La llave de Sarah es una película francesa dirigida por Gilles Paquet-Brenner en 2010. Basada en la novela homónima de la escritora francesa Tatiana de Rosnay, en francés llevaba el título de Elle s'appelait Sarah (2007). La novela, a su vez, está basada en hechos reales ocurridos durante la época de la ocupación nazi en Francia, conocidos como la redada del Velódromo de Invierno. Intercala el presente con los años 40, de manera que va alternando en cada capítulo una época u otra, contando dos historias diferentes pero relacionadas.https://www.movieguide.org/reviews/sarahs-key.html

Argumento El viernes 16 de julio de 1942, Sarah y su familia son arrestados en su casa de París por los gendarmes franceses y trasladados al Velódromo de Invierno. Pero no toda la familia Starzinsky es trasladada, pues Michel, el hermano pequeño de Sarah, de cuatro años, queda escondido en el armario de su piso de París, donde la niña cree que estará a salvo. Sarah cierra la puerta por fuera y se queda con la llave que abre el escondrijo. Ella y sus padres, después de permanecer varios días en condiciones inhumanas junto a miles de otros judíos, son trasladados a un campo de concentración donde, separados hombres de mujeres y niños, pasan días infernales. Posteriormente, son trasladados de nuevo, primero los hombres, a los que siguen un día después las mujeres, quedando los niños con la única compañía de los policías franceses que los vigilan. Sarah escapa acompañada de su amiga Rachel, pero su amiga se enferma. Llegan a la casa de un matrimonio de edad quienes no quieren ayudarlas. Al otro día el esposo las encuentra ya que pasaron la noche en su granero. Rachel es atendida, pero muere. Sarah confiesa su historia.

En mayo de 2002, a Julia Jarmond, periodista estadounidense radicada en París desde hace veinte años, le encargan un artículo relacionado con el sexagésimo aniversario de la redada contra los judíos por parte de la Gendarmería Francesa. Julia, casada con Bertrand Tézac, con quien tiene una hija de once años llamada Zoë, irá descubriendo poco a poco los acontecimientos del fatídico año de 1942 y la historia de Sarah, directamente relacionada con su familia política, los Tézac. Tras este descubrimiento, no descansará hasta conocer el destino de la joven Sarah y su relación con la familia de su marido.

Argumento desarrollado En la época de los años 40, nos encontramos con la redada que tuvo lugar en París, donde arrestaron a muchas familias judías, entre ellas la de una niña llamada Sarah. La noche del arresto la policía llama violentamente a su casa pidiéndoles a ella y a su madre que hagan las maletas para tres días ya que debían acompañarlos. El marido está escondido, la policía pregunta por él, su mujer responde que no sabía dónde estaba, que llevaba ausente varios días. Sarah ve a su hermano, a quien la policía no había visto y, sin pensarlo, lo esconde en un armario secreto, echa la llave por fuera, y ella y su madre se marchan con la policía. Al salir de la casa, la mujer grita el nombre de su marido, quien aparece y también es arrestado en medio de gente mirando desde las ventanas, algunos asombrados, otros indignados por lo que ocurre, y otros apoyando la operación. Es la policía francesa la que lleva a cabo las detenciones, estos han recibido órdenes desde Alemania de arrestar a los judíos, y así lo hicieron.

La familia de Sarah viaja en tren a un campo a las afueras de París, donde las autoridades concentran a todos los judíos. En el campo no hay comida ni bebida, la gente muere poco a poco deshidratada, de hambre, de calor. Sarah está cada vez estaba más preocupada por su hermano, a quien dejó dentro del armario con un poco de agua y comida, que seguramente ya se habría acabado. Está sucia, pero no tiene donde lavarse, se siente avergonzaba porque huele mal, al igual que todos los otros a su alrededor. Ella no sabe que pasa ya que nadie se lo explica, y ve cada vez más decaídos a sus padres. A su padre le pregunta continuamente por qué debe llevar la estrella de David cosida a la ropa, por qué están allí, ¿acaso eran malos?, pero su padre no puede explicarle nada. Ella ha oído que todos los que tienen esa insignia son considerados puercos, mala gente, delincuentes, pero no entiende por qué de un día para otro se les estigmatiza de esa manera. También se interroga sobre si al quitarse la estrella dejaría de ser esa clase de gente pero seguiría siendo la misma chica... Sarah está muy confundida.

Poco después separan brutal y rápidamente a los hombres de las mujeres y los niños. No hay tiempo de despedidas, a los hombres los suben a un tren sellado directo a Auschwitz. En el tren no hay comida ni bebida, ni siquiera letrinas, lo que hace al viaje largo y agotador. Muchos mueren antes de llegar al campo de concentración. La madre queda consternada, no hace más que llorar porque sabe lo que ocurre, han enviado a su marido a la muerte. Poco después separan a los niños de sus madres, muchas de las cuales se resisten y reciben palizas hasta desmayarse. Sarah pierde la conciencia debido a la fiebre y la tensión del momento y despierta 3 días después en un campamento rodeada de niños y encerrados tras altos alambrados vigilados por soldados que evitan que tengan contacto con el campo de los adultos. Pese a que se les garantizó cierta comodidad si se comportaban, Sarah decide escapar junto con otra niña, Rachel. Antes de pasar la reja, las detiene un guardia, al que Sarah reconoce como el guardia que le permitió tomar una fruta que un adulto le pasó desde el otro lado del alambrado. Le pide que las deje marchar y luego de dudar unos segundo, el propio guardia levanta los alambres para que puedan escapar. Les aconseja no detenerse y que cuando estén a salvo se quiten las estrellas de David de sus ropas para no tener problemas.

