Ernest Gellner (París, 9 de diciembre de 1925-Praga, 5 de noviembre de 1995) fue un filósofo y antropólogo social británico de origen checo nacido en Francia, descrito por The Daily Telegraph, cuando murió, como uno de los intelectuales más vigorosos del mundo, y por The Independent como un "cruzado unipersonal del racionalismo crítico.
Biografía Gellner nació en París, sus padres eran Anna Fantl y Rudolf Gellner, un abogado e intelectual de habla alemana. Ambos padres eran judíos de origen bohemio. En 1918 la República Checa se había formado con Moravia y Eslovaquia como consecuencia de la disgregación del Imperio Austro Húngaro al fin de la Primera Guerra Mundial. Se crio en Praga, donde asistió a una escuela primaria en checo antes de ingresar en una escuela secundaria en inglés. Esta era la Praga tricultural de Franz Kafka: antisemita pero de una belleza deslumbrante, una ciudad que posteriormente añoró durante años.
En 1939, cuando Gellner tenía 13 años, con la llegada de los nazis a Checoslovaquia, su familia se vio obligado a abandonar el país e irse Reino Unido. Se mudaron a St Albans, al norte de Londres, donde Gellner asistió a la St Albans Boys Modern School, ahora Verulam School (Hertfordshire). A los 17 años, obtuvo una beca para el Balliol College de Oxford, gracias a lo que él llamó «política colonial portuguesa», que consistía en mantener la paz de los nativos mediante la incorporación de personas capaces de abajo a Balliol.
En el Balliol, Gellner estudió filosofía, política y economía, con especialización en filosofía. Interrumpió sus estudios después de un año para alistarse en la primera brigada acorazada de Checoslovaquia, que tomó parte en el sitio de Dunkerque, y luego regresó a Praga para asistir a la universidad por un semestre.
Durante este período, Praga perdió su fuerte influencia sobre él: previendo la toma del poder por los comunistas, decidió regresar al Reino Unido. Uno de sus recuerdos de la ciudad en 1945 era un manifiesto comunista que decía: "Cualquiera que tenga un historial limpio está dentro del Partido", que al parecer significaba que los que se habían portado bien durante la ocupación alemana eran bienvenidos. De hecho, según Gellner, significaba todo lo contrario:
Gellner volvió a Balliol College para graduarse en 1945, ganando el Premio John Locke en 1947. En ese mismo año comenzó su carrera académica en la Universidad de Edimburgo como asistente de John Macmurray profesor en el Departamento de Filosofía Moral. Se trasladó a la London School of Economics en 1949, al Departamento de Sociología, dirigido por Morris Ginsberg. Ginsberg admiraba la filosofía, y creía que la filosofía y la sociología eran disciplinas relacionadas entre sí.
Leonard T. Hobhouse había precedido a Ginsberg como Profesor de Sociología de la LSE. En su libro Evolución (1901) sugirió que la sociedad debe ser considerada como un organismo, un producto de la evolución, con el individuo como unidad básica, en el entendido de que la sociedad puede mejorar con el paso del tiempo, una visión teleológica a la que se opuso decididamente Gellner.
La crítica de la filosofía del lenguaje de Gellner, llevada a cabo en el libro Las palabras y las cosas (1959) se centró en J. L. Austin y en la segunda fase del pensamiento de Ludwig Wittgenstein, criticándolos por no cuestionar sus propios métodos. El libro llevó a Gellner al éxito. Obtuvo su doctorado en Filosofía en 1961 con una tesis titulada "Organización y roles en una Zaouia Bereber" y se convirtió en profesor de Filosofía, Lógica y Método Científico al año siguiente. Pensamiento y cambio se publicó en 1965, y en el volumen Estado y sociedad en el pensamiento Soviético (1988), examinó la posibilidad de liberalización de los regímenes que fueron inspirados por el marxismo.
Gellner fue elegido miembro de la Academia Británica en 1974. Se trasladó a Cambridge en 1984 para ejercer como Presidente del Departamento de Antropología, ocupando la cátedra William Wyse y convirtiéndose en miembro del King's College, lo que le proporcionó una atmósfera tranquila donde pudo estar en compañía de los estudiantes, beber cerveza y jugar al ajedrez. Descrito por el Diccionario Oxford de biografías nacionales como "brillante, enérgico, irreverente, travieso, a veces obstinado, con un sentido del humor y una ironía sarcásticos," era muy popular entre sus estudiantes, ya que accedió a pasar muchas horas extras como su tutor, y fue considerado como un excelente orador y un maestro con mucho talento.
Su libro El arado, la espada y el libro (1988) examinó la filosofía de la historia y en su obra Condiciones de la libertad (1994) buscó explicar el colapso del socialismo con una analogía que denominó «hombre modular». En 1993 regresó a Praga, liberada del comunismo, a la nueva Universidad de Europa Central, donde se convirtió en Director del Centro para el Estudio del Nacionalismo, un programa fundado por George Soros, el multimillonario filántropo estadounidense, para estudiar el auge del nacionalismo en los países poscomunistas de Europa oriental y central.
El 5 de noviembre de 1995, al acabar de regresar de una conferencia que se celebró en Budapest, sufrió un ataque al corazón y murió en su apartamento de Praga, aproximadamente un mes antes de cumplir setenta años.
