La Cuestión de Tacna y Arica o Caso Tacna-Arica es la denominación que recibe el problema del cumplimiento el Tratado de Ancón (1883), que establecía que Tacna y Arica estarían en posesión de Chile por el plazo de diez años hasta que se determinara su destino mediante un plebiscito. Este nunca se realizó y la cuestión se prolongó hasta 1929, con la firma del Tratado de Lima, que estableció la reincorporación de Tacna al Perú, mientras que Arica permanece bajo la soberanía chilena hasta la actualidad.
Negociaciones antes de 1894
El Tratado de Ancón fue firmado el 20 de octubre de 1883, y según se dijo en ese momento, el plebiscito debía realizarse aproximadamente en marzo de 1894. No se realizó en esa fecha ni se realizaría nunca.
Tacna y Arica eran ciudades peruanas, que vivían una de la otra y eran centro comercial, político y administrativo de la zona sur del Perú. En el Perú eran llamadas las "cautivas".
A inicios de 1893 el ministro peruano José Mariano Jiménez pide a Chile la realización del plebiscito en cumplimiento del Tratado de Ancón. El Perú sostenía que el tratado otorgaba a Chile diez años de administración, y por tanto luego de este tiempo las provincias volvían a la administración peruana quien debía dirigir el plebiscito.
El Perú propone en agosto de 1893, enmarcada dentro del plebiscito propuesto por el Tratado de Ancón, en caso de ganar el Perú ofrecía a Chile ventajas aduaneras. Chile también rechazo la propuesta.
El Perú propone a finales de 1893, que el plebiscito se debía realizar el 28 de marzo de 1894, y de no realizarse, una potencia amiga debería arbitrar a quién le correspondería la posesión material de las provincias. Chile no responde a la propuesta peruana.
Las propuestas peruanas hizo ver a Chile la posición precaria en la que se encontraba en caso de realizarse un plebiscito en Arica y Tacna. Las autoridades chilenas comenzaron a diseñar estrategias ante la perspectiva cada vez más cercana de la realización del plebiscito a que se refería el Tratado de Ancón.
A principios de 1894 se empezó a discutir la forma del plebiscito. Se enfrentaron las posiciones peruanas y chilenas en dos temas clave, a quien entregar el Voto (Elecciones) y las indemnizaciones y ocupaciones.
Sobre el voto no había consenso. Chile insistía en que era necesario como requisito para votar saber leer y escribir, lo que excluía a una numerosa masa indígena peruana. El Perú, por su parte, no quería que votaran los solteros y los que no tuvieran residencia estable, lo que perjudicaría a Chile.
En el tema de las indemnizaciones y ocupaciones, hubo acuerdo en que cada el país que perdiera se quedaba con alguna porción del territorio en disputa y, ante tal situación se debía reducir el monto de la indemnización, pues no se perdería el territorio completo.
La propuesta del Perú era que: si Chile perdía, la frontera sería la ribera norte de la quebrada de Vítor en Arica. Si Perú perdía, la frontera sería la ribera sur de la quebrada Quero en Arica. El perdedor pagaría 7.000.000 de pesos, en lugar de los 10.000.000 originales.
La propuesta de Chile era realizar el plebiscito solo en la región Camarones-Vítor, y la indemnización bajaba a 4.000.000 pesos.
Finalmente no se llegó a un acuerdo para realizar el plebiscito.
Negociaciones después de 1894 thumb|Tacna y Arica hacia 1895 según la "Geografía descriptiva de Chile".El mapa muestra erróneamente a Bolivia como el límite noreste de la zona ocupada por Chile, cuando efectivamente dicho límite corresponde al Departamento de Puno. Así, Mauri se ubica en Bolivia, a diferencia del mapa de 1865 de Paz Soldán donde esta localidad se encuentra dentro de los límites del Perú. Chile hace una propuesta al Perú fuera del Tratado de Ancón, intentando que Perú entregara las regiones sin plebiscito pagándosele una indemnización de 14.000.000 pesos más la devolución del Monitor Huáscar. Si el Perú insistía con el plebiscito el plan chileno era reclamarle además 5.000.000 de pesos por los reclamos hechos por chilenos perjudicados durante la Guerra del Pacífico.
