Rengo es una comuna chilena de la provincia de Cachapoal, en la región del Libertador General Bernardo O’Higgins, localizada 28 km al sur de Rancagua y a 114 km al sur de Santiago de Chile, la capital de Chile.

Limita al norte con la comuna de Requínoa; al oeste con Quinta de Tilcoco; al suroeste con Malloa; al sur con San Fernando y al este con Machalí.

Fue fundada en noviembre de 1692 por Tomás Marín de Poveda (1650‑1703)Soto Muñoz, Oscar (1988): Crónica de Rengo, primer premio en el Concurso Público sobre la Historia de Rengo y la Zona Adyacente, 1988. con el nombre de Aldea de Río Clarillo. En 2017, la comuna de Rengo contaba con una extensión de 755 km² y una población de 58 825 habitantes, de acuerdo al INE, lo que hace que sea la segunda comuna más poblada de la provincia y la tercera a nivel regional.

Junto con las comunas de Codegua, Coinco, Coltauco, Doñihue, Graneros, Malloa, Machalí, Mostazal, Olivar, Quinta de Tilcoco, Rancagua y Requínoa, integra el distrito electoral N.º 15 y pertenece a la IX circunscripción senatorial.

Toponimia

miniatura|220px|Centro de la ciudad de Rengo.

Rengo es el nombre castellanizado del cacique Renco (llamado «Renku» en idioma mapuche), lugarteniente picunche de Caupolicán y personaje de particular bravía en la batalla de Lagunillas (8 de noviembre de 1557). y otras acciones bélicas durante la guerra de Arauco.

En mapudungun, renku significa ‘invencible’ o quizá ‘bravo entre los bravos’.

El bibliógrafo Ramón Briseño señala en su Repertorio de antigüedades chilenas: «Si esta palabra deriva de relu o renman, significaría ‘hacer frente’, ‘encararse’, lo cual cuadra perfectamente con la osadía del indomable guerrero de este nombre».

El 17 de septiembre de 1831, el presidente José Joaquín Prieto rebautizó mediante «decreto supremo» la población con el nombre de Villa de Rengo.

Anteriormente, la localidad era conocida como Villa Deseada, tal vez a insinuación de los viajeros que deseaban llegar pronto a los remansos de aguas transparentes y puras del Río Claro de Rengo, a cuya orilla se asentó la aldea de Río Clarillo, primer nombre con el que se le conoció a la actual ciudad.

Historia

Primeros habitantes y fundación

miniatura|220px|Antiguo Monumento a la Familia, obra de Hugo Alvear y Guillermo Torrealba, que estuvo en la esquina nororiente de la Plaza de Armas de Rengo entre 1991 y 2006.

En torno al río Claro de Rengo, se han encontrado fragmentos de cerámica que indican un área de asentamiento humano de tamaño medio del periodo agroalfarero temprano, dando cuenta del poblamiento de esta zona del sur de la cuenca de Rancagua en esa época. En la zona se han hallado evidencias de poblamiento desde el 300 d. C. aprox., con manifestaciones de la cultura Llolleo en el sitio Chamico y evidencias del periodo alfarero tardío en el sitio Camarico-Las Pataguas.

A unos 4 kilómetros al poniente de donde hoy se emplaza Rengo, pasaba el Camino del Inca. Como se sabe, las huestes de Túpac Yupanqui, aproximadamente 50 años antes de la llegada de los españoles a Chile, fundaron algunos mitimaes con el propósito de anexar el territorio mapuche al imperio incaico. Así quedaron para muestra los caseríos de Malloa y Copequén, que aprendieron de sus fundadores rudimentos de agricultura, regadío y cerámica. En 1541, los promaucaes tenían en su poder todas las grandes fortalezas territoriales de la cuenca rancagüina. Al iniciarse la conquista de los territorios al sur de Santiago, los españoles libraron los primeros combates en la región de O'Higgins contra los caciques Cachapoal y Elesoca, que habitaban el valle del Cachapoal, y contra los tagua-taguas de las tierras entre Pelequén y San Vicente. Triunfantes los españoles, se les entregaron los naturales de la zona entre el Cachapoal y el río Claro a Pedro de Miranda y a Juan Bautista Pastene los indios tagua-taguas. Entre ambos se repartieron, así, las tierras de la actual comuna de Rengo, las que quedaron comprendidas dentro del corregimiento de Colchagua tras la creación de este por el gobernador Martín García Oñez de Loyola el 30 de mayo de 1593.

