Las Sonatas del Rosario (Rosenkranz - Sonaten), conocidas también a lo largo de su historia como Sonatas de los Misterios (Mysterien - Sonaten) o incluso Sonatas Bíblicas, constituyen un ciclo de 15 sonatas para violín y bajo continuo, más una passacaglia final, el cual fue compuesto por Heinrich Ignaz Franz Biber.

thumb|600px|right|Representación gráfica de las tonalidades de las Sonatas del Rosario

Biografía del compositor

Poco sabemos de los primeros años de vida de Heinrich Ignaz Franz Biber (1644 - 1704), aunque sí sabemos que nacía en el año 1644, natural de Wartenberg, en Bohemia. Ha llegado a nuestros días como un gran virtuoso del violín de su época, lo que nos hace pensar que debió formarse con algún maestro importante. Respecto a esto, las hipótesis parecen indicar que pudo tratarse de Heinrich Schmelzer, en Viena.

La primera obra de la cual podemos certificar una fecha es un Salve Regina de 1662. Cinco años después, el compositor comenzaría a trabajar al servicio del obispo de Kroměříž, Karl Liechtenstein – Castelkorn. Es precisamente en la biblioteca del castillo de esta pequeña localidad, en la República Checa, donde se ha conservado gran parte de su repertorio, un auténtico legado musical, como su Sonata a violino solo representativa. En esta obra encontramos una de las primeras muestras de música programática del compositor, pues compuesta para el Carnaval, el violín imita distintos animales como la rana, el gallo, el cuco o el ruiseñor. No sería la única vez que Biber escribiría composiciones descriptivas de estas características, cargadas de alusiones extramusicales.

El año 1670 se fecha como uno de los más importantes en la vida de Biber, pues es el momento en el que empieza a trabajar al servicio del arzobispo de Salzburgo, Maximilian Gandolph von Khuenberg, bajo la función de criado de cámara. Pero sus pretensiones no se detuvieron ahí, e iría ascendiendo puestos hasta convertirse en Kapellmeister o maestro de capilla, en 1684. Anteriormente, destacábamos que era un año de notable relevancia,y esto se debe, entre otras cosas, a que en esta etapa nacerían las Sonatas del Rosario, aunque es posible que algunas de las sonatas, o fragmentos de las mismas, surgieran originalmente en la etapa checa. En estos años, bajo estos puestos de relativo poder, Biber centró su actividad como compositor en la creación de música instrumental, así como de piezas vocales religiosas. Como rasgo característico encontramos que en su música instrumental casi siempre aparece el violín como protagonista destacado, algo que no debe extrañarnos, pues como afortunado intérprete debía profesar un gran amor por el instrumento. Aparte de estas dos corrientes musicales, también sabemos que cultivó la ópera, de cuya producción sólo se conserva Armino, ossia Chi la dura la vince, la cual sigue siendo una perfecta desconocida en la actualidad.

En 1690, ascendió a la condición de noble, gracias al emperador Leopoldo I, empezando a firmar como “Biber von Bibern”. Sin embargo, su nombre pronto caería en el olvido. Una bonita cita que nos ha llegado aún, de 1789, es la siguiente: “de todos los violinistas del pasado siglo (S. XVII), Biber parece haber sido el mejor, y sus solos son los más difíciles y más imaginativos de todos los que he visto de la época”. Fue aportada por el historiador de la música, Charles Burney.

Biber moriría en la ciudad que vio nacer a Mozart medio siglo después, en 1704.

Historia de las sonatas

La realidad de estas sonatas es que han sido un gran descubrimiento, pues permanecieron bastante olvidadas y, aunque nacieron mucho antes, no hubo constancia moderna de su existencia hasta 1889. El redescubrimiento se debió principalmente a Karl Emil von Schafhäutl, un gran personaje que entre sus diversas facetas fue musicólogo y acústico. Como curiosidad, indicar que colaboró con Theobald Boehm en el perfeccionamiento de la flauta travesera. Poco antes de su muerte, su legado fue integrado en la Bayerische Staatsbibliothek de Múnich, y en este legado se encontraban las Sonatas del Rosario.

