Fernando I de Nápoles, llamado en Italia Ferdinando o Ferrante, (Valencia, 2 de junio de 1424-Nápoles, 25 de enero de 1494) fue duque de Calabria desde 1443 y rey de Nápoles desde 1458 hasta su muerte, hijo ilegítimo de Alfonso V de Aragón y I de Nápoles y Sicilia.
Biografía Filiación izquierda|miniaturadeimagen|220x220px|Retrato de Alfonso V por Piero della Francesca. Fernando d'Aragona fue hijo primogénito de Alfonso V, quien desde 1416 era rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, de Sicilia y de Cerdeña, conde de Barcelona y duque de Atenas y Neopatria.Atenas y Neopatria habían quedado en poder de Florencia en 1390, pero todavía en su testamento de 1458 (en Filangieri, p. 378) el rey Alfonso seguía titulándose duque. Alfonso V estaba casado con María de Castilla, hija de los reyes Enrique III y Catalina de Lancaster y hermana de Juan II, pero de este matrimonio no tuvo hijos.
La identidad de la madre de Fernando no está clara: la hipótesis más razonable es que fue hijo de Giraldona Carlino, dama de la nobleza valenciana, posiblemente de origen napolitano, que después se casó con el barcelonés Gaspar Revertit, aunque en sus mismos tiempos se rumoreó que su madre era una dama de compañía de María de Castilla llamada María de Ixar, a quien la reina había mandado estrangular, o una monja pariente del rey Alfonso, o que tal vez era hijo de la mujer de un barbero, o de la princesa Catalina de Castilla (casada con Enrique de Trastámara) y de un calderero o un moro.Caridi, pp. 701-704.Notar Giacomo, p. 89.Passero, p. 26.Zurita, lib. XIII, cap. 26.Caputo, pp. 41-42.Nunziante, XVII, pp. 311-313. Primeros años miniaturadeimagen|derecha|313x313px|La Corona de Aragón en el s. XV. En 1432 su padre salió de España para acometer la conquista del Reino de Nápoles contra René de Anjou dejando a Fernando en Valencia, donde permaneció hasta que a instancias del rey, en julio de 1438 desembarcó en Gaeta, donde estaba instalada la corte real, junto con los que habían sido sus preceptores en España: el gobernador Ximén Pérez de Corella, el obispo Alfonso Borgia, su confesor Bernardo Miguel, su mayordomo Pedro Sanz y posiblemente Diomede Carafa. Educado en Teología, Sagradas Escrituras, Patrística, Derecho civil y canónico, tuvo como profesores a Paride del Pozzo, Francesco Valla y Antonio Beccadelli, mientras al mismo tiempo recibió adiestramiento militar. Ese mismo año fue armado caballero por su padre y nombrado lugarteniente general del reino.Caridi, pp. 704-708.
Duque de Calabria miniaturadeimagen|510x510px|Victoria naval de Alfonso V de Aragón sobre Juan de Anjou, Tabla Strozzi, atribuida a Francesco Pagano, 1470. Eran los años de la guerra de sucesión del Reino de Nápoles: en 1435 había muerto la reina Juana II, y sus dos hijos adoptivos Alfonso V y René de Anjou se disputaban el trono en una guerra marcada por la constante falta de dinero en ambos bandos y por la indecisión de los grandes señores feudales napolitanos, que oscilaban su fidelidad atendiendo a su propia conveniencia. Sin embargo Fernando no tuvo participación destacada en episodios bélicos durante estos años; su padre, impresionado por la reciente muerte en combate de su hermano Pedro, le mantuvo alejado de los peligros.Caridi, pp. 708-722.
