El teatro medieval español es el conjunto de los textos y las prácticas teatrales medievales de los reinos que más tarde formarían España. Entre el Auto de los Reyes Magos, de finales del , y dos cortos poemas dramáticos de Gómez Manrique en el , apenas existen referencias dramáticas en lengua castellana; mucho más ricos son los testimonios del teatro vernáculo que Aragón y en especial las zonas de influencia de la lengua catalana, dejaron en ese periodo de "ausencia y naufragio" (como lo definió Fernando Lázaro Carreter).
Uno de los principales problemas del estudio del teatro medieval español, y europeo en general, es que en la Edad Media la noción de teatro tal como la entendieron las civilizaciones griega y romana había desaparecido. No fue hasta finales de la Edad Media y el Renacimiento cuando la idea del teatro como representación de un texto dramático, que luego ha pervivido, volvió a generalizarse. Por este motivo, algunos autores prefieren hablar de «teatralidad medieval» para referirse a ese conjunto de prácticas escénicas y representativas en el que progresivamente irá dibujándose el teatro tal como lo conocemos."Al abordar, pues, el estudio del teatro medieval, habrá que partir de un concepto amplio de teatralidad, concepto que abarque tanto los puros textos dramáticos como los distintos espectáculos y ceremonias que son portadores de un cierto índice de teatralidad y de los cuales tenemos noticia a través de documentación diversa. "Miguel Ángel Pérez Priego, Teatro medieval: 2. Castilla, Barcelona, Crítica, 1997, p. 9.
Como en el resto de Europa, en los reinos peninsulares el surgimiento del teatro medieval aparece ligado a las prácticas litúrgicas cristianas. En concreto, parece ligado a la celebración de la misa, que antes de que se excluyera de ella a los legos, presentaba un desarrollo esencialmente dramático.Alan Deyermond, Historia de la literatura española: 1. La Edad Media, Barcelona, Ariel, 200320 , p. 361. Aunque no han sobrevivido documentos directos que expliquen la relación del clero con la evolución de las representaciones, sí han llegado testimonios indirectos de esa vinculación. Por ejemplo, las Siete Partidas del rey Alfonso X de Castilla se refieren a este hecho y reprenden a los clérigos que participan en espectáculos profanos y les aconsejan qué tipo de representaciones son legítimas para un sacerdote:
El drama litúrgico thumb|La adoración de los pastores, de Hugo van der Goes. Se cree que pn puede tomar elementos prestados del Officium pastores: por ejemplo, los profetas Isaías y Jeremías levantan unas cortinas para desvelar la escena, de manera teatral.
En el contexto de la misa surgieron los llamados tropos, textos breves cantados en forma de diálogo, nacidos en torno al canto del Aleluya, que comenzaron a ser acompañados por música en algunas de las más importantes fiestas litúrgicas, sobre todo la Pascua y la Navidad. Se cree que los tropos nacieron en el , en el Abadía de San Galo (Suiza) y de ahí se difundieron por Europa.Luis Quirante, Evangelina Rodríguez y Josep Lluís Sirera, Pràctiques escèniques de l'edat mitjana als segles d'or, Valencia, Universidad, 1999, p. 43 Los tropos serían el embrión del que nacería el drama litúrgico, cuando se pasó de cantar simplemente el breve texto a acompañarlo de una pequeña representación alrededor del altar. Eran los propios oficiantes de la misa quienes hacían estas pequeñas representaciones, en las que incluso se utilizaban los mismos objetos usados en la liturgia, con lo cual se aprovechaba su valor evocativo y simbólico. Además de esta vinculación con la liturgia que le da a estas pequeñas representaciones un carácter sagrado que las protege de las críticas hacia el teatro frecuentes entre los Padres de la Iglesia y los moralistas medievales, se percibe en estos drama litúrgicos una vocación ejemplificadora y didáctica que supone el uso de la mímesis y la existencia de un destinatario.Luis Quirante, Evangelina Rodríguez y Josep Lluís Sirera, obra citada, pp. 41-42.