El manuscrito que contenía las sonatas acabó catalogándose como Mus. Ms. 4123, pero con todo su contenido, así como la documentación anexa, no aclaraba cómo había llegado a su "actual" dueño. Sin embargo, de una riqueza extraordinaria para los posteriores estudios fue la extensa dedicatoria en latín que contiene la primera página, pues aclaraba tanto la autoría de las obras como el destinatario de la dedicación. Gracias a esta dedicatoria, además, podemos obtener de primera mano información esencial relativa a la obra: contiene varias de las formas musicales, especialmente de la música instrumental, que más se empleaban en la segunda mitad del ; están escritas para violín (instrumento al que el compositor se refiere como la “lira de cuatro cuerdas”) y bajo continuo; el instrumento de cuerda se debe afinar con 15 afinaciones diferentes, mediante la Scordatura (uno de los rasgos más impactantes de la gran obra); su autor es Heinrich Ignaz Franz Biber, como el propio Schafhäult nos corrobora en una nota escrita al pie de la dedicatoria, en la cual lo identifica como Kapellmeister en Salzburgo; las sonatas están dedicadas al arzobispo de Salzburgo; la temática sobre la que giran las obras es de carácter religioso, concretamente tratan de los Misterios del Rosario. Pocos años después de la incorporación de tan valioso legado, las sonatas se publicaron por vez primera en Viena, en 1905. Gracias a esto, los violinistas tuvieron más fácil el acceso a un repertorio que necesitaría varias décadas para conocer la difusión que merecía, y que entraría dentro de los mitos del virtuosismo violinístico.

No sabemos quién agrupó las obras bajo el mismo manuscrito, pero debió ser la misma persona que, al prepararlo, colocó al comienzo de cada una de ellas un pequeño grabado, una imagen que hace referencia a cada uno de los 15 misterios (cinco gozosos, cinco dolorosos y cinco gloriosos): la anunciación del ángel a María, la vista de María a Isabel, el nacimiento de Jesús, la presentación en el templo, Jesús hallado en el templo, la agonía de Jesús en el huerto, la flagelación, la coronación de espinas, Jesús con la cruz a cuestas, la crucifixión y muerte de Jesús, la resurrección, la ascensión al cielo, la venida del Espíritu Santo, la asunción de María y la coronación de María en el cielo. Como detalle especial, en la Passacaglia final, la única obra escrita para violín solo, sin acompañamiento del bajo, aparece un dibujo del ángel de la guarda.

Biber despierta una gran pasión por su inmensa creatividad, la cual nos brinda una suerte de sonatas muy variadas. No hay dos iguales, ni a nivel de macroestructura, ni a nivel de microestructura, así como tampoco en la duración u otros recursos compositivos. La gran cantidad de danzas, así como las pocas apariciones de sonatas como tales, hacen que algunos teóricos se hayan planteado el utilizar suites como término más apropiado para nombrarlas genéricamente. Sin embargo, a pesar de esa enorme variedad, hay un elemento que se repite en muchas de ellas, y es la presencia de distintas secciones que parten de un tema original, es decir de variaciones, aquí nombradas variatio o double.

A lo largo de estas 15 sonatas, se pueden observar distintos procedimientos técnicos que se empleaban en la época, los cuales nos confirman el manejo virtuosístico que tenía Biber del instrumento solista, así como su gran imaginación creativa: acordes de octava y décima en la Sonata número 11; acordes de tres y cuatro notas en la mayoría de las sonatas; series de notas ligadas en staccato de las Sonatas números 6, 13 y 15; los bariolages de la Sonata número 7, o los unísonos repetidos de las Sonatas números 12 y 14.

