miniaturadeimagen|Berlioz en 1832. Harold en Italie, symphonie avec un alto principal, Op. 16 H. 68 (en español, Harold en Italia, sinfonía con viola principal) es la segunda sinfonía compuesta por Hector Berlioz en 1834. La obra está dedicada a Monsieur Humbert Ferrand. Se trata de una sinfonía programática con cuatro movimientos, que evocan musicalmente varias escenas del poema narrativo Las peregrinaciones de Childe Harold de Lord Byron.
Historia
Contexto En 1830 Berlioz había escrito la Sinfonía fantástica, una de sus obras más famosas. Ganó el Premio de Roma y entre 1831 y 1832 pasó quince meses en Italia. El maestro francés disfrutaba más vagando por los montes Abruzos, conociendo gente en los pueblos y escuchando sus canciones para unirse con su guitarra francesa, que en el ambiente de la Academia Francesa en Roma y que asistiendo a conciertos y óperas. En Roma le impresionó la música de los pifferari, un grupo de músicos populares ambulantes que tocaban gaitas y una especie de oboes llamados pifferi. Cerca de la Navidad estos músicos bajaban de las montañas para tocar ante las estatuas de la Madonna, llevando "largas capas de tela marrón y sombreros puntiagudos de bandido". Todas estas influencias serán notables en esta obra.
Composición miniaturadeimagen|Niccolò Paganini, 1832. La composición surgió a partir de una petición de Paganini para que se escribiera un concierto con la viola Stradivari que había adquirido recientemente. Berlioz conoció al célebre violinista italiano Niccolò Paganini tras una nueva interpretación de la Sinfonía fantástica dirigida por Narcisse Girard el 22 de diciembre de 1833. La representación fue exitosa y, cuando el público ya se había ido, un hombre le paró. Lo describió así en sus Memorias: "un hombre con el pelo largo, ojos penetrantes y un rostro raro y demacrado.[...] Éste me cogió la mano y me alabó fervientemente. Era Niccolò Paganini." Unas semanas después, Berlioz recibió su visita. Le contó que había adquirido una nueva viola maravillosa fabricada por Antonio Stradivari, conocida hoy como la "Paganini-Mendelssohn". Quería tocarla en público pero no tenía obras que estuvieran a la altura. Según Berlioz, el italiano afirmó que no podía confiarle esta tarea a nadie más que a él, a lo que le respondió: "Me siento enormemente halagado, pero para poder cumplir tus expectativas y componer una obra lo suficientemente brillante como para alguien con tu talento, debería saber tocar la viola. Creo que tendrás que solucionar tú mismo el problema". Paganini se negó, alegando que estaba muy enfermo (sufría de tuberculosis y hemoptisis, que años más tarde le produciría la muerte) y confiaba en que Berlioz tuviese éxito.
Decidió mezclar la línea de la viola con la orquesta, sabiendo que el talento del virtuoso (al que nunca había escuchado tocar) le daría a la viola toda su prominencia. Pronto terminó el primer movimiento, el cual Paganini ansiaba ojear. Desafortunadamente, no era lo que esperaba: había demasiados silencios y él quería estar tocando todo el rato. El compositor le replicó que precisamente por esto no se lo debía haberle encargado a él. Tras esto el violinista no dijo nada y se fue decepcionado. Berlioz ya había compuesto parte de la música antes de que el violinista le realizase el encargo. Ya había empleado el tema de Harold en su obertura Rob Roy de 1832, que posteriormente desechó, motivo por el cual no hay un virtuosismo exaltado. Allí se presentaba como un lírico solo del corno inglés y el segundo tema del primer movimiento. Berlioz lo plasmó así en sus Memorias:
A pesar de su complicada estructura, la terminó de componer en poco tiempo, como era habitual en él. Según el propio compositor, improvisó el segundo movimiento en un par de horas en una tarde al lado de la chimenea. Pero se pasó seis años modificando detalles. A pesar de que la obra fue concebida como un vehículo para que el virtuoso exhibiese su gran destreza con la viola, finalmente Paganini declinó interpretarla.
Estreno e interpretaciones notables miniaturadeimagen|Narcisse Girard, director del estreno. El estreno se celebró el 23 de noviembre de 1834 en el Conservatorio de París con una interpretación de la Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio, Chrétien Urhan tocando la parte solista y Narcisse Girard a la batuta. A continuación se citan una serie de interpretaciones destacables de la sinfonía: El 1 de febrero de 1842 en Salle Vivienne de París con Jean-Delphin Alard y Berlioz. El 26 de septiembre de 1842 en Bruselas con Heinrich Wilhelm Ernst y Berlioz. El 5 de mayo de 1847 tuvo lugar el estreno en San Petersburgo con Heinrich Wilhelm Ernst y Berlioz. El 7 de febrero de 1848 tuvo lugar el estreno en Londres con Henry Hill y Berlioz en el Teatro Drury Lane. El 22 de noviembre de 1853 en Bremen con Joseph Joachim y Berlioz. El 1 de diciembre de 1853 en Leipzig con Ferdinand David y Berlioz dirigiendo la Orquesta de la Gewandhaus. El 11 de enero de 1868 en Moscú con Ferdinand Laub y Berlioz al frente de la Orquesta del Conservatorio de Moscú. El 8 de febrero de 1868 en San Petersburgo con Hieronymus Weickmann y Berlioz. Esta fue la última interpretación bajo la batuta del compositor. El 4 de febrero de 1937 con Lionel Tertis, en su última actuación, y Ernest Ansermet dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la BBC.
