La ofensiva del Levante, a veces también conocida como campaña del Levante, fue una ofensiva lanzada por el Ejército franquista con el objetivo de capturar Valencia y la región levantina.
Valencia había sido hasta entonces la capital de la República y constituía uno de los principales puertos de la España republicana, además del gran número de instalaciones que poseía y ser una de las principales ciudades españolas durante los años 30. Aunque la ofensiva franquista logró conquistar casi toda la provincia de Castellón, sus tropas se vieron detenidas a las puertas de Sagunto por la cadena de fortificaciones de la Línea XYZ. Con el comienzo de la batalla del Ebro las operaciones en Levante se vieron detenidas hasta el final de la contienda.
Antecedentes La ofensiva de Aragón de marzo y abril de 1938 había terminado con una completa victoria del bando rebelde, especialmente con la conquista esta región y tras la llegada de las tropas franquistas al mar Mediterráneo. Esto provocó que la zona controlada por la República quedase cortada definitivamente en dos y dejando a Cataluña aislada del resto de territorio bajo control republicano. El camino a Barcelona quedaba abierto a sin apenas obstáculos o defensas.Helen Graham (2005); pág. 98 Posteriormente, el general Vicente Rojo llegó a decir que en aquel momento Barcelona podría haber sido capturada con menos fuerzas y en menos tiempo que durante la posterior campaña de 1939. Tanto los generales de Franco como sus aliados alemanes e italianos esperaban que el siguiente ataque fuera dirigido contra la capital catalana. Sin embargo, Franco decidió virar hacia el sur contra ValenciaAntony Beevor (2006); pág. 345 y la región levantina porque temía una intervención francesa en Cataluña tras haberse producido recientemente el Anschluss de Hitler sobre Austria.
Sin embargo, Paul Preston achacó la decisión de Franco de no avanzar hacia Barcelona a una razón diferente: Franco quería la rendición incondicional del enemigo y la aniquilación total, pero gradual, de la República. «Una ofensiva sobre Cataluña, donde se ubicaban los restos de la industria bélica de la República, habría precipitado el fin de la guerra; pero Franco no tenía ningún interés en la caída abrupta de las fuerzas republicanas, que habría dejado aún a cientos de miles de enemigos armados en el centro y el sur de España. Tampoco quería volverse sobre Madrid, puesto que una debacle rápida en la capital habría dejado a su vez numerosas fuerzas republicanas en Cataluña y el sudeste. Ambas opciones hubieran desembocado en un armisticio, que habría supuesto hacer concesiones a los vencidos. Franco se proponía, como ya había explicado claramente a los italianos, la aniquilación gradual pero absoluta de la República y sus defensores».
La decisión de Franco fue muy criticada entonces por muchos militares, ya que veían un error abandonar el avance hacia la prácticamente indefensa Barcelona y dirigirse a Valencia a través del montañoso Maestrazgo. De hecho, Franco todavía no deseaba finalizar la guerra de aniquilación contra los republicanos, dado que esperaba poder eliminar toda oposición. En este sentido, Dionisio Ridruejo dijo:
El 23 de abril se ordenó al Cuerpo de Ejército de Castilla mandado por José Enrique Varela y el Cuerpo de Ejército de Galicia de Antonio Aranda iniciar el avance hacia el sur.