La guerra terminó con la conquista de la ciudad de Nápoles en 1442 por las tropas del aragonés y la retirada del francés. En el parlamento general celebrado en marzo de 1443 los barones napolitanos reconocieron como rey a Alfonso y como su sucesor a Fernando, que fue investido oficialmente como duque de Calabria, título reservado a los herederos al trono, en una ceremonia a la que asistieron el príncipe de Tarento y gran condestable Giovanni Antonio Orsini del Balzo, el duque de Sessa y gran almirante Giovanni Antonio Marzano, el conde de Fondi y Morcone y protonotario Onorato Gaetani, el príncipe de Salerno y gran justiciero Raimondo Orsini, el conde de Loreto y Satriano y camarero mayor Francesco d'Aquino, el gran canciller Orso Orsini y el conde de Nocera y Montoro y gran senescal Francesco Zurlo.Zurita, lib. XV, cap. XVII. En julio del mismo año el papa Eugenio IV promulgó la bula Regnans in altissimis por la que lo legitimaba,Rinaldi, XXVIII, p. 392. que fue confirmada por Eugenio IV en 1443 y por Nicolás V en 1449,Nunziante, XVII, pp. 313-314. y en su adhesión a la paz de Lodi de 1455 el rey Alfonso le reconocía ante toda Italia como su sucesor.Dumont, a. 1455.
Matrimonio miniaturadeimagen|derecha|231x231px|Isabel de Clermont. La necesidad de afirmar la dinastía aragonesa en Nápoles exigía que Fernando, cercano ya a los veinte años de edad, contrajese un matrimonio ventajoso y tuviese un heredero. Frustrados los intentos de boda con la hija del duque de Milán Filippo Maria Visconti, en 1444 Alfonso V concertó su matrimonio con Isabel de Chiaromonte, sobrina predilecta y presunta heredera del príncipe de Tarento Giovanni Antonio Orsini del Balzo, sucesor de los derechos de los Brienne al trono de Jerusalén. Siguiendo la misma política matrimonial, sus medio hermanas Eleonora y María ya estaban casadas respectivamente con el duque de Sessa Marino Marzano y con el marqués de Ferrara Leonelo de Este.Ryder.Notar Giacomo, p. 90.
Los años siguientes fueron tranquilos: a la sombra de su padre el rey, Fernando asistió regularmente a los consejos y audiencias y a las veladas literarias, aunque sin destacarse en ningún episodio memorable. Junto con Ercole y Sigismondo de Este, los caballos, la caza y los torneos, sin participación en las guerras intestinas de Nápoles, permaneció en la capital.
Expedición contra Florencia A partir de 1452 comenzaron a invertirse los papeles de Alfonso y Fernando. Aliado con Venecia, el rey Alfonso envió un ejército contra Florencia, al mando del cual puso a su hijo Fernando. Al frente de un ejército de unos diez mil hombres, junto con Federico da Montefeltro, en mayo de 1452 atravesó los Estados Pontificios y en julio entró en territorio de la República de Florencia, aunque su participación se redujo a sitiar plazas poco importantes, hasta que con la llegada del invierno debió retirarse a las bases napolitanas al sur de Livorno. La primavera del año siguiente se halló con un ejército mermado en efectivos, mientras desde Nápoles el rey prefería ejercitar una política de moderación y diplomacia antes de embarcarse en una costosa campaña militar. La toma de Constantinopla por los turcos quitó a los estados italianos la posibilidad de una guerra interna, y la paz de Lodi de 1454 provocó el regreso de Fernando a Nápoles, donde a pesar de los escasos resultados de su expedición fue acogido como un héroe.
Muerte del rey Alfonso miniaturadeimagen|306x306px|Sarcófago de Alfonso V en el Monasterio de Poblet. A principios de mayo de 1458 el rey Alfonso cayó enfermo de unas fiebres que hacían presagiar su cercano fallecimiento y la dificultad que Fernando tendría en tomar su lugar. El reino de Nápoles era feudatario de los Estados Pontificios, y el nuevo rey debía ser oficialmente coronado por el papa Calixto III (antiguo preceptor de Fernando y presidente del Consejo Real de Alfonso), quien manifestó abiertamente su intención de declarar el reino devuelto a la Santa Sede, supuestamente con la intención de entregarlo a su sobrino Pedro Luis de Borja.Zurita, lib. XVI, cap. XLVII-XLVIII.Nunziante, XVII, pp. 316-321, 566-571.Pastor, II, pp. 456-461.
