distintivos del español entre las lenguas románicas, aunque también se da en gascón, arrumano, rumano de Moldavia y Transilvania y, esporádicamente, otras lenguas romances. El fenómeno consiste en que, en ciertas condiciones fonológicas, la f- inicial latina se convirtió en una h- aspirada que luego desapareció en las variedades estándar del español, si bien se conserva su pronunciación para algunas palabras en varios dialectos, sobre todo en buena parte de Andalucía, Extremadura e Hispanoamérica, como en el Español neomexicano. También se mantiene en dialectos de transición con el idioma español como el cántabro y el extremeño.

En este artículo se presentan algunos estudios llevados a cabo acerca del fenómeno con sus resultados, así como algunas de las teorías e hipótesis sobre qué motivos han podido intervenir en él.

El fonema /f/ en la fonología latina

thumb|300px|Principales pueblos de la península ibérica prerromana cuyas lenguas paleohispánicas pudieron influir en el proceso

El lugar de /f/ en el sistema consonántico

En las palabras originales del latín, la /f/ podía aparecer solamente en posición inicial, mientras que en posición intermedia solo está presente en préstamos de otras lenguas (p. ej., RUFUS ‘rojizo’). Por supuesto, también en las palabras prefijadas cuyo segundo elemento empezaba con una F-, esta podía estar en posición intermedia: DE-FENDERE ‘defender’, CON-FUNDERE ‘confundir’, etc. Al ser la única fricativa labial sin pareja alguna (las otras fricativas eran /s/ y /h/, esta última desaparecida del habla hacia el ), este sonido se ajustaba muy inestablemente al sistema consonántico; por consiguiente, quedaba fácilmente sometida a los cambios de la evolución fonética.Lloyd, pp. 212-213.

¿La pronunciación de /f/ era verdaderamente [f]?

Además de lo anteriormente tratado, es posible que el sonido representado por el grafema F no fuera labiodental, sino más bien bilabial . Incluso, de ser la /f/ un fonema aislado, podría haber tenido dos alófonos en la pronunciación. Algunos investigadores consideran que solo era un rasgo propio desarrollado por el español, por influjo de las lenguas indoeuropeas habladas en la zona donde se originó el idioma, aunque probablemente no era la realización comúnmente extendida en Hispania. Esta hipótesis, aunque posible, tampoco se puede comprobar. De todas maneras, parece más posible que en los dialectos iberorrománicos la pronunciación más generalizada fuese la bilabial.

La realización fónica labiodental de /f/, que se encuentra en el francés, italiano, portugués y rumano, pudo surgir, quizás, por analogía del cambio > , mediante el cual, la originalmente semivocal /w/ del latín –después de una fase de articulación tardía como – se consolidó en una /v/ labiodental en dichas lenguas. Esta última fase de evolución, sin embargo, no se llevó a cabo en las zonas norteñas de la península ibérica, esto es, suponiendo que si la /f/ hubiera sido de articulación labiodental, no habría contado con una pareja sonora, por lo tanto tampoco se habría ajustado al sistema de consonantes.Lloyd, pág. 213.

Evolución de /f/ en español

Posibles alófonos y su distribución

La realización del fonema /f/ como fricativo bilabial , resulta bastante inestable, por esa razón tiende a sufrir ciertos cambios en su realización fonética según los sonidos con que entra en contacto. Así, la articulación , dependiendo del contexto fonológico, podía tener realizaciones de tipo fortis o de tipo lenis. Se supone que tenía tres alófonos: ante las vocales velares /o, u/, (que puede transcribirse también como ) ante la semivocal /w/, y en las demás posiciones; esto es, ante las vocales /i, e, a/ y las consonantes /j, l, r/.