Sociólogo Su primer libro, Las palabras y las cosas (1959) contenía un ataque frontal a la filosofía lingüística de Oxford, variante de la filosofía analítica de inspiración de Wittgenstein. Profesor de Filosofía, lógica y método científico en la London School of Economics and Political Science de 1962 a 1984, y luego profesor de Antropología Social (William Wyse Presidente) de la Universidad de Cambridge hasta 1992, y finalmente director del nuevo Centro para el Estudio del Nacionalismo en Praga, Gellner luchó toda su vida, con su enseñanza, a través de sus intervenciones y publicaciones, contra lo que llamó sistemas cerrados de pensamiento, especialmente el comunismo, el psicoanálisis, el relativismo postmoderno. La modernización de la sociedad, el nacionalismo y el islam fueron los temas centrales de su investigación sociológica.
Gellner ha defendido la tradición de la Ilustración y el pluralismo liberal, en oposición a las ideologías totalitarias, ganando una reputación bien merecida como enemigo de los intelectuales ídolos del , sobre todo Marx, Freud y Wittgenstein. Gellner ha defendido el papel de la razón como guía para la filosofía y las ciencias humanas, y ha criticado las corrientes relativistas del pensamiento contemporáneo, como el estructuralismo de Lévi-Strauss, la antropología interpretativa de Clifford Geertz, y el postmodernismo. Gellner fue influenciado por Karl Popper, Raymond Aron, Elias Canetti y Max Weber. De acuerdo con Perry Anderson, entre todos los sociólogos discípulos de la corriente de Weber, Gellner es el que se ha mantenido más cerca de los problemas intelectuales que son fundamentales para Weber.
Ernest Gellner es uno de los pensadores más influyentes de las ciencias sociales. Es autor de una de las pocas teorías originales sobre nacionalismo expuesta en Thought and Change, argumentando que el nacionalismo es un inevitable producto de la modernización, que necesita culturas escritas para crear homogéneas sociedades de ciudadanos. En su libro "Naciones y nacionalismo" (Nations and Nationalism), analiza la relación entre el nacionalismo y el desarrollo de las sociedades modernas. Examina cómo el nacionalismo surge como una consecuencia de la industrialización y la educación masiva. Ofrece una perspectiva sociológica y teórica sobre el nacionalismo. Gellner argumenta que el nacionalismo es una consecuencia de la modernidad y el cambio social, y que surge como una respuesta a la necesidad de homogeneidad cultural en las sociedades industrializadas y urbanizadas.
Sostiene que el nacionalismo se basa en la construcción de una identidad cultural compartida. Él argumenta que en las sociedades preindustriales, las identidades culturales eran locales y diversas, pero con la llegada de la modernidad, se desarrolla la necesidad de una cultura homogénea y estandarizada para mantener la cohesión y la comunicación en las sociedades complejas. Gellner considera que el nacionalismo se relaciona con la idea de la soberanía y la autodeterminación de una nación. Él sostiene que el nacionalismo surge cuando una cultura particular busca establecer su propio estado-nación, con un gobierno autónomo y la capacidad de tomar decisiones políticas independientes. También aborda la relación entre el nacionalismo y los intereses políticos y económicos. Él argumenta que el nacionalismo a menudo se utiliza como una herramienta política para movilizar a las masas y proteger los intereses económicos y políticos de una nación. Además, considera que el nacionalismo puede ser instrumentalizado por las élites políticas para mantener el control y la estabilidad en la sociedad.
En su obra, Gellner adopta una postura más neutral hacia el nacionalismo en comparación con otros autores. Reconoce tanto los aspectos positivos, como la creación de identidad y cohesión social, como los aspectos negativos, como la exclusión y los conflictos étnicos. Gellner enfatiza la relación entre el nacionalismo y los cambios sociales, económicos y culturales que caracterizan a la sociedad moderna, y cómo el nacionalismo se convierte en una forma dominante de organización social en este contexto. Las ideas de Ernest Gellner con otros autores difieren en varios aspectos importantes. Algunas de las principales diferencias entre sus enfoques son sobre el Origen del nacionalismo, Gellner argumenta que el nacionalismo es una consecuencia de la modernidad y el cambio social. Él sostiene que surge debido a la necesidad de una cultura homogénea y estandarizada en las sociedades industrializadas y urbanizadas. Por otro lado, Hobsbawm aborda el nacionalismo desde una perspectiva histórica más amplia. Él examina cómo el nacionalismo ha evolucionado a lo largo del tiempo y se ha desarrollado en diferentes contextos históricos y sociales. La Construcción de identidades nacionales, Gellner sostiene que las identidades nacionales son en gran medida construcciones inventadas y fabricadas. Él argumenta que las tradiciones y la cultura nacional son creadas y reinventadas para respaldar los objetivos políticos. Por otro lado, Hobsbawm enfatiza la importancia de los elementos simbólicos y culturales en la formación de las identidades nacionales, pero también reconoce la existencia de continuidades históricas y la influencia de las experiencias compartidas en la construcción de las naciones. El Enfoque político, Gellner destaca la relación entre el nacionalismo y los intereses políticos y económicos. Él sostiene que el nacionalismo a menudo se utiliza como una herramienta política para movilizar a las masas y proteger los intereses económicos y políticos de una nación. Por otro lado, Hobsbawm también considera la relación entre el nacionalismo y los intereses políticos, pero se centra más en el papel del nacionalismo en la lucha por la liberación y la resistencia contra la opresión colonial o imperial. Sus Actitudes hacia el nacionalismo, Gellner adopta una postura más neutral y crítica hacia el nacionalismo. Él destaca su carácter construido y su potencial para generar conflictos y exclusiones. Por otro lado, Hobsbawm adopta una postura más matizada y compleja hacia el nacionalismo. Él reconoce tanto los aspectos positivos, como la expresión de identidad y solidaridad, como los aspectos negativos, como los riesgos de xenofobia y discriminación.
Filósofo