thumb|280px|El Planisferio de Cantino de 1502 es la más antigua representación gráfica conocida que muestra la línea de demarcación acordada en el Tratado de Tordesillas.
El Tratado de Tordesillas () fue un compromiso suscrito en la villa castellana de Tordesillas el 7 de junio de 1494 entre los representantes de Isabel y Fernando, reyes de Castilla y de Aragón, por una parte, y los del rey Juan II de Portugal, por la otra. El tratado estableció un reparto de las zonas de navegación y conquista del océano Atlántico y el Nuevo Mundo (América), mediante una línea situada a 370 leguas (unos 2062 km) al oeste de las islas de Cabo Verde, para evitar un conflicto de intereses entre las coronas de España y Portugal. En la práctica, este acuerdo garantizaba al reino portugués que los españoles no interferirían en su ruta del cabo de Buena Esperanza, y viceversa: los primeros no lo harían en las recientemente descubiertas Antillas.
Aunque por Tratado de Tordesillas se conoce al convenio de límites en el océano Atlántico, ese día se firmó también en Tordesillas otro tratado por el cual se delimitaron las pesquerías del mar entre el cabo Bojador y el Río de Oro, así como los límites del Reino de Fez en el norte de África.
La Unesco le otorgó la distinción de Patrimonio de la Humanidad en 2007 dentro de su categoría «Memoria del mundo» como documento compartido entre España y Portugal.El Tratado de Tordesillas, UnescoIncluido en la Memoria del Mundo de la Unesco, El Norte de Castilla (20/06/2007)El Tratado de Tordesillas formará parte del proyecto Memoria del Mundo, La Voz de Galicia (19/06/2007)
Antecedentes
El Tratado de Alcáçovas
El Tratado de Tordesillas tuvo como antecedente al Tratado de Alcáçovas, firmado el 4 de septiembre de 1479 entre los reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón y el rey Alfonso V de Portugal, por el cual se sellaba la paz que puso fin a la guerra de Sucesión Castellana. Además de servir para formalizar el fin de la contienda, el pacto contenía otras cláusulas concernientes a la política de proyección exterior, en un momento en que castellanos y portugueses competían por el dominio del océano Atlántico y de las costas de África. A través del reparto fijado en este tratado, la Corona de Castilla recibió las islas Canarias mientras que el Reino de Portugal obtuvo el reconocimiento de su dominio sobre las islas de Madeira, Azores y Cabo Verde, así como sobre Guinea y en general sobre la costa africana «todo lo que es hallado e se hallare, conquistase o descubriere en los dichos términos, allende de que es hallado ocupado o descubierto».
Antecedente próximo: el primer viaje de Colón
thumb|Reconstrucción del itinerario del primero de los cuatro viajes que Colón realizó a América, basada en los datos del Diario atribuido a Colón. En 1492, los reyes de Castilla y de Aragón autorizaron a Cristóbal Colón a realizar una expedición marítima navegando por el océano Atlántico hacia el oeste hasta las Islas de las Especias. Participaron dos carabelas: la Pinta y la Niña y la nao Santa María, al mando de Martín Alonso Pinzón, Vicente Yáñez Pinzón y Juan de la Cosa, respectivamente.
A finales del siglo XV se sabía de la medición de Eratóstenes de la circunferencia de la Tierra, pero algunos consideraban válidos los cálculos de Claudio Ptolomeo de 180 000 estadios, lo que confería una circunferencia de . La circunferencia real de la Tierra es de , con una diferencia respecto al cálculo de Ptolomeo de , y entre las costas americana y asiática hay un arco máximo de aproximadamente. Teniendo en cuenta este error de medida, y que desde la llegada de Marco Polo a China se tenía conocimiento en Europa de los perfiles costeros orientales de Asia, Colón esperaba encontrar la costa de Cipango exactamente en la ubicación actual de las Antillas. No hay que olvidar que también se conocía la medición de Eratóstenes, de 252 000 estadios, mucho más ajustada a la realidad, medición que fue esgrimida en el informe pedido a la universidad de Salamanca para dictaminar que el viaje de Colón era imposible.
