Higinio Nicolás Morínigo Martínez (Paraguarí, 20 de enero de 1897-Asunción, 27 de enero de 1983) fue un militar, político y dictador paraguayo. Lideró su país como presidente de facto desde el 7 de septiembre de 1940 hasta el 3 de junio de 1948, asumiendo el cargo tras el fallecimiento en un accidente de aviación del entonces presidente, José Félix Estigarribia. Nacionalista hasta democratizar levemente su régimen en 1946 con la apertura hacia disidentes políticos.
En 1947 enfrentó una guerra civil junto al Partido Colorado, iniciada por una importante parte de las Fuerzas Armadas, apoyadas por civiles del Partido Liberal, del actual Partido Revolucionario Febrerista (en aquella época franquistas) y por una minoría del Partido Comunista Paraguayo.
Se inició en el ámbito castrense fuera de toda militancia política, siendo Morínigo un convencido de la necesidad de institucionalizar las Fuerzas Militares y separarlas de intromisión política en aquella época. Comenzó a tener notoriedad política al haber sido nombrado ministro del Interior por el entonces presidente, Félix Paiva, posteriormente durante el gobierno de José Félix Estigarribia fue designado ministro de Guerra y Marina, cargo que ejerció hasta el 7 de septiembre de 1940, cuando se produjo el fallecimiento del presidente Estigarribia. En aquella jornada del 7 de septiembre de 1940 Morínigo fue ungido presidente de la República del Paraguay.
Apenas iniciado su gobierno, Morínigo decidió emprender una administración alejada de la política partidaria y amparado en los altos mandos militares institucionalistas, además de un grupo ultraconservador de derecha que se aglutinó en torno al periódico El Tiempo. No obstante, siempre se mantuvo cerca al Partido Colorado, principalmente con los colorados guionistas, dirigidos por Juan Natalicio González. Esa aproximación colorada al final le sirvió bastante, dado que hacia finales de su mandato, decidió aliarse totalmente con los colorados, con quienes cogobernó desde enero de 1947. Finalmente, por desavenencias con sus aliados políticos, estos le solicitaron su renuncia al cargo por supuestas sospechas de que Morínigo decidiría seguir en el cargo a pesar de la existencia de un presidente electo en 1948, dicha renuncia se hizo efectiva el 3 de junio de 1948, culminando así con la primera dictadura de tinte militar de Paraguay en el .
Biografía Nació el 11 de enero de 1897 en Costa Pucú, compañía dependiente de la ciudad de Paraguarí. Su padre fue Juan Alberto Morínigo, nacido en 1858 en el Departamento de Misiones o en Paraguarí, un militar que participó en la batalla de Acosta Ñu, durante la guerra de la Triple Alianza (1864-1870), y su madre fue Pabla Martínez, originaria de Villeta. Su abuelo paterno, José del Carmen Morínigo también había combatido en dicha guerra así como su abuelo materno Vicente Martínez, un sargento que había fallecido durante los sucesos de la batalla de Lomas Valentinas peleando en la misma. Tanto sus padres como su hermano Néstor, militaron en filas del Partido Liberal Radical Auténtico.
Vivió sus primeros años en su ciudad natal ayudando a sus padres en el cuidado del ganado vacuno y las ovejas de su madre. El pequeño Higinio alternaba sus labores domésticas con la educación particular que le impartía un profesor de origen español llamado José. En 1906, a los ocho años de edad, se estableció en Asunción, la capital del país, donde su padre se dedicaba al comercio junto con Miguel Vera, primo de su madre. Morínigio cursó sus estudios primarios en la Escuela Normal y brevemente en el Colegio Nacional de la Capital, en donde se formó hasta el tercer curso (noveno grado).
