Se llama tormento al dolor y daño corporal que se causaba al reo contra el cual había prueba semiplena o indicios para obligarle a confesar o declarar.

El uso del tormento es antiquísimo y lo practicaron casi todos los pueblos de Oriente: egipcios, babilonios, etc. Solo parece que no estaba en uso entre los hebreos o al menos, nada dicen de él las leyes de Moisés.

En Atenas, no había tormento preparatorio; solo los ya condenados sufrían tormento treinta días después de la sentencia, el cual no podía aplicarse a ningún ciudadano sino en el caso de ser acusado de un crimen de Estado. En Esparta, estaba prohibido dar crédito a las declaraciones de un esclavo si no había sido sometido al tormento. En Roma, tenía lugar el tormento antes de la condenación, pero jamás podía imponérsele a ningún ciudadano a no ser en el caso de delito de lesa majestad.

La clase de tormento varió según el mayor o menor grado de ilustración y de barbarie de los pueblos o de los tribunales que lo usaban. Mencionado en las leyes bárbaras pero restringida después su aplicación por la composición y las pruebas judiciales, subsistió, sin embargo, en las naciones europeas hasta tiempos bastante cercanos. La primera en suprimirlo fue Inglaterra seguida de Francia y las demás. En España, decretaron su abolición las Cortes de Cádiz en 1812 y quedó completamente desterrada de su legislación por real cédula de 1814.

Se distinguen diferentes tipos de tormento:

Tormento de garrucha. Género de tormento que consistía en suspender al reo de una cuerda que pasaba por una garrucha para que con su mismo peso se atormentara. Tormento de toca. El que consistía en hacer tragar al reo tiras de gasa delgadas y una porción de agua todo junto.

Referencias Este artículo incluye material del diccionario enciclopédico popular ilustrado Salvat de los años 1906 a 1914 que se encuentra en el dominio público.

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