Cuando un fonema tiene varios alófonos, como en este caso la /f/, siempre está sometido a cambios potenciales en cuanto a la distribución de los alófonos. Unas condiciones fonológicas pueden o reforzar (p. ej., precedida de una nasal /-nf-/ o seguida de líquidas /-fl-, -fr-/) o relajar la articulación, hasta llegar a una simple aspiración. En el dialecto gascón del idioma occitano, independientemente del contexto fonético, esta articulación se generalizó en todas las posiciones; mientras que en español, solamente ante vocales (con la excepción del diptongo «ue», véase el apartado sobre el contexto fonológico a continuación): FĀTU > hado (también en cast.) FESTA > hèsta, cast. fiesta FĪLU > híu, cast. hilo o filo FLŌRE > hlor, cast. flor FRĀTRE > hray 'hermano', cast. fraile, fray (préstamo) FRŪCTU > heruto, cast. fruto (cultismo), frucho CŌNFĪNE > couhí, cast. confín (cultismo) PROFUNDU > prouhoun, cast. profundo (cultismo)

Es necesario mencionar que también en otras regiones de la Romania se ha llevado a cabo este tipo de cambio: Es común en los dialectos rurales del rumano, así como en macedorrumano y meglenorrumano: FERRU > hier (cast. hierro), FĪLIU > hiu (cast. hijo). En algunas zonas de Calabria (en el sur de Italia), encontramos h- en lugar de F- latina: FABA > hava (cast. haba), FĒMINA > hímmina (cast. hembra), FERRU > hierru (cast. hierro), FĪCU > hicu (cast. higo). Incluso hay apariciones también en Brescia (Lombardía, en el norte de Italia): FAMEN > ham (cast. hambre), FEBRUĀRIU > hebrer (cast. febrero), FOLIA > hoja (cast. hoja). En ciertas áreas aisladas de Cerdeña, la F- desapareció completamente: FOCU > oku (cast. fuego), FŪMU > ummu (cast. humo).Lloyd, pág. 215.

Primeros testimonios escritos del cambio en la Castilla histórica

La documentación más temprana que atestigua el cambio /f /> /h/ o la pérdida completa de /f/ en la Castilla histórica (incluyendo La Rioja), es del . En uno de los documentos, de 863, el nombre latino FORTICIUS aparece en la forma Ortiço; luego, en otro de 927, como Hortiço. Desde el , el número de apariciones aumenta, y no solo en Castilla, sino también en otros territorios. Como bien se puede ver en los ejemplos, puesto que el cambio ya aparecía esporádicamente en la escritura, pudo llevarse a cabo mucho antes en forma oral.Lloyd, pág. 216.

Sin embargo, no se sabe con certeza si esta innovadora realización fónica era la general en todo el territorio castellano. Probablemente ha sido propia solo de las clases sociales más bajas; es posible que las clases cultas y más conservadoras pronunciasen una o en todas las posiciones, o bien que la aspiración se articulase solo ante vocales velares. A pesar de todo, no se pueden sacar conclusiones definitivas hasta que esta evolución fonética se consolidara en la escritura puesto que, durante siglos, la aspiración era representada también por el grafema f-. Esto queda claramente comprobado en el Cantar de mio Cid, en el que la preposición de origen árabe hasta (< ) aparecía en la forma fasta. Al mismo tiempo, la palabra árabe el castellano la tomó con la pronunciación alfombra. Todo ello indica que, realmente, los hablantes no podían percibir la diferencia acústica entre las realizaciones y , tal y como considera Alarcos Llorach (1951, 39):Alarcos Llorach, Emilio. 1951. Alternancia de f y h en los arabismos. Archivum 1.29–41. (Lloyd, p. 218, ref. 370).

El contexto fonológico

Como se puede ver en lo anteriormente señalado, en el español se generalizó la articulación aspirada con en todas las posiciones prevocálicas: FACERE > hacer FEMINA > hembra FERRU > hierro FILIU > hijo FOLIA > hoja FUMU > humo Algunas excepciones, generalmente cultismos, son: febrero, fiebre, fiesta, filo, fin.