Instrumentación miniaturadeimagen|Primera página de la partitura autógrafa. La partitura está escrita para una gran orquesta formada por: Viento madera: 2 flautas (la segunda doblando al flautín), 2 oboes (el primero doblando al corno inglés), 2 clarinetes, 4 fagotes. Viento metal: 4 trompas, 2 trompetas, 2 cornetas, 3 trombones, 1 ophicleide o tuba. Percusión: timbales, platillos, triángulo, 2 panderetas (para tres intérpretes). Cuerda: 1 arpa y una sección de cuerdas con violines I y II, violas, violonchelos y contrabajos.
Estructura y análisis La sinfonía consta de cuatro movimientos: I. Harold aux montagnes. Scènes de mélancolie, de bonheur, et de joie. (Adagio – Allegro ) 15 min. II. Marche de pélerins chantant la prière du soir. (Allegretto) 7 min. III. Sérénade d’un montagnard des Abruzzes à sa maîtresse. (Allegro assai – Allegretto) 6 min. IV. Orgie de brigands. Souvenirs des scènes précédentes. (Allegro frenetico – Adagio) 11 min.
La interpretación de esta obra dura aproximadamente 40 minutos. Se asemeja en cierto modo a la Sinfonía fantástica por su carácter casi autobiográfico y por el empleo de una idée fixe o tema recurrente unificador. Berlioz se imagina a sí mismo en el papel del Harold de Lord Byron con el propósito de relatar sus propias experiencias en Italia. La viola solista es la encargada de presentar el tema recurrente y para ello interviene a lo largo de toda la pieza un poco a la manera de un concierto. Pero el solista aquí es menos dominante que en un concierto convencional. En cada movimiento el tema de la viola está contrapuntísticamente combinada con los demás temas.
I. Harold aux montagnes. Scènes de mélancolie, de bonheur, et de joie El primer movimiento se titula "Harold aux montagnes. Scènes de mélancolie, de bonheur, et de joie" que significa "Harold en las montañas. Escenas de melancolía, felicidad y alegría". Lleva las indicaciones de tempo Adagio – Allegro y está escrito en el compás de 3/4 que en el Allegro pasa a 6/8. El movimiento de apertura esboza una progresión de la melancolía a la felicidad y, en última instancia, a la alegría. El Adagio se abre con un pasaje en fugato cromático, oscuro y aleccionador que comienza con violonchelos y contrabajos, con un contratema lastimero de fagot y oboe. Pronto da paso a una melodía incierta y melancólica en las maderas, que se revelará como una versión en tono menor del tema de Harold. Después florece hasta que la viola la presenta en su totalidad como el tema de Harold o la idée fixe. La música se eleva hasta un gran fortissimo nublado. Se reanuda el fugato, que culmina en un floreo. Tras esto la textura se aclara y el sol menor se convierte en sol mayor produciendo el efecto de una entrada del sol que se abre paso de repente. Los arpegios de arpa dan paso al solista y al tema principal, una melodía larga y sincera con un toque de melancolía. El tema, reinterpretado en una forma ligeramente más breve y en canon, ricamente orquestado, conduce a la siguiente sección. El Allegro, en compás de 6/8, presenta un carácter efervescente e implacable con un ritmo tranquilo y oscilante. El segundo tema, vivaz, solo finge con la clásica dominante. Una vez finalizada la exposición del material musical, los elementos formales (desarrollo, recapitulación, coda) se fusionan en un proceso continuo, en que se muestran de manera destacada las rítmicas en cruz y las métricas superpuestas típicas de la obra. Continúa el ascenso hacia la alegría y sólo se suaviza para permitir a la viola volver a presentar la idée fixe, ahora encajada en otro fugato, antes de que el impulso acelerado lleve el movimiento a su fin.
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II. Marche de pélerins chantant la prière du soir El segundo movimiento se titula "Marche de pélerins chantant la prière du soir" que significa "Marcha de los peregrinos cantando la oración de la tarde". Lleva la indicación de tempo Allegretto y está escrito en mi mayor y en el compás de 2/4. Al igual que Felix Mendelssohn incluyó en el segundo movimiento de su Sinfonía italiana de 1833 las procesiones de Semana Santa en Roma, Berlioz incorpora una marcha de peregrinos en esta obra, que es su propia "Sinfonía italiana". En esencia responde a la estructura de marcha estrófica. Destaca por sus atrevidas modulaciones, cada una de ellas marcada por el tañido de dos campanas. Se mueve en un arco de dinámicas que van del pianississimo (pppp) al forte para luego volver al pianississimo (pppp). Contiene tres ideas que se desarrollan musicalmente: la aproximación de la procesión a través del paisaje vespertino y su desaparición en el crepúsculo, el cambio gradual del día a la noche y la curva de sentimientos en el observador solitario de la escena, desde la satisfacción a la angustia y el aislamiento. Los materiales musicales son un amplio tema en mi mayor, armonizado de diversas formas, sobre un bajo que avanza con dificultad; dos sonoridades similares a campanas que se repiten constantemente (un do natural que resuena en trompas y arpa y un si más fino y brillante que suena en flauta, oboe y arpa), un fragmento de coral y los comentarios de la viola solista, primero con el tema de Harold, luego como una serie de arpegios tocados en el puente del instrumento. En la sección central entra de nuevo la viola, presentando líricamente la idée fixe en la periferia de la marcha que pasa antes de asumir un papel de acompañamiento cuando la procesión se aleja en la distancia. En el largo diminuendo final, la nota de campana y el tema de la marcha con las cuerdas en pizzicato se vuelven cada vez más débiles hasta que solo queda la viola.
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III. Sérénade d’un montagnard des Abruzzes à sa maîtresse