El 5 de abril de 1916, ingresó al segundo grupo de la Escuela Militar. Se considera que la decisión de Morínigo de incursionar en la milicia se dio por tres razones: tradición familiar, convicción y vocación. Sus primeros instructores fueron los entonces tenientes primeros Carlos Fernández y Nicolás Delgado; y los tenientes segundos Daniel Duarte Sosa y Enrique Gómez de la Fuente. Morínigo egresó el 1 de marzo de 1919 con el grado de teniente segundo del Ejército Paraguayo en el arma de infantería como número tres de su promoción, prestando sus servicios en varias regiones militares del país. Más adelante cursó sus estudios en la Escuela Superior de Guerra.
Al estallar los enfrentamientos de la guerra civil de 1922-1923, Morínigo se encontraba prestando servicios en el destacamento militar de Paraguarí, en aquel entonces, Adolfo Chirife, jefe de la sublevación contra el gobierno de Eusebio Ayala, en Paraguarí y sus zonas aledañas gozaba de alta popularidad, por lo que los militares de la zona no tardaron en plegarse a la revolución, sin embargo, Morínigo, fiel a su mandato institucionalista, decidió no participar de la revolución, motivo por el cual fue apresado.
A pesar de las amenazas de tortura y muerte, Higinio siempre se mantuvo firme, por ello, fue privado de su libertad en un vagón de tren que funcionó como cárcel ambulante, que conectado a los vagones del ferrocarril, deambuló por diferentes puntos de la república, hasta finalmente quedar en Encarnación. En dicho vagón, Morínigo compartió horas de secuestro con Rafael Franco, Juan Bautista Ayala, Paulino Ántola, Vicente Machuca, entre otras futuras destacadas figuras de la milicia. Posteriormente, a principios de agosto de 1923, ya a finales de la sangrienta guerra, los militares que habían sido presos, fueron liberados en la zona de Caí Puente, por fuerzas gubernamentales en favor por su lealtad a las fuerzas oficiales. Esa lealtad le valió a Morínigo el ascenso al rango de teniente primero de Infantería el 19 de enero de 1923.
Progreso militar y la guerra del chaco En los siguientes años Morínigo fue destinado a varias reparticiones militares. Primero fue asignado al Batallón n.º 40 de Infantería en la región de Encarnación, capital del Departamento de Itapúa. Posteriormente, desempeñó un cargo importante en el Batallón de Zapadores de Encarnación, antes de partir hacia la ciudad de Concepción, donde permaneció por unos años antes de ser transferido al Chaco, donde estuvo en las reparticiones de Nanawa y de Orihuela.
En 1926 fue promovido al grado de capitán, por lo que es destinado al cargo de comandante militar del Parque de Guerra, primero, y luego comandante militar de la Compañía de la Escuela Militar desde 1927, ya desde ese tiempo, Morínigo comenzaba a presagiar la amenaza boliviana en territorio occidental. En 1928 es designado al puesto militar de Bahía Negra, para luego trasladarse al Fortín Vanguardia al servicio del entonces mayor Rafael Franco, quien también tenía la misma visión que Morínigo referente a la amenaza boliviana. A juicio de Morínigo, el gobierno liberal nunca prestó la debida importancia al equipamiento de cuarteles como a la defensa paraguaya en el Chaco antes de la guerra.
Su impecable foja de servicio le sirvió para que el 15 de septiembre de 1930 ascienda al rango de mayor de Infantería. El 10 de diciembre de 1932 contrajo matrimonio con Dolores Ferrari, con quien tuvo tres hijos: Higinio Emilio, Juan Alberto y Guillermo Gerardo. Apenas casado, traslada a su mujer al teatro de operaciones. Aparte de haber llevado a su primogénito de ocho meses, quien resultó herido a causa de una bomba arrojada por la aviación boliviana, convirtiéndose así en el veterano de la guerra del chaco más joven.
Al iniciarse la guerra del Chaco en 1932, Morínigo fue designado el 12 de diciembre de 1932, director de la Escuela de Aspirantes a Oficiales de Reserva. Tuvo la misión de entrenar en el menor tiempo posible a la mayor cantidad de civiles de modo a servir en el campo de batalla. En un tiempo de tres meses, logró el egresó de 451 oficiales que partieron con Morínigo al campo de batalla.