Las primeras representaciones de este tipo de que nos ha llegado noticia son las del llamado Quem quaeritis? o Visitatio sepulchri, relacionadas con las celebraciones de la Vigilia Pascual, que dramatizaban la visita de María Magdalena y otras mujeres a la tumba de Jesús, donde descubren que este ha resucitado. El Quem quaeritis? se desarrolla por toda Europa occidental en los siglos y . La primera noticia de este drama litúrgico en la península ibérica está en unos breviarios de finales del del monasterio de Santo Domingo de Silos. Además del Quem quaeritis?, otros dramas litúrgicos de la época son:
El Officium pastorum, que representa la adoración de los pastores al niño Jesús y supone la representación más antigua relacionada con la Navidad. El Ordo stellae, relacionado con las visita de los Reyes Magos o Epifanía. El Ordo prophetarum, representación en que los profetas del Antiguo Testamento anuncian la venida de Jesucristo. En ocasiones se añaden también las figuras de Virgilio y la Sibila. La Depositio, dramatización de la deposición del cuerpo de Jesús en el sepulcro el día de Viernes Santo.
Según Alan Deyermond, todos estos dramas litúrgicos en latín generales en Europa se hallan bien documentados en Cataluña, pero no nos ha llegado ninguna documentación de su desarrollo en Castilla. En el resto de reinos peninsulares hay algunos restos de ellos, como un Quem quaeritis de Santiago de Compostela, un Officium pastorum de Coímbra y algunas referencias del reino de Aragón. Para este autor, la abundancia de estas piezas en Cataluña se debe al influjo político y cultural de Francia en esta zona. El escaso desarrollo del drama litúrgico en latín en Castilla se debería a la influencia que en este reino ejercían los monjes cluniacenses, orden que, al parecer, no estaba interesada en el desarrollo del drama.Alan Deyermond, obra citada, pp. 362-363.
Una pieza que sí parece haber tenido una fortuna general en la península es el llamado Cantus sybillae o Iudicium signum, que se habría desgajado del primitivo Ordo prophetarum y habría desarrollado una vida propia, con textos tanto en latín como en lenguas vulgares. En él, la Sibila profetiza la llegada del Juicio Final. Se desarrolló particularmente en los territorios de lengua catalana: se conocen versiones en Barcelona, Valencia, Montpellier, Palma de Mallorca, Lluchmayor, entre otros. También se dio en territorio castellano: las más famosas fueron las de Toledo, Córdoba y León.Luis Quirante, Evangelina Rodríguez y Josep Lluís Sirera, obra citada, pp. 59-60.
El Auto de los Reyes Magos thumb|240px|Página del códice toledano en que comienza el Auto de los Reyes Magos.
El Auto de los Reyes Magos es el más antiguo texto teatral conservado en lengua romance de la península ibérica. Es, además, el único texto dramático conservado en castellano anterior al . Asimismo, es el único Ordo stellae conservado en toda la península.Luis Quirante, Evangelina Rodríguez y Josep Lluís Sirera, obra citada, p. 55.
Se cree que fue compuesto a finales del , por un autor de Toledo. El texto está escrito en un castellano plagado de influencias de otras lenguas, sobre todo romance mozárabe y gascón. Hay opiniones discordantes entre la crítica acerca de cuál es la lengua que influye principalmente y, en consecuencia, sobre cuál sería el origen del autor o del escriba que copió el manuscrito conservado: Rafael Lapesa se inclinó por una procedencia gascona; José María Solà-Solé defendió una influencia básicamente mozárabe y Maxim Kerkhof, catalana.Miguel Ángel Pérez Priego, obra citada, p. 39.
El texto conservado consta de 147 versos pareados que presentan a Gaspar, Melchor y Baltasar siguiendo la estrella que los conducirá hasta Belén y yendo a hablar con el rey Herodes. Se trata, por ello, de un ordo stellae que se debía celebrar en la Catedral de Toledo -donde estaba el códice en que se ha conservado- con ocasión de la Navidad.
