La conquista de Irlanda se llevó a cabo entre 1649 y 1653 por las fuerzas del parlamento inglés, dirigido por Oliver Cromwell y su New Model Army durante las guerras de los Tres Reinos.
Desde la rebelión de 1641, la isla de Irlanda había estado principalmente bajo el control de una coalición conocida como los «Irlandeses Católicos Confederados», quienes en 1649 firmaron una alianza con el «partido político de los Ingleses Realistas», el bando que apoyaba al rey Carlos I y que habían sido derrotados en la guerra civil inglesa. Finalmente, las fuerzas de Cromwell vencieron a la «Coalición irlandesa» y a los «Carlistas», terminando por ocupar el país, llevando así a su fin a las guerras confederadas en Irlanda.
La conquista fue extremadamente brutal. Se ha alegado que muchas de las acciones militares que se llevaron a cabo en ella, serían hoy en día calificadas como crímenes de guerra o incluso genocidio.War Crimes (Crímenes de guerra) El comandante inglés aprobó una serie de duras leyes penales en contra de la Iglesia católica y confiscó casi todo el territorio irlandés. En Irlanda continúa siendo una figura todavía odiada.
Recientemente un columnista de un periódico local ha debatido que muchas de las acciones que llevó a cabo estaban dentro de las normas de guerra permitidas por entonces, o que fueron exageradas o distorsionadas por posteriores propagandistas.Tom Reilly, 1999, Cromwell: An Honourable Enemy (Cromwell: Un enemigo honorable) ISBN 0-86322-250-1 Sin embargo, su libro ha sido criticado desde los círculos académicos y la mayoría de los historiadores discrepan. History Ireland, review of "Cromwell: An Honourable Enemy" Historia de Irlanda Consultado 04-05-08 Se estima que la larga campaña parlamentaria que Cromwell encabezó resultó en la muerte o el exilio de aproximadamente entre el 15 y el 20 % de la población irlandesa.Pádraig Lenihan, Confederate Catholics at War, página-112 (Padraig Lenihan, Católicos confederados en guerra) Cork, Ire- land: Cork University Press, 2001. ISBN 1-85918-244-5.
Preludio El Parlamento inglés, victorioso en la guerra civil inglesa, tenía varias razones para enviar un ejército a conquistar Irlanda:
La primera razón y de mayor presión era la alianza que firmaron los confederados y Carlos II (el hijo exiliado del ejecutado Carlos I), hecho que permitió que se enviasen las Tropas Reales y que se sumiesen las tropas Confederadas al mando de los Oficiales Reales, dirigidos por James Butler. El objetivo consistía en invadir Inglaterra y restaurar la monarquía. La Mancomunidad inglesa no podía permitirse ignorar esta treta. En segundo lugar, incluso si los Confederados no se hubiesen aliado entre ellos con los Reales, es probable que el Parlamento inglés hubiese intentado reconquistar Irlanda de todos modos. En 1647, con milicias formadas de las guerras de los Tres Reinos, enviaron un ejército a la isla (la mayoría bajo el mando de Michael Jones). Estos últimos veían el país como parte del territorio gobernado con derecho por el Reino de Inglaterra y solo fuera de control temporalmente desde la rebelión de 1641. Además, muchos parlamentarios deseaban castigar a los nativos por las masacres de colonos ingleses que se habían llevado a cabo en septiembre de 1641. En tercer lugar, en 1642 el parlamento aumentó los impuestos en 10 millones de libras, bajo el Acta de los Aventureros, para luchar en la guerra civil, sobre la base de que reembolsarían a sus acreedores con tierras conquistadas a los rebeldes. Para efectuar el reembolso era necesario que la isla de Irlanda fuese conquistada y sus tierras confiscadas.
