«Oh Father» es una canción interpretada por la cantante estadounidense Madonna, incluida en su cuarto álbum de estudio, Like a Prayer (1989). Cuando empezó a trabajar en el álbum, Madonna se encontraba en un estado muy emocional a raíz de varios problemas profesionales y personales, por lo que el productor Patrick Leonard la convenció de crear canciones que fueran experiencias emocionales. En este sentido, Leonard compuso la pieza musical de «Oh Father» y Madonna escribió la letra, inspirada en la relación con su padre Anthony Ciccone, que se había deteriorado después de la muerte de su madre a causa de un cáncer de mama en 1963, cuando la cantante tenía apenas cinco años, así como en el abandono emocional que sintió cuando su padre volvió a casarse tres años después. La grabación tuvo lugar en un pequeño estudio ubicado en el barrio Garment District de Nueva York y, al igual que el resto de los temas del disco, se llevó a cabo con músicos en vivo. La artista, que se mostró conmovida durante las sesiones, tenía ciertas inseguridades que se manifestaron en desconciertos sobre su registro vocal; aunque hubo planes para arreglar su voz, quedó satisfecha con la grabación tal como estaba, por lo que declinó tal idea.

«Oh Father» es una balada de género pop barroco que presenta un arreglo de cuerdas sinfónico, así como el sonido del piano y violines que le añaden textura. Madonna mencionó que era un homenaje al dúo Simon and Garfunkel, una de sus primeras influencias musicales. De naturaleza autobiográfica y confesional, la letra relata el dolor de la infancia y alude a una relación problemática con un padre maltratador. Numerosos académicos, críticos y periodistas analizaron el contenido y su mensaje y concluyeron que la letra era ambigua, dado que podría hacer alusión, más que a su padre, a otras figuras de autoridad masculinas en general e incluso a su fe en Dios. Las compañías Sire y Warner Bros. Records lo publicaron como el cuarto sencillo del álbum el 24 de octubre de 1989 únicamente en América del Norte, Australia, Francia y Japón. Tiempo después, figuró en Something to Remember, un recopilatorio editado en noviembre de 1995 que contenía las baladas más importantes de la cantante. Dado que no había tenido un lanzamiento físico en el Reino Unido y en otros mercados europeos durante la promoción de Like a Prayer, Warner y Maverick Records decidieron publicar «Oh Father» como el segundo sencillo del recopilatorio a finales de ese año.

En términos generales, obtuvo respuestas favorables de la crítica, que elogió la producción y la interpretación vocal de Madonna, así como la composición y la naturaleza autobiográfica. Sumado a ello, fue elegida como una de las canciones más destacadas de Like a Prayer y, en reseñas retrospectivas, varios medios de comunicación la calificaron como uno de sus trabajos más personales e infravalorados y uno de los mejores de su discografía. Desde el punto de vista comercial, fue uno de los sencillos menos exitosos del álbum: aunque ocupó la sexta posición tanto en las listas de Finlandia como en Italia, alcanzó el vigésimo lugar en el conteo estadounidense Billboard Hot 100, por lo que se convirtió en el primero de su carrera que no logró ubicarse entre los diez primeros desde «Holiday» (1983) y puso fin a una racha de diecisiete sencillos consecutivos entre las diez primeras posiciones. En el resto de los mercados, también tuvo una recepción tibia.

Rodado en blanco y negro, el videoclip fue dirigido por David Fincher y presenta referencias al cine clásico de Hollywood, especialmente a Citizen Kane (1941), del actor y cineasta Orson Welles. La trama dramatiza gráficamente el tema principal de la canción sobre la pérdida de la madre de Madonna y explora la tensa relación con su padre. La crítica resaltó la dirección de Fincher y varias publicaciones como Rolling Stone y Slant Magazine lo calificaron como uno de los mejores vídeos de la artista y de la historia. En la 33.ª edición de los premios Grammy, obtuvo una nominación en la categoría de mejor vídeo musical de formato corto. Académicos y profesores analizaron la temática religiosa y autobiográfica de los visuales, con énfasis en las escenas en las que el personaje principal sufre abusos y maltratos. «Oh Father» formó parte del repertorio del Blond Ambition World Tour (1990), la tercera gira de Madonna, como parte de un popurrí con «Live to Tell» (1986). Interpretada durante el segundo segmento del espectáculo, la escenografía simulaba una iglesia e incluía una ventana estilo catedral con vitrales que se elevaba desde el centro. La cantante se acompañaba de un bailarín que personificaba a un sacerdote, con quien ejecutaba una coreografía hacia el final. Tras su lanzamiento, múltiples artistas realizaron una versión de la canción, entre los que destacan la banda My Vitriol, el dúo Giant Drag y los solistas Sia, Perfume Genius y Sibille Attar.