Ejemplos posteriores de piezas teatrales religiosas de la Edad Media y primer Renacimiento, dentro del Ciclo de Navidad, que puedan mencionarse, son, en España: la Representación del Nacimiento de Nuestro Señor (1476) de Gómez Manrique y el Auto de la huida a Egipto (hacia 1500).
El drama religioso
A partir del y sobre todo en el empiezan a surgir formas dramáticas nuevas igualmente ligadas a la religión pero distintas del antiguo drama litúrgico, conocidas como dramas religiosos. A diferencia del drama litúrgico, estrechamente vinculado al desarrollo de la liturgia e interpretado por los propios oficiantes, el drama religioso se independiza de la misa. A medida que a las representaciones se van añadiendo elementos más populares y se van haciendo más largas y con mayor riqueza de movimientos, van siendo desplazadas desde el altar a otras zonas del templo, hasta llegar en ocasiones al atrio y, posteriormente, al exterior de la iglesia. El surgimiento de este nuevo tipo de drama tiene que ver con el nuevo impulso que la Iglesia da a la tarea de evangelización y difusión de los ejes centrales de la doctrina cristiana. Este impulso está relacionado con el surgimiento de dos nuevas órdenes religiosas, las llamadas órdenes mendicantes, las más importantes de las cuales fueron los franciscanos y los dominicos. Esto también hizo que en el nuevo tipo de representación dominase totalmente el uso de la lengua romance, frente a la convivencia de latín y romance en los dramas litúrgicos.
En muchas ocasiones son representaciones promovidas por las autoridades civiles de los municipios, si bien su temática seguirá siendo religiosa. En estos casos, se desarrollará en las calles y plazas del lugar. También existen dramas religiosos que tienen lugar dentro del templo, vinculados a las celebraciones religiosas. En ambos casos se trata de representaciones más desarrolladas que las del drama litúrgico, más extensas, con la participación de actores contratados por la iglesia o el municipio.
Tanto en las representaciones urbanas como en las que se desarrollan en la iglesia, el espectáculo suele tener lugar en unos espacios escénicos comúnmente llamados mansiones, una especie de plataformas o catafalcos decorados con elementos escenográficos. Las dos mansiones más habituales eran las que representaban el cielo y el infierno. En las representaciones dentro de los templos adquirirá también importancia la dimensión vertical, apareciendo una serie de máquinas teatrales que permitirán los vuelos y las elevaciones de personajes. El aparato de este tipo más usual en los siglos medievales fue la llamada nube, una estructura de madera de forma esférica, colgada de una cuerda, que se abría, dejando ver en su interior a un personaje, generalmente un ángel u otro ser sobrenatural. Una de las nubes más famosas es la llamada magrana (granada, en valenciano) del Misterio de Elche.Luis Quirante, Evangelina Rodríguez y Josep Lluís Sirera, obra citada, pp. 65-104. thumb|260px|Momento de la representación del Misterio de Elche, único drama medieval cuya representación ha llegado sin interrupción hasta la actualidad, en el que se ve el funcionamiento de la magrana Ejemplos de dramas religiosos son los llamados misterios, el más famoso de los cuales es el Misterio de Elche, celebrado desde el en Elche, al sur del Reino de Valencia. Otro tipo de representación que gozó de gran éxito en toda la Península fueron las dramatizaciones relacionadas con la fiesta del Corpus Christi. En las procesiones del Corpus salían unos escenarios móviles semejantes a las mansiones, llamados generalmente rocas, sobre los cuales se representaban diversas escenas de temática religiosa de manera itinerante por las calles de la ciudad. Estas representaciones son el germen de los posteriores autos sacramentales, nacidos en el y que llevarán a la fiesta del Corpus a su mayor espectacularidad en el , de la mano de Calderón de la Barca.