Entre Noalejo y Arbuniel, se encuentra el cortijo de la torre, ubicado sobre el cerro de la Atalaya y nombrado así por una edificación árabe que allí había. El cortijo estaba en manos de un musulmán llamado Gallarín, que mandó construir en los cerros torres de vigilancia, Almanzor, que visitaba a su amigo con frecuencia en su escondido rincón de Sierra Mágina. En una de ellas. Almanzor, en un gesto premonitorio de su trágico final en Calatañazor, le propuso esconder en algún lugar secreto de vasta propiedad todos los tesoros que había acumulado durante su vida. Los súbditos de Gallarín construyeron un foso para el tesoro, un complejo sistema para colocar todas las riquezas

En el testamento de Almanzor se lee lo siguiente:

Durante años el tesoro se ha buscado pero sin éxito.

Referencias

Categoría:Leyendas de la provincia de Jaén