La batalla de Rathmines y el desembarco
En 1649, a finales del periodo conocido como Irlanda confederada, el único puesto fronterizo «Parlamentario» que quedaba en la isla estaba en Dublín, bajo el mando del coronel Michael Jones. Una fuerza militar combinada por soldados «Realistas» junto a soldados «Confederados», bajo el mando de James Butler, se asentó en Rathmines, al sur de Dublín, a modo de tomar la ciudad y privar a los «Parlamentarios» de un puerto en el que pudiesen desembarcar. Sin embargo, el 2 de agosto el coronel Jones ejecutó un ataque sorpresa a los «Realistas» mientras ellos se desplegaban, consiguiendo que se retirasen a la fuga. En la posterior derrota murieron alrededor de 3000 soldados «Realistas» y «Confederados». Oliver Cromwell denominó a la batalla como «un regalo sorprendente, tan grande y oportuno que nos deja como los que sueñan»,Antonia Fraser, Cromwell, our Chief of Men (1973), (Nuestro jefe de hombres) p. 324 ISBN 0-297-76556-6 ya que significaba que tenía un puerto seguro en el cual desembarcar, y al mismo tiempo conservaba la capital. Con el bloqueo que infligía el almirante Robert Blake a la «Flota Realista» restante (al mando del príncipe Ruperto del Rin en Kinsale), Cromwell consiguió desembarcar el 15 de agosto con 35 buques llenos de tropas y maquinaria de asedio. Henry Ireton, uno de los generales de Cromwell, desembarcó dos días después con setenta y siete nuevos buques.Antonia Fraser, Cromwell our Chief of Men, (Nuestro jefe de hombres) p.326 ISBN 0-297-76556-6
Las tropas de Ormonde se retiraron desordenadamente, y completamente desmoralizadas por la inesperada derrota sufrida en Rathmines, por lo que a corto plazo no fueron capaces de volver a luchar otra batalla más. Como resultado, Ormonde esperaba poder aguantar en las ciudades amuralladas de la costa, para así permitir contener el avance de Cromwell hasta el invierno, con la esperanza de que las filas del coronel se agotasen pasando hambre y sufriendo enfermedades.Pádraig Lenihan, Confederate Catholics at War (Confederados católicos en guerra), p. 113 Cork, Ireland: Cork University Press, 2001. ISBN 1-85918-244-5.
Asedio de Drogheda
miniaturadeimagen|Masacre de Drogheda - litografía. Al desembarcar, el comandante procedió con la toma de los puertos de otras ciudades de la costa a efectos de asegurarse un eficiente aprovisionamiento de refuerzos y logística desde Inglaterra. La primera ciudad en caer fue Drogheda, en donde se había acuartelado un regimiento formado por 3000 soldados Reales y Confederados, comandados por Arthur Aston. Cuando los hombres de Cromwell tomaron por asalto la ciudad, la mayoría de la guarnición y de los sacerdotes católicos fueron masacrados por orden suya. En la contienda también murieron algunos civiles y el mismo Aston que fue apaleado con su propia 'Pierna de madera' por los Roundheads (‘cabezas redondas’) hasta que murió.Fraser, pp.336-339. Kenyon, Ohlmeyer, The Civil Wars, (Las guerras civiles) p. 98 La matanza del acuartelamiento de Drogheda causó horror e incluso hoy día se recuerda como ejemplo de la extrema crueldad de Cromwell. Sin embargo recientemente se ha debatido (por ejemplo por Tom Reilly en Cromwell, un enemigo honorable, Dingle 1999) que lo que ocurrió en Drogheda no fue inusualmente severo según los estándares de los asedios de guerra del . Una vez hubo tomado Drogheda, Cromwell envió 5000 hombres al norte del país bajo el mando de Robert Venables para tomar el Úlster de los restos de un ejército Convenanter que había desembarcado ahí en 1642. A los Parlamentarios se les unió un ejército de colonos británicos que estaban asentados alrededor de Derry, comandados por Carlos Coote.
