Pont-Saint-Esprit es una comuna francesa situada en el departamento de Gard, de la región de Occitania.
Es una ciudad fronteriza, situada antiguamente entre los Estados Pontificios, el Sacro Imperio Romano – Germánico y el condado de Toulouse (Occitania), después asimilado al Reino de Francia. Hoy sus fronteras son las regiones de Occitania, Provenza-Alpes-Costa Azul y Auvernia-Ródano-Alpes.
Se inició como un pequeño puerto pesquero en el Ródano, en el , y fue siglos más tarde sede del priorato cluniacense.
El lema antiguo de la ciudad era «Stabit qvandi pietas», que se traduce del latín como "durará tanto como la piedad".
Geografía thumb|left|Detalle de una casa típica en la Plaza du Couvent (del convento), nº7, de Pont-Saint-Esprit
La ciudad de Pont Saint Esprit se halla en el cruce estratégico de tres regiones: Ródano-Alpes, Languedoc-Rosellón y Provenza-Alpes-Côte d'Azur, entre los departamentos franceses de Gard, Ardèche, Vaucluse y Drôme.
Se emplaza en la orilla derecha del Ródano. El municipio está también en el eje de la región geográfica conocida como Valle del Ródano. También está ubicado dentro del mundo del vino en la cada vez más apreciada Denominación de Origen Côte-du-Rhône (ribera del Ródano).
Actualmente dos puentes cruzan el río. Pero el más significativo es el puente medieval, un poco más abajo de la confluencia con el Ardèche. Dicho puente ha favorecido la existencia e importancia a lo largo de los tiempos de esta pequeña ciudad.
Clima El clima es de tipo mediterráneo con influencia semi-continental. El viento dominante es del norte, el "Mistral", común en todo el valle del Ródano, y puede alcanzar altas velocidades. La estación meteorológica de referencia está situada en Orange (aproximadamente 17 km en línea recta).
Historia El lugar está íntimamente unido al río y a su cruce. En el tramo por el que transcurre el río, y en buena parte debido a los desbordamientos provocados por las fuertes avenidas estacionales de las aguas procedentes del río Ardèche, es donde el Ródano salía con frecuencia de su cauce y se dividía en una multitud de canales secundarios y remansos, intercalados de brazos muertos y de islotes cubiertos con una nutrida vegetación de ribera, cañaverales y sauces entremezclados; a lo que hay que añadir lagunas y marismas. A través de este panorama cambiante, y a primera vista inhóspito, es donde desde la antigüedad, los hombres vadeaban para cruzar el caudaloso Ródano de una orilla a otra. Y lo hacían aprovechando los islotes que les permitían cruzarlo, como si fuera saltando de isla en isla, lo que facilitaba transbordar pasajeros y mercancías mediante balsas o barcas.
El territorio antes de la conquista romana estaba poblado por los volques arécomicaes, pueblo celta que mantuvo contactos estrechos con los griegos de Massilia (Marsella).
Fundada en el , el actual emplazamiento de esta ciudad era un pequeño poblado de pescadores conocido como "Clara Vallis" (Valle Claro), o "Villa Clara" (la villa de Clara), sobre un pequeño promontorio rocoso cerca del río donde ahora está la plaza de San Pedro. Posteriormente, debido a la importancia que tenía como puerto fluvial, así como lugar para cruzar el río, fue conocido como Saint-Saturnin-du-Port (en latín Saturnino Portum Sancti, que podemos traducir como Puerto de San Saturnino).
Geraud o Geraldo, en el año 948, conde de Uzes y de todo su territorio en el que se incluía Saint-Saturnin-du-Port, efectúa la donación de esta población a la abadía de Cluny. Los benedictinos fundaron en el poblado un monasterio que será la séptima filial de la abadía borgoñona, encabezada por un prior, que se convertirá también en señor feudal de la ciudad. Situado en un acantilado rocoso con vistas al río, los monjes construyeron en 1150 la iglesia románica dedicada a San Pedro, cuyo estilo está influido por la arquitectura del templo pagano de Diana en Nimes.