Antecedentes

En diciembre de 1963, cuando Madonna tenía cinco años, su madre, Madonna Louise Fortin, murió de cáncer de mama a la edad de treinta. Había pasado su último año de vida en el hospital Mercy de Bay City (Míchigan) sometiéndose a quimioterapia, y la cantante y sus hermanos la visitaban regularmente. La familia responsabilizó de su prematura muerte a un trabajo a tiempo parcial donde estuvo expuesta a una técnica de rayos X, en una época anterior a que los delantales de plomo fueran considerados equipamiento obligatorio. Muchos meses antes de que falleciera, Madonna había empezado a notar cambios en su comportamiento y personalidad, aunque no entendía las razones; su madre se cansaba con facilidad y no era capaz de seguir con las tareas domésticas que acostumbraba a realizar ni tampoco de explicarles a sus hijos la realidad de su estado de salud. El funeral se realizó en la iglesia católica Nuestra Señora de la Visitación en Bay City, mismo lugar donde se había casado con su esposo, Anthony Ciccone, ocho años antes. La cantante remarcó la última vez que vio a su madre en el funeral: «Lucía muy hermosa y recostada como si estuviese durmiendo en un ataúd abierto. Entonces me di cuenta de que su boca se veía rara. Me tomó algo de tiempo darme cuenta de que había sido cosida. En ese momento horrible empecé a comprender lo que había perdido para siempre. La última imagen de mi madre, a la vez tranquila y grotesca, me persigue hasta el día de hoy». Este acontecimiento marcó el «momento decisivo» de su infancia y el que más influiría en su formación como mujer: «Seguía esperando a que volviera. Nunca nos sentamos [ella y su padre] a hablar de ello. Supongo que deberíamos haberlo hecho». En una entrevista con la revista Interview en mayo de 1989, comentó que su madre había soportado su enfermedad para no asustar a sus hijos:

thumb|upright|La muerte de la madre de Madonna había dejado cicatrices emocionales muy profundas en ella y marcó el «momento decisivo» de su infancia. En la imagen, la cantante durante un concierto en 2023 mientras de fondo se aprecia una fotografía de su madre

Tras su fallecimiento, la señora Ciccone fue «silenciada simbólicamente». En sus propias palabras, la artista se sintió «estafada» y nunca pudo olvidar su temprana pérdida; se describió como una «chica muy solitaria que buscaba algo, buscaba una figura materna». En ocasiones, su infancia había sido problemática, «sin mucha alegría», y usaba su imaginación para escapar. Los niños vivieron con varios parientes, lo que le permitía al señor Ciccone seguir trabajando, pero volvieron a la casa familiar cuando contrató a la primera de varias empleadas domésticas. La pérdida de su madre había dejado cicatrices emocionales «tan profundas» que también temía perder a su padre: sufría constantemente pesadillas recurrentes y solo se mantenía segura y podía conciliar el sueño nuevamente si su padre se mantenía cerca de ella o si dormía junto a él a mitad de la noche. La artista recordó que se «aferró» a su padre: «Era como, de acuerdo, ahora eres mío y no vas a ir a ninguna parte. Como todas las jovencitas, yo estaba enamorada de mi padre y no quería perderlo». La autora y periodista Lucy O'Brien observó que se trataba de un caso de «abandono emocional», puesto que, si bien las necesidades básicas de los niños estaban cubiertas, no había «lujos» y su padre estaba «sumido» en su dolor. Con el tiempo, la cantante, la tercera hija y la mayor de las hermanas, no solo aprendió a cuidar de sí misma, sino que también debió asumir gran parte de la responsabilidad de cuidar a los más pequeños y ejercer el papel maternal en la casa, que, si bien no le molestaba, en ocasiones le resultaba agotador y restrictivo. Sumado a ello, ella y sus hermanos siempre se rebelaban contra cualquiera que llegara a la casa a sustituir a su madre.

En 1966, tres años después del fallecimiento de Fortin, Ciccone inició una relación sentimental con Joan Gustafson, una de las amas de llaves que trabajaba en el hogar, y al poco tiempo contrajeron matrimonio. Madonna se mostró indignada con la idea de una madre «sustituta» en la casa y traicionada por la decisión de su padre de volver a casarse, de manera que empezó a sentir resentimiento, dado que creía que también lo había «perdido»; más aún, cuando tuvo dos hijos más con su nueva esposa, los mayores a menudo quedaban «abandonados a su suerte», por lo que expresó sentimientos de ira hacia él que durarían varios años. Aunque nunca mencionó abusos físicos en su familia, remarcó que su padre era muy disciplinario y su relación estuvo marcada por momentos «altibajos», pues mientras que el señor Ciccone no podía comprender su rebeldía, ella no soportaba su carácter «rígido» y «taciturno». De hecho, cuando se trasladó a Nueva York para iniciar su carrera artística, pasó cinco años sin comunicarse con él; aun así, bajo esa misma rabia, seguía anhelando su aprobación y aceptación. Sobre su madrastra, le había resultado difícil aceptarla como una figura materna y la «nueva mujer número uno en la vida de mi padre». Su personalidad no congeniaba con la de Gustafson, a quien describió como una mujer «realmente entusiasta, muy estricta, una auténtica disciplinaria», razón por la cual empezó a mostrar una actitud más rebelde ante ella y se negaba a llamarla «madre» como le había solicitado su padre. En la misma entrevista con Interview, profundizó: «Perdí a mi madre, pero entonces yo era la madre, mi padre era mío. Luego me lo arrebataron cuando se casó con mi madrastra. Fue entonces que dije: "Bien, no necesito a nadie. Nadie va a volver a romperme el corazón. Puedo valerme por mí misma, ser mi propia persona y no pertenecer a nadie».

Desarrollo e inspiración