Chile amenazó con ceder sus derechos en el Tratado de Ancón a Bolivia, lo que en conjunto con lo anterior, se transformaba en una fuerte presión para entregar las ciudades sin plebiscito.
Negociaciones Zevallos-Lira
El Perú se negó rotundamente a este trato, y en una nueva ronda de negociaciones en agosto de 1895, el embajador chileno Máximo Lira empezó a exigir garantías peruanas para el pago de la indemnización para forzar la entrega de las ciudades sin plebiscito.
El Perú dio varias garantías monetarias, pero ninguna fue aceptada por Chile.
El canciller peruano Ricardo Ortiz de Zevallos propuso una solución, si Perú no pagaba una indemnización en un plazo dado, las ciudades serían devueltas. Lira se interesó mucho en el asunto, pero la propuesta fue desautorizada por el gabinete peruano.
En 1896, los dos gobiernos suspendieron las negociaciones, culpándose mutuamente del fracaso de ellas. La amenaza de entregar los derechos del Tratado de Ancón a Bolivia estaba enmarcada en la llamada política boliviana que pretendía acercar Chile hacia Bolivia. Chile cedía a Bolivia una porción de mar, si ganaba las provincias ocupadas y, además Chile ganaba un aliado internacional y un amplio mercado para sus negocios.
Negociaciones Billinghurst-Latorre Luego el presidente Nicolás de Piérola Villena, encarga a Guillermo Billinghurst a buscar un acuerdo con Chile y firman el protocolo Billinghurst-Latorre, que acordaba realizar el plebiscito según bases arbitradas por la reina de España.
El 26 de septiembre de 1898 se recibía la noticia en Tacna y Arica que el gobierno de Chile devolvería las provincias de Tacna y Arica, pero que estaba pendiente la aprobación del congreso chileno.
Pero el congreso chileno retardó interminablemente el protocolo, lo que concluyó con su rechazo en la cámara.
A esa fechas las autoridades chilenas habían empezado a diseñar el plan que se conocería luego como la "Chilenización de Tacna y Arica" para que ante un plebiscito la población chilena de la zona sea mayor. Las marchas y contramarchas en el campo diplomático chileno, buscaban ganar tiempo para "chilenizar Tacna y Arica".
Negociaciones después de 1900
El plan de chilenización
Paralelamente a las negociaciones, el Gobierno chileno iniciaba una política de chilenización de las provincias en disputa. Para dar algunos ejemplos, la Corte de Apelaciones de Iquique creada en 1884 fue trasladada a Tacna en 1887; se destinaron fondos para edificios públicos; se cerraron todas las escuelas peruanas, ubicadas en las localidades de Codpa, Belén, Estique, Socoroma, Para, San Miguel de Azapa, Calana, Pachía, Tarata, Putre, Tacna, Arica y Livílcar.
El 14 de noviembre de 1900, la medida fue reclamada por el canciller Enrique de la Riva Agüero y el cónsul peruano en Santiago, Cesáreo Chacaltana.
La respuesta chilena fue: "La cámara acuerda que se envíen los antecedentes al ejecutivo, a fin de que se inicien nuevas gestiones para dar cumplimiento a la clausula 3° del tratado de Ancón". Se puede decir que Chile estaba ganando tiempo para la chilenización, por lo que Chacaltana protestó y presentó su carta de retiro. Las relaciones diplomáticas se habían quebrado. Era ya el año 1901.
El gobernador chileno Manuel Montt, prohíbe las celebraciones de la Independencia del Perú el 28 de julio de 1900. El diario peruano Morro de Arica publicaba: "Hoy no celebraremos el aniversario de nuestra emancipación política con el esplendor de otros años, contentándonos con levantar un altar a la patria en lo más recóndito de nuestros corazones y en el silencio que se nos ha impuesto".