El nombre actual de la ciudad de Pont-Saint-Esprit proviene de la construcción del puente sobre el Ródano ordenada por Alfonso de Poitier, conde de Toulouse (y por lo tanto de Occitania) así como conde de Poitiers, que también era el hermano del rey San Luis de Francia; y del prior del monasterio cluniense de la pequeña ciudad. El nombre está a medio camino entre la leyenda y la realidad: todo parece indicar que en un principio, el nombre de Pont-Saint-Esprit se impone debido a la proximidad de un oratorio dedicado al Espíritu Santo, en la orilla derecha del Ródano. Cuando el puente se abrió en 1309, se rumoreó que el Espíritu Santo mismo había trabajado en su construcción. Al ver el puente, el rey de Francia habría exclamado "¡Parece que esta obra maravillosa haya salido de las manos de Dios!"
Gracias al puente y al puerto fluvial, a partir del , los mercaderes se enriquecen con el comercio de la sal y los cereales. Pont-Saint-Esprit durante el final de la Edad Media se convierte en el mayor depósito de sal de la región. Su importancia llega a ser de suma importancia: se instaura un impuesto sobre la sal, el “Pequeño Blanco”, que sustituye las tasas sobre otros productos para el mantenimiento del puente. La sal solía proceder de la Camarga (en la desembocadura del Ródano); de las salineras de Exindre, cerca de Villeneuve-les-Maguelone; o de Peccais en Aigues Mortes. En el año 1263, constan doce propietarios de embarcaciones de transporte de la sal registrados en el puerto de Saint-Saturnin, y que efectúan el transporte de este oro blanco hacia las regiones Borgoña y de Suiza. Además, todos pagan peaje para cruzar el puente: los comerciantes, los peregrinos y otros usuarios, excepto los nobles.
thumb|left| y : representación de la entrada por el puente, y entre los edificios hospitalarios thumb|left|Fachada de la casa del Rey y de los Caballeros, que alberga el Museo de Arte Sacro Para gestionar todos estos recursos se construye a partir de comienzos del una casa, la del Espíritu Santo, "que se convirtió siglos después en la" Casa del Rey. Este edificio será la sede de la Hermandad del Espíritu Santo, que durante años construye, mantiene y conserva el puente, así como la construcción del hospital y el hospital para los pobres. El patrón de esta hermandad llamado el “viguier” (que se puede traducir como el preboste), era una especie de magistrado que impartía justicia y supervisaba los archivos y el tesoro almacenado en una sala abovedada, llamada la “Crotte”.
Es también una ciudad de la caridad, que acoge a los peregrinos en ruta hacia Santiago de Compostela y Roma. Y, además, una plaza fuerte cuyas fortificaciones regulan o cierran las rutas militares entre norte-sur y la Provenza y el Languedoc.
La construcción del puente thumb|left|vista del puente medieval cruzando el Ródano en Pont-Saint-Esprit
El famoso puente del Espíritu Santo fue construido entre 1265 y 1309 bajo la invocación del Espíritu Santo, a quien la ciudad debe su nombre actual. Al hacerse en un lugar especialmente peligroso, dada la rápida corriente del Ródano y de su cercano afluente el río Ardeche, se aprovechó una isla central (hoy desaparecida), que permitía una mejor construcción. El puente tenía 919 metros de largo.
Así como en los casos de otros puentes medievales sobre el Ródano, como el de Aviñón y el de Lyon, hay lagunas documentales considerables hasta el punto de que en Lyon no se puede decir que el del coincida con el puente moderno. La obra del puente del Espíritu Santo está marcada por una aparentemente sencilla interpretación. Igual que en Aviñón y Lyon la financiación para la construcción original parece haber sido producto de la caridad pública; sin embargo, no se puede ser totalmente categórico puesto que ya antes de la creación de la cofradía los cónsules de Bourg-Saint-Andéol habían sido capaces de reunir los materiales necesarios para la obra y se disponía a remunerar a los obreros. Pero por problemas jurídicos no pudieron hacerlo. Empezado en 1265 las obras del puente se terminaron en 1309 (44 años). Una carta de 1307 lo prueba, ya que menciona que sólo faltaba un arco de piedra. Conservado en su totalidad este puente tiene el mérito de haberse construido desde el principio en piedra.