Desarrollo de las operaciones El avance por el Maestrazgo
La idea de Franco pasaba por realizar una repetición de la rápida ofensiva en Aragón, esta vez con el objetivo marcado en la conquista de Valencia. Varela ya se encontraba en Teruel desde el invierno y a él se encomendó avanzar por la región del Maestrazgo, una de las más agrestes de la península ibérica. En un primer asalto logró abrir una brecha en las defensas republicanas pero inmediatamente cambiaron las condiciones climáticas y en medio de lluvias torrenciales el avance se ralentizó. Este factor favorecía a los defensores, quienes contaban también con el refuerzo de nuevo armamento, especialmente cañones antiaéreos y numerosos cazas que formaban parte de una remesa de material adquirida en Francia. El 27 de abril el avance quedó finalmente detenido.Hugh Thomas (1976); pág. 879 El 1 de mayo, en un nuevo intento por sacar partido una victoria que días antes se vislumbraba fácil y brillante, el general Aranda dirigió un nuevo asalto a 30 kilómetros de las posiciones de Varela y a solo 25 kilómetros del mar Mediterráneo. El general García Valiño, situado entre las tropas de Varela y Aranda, mandaba una fuerza móvil destinada a reforzar a cualquiera de los flancos que necesitara de su intervención. Pero en las tres líneas la lucha fue encarnizada y el avance seguía siendo lento, encontrando una reforzada actitud republicana de resistir, impensable hacía solo unas semanas atrás. A comienzos de mayo las tropas franquistas vuelven a encontrar severa resistencia en una línea de defensa que el Ejército Popular de la República ha establecido desde la sierra de Espadán hasta el mar, la llamada línea de Levante. La defensa consistía en una serie de trincheras excavadas de acuerdo a las irregularidades del terreno, bien cubiertas por fuego artillero y adecuadamente ocultas a la observación aérea, lo cual dificulta a las fuerzas sublevadas el recurrir a los bombardeos para reducirla.
La irregularidad de las trincheras impide también tomarlas fácilmente, pues para reducir a un núcleo reducido de defensores republicanos los franquistas sufren excesivas bajas. En un comienzo el avance en los meses de abril y mayo se vio extraordinariamente ralentizado por el intenso periodo de lluvias, que a su vez imposibilitó tanto el apoyo aéreo como el avance de las tropas; Sin embargo, la resistencia republicana fue el factor decisivo pues las tropas y mandos franquistas esperaban que el avance a Valencia fuera un paseo militar después de lo visto en la ofensiva de Aragón. Tras duros combates las fuerzas rebeldes toman Lucena del Cid el 31 de mayo, mientras el Cuerpo de Ejército de Castilla recibe apoyo de la denominada Agrupación de Enlace del general García Valiño; el Cuerpo de Ejército de Galicia' avanza en paralelo por la línea de la costa pero también sufre fuertes bajas ante fuerte resistencia republicana.
La conquista de Castellón Las tropas republicanas, mandadas por el general Leopoldo Menéndez López (todas las tropas de Levante se encontraban bajo mando supremo de Miaja, comandante en jefe del Grupo de Ejércitos de la Región Central) resistían. El general Volkmann, comandante en jefe de la Legión Cóndor informó a Berlín de que había agotado todas las reservas de material. Los republicanos, por su parte, habían recibido de la URSS numerosos Moscas, entre los que figuraban algunos modelos del denominado Supermosca, más veloz y mejor armado que los anteriores modelos.Ramón Salas Larrazabal (2001); pág. 1870 Castellón de la Plana resistió hasta el día 14 de junio, cuando se rindió a las tropas de Aranda tras varios días de feroces combates en los suburbios.Hugh Thomas (2001); pág. 808 En el momento de la retirada republicana se cometieron crímenes contra los presos políticos derechistas reclusos en la prisión provincial.Hugh Thomas (1976); pág. 892 Los franquistas contaban ahora con el puerto del Grao de Castellón, en pleno Mediterráneo. Al día siguiente de caer la capital de provincia, los sublevados se hacen con otra localidad importante en la zona, Villarreal, consolidando así la posesión de la capital.Hugh Thomas (1976); pág. 893 Se hallaban ya a 80 kilómetros de Valencia pero, aunque las expertas tropas de García Valiño (que formaban ahora un cuerpo, el Cuerpo de Ejército del Maestrazgo) se habían unido a las de los cuerpos mandados por Aranda, Solchaga y Varela, las operaciones militares habían vuelto a quedar estancadas a unas decenas de kilómetros al norte de Sagunto.
