thumb|El físico alemán Otto von Guericke al lado de su generador eléctrico, mientras realizaba un experimento. thumb|Ilustración de los experimentos de Galvani sobre la electricidad animal thumb|right|El físico Alessandro Volta mostrando su "pila" al emperador Bonaparte a principios del siglo XIX.
La historia de la electroquímica recoge la evolución de la electroquímica, como una rama de la fisicoquímica, desde los primeros principios relacionados con los imanes en los siglos y , hasta las complejas teorías que abarcan la conductividad, la carga eléctrica y los métodos matemáticos. El término «electroquímica» se utilizó para describir fenómenos eléctricos a finales del y durante el . En las últimas décadas, la electroquímica se ha convertido en un área de continua investigación, que incluye la investigación en baterías y pilas de combustible, la prevención de la corrosión de metales, el uso de celdas electroquímicas para eliminar compuestos orgánicos refractarios y contaminantes similares en la electrocoagulación de aguas residuales, y la mejora de las técnicas de refinación de productos químicos mediante electrólisis y electroforesis.
Los antecedentes en el desarrollo de la teoría eléctrica comenzaron en el , con los trabajos del científico inglés William Gilbert, quien empleó 17 años en experimentar con el magnetismo y la electricidad. En 1663, el físico alemán Otto von Guericke creó el primer generador eléctrico, que producía electricidad estática generando fricción en la máquina. Con la introducción de las ideas de Charles-Augustin de Coulomb sobre la atracción electrostática en 1781 y los estudios de Joseph Priestley en Inglaterra, se logró allanar el camino para el nacimiento científico de la electroquímica, que llegó en 1791 cuando Luigi Galvani descubrió el fenómeno que ocurría, al pasar electricidad por las ancas de rana y propuso la existencia de una sustancia «nervio-eléctrica» existente en toda forma de vida.
En 1800, los químicos ingleses William Nicholson y Johann Wilhelm Ritter lograron descomponer el agua en hidrógeno y oxígeno mediante la electrólisis y poco después, Ritter descubrió el proceso de la galvanoplastia. En 1801, Ritter observó el fenómeno de la termoelectricidad y anticipó el camino para el descubrimiento del fenómeno por Thomas Johann Seebeck.
El trabajo de Humphry Davy con la electrólisis logró establecer en esa misma década que la producción de electricidad en celdas electroquímicas resultaba de la reacción química en combinación con sustancias de cargas opuestas. Este trabajo le permitió aislar el sodio y potasio.
Los avances en electromagnetismo no se hicieron esperar y en 1820 Hans Christian Ørsted descubrió el efecto del electromagnetismo de la corriente que fue reconocido como uno de los avances más importantes en el ámbito de la electricidad en su época. Más tarde André-Marie Ampère repitió el experimento de Ørsted y logró formularlo matemáticamente. Georg Ohm formuló la ley que lleva su nombre en 1827. Esto logró concretar la base para que en 1832 Michael Faraday estableciera las dos leyes más importantes de la electrólisis (véase ley de Faraday).
En 1836 John Daniell inventó la primera celda electroquímica en la que no se hacía necesaria la intervención del hidrógeno y en 1839 William Grove produjo la primera celda de combustible. El desarrollo más importante en electroquímica sucedió casi 30 años después cuando en 1866 Georges Leclanché patentó una pila que empleaba carbón y era menos voluminosa que sus predecesoras. Su invención se convirtió en el antecedente para el nacimiento de la pila más usada en la historia, la pila de zinc-carbono. En 1886, Paul Héroult y Charles M. Hall lograron desarrollar un método muy importante para obtener aluminio metálico, proceso que se usa en la actualidad para obtener el aluminio de la bauxita o del corindón.
Al finalizar el , se establecieron nuevas teorías gracias a los aportes de la electroquímica. Svante August Arrhenius enunció su ley de disociación electrolítica mediante una técnica de conductividad, demostrando que los electrolitos disueltos en agua se disocian en especies eléctricamente diferentes y migran a cada electrodo. Walther Hermann Nernst desarrolló la teoría de la fuerza electromotriz de las celdas voltaicas en 1888.
Una de las contribuciones más importantes de la electroquímica ocurrió en 1909, cuando sirvió de base para que Robert Andrews Millikan lograra determinar la carga eléctrica del electrón mediante el famoso experimento de la gota de Millikan. Siguieron nuevos avances, como el establecimiento de la moderna teoría de ácidos y bases de Brønsted y Lowry, así como el estudio de disciplinas tan importantes como las áreas médicas y biológicas con la electroforesis, desarrollada por Arne Tiselius en 1937.
Dichos avances han permitido que en la actualidad la electroquímica se emparente a temas tan diversos que van desde la electroquímica cuántica de Revaz Dogonadze o Rudolph A. Marcus, hasta las celdas fotovoltáicas y quimioluminiscencia.
Antecedentes y comienzos de la electroquímica thumb|Portada de la ilustración de "Experimenta Nova", del físico alemán Otto von Guericke, mostrando su generador eléctrico mientras realiza un experimento. Es muy difícil conocer el nacimiento de la electroquímica, pues existen evidencias que indican, la existencia de baterías y acumuladores de energía eléctrica, desde la antigüedad. Estudios realizados en los años 1930 demostraron la existencia de baterías en el Imperio parto, que probablemente fueron empleadas para la electrodeposición o galvanizado de piezas metálicas. Sin embargo, no consta que las personas que utilizaban estos objetos que datan del conocidos como las baterías de Bagdad jamás empleasen razonamientos científicos o teorías que pudieran explicar o entender el fenómeno que aprovechaban para sus fines, por lo que no se puede hablar de electroquímica. De igual modo, en los escritos del historiador bizantino Zósimo (490-510) se describe un método para recubrir el hierro con una capa de cobre; este método consiste en sumergir el hierro en una solución de una sal de cobre.Monroe Hopkins, p. 1.