Un siglo después, en los márgenes del río Claro, el gobernador de Chile Tomás Marín González de Poveda ordenó por Real Cédula la fundación de la Aldea de Río Clarillo, el 31 de diciembre de 1695. Estableció el poblado atendiendo a la dispersión demográfica de españoles en el territorio entre Santiago y Concepción, quienes vivían en estancias y haciendas rurales con escasa comunicación con las autoridades civiles y religiosas, así como con las demás comunidades establecidas en la zona. Con esta misma idea, Marín de Poveda concibió la fundación de Talca en el corregimiento de Maule y de una población en el corregimiento de Itata, la cual no prosperó. Así le comunicaba sus planes urbanos al rey Carlos II de España en 1692:

El crecimiento de la aldea fue muy lento, debido a la falta de materiales de construcción y, sobre todo, a la falta de caminos para el transporte de lo más indispensable. En sus primeros años, el poblamiento de Rengo se desarrolló a los costados de la vía central, entre La Isla (ribera sur del río Claro) y las cercanías de lo que hoy en día es el empalme de la calle Arturo Prat con avenida La Piscina.

De la colonia al

Entre los siglos y se fueron erigiendo capillas católicas en Chanqueahue, Apalta y Esmeralda, el convento de la Recoleta Franciscana de La Isla (actual iglesia de San Francisco), en Popeta, El Baluarte y algunos oratorios en casas patronales de fundos y hospitales. En 1786, el sacerdote Antonio Cornelio de Quezada asume como el primer cura párroco y vicario de la iglesia de Río Claro, levantada a una orilla del camino real (actualmente cerca de la intersección de avenida Dr. Lucas Sierra con el camino a Rinconada de Malambo, en terrenos del cementerio católico). La iglesia consistía en una construcción de base rectangular, murallas de adobe y techo de totora. Quezada le dio a la parroquia un gran impulso administrativo, procediendo a abrir libros de registros eclesiásticos. De esta manera, el 4 de octubre de 1792 se inició el registro del "Libro de Partidas de Entierros hechos en esta Nueva Doctrina de Río Claro".

Durante la Patria Vieja, el convento y capilla de Mendoza, ubicada en la ribera norte del río Claro, fue ocupado por el Estado Mayor de las fuerzas patriotas antes de la Batalla de Rancagua. Desde el torreón de Mendoza, el general Bernardo O'Higgins observó los movimientos de las tropas realistas del general Mariano Osorio. Tras la Independencia de Chile, en 1825, el director supremo Ramón Freire le otorgó el título de villa, pasando a llamarse Villa Deseada, nombre que solo ostentó por seis años, ya que el 17 de septiembre de 1831 pasó a llamarse Villa de Rengo. Ese mismo año, por acuerdo de la Asamblea provincial de Colchagua, se le designó como capital del nuevo Departamento de Caupolicán. La planta urbana de Rengo comenzó a trazarse en marzo de 1832; el plano que dividía el espacio del poblado en 25 cuadras de 116 metros por lado, tendía a desarrollar la típica planta en damero, calculada para cubrir un área de 300 kilómetros cuadrados. Pero el proyecto jamás se aplicó a cabalidad; el plano se remitió al archivo del Ministerio del Interior y la implementación de las 25 cuadras primitivas quedó en el papel. La red urbana se iría diseñando con el correr del siglo y no siempre ajustándose a este plan inicial.