Las semejanzas son bastante extraordinarias con el de Aviñón. Las pilas fueron aparejadas en basamentos, con ‘avant y arriere-bec’ o rompeaguas triangulares muy agudos, teniendo el aspecto de las pilas galo-romanas utilizadas y presentes en Aviñón. Sin embargo, los ‘arcs à arceaux parallélles’ inspirados en la arquitectura romana fueron practicados por primera vez en la Edad Media en el puente del Espíritu Santo y luego construidos en Aviñón.
Fue modificado en diversas ocasiones durante los 700 años de su historia (que se han celebrado en el 2009), y de los 25 arcos actuales, solo 19 son medievales. Este puente era uno de los escasos que cruzaban el Ródano, y por ello fue protegido por diferentes elementos defensivos. Durante el medievo tenía en sus extremos dos bastiones y dos torres en medio. Durante los siglos y , fue edificada junto a las murallas septentrionales una ciudadela del tipo de fortaleza abaluartada que diseñaba el ingeniero militar Vauban, para proteger el puente y la ciudad.
Volviendo a la construcción del puente, según el arquitecto medievialista Viollet-le-Duc, se encomendó a la Orden de los Caballeros Hospitalarios (concretamente a su rama de constructores de puente, que en períodos de paz construían puentes para facilitar el camino de los peregrinos). Estos monjes soldados dirigidos por Jean de Tensanges o Thianges, iniciaron la edificación de uno de los escasos puentes que permitía la conexión entre la Provenza, Languedoc y el Delfinado, y que permitía el paso de uno de los ríos más caudalosos de la Europa Occidental en cualquier momento del año. Este puente ha sido durante mucho tiempo un punto extraordinariamente estratégico para cruzar el Ródano. El puente fue la "gallina de los huevos de oro" ya que hizo la fortuna de esta pequeña ciudad por el pago de sus peajes, que vio multiplicar sus habitantes, y sus mercaderes y comerciantes. Fue construido sin seguir un trazado recto, sino según el curso impetuoso del río, aprovechando una isla en el centro del río. La importancia vital de este puente y su necesidad de conservarlo obligó a tomar decisiones drásticas para su uso durante mucho tiempo. Por ejemplo, aquellos carromatos con cargas demasiado pesadas fueron descargados y se transportaron las mercancías sobre barcazas a través del río; los carros que atravesaban el puente lo hacían sobre un lecho de paja sobre la calzada del puente para no socavarlo. Se dice, como anécdota, que el rey Luis XI, rey de Francia entre 1461 y 1483, estando allí con sus tropas, tuvo que desmontar de su coche de caballos para poder cruzar el puente.
Su importancia militar y económica, y el hecho de hallarse en una encrucijada de fronteras medievales, obligó a defenderlo mediante fortificaciones. Una estructura defensiva se agregó en 1358. En el lado occidental, en el segundo pilar, se levantó una torre defensiva llamada la "Torre del Rey" (por estar en el lado del Reino de Francia). En la curva del puente, otra torre albergaba la capilla de San Nicolás, y por debajo una pequeña prisión. Al extremo oriental, había la "Torre del Imperio" (por estar en el lado el Sacro Imperio Romano Germánico, y estaba protegida dotada de un puente levadizo.
En el , el arco oriental fue destruido y reemplazado por tres pequeños arcos.
En el , después de la demolición de las torres, se construyeron puertas decorativas. Abierto a la libre circulación en el , el puente fue restaurado. En 1861 se amplió la anchura del puente unos dos metros para hacer pasar los carros en ambos sentidos, doblando el tamaño de los pilares del puente, y reforzando los rompeaguas triangulares.
thumb|left|arco de hierro en el extremo oeste para facilitar el paso de navegación, destruida durante la Segunda Guerra Mundial