Con la ciudad envuelta en una epidemia de peste, el 26 de junio de 1458 el rey Alfonso redactó su testamento nombrado a Fernando heredero en el trono de Nápoles y a su hermano Juan en el resto de sus dominios de la Corona de Aragón,Zurita, lib. XVI, cap. XLVII.El testamento en Filangieri, pp. 378-388. y el 27 murió después de haber dado a su hijo tres consejos: alejar del gobierno a los aragoneses en favor de los napolitanos, reducir los impuestos y mantener la paz con el papa y con los demás príncipes italianos.Cronica de Sant'Antonino de Florencia, citado por Nunziante, XVII, p. 299.
Rey de Nápoles thumb|Moneda con la efigie de Fernando I.izquierda|miniaturadeimagen|Escultura de su coronación como rey de Nápoles por el papa Pío II. Efectivamente, muerto Alfonso, el papa decretó el retorno de Nápoles a los Estados Pontificios,Rinaldi, a. 1458, n. 31. y la desavenencia parecía ir a terminar en una guerra entre ambos, pero todo quedó en nada cuando Calixto murió en agosto de 1458.Nunziante, XVII, pp. 739-753.
En el cónclave que siguió el favorito era Domenico Capranica, que murió cinco días antes de que fuera elegido papa su secretario, que tomó el nombre de Pío II; en noviembre éste revocó la bula de Calixto III y aseguró su apoyo a la investidura de Fernando, pactando la obligación de pagar el censo anual a la Iglesia y la devolución a la Santa Sede de los enclaves napolitanos de Benevento y Terracina y de las plazas en poder del condotiero Jacopo Piccinino; posteriormente se concertó el matrimonio del sobrino del papa Antonio Piccolomini con la hija natural de Ferrante. La ceremonia de coronación tuvo lugar en la catedral de Barletta el 4 de febrero de 1459, oficiada por el legado Latino Orsini.Pastor, III, pp. 70-72.Rinaldi, a. 1458, n. 29.Nunziante, XVIII, pp. 207-234, 458-462.Barone, pp. 77-90.
La primera conjura de los barones Pero el reinado de Fernando no iba a ser cosa fácil. Menos de la sexta parte de los cerca de 1500 núcleos de población del reino dependía de la corona, mientras el resto estaba en poder de grandes señores feudales; en 1442 Alfonso les había concedido el mero et mixto imperio, y ahora varios de ellos, movidos por su propia conveniencia y sin una orientación política definida, maniobraban para conseguir un estado anárquico y débil donde pudieran ejercer su poder más libremente que en una monarquía estable.
Ya durante la enfermedad de Alfonso circularon rumores de que algunos barones pensaban coronar como rey al príncipe Carlos de Viana, que por aquellas fechas se encontraba en Nápoles buscando la intermediación del rey en el pleito de su sucesión en Navarra, pero que no tenía relación con estas intrigas;Nunziante, XVII, pp. 571-577.Desdevises, pp. 259-261.Miranda, pp. 151-162. antes de la coronación de Fernando sondearon al rey Juan II de Aragón para que tomase el reino en su lugar, cosa que Juan descartó,Nunziante, XVIII, pp. 411-416. y ahora aparentaban su buena predisposición hacia el rey, mientras en un ir y venir de propuestas y negativas y con la intermediación de los embajadores de Milán y Venecia, condicionaban su fidelidad a la concesión de nuevos feudos y reunían tropas. El cabecilla de los rebeldes contra Fernando era el príncipe de Tarento Giovanni Antonio Orsini del Balzo,Tío de su mujer. a quien secundaban el marqués de Cotrone Antonio Centelles, el duque de Atri Giosia Acquaviva, el conde de Trivento Antonio Caldora y el condotiero Jacopo Piccinino.Nunziante, XVIII, pp. 416-462.
Fernando dejó a su primogénito Alfonso II de Nápoles establecido en Nápoles como lugarteniente general del reino, aunque el peso del gobierno lo llevó su mujer Isabella, y marchó con su ejército a Calabria, Apulia y Abruzos para sofocar las rebeliones de varias ciudades alzadas contra el gravamen fiscal al que estaban sometidas y para contener la ocupación que Orsini intentaba llevar a cabo sobre Venosa y sobre las tierras del conde de Tricarico y del duque de San Marco.Nunziante, XVIII, pp. 563-620.
La llegada de los franceses miniaturadeimagen|184x184px|Jean de Anjou.