Casti connubii, en español, dignidad del casto matrimonio, es la 17.ª encíclica del papa Pío XI, del 31 de diciembre de 1930, en ella trata sobre el matrimonio y ratifica cuando había escrito anteriormente el papa León XIII en la Arcanum divinae sapientiae sobre la dignidad y sacralidad de ese sacramento, examinando algunos de los errores contemporáneos en esta materia.

Contenido de la encíclica En la presentación de la encíclica, tal referirse a los destinatarios, indica el tema de la encíclica; "Del matrimonio cristiano, en especial de sus necesidades, errores y vicios en las presentes condiciones de la sociedad y la familia",

Se inicia después el extenso texto de esta encíclica (54 páginas en el Acta Apostolicae Sedis), con estas palabras:

Para alcanzar esa restitución del matrimonio a su original naturaleza es necesario recordar las enseñanzas que al respecto nos entregó Jesús; por otra parte, se comprueba que por muchas personas se desconoce la santidad del matrimonio, y se difunden errores que deben rechazarse, por esto -afirma el Papa- siguiendo las huellas de su predecesor, León XIII,Se refiere a la encíclica Arcanum divinae sapientiae, de León XIII, del 10 de febrero de 1880. quiere recordar las enseñanzas sobre el matrimonio, empezando por afirmar:

"el matrimonio no fue instituido ni restaurado por obra de los hombres, sino por obra divina" "sus leyes no pueden estar sujetas al arbitrio de ningún hombre, ni siquiera al acuerdo contrario de los mismos cónyuges". "no se realiza sin el libre consentimiento de ambos esposos [...] pero está totalmente fuera de los límites de la libertad del hombre la naturaleza del matrimonio",AAS vol. XXII, p. 541.

Tras esta introducción se continúa la exposición a lo largo de tres apartadosLos tres apartados aparecen identificados con número romanos, sin ningún título que indique su contenido. El apartado I se inicia en la página 543 y se extiende hasta la página 576, en el volumen XXII del Acta Apostolicaa Sedis; el II en las pp. 556-576 y el III, en pp. 576-592.

I Doctrina católica sobre el matrimonio La exposición de la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio sigue las enseñanzas de San Agustín, que identifica los tres bienes del matrimonio: "la prole, la fidelidad y el sacramento".San Agustín, De bono coniugali, 24. 32. Al hablar de los hijos el Papa recuerda

Una consideración que permea toda la encíclica. Se refiere después a la unidad e indisolubilidad del matrimonio relacionando esta propiedad con la exigencia de la castidad conyugal y al deber de santidad que alcanza como es lógico a los casados, como a cualquier hombre o mujer.En este sentido afirma la encíclica: "Todos, en efecto, de cualquier condición que sean y cualquiera que sea el género honesto de vida que lleven, pueden y deben imitar aquel ejemplar absoluto de toda santidad que Dios señaló a los hombres, Cristo nuestro Señor; y, con ayuda de Dios, llegar incluso a la cumbre más alta de la perfección cristiana, como se puede comprobar con el ejemplo de muchos santos" (AAS vol.. XXII, p.. 548). Una realidad que sería puesta especialmente de manifiesto por el Concilio Vaticano II (Lumen gentium, cap. V, 39-42) Explica además, que el bien del sacramento se relaciona tanto con esa indisolubilidad como a la elevación y consagración que Cristo ha hecho del contrato matrimonial.

II Errores contemporáneos sobre el matrimonio Pío XI manifiesta el dolor que siente al ver cómo la institución del matrimonio es ultrajada

Analiza después los principales errores que atentan contra los bienes del matrimonio. En cuanto a la prole cuando se busca evitarla viciando el acto conyugal, rechazando así el fin primario del matrimonio -la generación de la prole-, pues los fines secundarios -el auxilio mutuo, el fomento del amor recíproco y la sedación de la concupiscencia- son legítimos, pero siempre que quede a salvo la naturaleza intrínseca del acto conyugal y, por tanto, su subordinación al fin primario.

Condena así mismo el aborto, lamentándose de que la legislación de algunos países coopere a ese crimen, renunciando al deber que tiene las autoridades públicas de velar por la vida de los inocentes. Se refiere también a las relaciones extramatrimoniales, o la pretendida emancipación de la mujer que, en realidad no es tal, pues tal como la proponen algunos suponen una "corrupción del carácter propio de la mujer y de su dignidad de madre".Casti connubii, AAS vol. XXII, p. 567. La introducción del divorcio en algunas legislaciones ofende al sacramento, en este sentido el Papa recuerda la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio civil y los matrimonios mixtos.

III Remedios para evitar esos errores Identificados esos errores, la encíclica pasa a exponer el modo de remediarlos. Ante todo, resulta necesario recordar la necesidad de "volver a conformarse con la razón divina que (como enseña el Doctor Angélico)Santo Tomás, Suma Teológica, I - 2ª q. 91, 1-2. es el ejemplar de toda rectitud",Casti connunbii, AAS vol, XXII, pp. 576-577. esto llevará a considerar atentamente la razón divina del matrimonio, y atender a las enseñanzas de la Iglesia en esta materia, no solo en las declaraciones solemnes, sino también en el magisterio ordinario, proporcionando a los fieles la formación de mente y voluntad para vivir esas enseñanzas.

Se hace además necesaria una reforma de la sociedad civil pues

Junto a esto es preciso que la legislación, lejos de cohonestar con situaciones que dañan el matrimonio disponga

Termina Pío XI implorando a Dios las gracias necesarias para que se robustezca la fuerza y la caridad de los corazones para vencer los peligros que se ciernen sobre el matrimonio y la familia; impatiendo con esos deseos la bendición apostólica a los obispos, clero y pueblo fiel.

Véase también

Pío XI Encíclicas de Pío XI Otras encíclicas sobre el matrimonio Arcanum divinae sapientiae, de León XIII Humanae Vitae, de Pablo VI. Moral sexual católica Teología del Cuerpo

Referencias

Categoría:Encíclicas de Pío XI Categoría:Iglesia católica en 1930 Categoría:Teología católica referente al cuerpo Categoría:Teología moral católica Categoría:Matrimonio en la Iglesia católica