En 1901, con esta restricción, la "Sociedad de Auxilios Mutuos El Porvenir" de Tacna pide al intendente de Tacna, Salvador Vergara, le brinde permiso para realizar una ceremonia de bendición de la nueva bandera de la institución. Con el permiso, el 28 de julio de 1901 se realiza la primera Procesión de la Bandera.
Negociaciones Huneeus-Calderón (1905)
Las relaciones diplomáticas se vinieron a reanudar como consecuencia del convenio entre Chile y Bolivia, que estipulaba la construcción del ferrocarril Arica-La Paz. Perú reclamó frente a esto porque significaba ejercer soberanía, cuando lo único que tenía era la posesión, que debía ser convalidada con el plebiscito. Respondió Chile que "eran tan soberanos de Tacna y Arica como de Santiago", mientras no existiese plebiscito. El Perú se basaba en el Tratado de Ancón y que la administración chilena solo era legal por diez años: "El territorio de las provincias de Tacna y Arica...continuará poseído por Chile y sujeto a la legislación y autoridades chilenas durante el término de diez años".
Con ello se reinician las negociaciones y el Perú envió a un nuevo ministro a Chile, Manuel Álvarez Calderón.
Álvarez Calderón aceptó la propuesta chilena de ampliar el plazo del plebiscito por cinco años, pero como esto traía implícita la chilenización, pidió que se establecieran previamente las formalidades plebiscitarias, mediante arbitraje de una potencia amiga. El ministro chileno de relaciones Antonio Huneeus, rechazó esta propuesta.
Luego Álvarez Calderón propuso un receso de dos años y después el arbitraje, lo cual también rechazó Chile. Se cerró el año 1905, sin ningún avance.
El presidente chileno Germán Riesco Errázuriz nombra intendente de Tacna a Máximo Lira, quien aceleró el proceso de chilenización, terminando con los conflictos entre los mismos chilenos.
Negociaciones Seoane-Puga (1907-1908) Siguieron las conversaciones entre los nuevos ministros Federico Puga Borne de Chile y Guillermo Seoane del Perú, proponiendo el ministro chileno una serie de cuestiones previas a la definición sobre el modelo del plebiscito.
El Perú rechazó las cuestiones previas ya que el plebiscito era lo fundamental y lo primordial, después podría tratarse lo demás.
Entonces se empezó a discutir cómo ejecutar el plebiscito, el Perú quería realizarlo inmediatamente después de ratificado el protocolo, mientras que Chile quería esperar seis meses, lo que convenía a su política de chilenización, ya en curso.
Con referencia a los votantes, el Perú excluía a los extranjeros, funcionarios públicos y soldados de la región y Chile negaba el voto a los analfabetos y a lo oriundos de Tacna y Arica que no viviesen en ellas. Acordaron inscribir a los votantes, sufragar y escrutar, habría un representante de Chile, uno del Perú y uno de una potencia neutral. Pero Chile reclamó presidir los citados organismos.
El avance de la chilenización de Tacna y Arica que incluía la inversión de 1.000.000 pesos al fomento agrícola e industrial se usaron para mejorar la prefectura policial chilena y las instalaciones del diario chileno "El Pacífico" y otras obras públicas.
Pero lo grave para las relaciones sería el caso de los curas peruanos.
El caso de los sacerdotes peruanos En lo eclesiástico Tacna y Arica dependían de la diócesis de Arequipa, por lo que los sacerdotes de ambas ciudades, eran peruanos. Estos se encargaban de mantener el patriotismo peruano, impidiendo la acción de la "chilenización". Tratando de neutralizar esto, Chile envió curas propios a las ciudades.
Las parroquias peruanas de Tacna y Arica además llevaban el registro de los nacidos y bautizados en la región por lo que los archivos baustimales fueron custodiados por los curas con el fin de utilizarlos en el momento de realizarse el plebiscito.
Pero el clero chileno necesitaba ejercer su acción con el permiso del titular de la diócesis peruana, Mariano Holguín, quien se las negó. Chile empezó a gestionar ante la Santa Sede para poder dar el visto bueno a los curas chilenos pero la Sede Pontificia, se negó a actuar.