Wexford, Waterford y Duncannon
thumb|250px|Castillo del Rey John en Limerick
El New Model Army marchó hacia el sur para asegurar los puertos de Wexford, Waterford y Duncannon. Wexford se convirtió en el escenario de otra infame atrocidad cuando las tropas «Parlamentarias» entraron en la ciudad mientras se estaban llevando a cabo las negociaciones para su rendimiento. Los hombres de Cromwell sin previa orden arremetieron contra los sitiados saqueando y matando a todo el que encontraban a su paso, para finalmente, prender fuego a la mayoría de las casas del pueblo. Asesinaron a alrededor de 2000 soldados y 1500 ciudadanos.Kenyon, Ohlmeyer, The Civil Wars, (Las guerras civiles) p. 100 ISBN 0-19-866222-X Existe cierta polémica respecto a la responsabilidad que tuvo el comandante en el saqueo. Cromwell no ordenó el ataque, en ese momento estaba en plena discusión de rendición, cuando de repente, sus tropas se lanzaron a la carga. Por otro lado, los que lo critican, apuntan que se esforzó bien poco en retener a sus soldados y, que luego no los sancionó por su conducta. El saqueo fue de algún modo contraproducente para los «Parlamentarios». La destrucción de la fortaleza los dejó sin poder usar su puerto como base de aprovisionamiento de sus fuerzas. En segundo lugar, mezclaron la severidad de las medidas adoptadas en Drogheda y en Wexford, que en cierto modo pudieron ser efectivas para desalentar la futura resistencia irlandesa.
El comandante de los «Realistas», Ormonde, sabía que el «terror del ejército de Cromwell» había causado un efecto paralizante sobre sus tropas. Posteriormente, ciudades como New Ross, Carlow y Kilkenny se rindieron y se entregaron cuando las sitiaron. Por otro lado, las masacres de estas ciudades fueron probablemente la causa por la que la resistencia se prolongó en lugares en los que se habían convencido de que los iban a matar aunque se rindiesen. Ciudades como Waterford, Duncannon, Clonmel, Limerick y Galway se rindieron solo después de una fuerte resistencia. Cromwell fue incapaz de tomar Waterford o Duncannon y su ejército tuvo que retirarse a los cuarteles de invierno, donde muchos de sus hombres murieron de enfermedad, especialmente de fiebre tifoidea y disentería. Las ciudades portuarias de Waterford y Duncannon se rindieron finalmente luego de varios asedios prolongados durante 1650.
Clonmel y la conquista de Munster
thumb|Henry Ireton, el capitán que recibió el mandato de las Fuerzas Parlamentarias por Cromwell en Irlanda. En 1650 Cromwell traspasó el mando de las fuerzas parlamentarias a Henry Ireton, quien murió enfermo en el asedio de Limerick en 1651.
En la primavera siguiente, barrió las ciudades amuralladas restantes del sureste de la isla, en particular la Capital confederada de Kilkenny, la cual se rindió con condiciones. El New Model Army conoció un revés serio durante el asedio de Clonmel, donde sus ataques a las murallas de la ciudad fueron repelidos con gran coste, sin embargo, la ciudad se rindió al día siguiente. El comportamiento que Cromwell tuvo en Kilkenny y Clonmel, contrastó fuertemente con el de Drogheda y Wexford. A pesar del hecho de que sus tropas habían sufrido grandes bajas atacando las antiguas ciudades, respetó las condiciones de rendición, que incluían garantizar las vidas, y propiedades de los lugareños y la evacuación de las tropas armadas que las defendían.
El cambio de actitud por parte del comandante Parlamentario pudo estar influenciado al reconocer él mismo que su excesiva crueldad estaba prolongando la resistencia en el resto de las ciudades. Cabe mencionar que el coronel parlamentario Daniel Axtell fue juzgado por un tribunal de guerra formado por Ireton unos meses más tarde, como consecuencia de las atrocidades cometidas por sus soldados durante la batalla de la isla Meelick. Los Reales de Ormonde seguían manteniendo Munster, pero fueron flanqueados por un motín de su propia guarnición en Cork. Las tropas británicas que estaban ahí habían estado luchando por el Parlamento hasta 1648, hecho que hizo que se resintiesen y que no quisieran seguir luchando junto a los Confederados. Su motín dejó a la mayoría de Cork y Munster en manos de Cromwell, quién derrotó a la guarnición irlandesa en la batalla de Macroom, la cual junto a las fuerzas Reales se retiraron por detrás del río Shannon hacia Connaught.