Debido a la explícita relación temática entre las sonatas y los Misterios del Rosario, algunas personas se han dedicado a intentar descubrir cómo el compositor plasmó musicalmente ciertas ideas, pero es arriesgado el intentar encontrar guiños o mensaje ocultos o no ocultos, o ideas plasmadas en obras con un carácter programático, sin saber las intenciones originales de quien las ideó. De hecho, Biber prácticamente no dejó pistas sobre sus verdaderas intenciones en estas obras, mientras que en otras sí. Aun así, cuando profundicemos un poco más en el caso particular de cada sonata se comentarán algunas de las teorías más extendidas en este aspecto. En cuanto a las imágenes que acompañan a cada una de las sonatas, podemos encontrar su explicación en el entorno de Biber cuando las compuso. Se conoce la existencia de la tradición del rezo del rosario en el Salzburgo de Biber, así como se conoce la pertenencia del arzobispo Gandolph a una de esas cofradías, la cual se reunía para sus rezos en el Aula Académica de la Universidad de Salzburgo, la cual, al parecer, tenía como decoración distintos cuadros que representan los 15 Misterios del Rosario. Todavía en nuestros días pueden observarse en esos cuadros escenas casi idénticas a las que aparecen en el manuscrito. Por otro lado, algunas teorías han demostrado bastante fielmente la posible numerología presente en las sonatas, que supondría alusiones místicas o religiosas, y que se encuentra presente de una u otra forma.

En España, las Sonatas pudieron escucharse en la Semana de Música Religiosa de Cuenca de 2003, durante tres conciertos y con tres violinistas diferentes. La propuesta fue llevada a cabo por el grupo italiano La Risonanza, y tuvieron una gran acogida entre el público, lo cual no es de extrañar por su gran belleza, siendo recibidas como un auténtico descubrimiento. A partir de entonces se han tocado en muchas otras ciudades españolas, y se ha aumentado el interés hacia ellas.

Distribución, títulos, curiosidades

Las Sonatas aparecen organizadas en tres grupos de Misterios, de cinco en cinco, con los siguientes nombres y las siguientes secciones o movimientos:

Gozosos Sonata 1: La Anunciación

- Preludio - Aria y variaciones - Adagio - Final

Sonata 2: La visitación

- Sonata - Presto - Allemanda - Presto

Destaca la presencia de un Magníficat instrumental en este momento de los Misterios, en el que María visita a Isabel. Coincide con el momento en el que, desde el punto de vista religioso, se canta el texto del Magníficat recogido en el Evangelio de San Lucas.

Sonata 3: El nacimiento del niño Jesús

- Sonata - Courante - Double - Adagio

En el Adagio final de esta sonata, temáticamente ligada al nacimiento de Jesús, Biber cita tres compases de la número 10, que representa su Crucifixión. Como si la música anunciara ya su destino.

Sonata 4: La presentación en el templo thumb|center|300px|Íncipit del manuscrito de la Sonata 4. - Chacona

En esta sonata, vuelve a emplear el recurso de la cita, como hizo en la anterior. Vuelve a introducir un motivo de la Crucifixión, que suena como anticipación. Esto se deriva posiblemente del hecho de que el anciano Simeón predice ya entonces el posterior martirio de Cristo.

Sonata 5: El hallazgo en el templo

- Preludio - Allemanda - Giga - Sarabanda - Double

Interesante observar como la Sonata número 5 está en La mayor, mientras que la siguiente (primera de los Misterios dolorosos) está en Do menor, dos tonalidades que incluyen el mismo número de alteraciones, aunque una en bemoles y otra en sostenidos. Asimismo, todos los movimientos de esta sonata comienzan con motivos de carácter ascendente, mientras que los de la número 6 descienden.

Dolorosos Sonata 6: La agonía en el huerto

- Lamento - Aria - Adagio

El compositor recurría a contrastes muy marcados: de tempo, de carácter, de dinámica...algo que se comprueba en el final de esta sonata, con la repetida alternancia entre forte y piano al final.

Sonata 7: La flagelación'

- Allemanda - Variación - Sarabanda - Variación

thumb|center|300px|Íncipit del manuscrito de la Sonata 7.