Después de vagar durante unas horas llegan a una granja, donde los granjeros son una pareja de ancianos que las acogen, las bañan y las cuidan. Pero la compañera de Sarah está muy enferma, deben llamar al médico. El médico de confianza de la familia no está y no tienen más remedio que llamar a un médico del ejército a riesgo de que descubran a Sarah y los declaren traidores. Lamentablemente Rachel muere y el médico se lleva su cuerpo en un coche policial, dado que los guardias habían detectado a las dos niñas faltantes del campo y las estaban buscando, aunque no encontraron a Sarah pese a registrar la casa.

Sarah insiste en ir a la ciudad, a su casa, iría ella sola si era preciso, debe saber que le ocurrió a su hermano. La pareja le insinúa que su hermano debe haber muerto. Aun así los convence de ir a la ciudad, a la casa de la familia de Sarah. Toman el tren, donde encuentran muchos soldados y disfrazan a Sarah de varón para que no la identifiquen e incluso sobornan con dinero al guardia que recogía los boletos. Un oficial se acerca y le dice a la pareja que su nieto es muy guapo, como los alemanes: rubio y con ojos claros, lo cual hace reflexionar a Sarah, quien tenía entendido que a un judío se le reconocía a simple vista pero, sin embargo, a ella no la reconocieron y, además, creyeron que era un niño.

Llegan a la casa, llaman a la puerta y un niño abre la puerta; Sarah lo empuja y corre al armario, abre con su llave, la llave que había guardado durante tanto tiempo, solo para encontrarse con el aterrador espectáculo de un pequeño cadáver putrefacto. El niño y el padre que vivían en la casa quedan asombrados, no sabían nada, y se sienten culpables. El hombre decide no contarle nada a su esposa, quien estaba fuera de casa cuando ocurrió todo, y aportar dinero a la pareja de ancianos para que puedan mantener a Sarah lo mejor posible. El hombre les pide que no le digan nada a la niña, y estos guardan el secreto.

Sarah sigue viviendo con los ancianos hasta la edad adulta, emigra a Estados Unidos, donde se casa y tiene un hijo, pero guarda silencio sobre su pasado hasta que se suicida con su coche por los pensamientos que la han atormentado durante tantos años.

En 2002, Julia es una periodista casada con Bertrand Tézac, con quien tiene una hija llamada Zoë. Van a mudarse al apartamento de la abuela de su marido pero hay que remodelarlo, de manera que lo visitan para estudiar qué cambios hay que realizar. Julia tiene un nuevo tema para un artículo, la redada del Velódromo de Invierno. Ella es una estadounidense que vive en París y no sabe nada de ese hecho ni de los judíos arrestados, de manera que el artículo le atrae mucho.

Comienza a investigar, acompañada por su fotógrafo, y ambos se van dando cuenta de lo poco que saben. Encuentran a una testigo anciana y van a su casa a entrevistarla. Ella les cuenta que desde su ventana veía como toda esa gente se marchaba, mucha gente en la calle, subiendo en autobuses, nadie sabía adonde los llevaban ni porqué. La gente estaba muy confundida y cada vez había más pisos vacíos en la ciudad, que rápidamente eran ocupados por otras familias.

Julia visita muy a menudo a Mamé, la abuela de Bertrand. Dado que iban a vivir en su apartamento le comenta los cambios que hacen. Le pregunta cómo habían conseguido el apartamento en aquella época, porque en esa zona solían ser apartamentos de judíos que fueron vendidos o alquilados a otras familias. Ella es muy mayor y le dice que no lo recuerda. Un día recibe una llamada de su suegro, Edouard, quien la cuestiona por haber preguntado por el apartamento y le dice que no debe preguntar nada más a Mamé sobre el particular. Lo hace en un tono que, por el contrario, despierta en Julia una mayor curiosidad y le impulsa a seguir indagando. No obstante, Julia cumple su promesa de no preguntarle más a la abuela de su esposo. Este, por su parte, también insiste en que abandone aquel tema, y le advierte que su artículo será de poco interés para el público ya que se trata de un tema delicado y muy doloroso que la gente no quiere recordar.

Julia se pregunta cómo los Tézac fueron capaces de mudarse a aquel apartamento sin preguntar qué había pasado con la familia que vivía allí. Le parecía vergonzoso no preocuparse por lo ocurrido: fueron muchas familias y los parisinos no se preguntaron adónde iba toda esa gente que nunca regresó. Julia comienza a tener retrasos en su menstruación, pero no piensa que está embarazada ya que antes de tener a Zoë había sufrido varios abortos y habían pasado muchos años desde el nacimiento de Zoë. Sin embargo, la prueba de embarazo da resultados positivos. Mantiene la noticia en secreto durante un tiempo, pero decide participárselo a su marido, quien quería tener niños. Julia queda con su marido en el restaurante donde le pidió matrimonio, y donde también se enteró de que la estaba engañando con otra mujer. Para su estupor, cuando le da la noticia, este le dice que lo mejor es abortar ya que no quiere volver a ser padre a los cincuenta años de edad.