El avance de los sublevados tras las últimas conquistas era firme pero se había ralentizado mucho, en tanto que la tenaz defensa republicana les causó más bajas de lo que hubieran esperado. A la cadena de líneas defensivas republicanas se había unido una voluntad de resistencia imposible de esperar hacía unos meses, además de las dificultades del terreno y de una zona con pocas infraestructuras, que convertían el terreno en un verdadero infierno para la logística del Ejército franquista. La Legión Cóndor alemana se hallaba agotada y fue temporalmente retirada del frente.Antony Beevor (2006); pág. 346
Nueva ofensiva franquista miniatura|250px|Tropas marroquíes festejando la toma de Rubielos de Mora, 1938. miniatura|250px|Reemplazo republicano destinado al frente de Teruel.
Ahora el plan del Estado Mayor franquista era fijar el frente en la línea Segorbe-Sagunto, para luego avanzar hacia Valencia, y a tal fin se constituyó el Cuerpo de Ejército de Turia mandado por José Solchaga. Se recibieron como refuerzos tres divisiones del CTV italiano,Hugh Thomas (2001); pág. 810 además de un poderoso apoyo aéreo. El 5 de julio, las divisiones franquistas en Levante emprendieron una gran ofensiva para abrirse camino hacia Valencia. En aquella zona se habían concentrado entre ambos bandos varios centenares de piezas de artillería y un total de 400 aviones, concediendo una clara superioridad de la aviación del campo franquista.Hugh Thomas (1976); pág. 894 García Valiño, que se encontraba estacionado con sus tropas en las afueras de Castellón, comenzó la embestida desde el norte,War in Spain: On to Valencia (Time) pero en aquel sector la sierra de Espadán llegaba casi hasta el mar y las fuerzas republicanas, dirigidas por los capacitados Gustavo Durán y Menéndez López, no pudieron ser desalojadas. El 13 de julio, Varela, junto a las divisiones italianas del general Berti, atacó hacia el sur de Teruel, coordinando su acción con los requetés navarros de Solchaga. En los primeros días de la batalla los blindados italianos habían logrado importantes avances, pero la resistencia republicana estaba de nuevo bien organizada. Una unidad de carabineros republicanos resistió largamente en Mora de Rubielos, importante localidad de la zona, antes de retirarse. Finalmente, cayó Sarrión y, con ella, las posiciones republicanas situadas a lo largo de la sierra del Toro. El frente empezó a derrumbarse de forma parecida a lo ocurrido en Aragón hacía unos meses atrás. Los peores augurios parecían cumplirse para los republicanos.
Protegida por un intenso fuego artillero antiaéreo, pues la actividad de la aviación republicana estos días fue muy intensa, la infantería navarra e italiana avanzó en cinco días unos 95 kilómetros en un frente de 30 kilómetros de anchura. El único obstáculo que quedaba por salvar para ocupar la región de la huerta valenciana eran las fortificaciones construidas frente a la población de Viver, la conocida como Línea XYZ. Estas estaban ingeniosamente concebidas y las defendían las unidades a las órdenes de dos oficiales que ya habían ganado un gran prestigio en la defensa de Madrid: Romero y Güenes.Ramón Salas Larrazabal (2001); pp. 3284-3286 La Línea XYZ iba desde la sierra de Javalambre, pasando por la sierra del Toro hasta la localidad de Almenara, junto al mar, y su centro se hallaba en la población de Viver. Se habían construido trincheras capaces de resistir bombas de 500 kilos y sus defensas se apoyaban en un terreno complicado y montañoso, muy difícil de asaltar. Lo que desconocían los soldados franquistas es que era este el núcleo principal de las defensas republicanas en la zona.
La batalla de la Línea XYZ
270px|miniaturadeimagen|izquierda|Nido de ametralladora de la Línea XYZ en Vall de Uxó.