El marcó el comienzo de la comprensión científica de la electricidad y el magnetismo, que culminó con la producción de energía eléctrica y la Revolución Industrial a finales del .
En la década de 1550, el científico inglés William Gilbert dedicó 17 años a experimentar con el magnetismo y, en menor medida, con la electricidad. Por su trabajo con los imanes, Gilbert fue conocido como «padre del magnetismo». Su libro De Magnete se convirtió rápidamente en la obra de referencia en toda Europa sobre fenómenos eléctricos y magnéticos, y estableció una clara distinción entre el magnetismo y lo que entonces se denominaba el «efecto ámbar» (electricidad estática). Gilbert llegó a descubrir varios métodos para producir imanes y hacerlos más potentes.Richard P. Olenick, Tom M. Apostol, David L. Goodstein Beyond the mechanical universe: from electricity to modern physics, Cambridge University Press (1986) , p. 160
En 1663, el físico alemán Otto von Guericke creó el primer generador eléctrico, que producía electricidad estática generando fricción en la máquina. Este generador empleó una esfera de azufre encapsulada concéntricamente en otra esfera de vidrio, montada a su vez en un eje. La esfera era rotada empleando una palanca para producir electricidad estática en forma de chispa electrostática, donde una superficie de caucho o goma, tocaba la esfera al ser rotada. El globo podía extraerse y utilizarse como fuente eléctrica para experimentos. Von Guericke utilizó su generador para demostrar que las cargas iguales se repelían entre sí.R. Hellborg Electrostatic accelerators: fundamentals and applications (2005) p. 52 El y el nacimiento de la electroquímica
thumb|Lámpara de descarga de gas de Francis Hauksbee En 1709, Francis Hauksbee, de la Royal Society en Londres, descubrió que al introducir una pequeña cantidad de mercurio en el vidrio del generador de Von Guericke y extraer el aire, este brillaba cuando la esfera acumulaba carga eléctrica y su mano tocaba el globo. Había creado la primera lámpara de descarga de gas.
Entre 1729 y 1736, dos científicos ingleses, Stephen Gray y Jean Desaguliers, realizaron una serie de experimentos que demostraron que un corcho u otro objeto situado a una distancia de entre 245 y 275 metros podía electrificarse conectándolo, mediante un tubo de vidrio cargado, a materiales como cables metálicos o cuerdas de cáñamo. Descubrieron que otros materiales, como la seda, no transmitían este efecto.
A mediados del , el químico francés Charles François de Cisternay du Fay descubrió dos formas de electricidad estática, y que las cargas iguales se repelían entre sí, mientras que las cargas opuestas se atraían. Du Fay afirmó que la electricidad consistía en dos fluidos: la electricidad vítrea (del latín, por vidrio), o positiva; y la electricidad resinosa, o negativa. Esta fue la «teoría de los dos fluidos» de la electricidad, a la que se opuso más adelante en el siglo la «teoría de un fluido» de Benjamin Franklin.Steven Weinberg The discovery of subatomic particles Cambridge University Press (2003) , p. 15
En 1745, Jean-Antoine Nollet desarrolló una teoría de atracción y repulsión eléctrica que postulaba la existencia de un flujo continuo de materia eléctrica entre cuerpos cargados. La teoría de Nollet gozó inicialmente de amplia aceptación, pero encontró resistencia en 1752 con la traducción al francés de los Experiments and Observations on Electricity [Experimentos y Observaciones sobre la Electricidad] de Franklin. Franklin y Nollet debatieron sobre la naturaleza de la electricidad: Franklin defendía la acción a distancia y la existencia de dos tipos de electricidad cualitativamente opuestos, mientras que Nollet abogaba por la acción mecánica y un único tipo de fluido eléctrico. Finalmente, el argumento de Franklin prevaleció y la teoría de Nollet fue abandonada.
En 1748, Nollet inventó uno de los primeros electrómetros, el electroscopio, que mostraba la carga eléctrica mediante la atracción y repulsión electrostática. Se le atribuye a Nollet el haber acuñado el nombre de «botella de Leyden» para referirse al primer dispositivo de almacenamiento de electricidad. El invento de Nollet fue reemplazado en 1766 por el electrómetro de Horace-Bénédict de Saussure.
Hacia la década de 1740, William Watson había realizado varios experimentos para determinar la velocidad de la electricidad. En aquel entonces, se creía que la electricidad era más rápida que el sonido, pero no se había ideado ninguna prueba precisa para medir la velocidad de una corriente eléctrica. Watson, en los campos al norte de Londres, tendió un cable sostenido por palos secos y seda que se extendía a lo largo de 3,7 km. Incluso con esta longitud, la velocidad de la electricidad parecía instantánea.The Electric Telegraph, The North British Review, vol. 22 (Feb. 1855), p. 290.
Hacia la década de 1750, con la popularización del estudio de la electricidad, se buscaron métodos eficientes para su producción. El generador desarrollado por Jesse Ramsden fue uno de los primeros generadores electrostáticos inventados. La electricidad producida por estos generadores se utilizaba para tratar la parálisis, los espasmos musculares y para controlar la frecuencia cardíaca, además de para aplicar electricidad al cuerpo, extraer chispas del cuerpo y aplicar chispas del generador al cuerpo. En 1772, el erudito Giovanni Battista Beccaria descubrió que al hacer pasar una chispa (por ejemplo, obtenida de una batería de botellas de Leyden) sobre óxido de zinc, se podía producir zinc.