La pujanza del pueblo fue notoria; en 1862 llegó el Ferrocarril Longitudinal a Rengo, y diez años después se estableció un servicio de carros a tracción animal entre la estación y la plaza de Armas, por la actual avenida Bisquertt, y desde esta a la ribera del río Claro. Rengo fue el primer pueblo de Chile en tener un sistema de tranvías a tracción animal, precediendo a otras ciudades como Talca (1884) o Chillán (1885). En vista de la multiplicación de sus habitantes, el progreso de su comercio y de su industria, y a solicitud del Intendente de Colchagua y escritor Alberto Blest Gana, el 7 de agosto de 1865 el presidente José Joaquín Pérez y el ministro Álvaro Covarrubias promulgan la ley que le otorgó el título de ciudad. La zona hegemónica en cuanto a lo comercial y administrativo se extendía, en esos años, entre la calle Arturo Prat, la vía férrea, el callejón de San Pablo (actual avenida Riquelme) y la calle Errázuriz, teniendo como nervio central la plaza de Armas.

y actualidad

miniatura|left|238x238px|Tristán Gálvez Palma, regidor y alcalde de Rengo en los primeros años del siglo XX.|alt=

Hacia inicios de 1900, comenzaron a urbanizarse vastos sectores de la actual ciudad. A lo largo de la calle Arturo Prat las hileras de casas se fueron haciendo más densas, siguiendo la orientación del camino hasta llegar a La Isla, asentamiento donde el sello rural se apreciaba con mayor nitidez. A medida que crecía la población, se fueron abriendo nuevas calles que empalmaban con la calle principal, las que a iniciativa de Tristán Gálvez Palma fueron bautizadas con nombres evocativos de la historia de Chile como Esmeralda, Tarapacá, Chorrillos, Miraflores, Chacabuco e Independencia. De la lengua mapuche se tomaron los nombres de Orompello, Galvarino, Michimalongo y Chavalongo. Varias de estas denominaciones se conservan al presente.

En 1911, bajo la alcaldía de Fabián Urbina, se inauguró el cementerio municipal, y en 1913, el alumbrado eléctrico. La electrificación de las calles de Rengo fue gracias a la pujanza de dos vecinos, Antonio Ferrer y Francisco Correa, este último dueño de la Hacienda Las Nieves, en cuyo lugar se instaló una usina hidroeléctrica. En 1919, fue inaugurado el cuartel que albergaba a la Primera y la Segunda Compañía de Bomberos de la ciudad. A inicios de siglo, corrían por las sinuosas calles de Rengo carretas, birlochos y carritos de sangre. Estos cruzaban la ciudad por las calles Errázuriz y Arturo Prat, desde la estación de ferrocarriles hasta el río Claro. En 1918, se reemplazaron los carros de sangre por un tranvía eléctrico que hacía el mismo recorrido del anterior y que utilizaba carros usados y material rodante adquiridos a la Anglo-Argentine Tramway Co. de Buenos Aires, construidos a principios de siglo por la St. Louis Car Co. en los Estados Unidos. El proyecto fue una iniciativa conjunta entre la Compañía Tranvías Eléctricos de Rengo y la Compañía Tranvías Eléctricos de Temuco, que también compró equipos americanos en Argentina. Las líneas eléctricas eran propiedad de la Compañía General de Electricidad Industrial S.A.. El tranvía eléctrico de Rengo transportó 130 567 pasajeros durante ese primer año de operación. Cuando parte de la línea eléctrica fue dañada por una avenida del río Claro en 1923, que además destruyó los dos puentes que había y se llevó los rieles y durmientes, la energía fue cortada y los carros eléctricos supuestamente fueron vendidos a la compañía de tranvías de Talca. Se dice que la línea del tranvía fue reconstruida y que usó vehículos a gasolina hasta 1927, cuando fue reportado por última vez en un anuario como uno de los tres tranvías en la provincia.

La actividad manufacturera en Rengo fue creciendo rápidamente a mediados de siglo, con un parque industrial constituido por molinos de trigo, la Fábrica Nacional de Fósforos, curtiembres, fábricas de enchapados de plata, de espuelas, de cuchillería, de candados, de aceros laminados, de fuegos artificiales, y de cecinas, entre otras. También se debe agregar la consecuente actividad comercial, cuyo símbolo de mayor esplendor en la época fue la gran casa comercial "Laurak-Vat", que se dice que era la más surtida de toda la zona entre Santiago y Talca. Incluso, la ciudad tuvo su propio banco, el Banco Caupolicán, tan próspero que llegó a emitir sus propios billetes.

miniatura|250px|Vivienda renguina destruida tras el terremoto que azotó a la zona central del país el 27 de febrero de 2010.