Evidentemente, Colón se aferró a la medición de Ptolomeo, por lo que las naves partieron de Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492 y se dirigieron a las islas Canarias.Esta fue la versión de Bartolomé de las Casas, que es la aceptada mayoritariamente por los historiadores. El 16 de septiembre, las embarcaciones alcanzaron el mar de los Sargazos y el 12 de octubre llegaron a la isla de Guanahani, en el archipiélago americano de las Bahamas. Colón siguió con su periplo por el mar Caribe, arribando a Cuba el 28 de octubre y a La Española el 6 de diciembre. El 24 de diciembre, la Santa María encalló en las costas de La Española y con sus restos se construyó el Fuerte Navidad.
La expedición emprendió el regreso el 16 de enero de 1493 y unos días más tarde una tormenta separó las dos naves. La Pinta, al mando de Pinzón, llegó a Bayona (Galicia) a finales de febrero y anunció el descubrimiento a los reyes Isabel y Fernando., pp. 20-28. Entre tanto, la Niña, en la que viajaba Colón, hizo escala el 17 de febrero en la isla portuguesa de Santa María, en las Azores, y el 4 de marzo recaló en Lisboa, tras 7 meses y 12 días de viaje. Allí fue interrogado por el rey Juan II y lo puso al corriente de sus descubrimientos. Inmediatamente, el monarca portugués reclamó la pertenencia de las nuevas tierras alegando derechos derivados del Tratado de Alcáçovas. Isabel y Fernando, por su parte, negaron tal pretensión aduciendo que la navegación se había efectuado siempre al oeste, «y no al sur de Canarias». El día 15, Colón regresó al puerto de Palos y el mes siguiente fue recibido en Badalona por los reyes.
Las bulas Alejandrinas miniaturadeimagen|Líneas divisorias de influencia entre España y Portugal; la de color púrpura es la línea resultante del Tratado de Tordesillas y la verde la resultante del tratado de Zaragoza.
Para afirmar la soberanía castellana sobre los territorios recién hallados por Colón, Isabel y Fernando solicitaron ayuda al papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia), que había sido elegido en agosto de 1492 y con el que tenían una larga relación de favores mutuos. El papa emitió cuatro bulas, conocidas como bulas Alejandrinas, fechadas entre mayo y septiembre de 1493: la primera Inter caetera, la segunda Inter caetera, la tercera Eximiae devotionis y la cuarta y última Dudum siquidem. En ellas estableció que pertenecerían a la corona de Castilla las tierras y mares al oeste del meridiano situado a 100 leguas al oeste de las Azores y Cabo Verde. Se decretaba la excomunión para todos aquellos que cruzasen dicho meridiano sin autorización de los reyes de Castilla.
Negociación del tratado
thumb|Casas del Tratado de Tordesillas, lugar donde tuvieron lugar las negociaciones del Tratado. Tras el regreso de Colón y su paso por Lisboa en marzo de 1493, el rey Juan II de Portugal afirmó que las islas descubiertas estaban al sur de las Canarias e interpretaba que el Tratado de Alcáçovas se las adjudicaba, aunque según otras interpretaciones ese tratado solo se refería a las costas africanas. Juan II ordenó preparar una escuadra para verificarlo, para lo cual retuvo a dos pilotos portugueses que habían regresado con Colón desde las Indias. La llegada de un emisario de los Reyes Católicos, pidiéndole que enviara embajadores a Barcelona para discutir el asunto, hizo que suspendiera provisionalmente la expedición. No obstante, en una carta escrita en agosto de 1493 Colón informó a los reyes que los portugueses habían enviado una carabela desde Madeira hacia el oeste.
