Los hispanos y latinosen Estados Unidos son personas con origen o herencia cultural en países hispanohablantes y hablantes de portugués.
En este contexto, se incluye a las personas que se identifican como procedentes de países de habla española:La Oficina del Censo de Estados Unidos excluye administrativamente a aquellos países de América Latina cuyo origen lingüístico principal es el portugués, inglés, francés u holandés, como son los casos de Brasil, Haití, Jamaica, Surinam, etcétera o con herencia cultural asociada, independientemente de su identidad racial. Aunque el censo no utiliza la lengua como criterio directo, en términos generales este grupo es identificado por la sociedad estadounidense con poblaciones de origen hispanohablante, aunque el uso del idioma disminuye con cada generación. En el uso mediático y coloquial dentro de Estados Unidos, el término «latino» se emplea a menudo de forma amplia para referirse a personas procedentes de América Latina o con herencia hispana, incluidos en ocasiones los originarios de España.
Debido a la Colonización europea de América y a las migraciones posteriores a las independencias hispanoamericanas, esta población reúne gran diversidad. Incluye descendientes de europeos, indígenas, africanos y asiáticos, además de un importante mestizaje entre estos grupos. En Estados Unidos, la mayoría de este grupo étnico, más del 42%, se identifica como “otra raza”. El 94 % de estadounidense que marcaron “otra raza” en 2020 pertenecía a este grupo. La segunda identidad racial más frecuente fue “dos o más razas”, con un 32 %.
Entre los más grandes grupos de origen nacional que conforman esta comunidad, se encuentran los mexicanos, puertorriqueños, cubanos, salvadoreños, dominicanos, colombianos, guatemaltecos, hondureños, ecuatorianos, peruanos, venezolanos y nicaragüenses. Los brasileños son comúnmente considerados como parte de la comunidad latina, pero las autoridades estadounidenses los categorizan de forma separada en el ámbito oficial. La composición nacional de las poblaciones hispanas y latinas varía ampliamente entre regiones del país.
Origen del término
Bases geopolíticas del término “Latino” en Estados Unidos
thumb|300px|La expansión territorial de Estados Unidos durante el sobre México y España y las intervenciones de Latinoamerica o guerras bananeras sentaron la bases geopolíticas del término "Latino"Entre 1820 y 1847, numerosos viajeros estadounidenses describieron a los pobladores mexicanos con estereotipos despectivos. La doctrina del Destino Manifiesto (1845) pretendió legitimar la expansión territorial de los Estados Unidos de América sobre territorios hispanohablantes como misión civilizadora hacia pueblos considerados racialmente inferiores, proceso que comienza tras la Cesión Mexicana. La guerra entre México y Estados Unidos (1846–1848) llevó al Tratado de Guadalupe Hidalgo y el auge de la fiebre del oro. Los recién llegados trataron a los mexicoamericanos como un grupo racial diferente. Tras la anexión, surgió y se popularizó el término greaser, utilizado como etiqueta racial para los antiguos ciudadanos mexicanos en Texas, California, Nuevo México y Arizona. Con la llegada de trabajadores peruanos y chilenos a los campos mineros, la palabra se amplió para abarcarlos a todos y considerados como una única masa étnica, pertenecientes a una misma "raza no blanca". La legislación reflejó esta percepción en las leyes de California de 1855 y definió a los “Greasers” como personas de "sangre española e india".' Este término no constituyó una categoría oficial del gobierno federal ni apareció en el censo, pero sí funcionó como un insulto social racializado, de uso muy extendido en la sociedad del suroeste, y además quedó plasmado en instituciones locales (incluidas leyes estatales, prensa, tribunales, folletos oficiales e incluso documentos militares), lo que le otorgó un carácter institucionalizado aunque no “oficial” en sentido censal.
Las aspiraciones de gobierno estadounidense hacia el Caribe y América Latina no nacieron en 1898, pero ese año se consolidaron a través del Corolario Roosevelt. Ya en 1823, John Quincy Adams sostenía que Cuba acabaría cayendo bajo la órbita de Estados Unidos por “gravitación política”. El Corolario Roosevelt (1904) presentaba la intervención en países latinoamericanos como un acto para tutorizar su supuesta incapacidad para gobernarse con “decencia”. Esta visión reforzó la tendencia a percibir a todos los latinoamericanos como un grupo homogéneo, culturalmente atrasado y racialmente distinto. A finales del y comienzos del , esta visión imperialista se plasmó en la Guerra hispano-estadounidense y una serie de intervenciones militares en México, Nicaragua, Haití y Panamá o guerras bananeras.
Antecedentes históricos del censo en Estados Unidos thumb|500px|Formas de medir la identidad racial y étnica a lo largo de las décadas: Censos de Estados Unidos 1790–2010. Los grupos raciales y étnicos permanecen aunque la terminología exacta de los grupos ha cambiado con el tiempo.
En 1930, por primera vez, el censo de Estados Unidos incluyó la categoría «mexicano». Todas las personas nacidas en México, o con padres nacidos en ese país, debían registrarse en ese grupo y no bajo ninguna otra clasificación racial. Advirtieron que la mayoría de los mexicanos eran mestizos, una mezcla de ascendencia española e indígena que no encajaba en el esquema racial de los Estados Unidos. En efecto, mexicanos y mexico-americanos se veían a sí mismos distintos y sentían un orgullo en su identidad mestiza. En 1935, un juez federal dictaminó que tres inmigrantes mexicanos no cumplían los requisitos para obtener la ciudadanía estadounidense por no ser considerados «blancos», tal como lo exigía entonces la legislación de los Estados Unidos.
Después de terminada la Segunda Guerra Mundial, numerosos países atravesaron por períodos de crisis económicas, por lo que pasaron de ser países que recibían inmigrantes, a generar una población que, al no encontrar posibilidades de desarrollo económico en sus lugares de origen, inició un proceso cada vez más creciente de emigración, con principal destino hacia los EE.UU.
Con la llegada de inmigrantes, tanto de Europa como de América Latina, se hizo patente en los EE.UU. la necesidad de definir la identidad de estas personas. Habitualmente se había procedido en estos casos a recurrir a la nacionalidad o el origen étnico (ingleses, irlandeses, alemanes, italianos, chinos, japoneses, negros, etc.), pero en el caso de los inmigrantes españoles, mexicanos, centroamericanos, sudamericanos y caribeños ello era imposible pues estos no tenían una característica racial distintiva por proceder generalmente de países donde habían coexistido varios grupos humanos con distintos orígenes; generalmente lo único que tenían en común era su lengua (español o portugués). En el momento de convertirse en ciudadanos de los EE.UU., llamarles "latinoamericanos" podía resultar confuso.
Antes de la adopción del término "latino" en Estados Unidos con significado sociopolítico referido a los inmigrantes y descendientes de origen latinoamericano, se utilizaba en español, y en otras lenguas europeas, para designar a los pueblos de Europa cuya lengua derivaba del latín, es decir, las naciones de tradición románica. Este sentido histórico, de base lingüística y cultural, ha estado presente desde al menos el . Durante el , este significado adquirió una dimensión política con el desarrollo del panlatinismo, un movimiento intelectual y diplomático —particularmente impulsado en Francia por autores como Michel Chevalier y retomado por Napoléon III— que defendía la existencia de una "familia latina" frente al mundo germánico y anglosajón. En este contexto, latino y pueblos latinos se usaban exclusivamente en referencia a naciones europeas.
Conforme al avance del tiempo y de la llegada al país de un mayor número de personas procedentes de Latinoamérica y España, el significado de los términos ‘hispano’ y ‘latino’ ha adquirido dimensiones diferentes a las iniciales. Sin embargo, estos términos hacen referencia a una identidad que tiene un componente político desde el comienzo, aúna a poblaciones muy distintas y se mantiene en la actualidad. Con el paso de las generaciones, para los descendientes de este grupo la autoidentificación como hispano o latino disminuye, y también disminuye el uso del idioma español. Elaboraciones teóricas sobre el cambio lingüístico han planteado la posible desaparición del español en Estados Unidos. Estudios empíricos posteriores han señalado que, a lo largo de varias generaciones, el uso del español tiende a disminuir de forma significativa entre los descendientes de inmigrantes hispanohablantes.
Situación actual La categoría moderna «hispano/latino» en Estados Unidos tiene su antecedente en la antigua clasificación censal «mexicano», aplicada a la población mexicana o mexicoamericana. Su evolución histórica, de "mexicano" a "hispano" y posteriormente a "latino", estuvo influida por debates políticos, sociales y culturales sobre identidad en distintas décadas.
En la segunda mitad del , LatinoCon mayúscula inicial según la norma inglesa se convirtió en el término acrítico y coloquial para referirse puntualmente a cualquier estadounidense con ancestros en Latinoamérica. Este término tiene una gran difusión y aceptación entre la población anglohablante para referirse a la mayoría de las naciones americanas al sur de dicho país.
En el mundo hispanohablante, se trata de abreviaciones de hispanoamericano y latinoamericano, respectivamente. Sin embargo, en el lenguaje popular y en buena parte de la literatura académica, se emplean como sinónimos cuando se hace referencia a los pueblos de habla española o con herencia cultural hispánica en América Latina.
Los ciudadanos de los EE.UU. con ancestros de otros países de América en donde no se emplean lenguas romances (Aruba, Belice, Jamaica), son catalogados generalmente como «caribeños» (Caribbean) o «antillanos» (West Indian) más que «latinos», pues no hablan ni español ni portugués, ni están influenciados por dichas culturas. Incluso las personas de la Guayana Francesa, Haití y las Antillas Francesas (que emplean el francés) se consideran a sí mismos más cercanos culturalmente al Caribe anglohablante que a los latinos, sobre todo por aspectos étnicos y culturales.
En inglés la palabra latino puede referirse indistintamente al género masculino o femenino, sin embargo los que conocen la lengua española con frecuencia emplean el femenino latina. Algunos autores, especialmente desde una perspectiva cultural conservadora, han cuestionado el uso indiscriminado del término «latino», al considerar que invisibiliza el componente cultural y lingüístico hispánico.
Controversias El significado de los términos Hispano y Latino en Estados Unidos han sido objetos de debate desde su aparición. Mientras algunas personas consideran que el origen geográfico define esta identidad, otras destacan la importancia de las percepciones raciales, las experiencias de discriminación o los elementos culturales compartidos. En Estados Unidos, el término "hispano" suele vincularse a personas con origen en países de habla española, abarcando Hispanoamérica y España, mientras que "latino" se usa de manera más amplia para quienes proceden de América Latina. La asociación con el español se aplica sobre todo a la categoría hispana. Sin embargo, en la práctica muchos individuos pueden identificarse con ambos términos, y el uso varía según contextos administrativos, sociales y culturales. Por otro lado, el término latino fue añadido a la categoría en el año 2000, ya que anteriormente se usaba "de origen hispano o español", especialmente para visibilizar a personas de América Latina que antes quedaban subsumidas bajo "hispanos". Sin embargo, la categoría censal, ya contemplaba muchos matices desde la década de los años 80.