Las palabras prefijadas también han sido sometidas a la evolución, en cuanto los hablantes las percibían como tales: OFFOCARE > ahogar SUFFUMARE > sahumar

En caso contrario, la -F- intervocálica evolucionó, normalmente, hacia una (representada por v o b en escritura), por analogía de la evolución de las oclusivas sordas originales: PROFECTU > provecho RAPHANU (< gr. ῥάφανος) > rábano STEPHANUS (< gr. Στέφανος) > Esteban

Aunque también se producen ejemplos de pérdida. DEFENSAM > dehesa BUFUS > búho

En el español medieval, la secuencia -NF- dio -f (o -ff-): INFANTE > ifante o iffante, que luego se consolidó en la forma etimológica infante en el español contemporáneo.

La F- se ha conservado ante consonantes, así como ante la semiconsonante (excepto en Andalucía y en algunas zonas dialectales de Hispanoamérica, donde se pronuncia como una aspirada o una fricativa velar en esta posición); esto último se explica por tener la una articulación labial que podría apoyar a la conservación como tal la articulación de la también labial o : FOCUS > fuego FONTIS > fuente FORTE > fuerte FUIMUS > fuimos FLORE > flor FRIGIDU > frío

Sin embargo, hay unos pocos ejemplos en los que el grupo FL- pierde la F- inicial (p. ej., FLACCIDU > lacio) lo que sugiere que en algunas raras ocasiones podía, tal vez, aparecer la aspiración ; no obstante, en la mayoría de los casos la f se conserva en este contexto (es probable que aquí otros factores hayan intervenido, cf. con la palatalización perdiendo luego la oclusiva de los grupos iniciales CL- y PL-).

El cambio /f /> /h/ y el bilingüismo vasco-latino

Argumentos a favor del substrato euskérico

Una de las explicaciones más generales y aceptadas sobre las posibles causas del fenómeno se atribuye a Ramón Menéndez Pidal, quien señaló que lo que inició el cambio fue el substrato vasco-cántabro-ibérico. Resumiendo su teoría, sostiene que los vascos y los cántabros, y presumiblemente también los íberos, cuyas lenguas carecían del sonido , la iban sustituyendo por una aspiración en que, acústicamente, era el sonido más cercano. Esto concuerda con el hecho de que las primeras huellas escritas del cambio surgieron en el norte de Castilla, que era zona confín con áreas de lengua vasca y, aún más en el otro lado de los Pirineos, en Gascuña, que también era habitada originalmente de pueblos que hablaban el euskera o un idioma parecido en la Antigüedad.

Aunque el mismo cambio se llevara a cabo en otras regiones de la Romania, son solamente el castellano y el gascón las lenguas en las que este cambio se ha consolidado y generalizado; es decir, se trata de dos áreas en las que se ha probado la presencia antigua de pueblos vasco-aquitanos en época anterior a las conquistas romanas.

Objeciones contra las teorías substratistas

La teoría expuesta en el apartado anterior parece bastante razonable a primera vista. Sin embargo hay algunas objeciones en contra de ella. Ante todo, según los conocimientos disponibles hoy, no se sabe si el sonido aspirado existía en el vasco medieval, pero tampoco es imposible. Ante esa incertidumbre puede surgir la cuestión de si esta «¿verdaderamente hubiera substituido a la ?» (la cual, según Menéndez Pidal, era definitivamente de articulación labiodental y no bilabial) y, por otro lado, «¿es seguro que los vascohablantes no eran capaces de pronunciar la labiodental?» (teniendo en cuenta que en ciertos dialectos del euskera, la que anteriormente era una bilabial fricativa, evolucionó hacia una labiodental en posición intervocálica). Tal y como afirma el filólogo vasco Koldo Mitxelena (1957, 126):Michelena, Luis. 1957. Las antiguas consonantes vascas. Catalán 1957b, 113–58. (Lloyd, pág. 219, ref. 382).

Otro argumento contra el substrato vasco es que, en el romance de Navarra, área donde vivían gran número de vascohablantes, la /f/ inicial se ha conservado. Por tanto, si la presencia de una numerosa población vasca hubiera sido un factor tan importante, se podría bien considerar que este debería haber tenido algún efecto en el dialecto romance navarro.