El 30 de enero de 1933 fue nombrado jefe de Estado Mayor del II Cuerpo de Ejército, bajo cuyo comando estaba el Regimiento de Infantería 14 (RI-14) «Cerro Corá». En abril de 1933, fue asignado a la Jefatura del Estado Mayor del I Cuerpo de Ejército, en el cual tuvo a su disposición tres destacamentos: RI-10 «Sauce»; RI-12 «Rubio Ñu»; y RI-15 «Lomas Valentinas», con los cuales luchó en las batallas de Herrera, Francia, Falcón, Campo Aceval, Campo Vía, Strongest y Zenteno-Gondra. Posteriormente, a finales de 1933, es ascendido a teniente coronel y encontrándose en el I Cuerpo del Ejército como jefe de Estado Mayor.
Tras la victoria final y el armisticio del 12 de junio de 1935, Morínigo fue asignado al Estado Mayor del Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación. Posteriormente, en 1938, fue condecorado con las prestigiosas órdenes de la Cruz del Chaco y la Cruz del Defensor por su encomiable labor en el campo de batalla. El entonces presidente de la República Eusebio Ayala le abrochó las respectivas medallas en territorio chaqueño.
Posguerra e inicios en política Una vez culminada la contienda bélica con Bolivia, en el Paraguay se vivieron diversas crisis debido los problemas económicos surgidos a consecuencia de la guerra, sumado a esto el nacimiento de un sentimiento de antiliberalismo surgido en el bando disidente del ejército. Las discrepancias con el gobierno de Eusebio Ayala fueron caldeando el sistema político de entonces, que posteriormente culminó con el derrocamiento y posterior exilio del presidente Eusebio Ayala a manos de los revolucionarios el 17 de febrero de 1936 encabezados por el coronel Federico Smith. Dicha revolución instaló al coronel Rafael Franco como nuevo presidente de la República.
Morínigo se mantuvo neutral durante aquel golpe, por lo que gozó de la anuencia del flamante presidente para ser ascendido al grado de Coronel el 5 de mayo de 1936, antes de ser asignado en junio del mismo año al puesto de comandante de la Primera División de Infantería, donde también se desempeñaría como Inspector de Infantería. Las relaciones entre Morínigo y Franco fueron armoniosas, ya que ambos se conocían desde hacía bastante tiempo ya sea por compartir prisión durante la revolución de 1922-1923 como también en el ejercicio de la carrera militar. Gracias a aquel relacionamiento, Morínigo fue designado para integrar una comisión de búsqueda de los restos del Mcal. Francisco Solano López en la zona de Cerro Corá. Era ese el momento en el que el nacionalismo empezaría a surgir entre la clase política de la época. Morínigo fue el encargado de la dirección de aquella misión, que partió a mediados de agosto, siendo finalmente localizados los restos de Solano López y su hijo, Panchito, el 2 de septiembre de 1936. Posteriormente se realizó una peregrinación nacionalista que finalmente culminaría en el Panteón Nacional de los Héroes.
En mayo de 1937 Morínigo fue designado Instructor de la cátedra de Fortificaciones en la Escuela Militar, además de ser el titular de la cátedra de Historia Militar, lugar que serviría a Morínigo para expresar y transmitir sus más profundos sentimientos nacionalistas. A la par de sus labores militares, le cupo viajar a Buenos Aires en busca de tratamiento médico a su hijo Higinio Emilio, quien sufría de parálisis infantil. Mientras Morínigo se encontraba en la Argentina, lo sorprendió el golpe militar del 13 de agosto de 1937, que devolvió al poder a los liberales, de la mano de Félix Paiva, quien reestructuraría la presidencia de modo a entregarla al próximo mandatario.
Labor ministerial