Juan II envió a sus monarcas rivales al doctor Pero Dias y a su secretario Rui de Pina, mientras en mayo de 1493 se conocían las bulas Inter Caetera, las cuales —en especial la segunda— eran muy favorables a los castellanos y consternaron al rey portugués. Portugal quedaba excluido en la práctica de las empresas americanas, toda vez que la línea imaginaria de demarcación trazada por designio papal lo relegaba a las costas africanas, quedando el Nuevo Mundo de forma privativa para Castilla. Los Reyes Católicos defendieron la nueva situación con la misma firmeza que los portugueses habían defendido el Tratado de Alcáçovas, pues su situación ya no era precaria, al contar con el apoyo papal y la paz firmada con el rey de Francia.
Posteriormente, los Reyes Católicos y el monarca lusitano negociaron un tratado bilateral. Las delegaciones diplomáticas se reunieron durante varios meses en Tordesillas. Según el cronista portugués García de Resende, Juan II disponía de una red de espionaje muy eficaz formada por personas cercanas a los Reyes Católicos, cuya identidad no se conoce, y por un sistema de correos a caballo que llevaban rápidamente las noticias a Lisboa. Los embajadores portugueses recibían desde Lisboa informes secretos sobre cuál iba a ser la posición negociadora de los castellanos junto a instrucciones directas del rey Juan.
Finalmente, los delegados de ambas monarquías alcanzaron un acuerdo que se plasmó en un tratado, firmado el 7 de junio de 1494, hoy denominado Tratado de Tordesillas. Por parte de los Reyes Católicos firmaron Enrique Enríquez de Quiñones, mayordomo mayor de los reyes, Gutierre de Cárdenas, comendador mayor de la Orden de Santiago y contador real, y el doctor Rodrigo Maldonado; por el lado portugués firmaron Ruy de Sousa, su hijo Juan de Sousa y el magistrado Arias de Almadana. Se fijó un plazo de cien días para su ratificación por los respectivos monarcas; los Reyes Católicos lo refrendaron el 2 de julio de 1494 en Arévalo, y Juan II lo hizo el 5 de septiembre siguiente en Setúbal. Los originales del tratado se conservan en el Archivo General de Indias en Sevilla (España) y en el Archivo Nacional de la Torre do Tombo en Lisboa (Portugal).
El Tratado indicaba que se solicitaría su confirmación por la Santa Sede pero también estipulaba claramente que ninguna de las partes podría ser dispensada de cumplirlo alegando el «motu proprio» papal. El papa Alejandro VI nunca confirmó el Tratado y hubo que esperar a que Julio II lo hiciese por medio de la bula Ea quae pro bono pacis en 1506.
Contenido del Tratado thumb|250px|Página original del tratado. Biblioteca Nacional de Lisboa. thumb|250px|Archivo General de Indias
La esencia del Tratado consistía en el convenio de una nueva línea de demarcación, siendo esta la que, teniendo sus extremos en ambos polos geográficos, pasase a 370 leguas370 leguas en grados equinocciales son exactamente la mitad de la distancia recorrida por Colón en su Primer Viaje desde las dichas islas (25º O.): Véase Los dos mapas de Colón en el Primer Viaje para su demostración completa. al oeste de las islas de Cabo Verde. La gran diferencia con la demarcación establecida en las bulas pontificias era que la parte oriental de América del Sur, el extremo este de Brasil, quedaba ahora adscrito al área de acción de Portugal, lo que posibilitó el sometimiento a su soberanía cuando Pedro Álvares Cabral arribó en 1500 a las costas brasileñas.
En su Historia de España Ramón Menéndez Pidal calificó el Tratado de Tordesillas como el primer tratado moderno de la historia europea, pues al lado de los diplomáticos que llevaban las conversaciones, había, por primera vez, dos grupos de peritos (españoles y portugueses) que asesoraban técnicamente a los primeros.
El motivo del tratado fue expresado como:
El límite fue establecido de la manera siguiente:
La asignación de jurisdicciones fue:
Las partes se comprometieron —con obligación de entrega si lo faltasen— a no enviar expediciones hacia la jurisdicción de la otra:
A los barcos españoles se le reconoció la libre navegación por las aguas del lado portugués para viajar a América: