Palermo es una ciudad italiana, capital de la región autónoma de Sicilia y de la Ciudad Metropolitana de Palermo. Tiene una población estimada, a fines de diciembre de 2024, de 625 956 habitantes.

Está dotada de un considerable patrimonio artístico y arquitectónico que abarca desde restos púnicos hasta mansiones art nouveau, pasando por edificios de estilo árabe y normando, iglesias barrocas y teatros neoclásicos.Producción y venta de servicios turísticos en agencias de viaje books.google.es En julio de 2015, el conjunto «Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale» fue incluido en la lista del patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Toponimia El nombre de la ciudad en italiano es Palermo (AFI: ); en siciliano, es Palemmu (); y en el dialecto local, es Paliemmu (). En castellano se la conoce como Palermo.

Historia Antigüedad left|thumb| Pinturas rupestres en la cueva de Addaura. La llanura de Palermo y las montañas que la rodean están habitadas desde épocas prehistóricas. Restos de esta presencia son las pinturas rupestres que se encuentran en la cueva de Addaura, en el monte Pellegrino, situadas al norte de la ciudad y que estuvieron habitadas durante el Paleolítico y el Mesolítico.

Palermo fue fundada hacia el  a. C., en un puerto natural, por los fenicios con el nombre de Ziz («flor») y más tarde pasó a los cartagineses.

Los primeros asentamientos y fundaciones fueron transformados en una ciudad a la que fue dado el nombre de Mabbonath que en fenicio significa «alojamientos», es decir, ciudad habitada. Pronto se convirtió en la más importante del llamado triángulo fenicio, comprendiendo Motia y Solunte, del que habla Tucídides.

De la dominación fenicia quedan algunos testimonios, como los muros antiguos de la ciudad, que permanecen en algunas calles y en el centro del casco antiguo, el Pie Fenicio constituido por la calle principal, la avenida Vittorio Emanuele y toda una serie de callejones perpendiculares a esta. De esta época la Palermo fenicio-púnica tiene únicamente restos arqueológicos en las necrópolis, que se extienden entre la Plaza Independencia al norte, la «roca» de Monreale y la zona denominada Papireto.El Papireto o Arroyo Dainisini era un río de carácter torrencial que fluía por Palermo. thumb|Tramo de la muralla púnica en el convento de Santa Caterina ( a.C.).|alt=|izquierdaEntre los y  a. C. los griegos colonizaron Sicilia, le dieron el nombre de Panormo, 'puerto fluvial' (para subrayar la peculiaridad geográfica de que se trataba de una península rodeada por las desembocaduras de dos ríos, y por lo tanto fácilmente defendible, del que procede el actual puerto), y mantuvieron el comercio con los cartagineses, es decir, con el pueblo descendiente de los fenicios, que fundaron un reino en las costas africanas.

Durante la primera guerra púnica fue un importante bastión de Cartago. En el año 254 a. C. los romanos conquistaron Palermo y debieron defenderla de las numerosas tentativas de reconquista de los cartagineses en el 251 a. C. thumb|izquierda|Palacio de Los Normandos,sede del Parlamento de Sicilia|240px El nombre latino de Palermo era Panormus. Bajo el emperador romano Augusto, legionarios romanos se estacionaron en la ciudad. Sicilia en la Antigüedad era una zona cuya lengua dominante era el griego antiguo, sobre todo en la parte oriental. Palermo estaba en la frontera con la zona donde se hablaba griego.

Edad Media Tras la caída del Imperio romano, cuando los vándalos fundaron su imperio en 439, con la actual Túnez como centro y Cartago como capital, invadieron varias veces Sicilia hasta que consiguieron anexionarse Palermo definitivamente. Posteriormente fue recuperada por los bizantinos, que la mantuvieron en su poder durante tres siglos.

En 826, las desavenencias entre el comandante de la flota bizantina en Sicilia, Eufemio de Mesina, y el emperador Miguel II desembocaron en una lucha por el poder en la isla, en la que finalmente se involucraron los árabes. Estos fueron ocupando la isla durante los siglos y . Palermo fue conquistada en el 831 después de un largo asedio, convirtiéndose en la capital del emirato de Sicilia, que se encontraba nominalmente bajo el poder aglabí. En Palermo se establecieron principalmente musulmanes de origen árabe, a diferencia de otras zonas de Sicilia donde los bereberes formaron mayorías. Con la caída de los aglabíes, la isla obtuvo una mayor autonomía, aunque las revueltas y luchas intestinas entre árabes, bereberes y cristianos deterioraron la situación. Sólo tras el afianzamiento del califato Fatimí en Ifriqiya, el califa Ismail al-Mansur estabilizó la isla bajo su dominio, nombrando a su lugarteniente Hasan al Kalbi emir de la isla en el 948, el cual fijó su residencia en Palermo e instauró su propia dinastía, la kálbida. Con la paz surgió un florecimiento económico debido a la mejora de la agricultura y al aumento de la actividad comercial y artesanal.

El dinero recaudado por Ismail fue utilizado para la financiación de obras públicas en la ciudad, donde se amplió el puerto y se construyeron un nuevo castillo, palacios, jardines, mezquitas (entre las que destacó la mezquita aljama) y el primer viaje de agua de Palermo que aseguró el suministro de agua y dio cobertura al crecimiento demográfico que se estima alcanzó en esta etapa los 300 000 habitantes. Este fue debido principalmente a la migración que llegó desde otras partes de Sicilia y a los comerciantes extranjeros que se establecieron en la ciudad. Para albergar a toda esta población surgieron alrededor del centro nuevos barrios que fueron protegidos con la construcción de una nueva muralla. Durante este periodo Palermo albergó a comunidades cristianas y judías que pudieron coexistir pacíficamente con los musulmanes, tras aceptar el pago de la yizia, impuesto que se exigía a los no musulmanes (dhimmi). Numerosos topónimos de Palermo son de procedencia árabe, como, por ejemplo, el nombre de los distritos históricos de la ciudad.

Los normandos dirigidos por Roger de Altavilla y su hermano Roberto Guiscardo comenzaron en 1061, bajo la aquiescencia papal, la conquista de Sicilia. El primer gran ataque perpetrado contra la ciudad de Palermo tuvo lugar el año 1064, cuando una expedición de soldados de Pisa intentó sin éxito apoderarse de ella, provocando la destrucción y el pillaje en sus alrededores y en el puerto. Finalmente tras varios intentos de tomar la capital, los normandos iniciaron en 1071 un asedio que terminó al año siguiente con la capitulación de Palermo bajo la promesa de que los ciudadanos serían libres de practicar su religión y regirse por sus propias leyes. En el año 1194, la ciudad fue conquistada por el emperador germánico, Enrique VI. thumb|Catedral de Palermo|alt=

En 1282 el pueblo de Palermo se rebeló contra los franceses, en las llamadas Vísperas sicilianas, que dan lugar a la expulsión de Carlos y al comienzo de la influencia aragonesa sobre la isla. thumb|izquierda|Teatro Massimo|240px Edad Moderna thumb|Mapa de los territorios poseídos por la Corona de Aragón.|alt= La ciudad fue ocupada por austríacos y españoles. Bajo el dominio español, la población pasó de 30 000 a mitad del a 135 000 habitantes en vísperas de la peste de 1656. En los siglos y , se construyeron en Palermo numerosos monumentos de estilo barroco, muchos de los cuales permanecen intactos en nuestros días.

Los Borbones unificaron Sicilia con el Reino de Nápoles en 1734; Palermo se convirtió entonces en una simple villa de provincia, ya que la corte real se trasladó a Nápoles. La ciudad y sus palacios cayeron en desuso. El 12 de enero de 1848, Palermo fue escenario de los primeros movimientos revolucionarios de Europa en aquellos años.Correnti, Santo: A Short History of Sicily, Les Editions Musae, Montreal (2002); Scianò, Giuseppe: Sicilia, Sicilia, Sicilia!, Edizione Anteprima, Palermo (2004); fuentes citadas en Sicilian revolution of independence of 1848

Edad Contemporánea A partir de 1861, Palermo continuó como el centro administrativo de Sicilia. La familia Florio desarrolló un cierto crecimiento económico e industrial. A principios del , Palermo se expandió territorialmente fuera de sus fronteras, en su mayoría hacia el norte a lo largo de la nueva avenida, la vía della Libertà. Este camino pronto contó con un gran número de villas de estilo art nouveau. Muchos de estos edificios fueron construidos por el famoso arquitecto Ernesto Basile. El Grand Hotel Villa Igeia, edificado por Basile para la familia Florio, es un buen ejemplo del estilo nouveau palermitano. El Teatro Massimo fue construido en el mismo período por Basile y su hijo, y fue inaugurado en 1897.

miniatura|Calle de la ciudad hacia 1932, durante el periodo de entreguerras

Durante la Segunda Guerra Mundial, Palermo permaneció prácticamente intocable hasta que los aliados comenzaron a avanzar hasta Italia después de la invasión aliada de Sicilia en 1943. En julio, el puerto y los distritos aledaños fueron fuertemente bombardeados por las fuerzas aliadas y quedaron destruidos. Seis décadas más tarde el centro de la ciudad aún no había sido totalmente reconstruido, y era frecuente ver aún las paredes hundidas y los edificios devastados. En 1946 la ciudad fue declarada sede del Parlamento regional, como capital de un Estado de la Región Especial (1947), cuya sede se encuentra en el Palazzo dei Normanni. El futuro de Palermo parecía brillante. Lamentablemente, la ciudad dejó escapar las próximas décadas, debido a la incompetencia, la incapacidad, la corrupción y el abuso de poder.

La tónica general de la época contemporánea fue, y sigue siendo, la lucha contra la mafia y los bandoleros como Salvatore Giuliano, que controlaban la zona vecina de Montelepri. El Estado italiano tuvo que compartir el control efectivo, económico, así como el administrativo del territorio con las familias de mafiosos.

El conocido como "Saqueo de Palermo" fue una de las principales caras visibles de este problema. La reducción de importancia de la agricultura en la economía siciliana dio lugar a una migración masiva a las ciudades, especialmente en Palermo, que aumentó considerablemente su tamaño. En lugar de reconstruir el centro de la ciudad se lanzó una frenética expansión hacia el norte, donde prácticamente se levantó una ciudad nueva. El plan regulador para la expansión fue en gran medida ignorado. Zonas nuevas de la ciudad aparecían casi de la nada, pero sin parques, escuelas, edificios públicos, caminos adecuados o demás comodidades que caracterizan a una ciudad moderna. La mafia desempeñó un gran papel en este proceso, que era un elemento importante en la transición de la mafia de un fenómeno principalmente rural a la organización delictiva en la gran ciudad. La mafia se aprovechó de la corrupción de oficiales de la ciudad (un exalcalde de Palermo, Vito Ciancimino, fue condenado por soborno) y la protección procedente del propio gobierno central italiano.

Palermo vivió un verdadero infierno durante las décadas de 1980 y 1990, cuando los clanes mafiosos desataron la Segunda guerra de la mafia, la cual dejó miles de asesinatos, no solo de mafiosos, también de funcionarios públicos empeñados en la lucha antimafia en Sicilia. Estos asesinatos incluyeron a Pio La Torre (el senador que tipificó como delito cualquier relación con la mafia), el general de los carabinieri, Carlo Alberto Dalla Chiesa, el presidente regional Piersanti Mattarella, Padre Pino Puglisi, un sacerdote que había luchado por los jóvenes que vivían en los suburbios, y los magistrados Cesare Terranova, Rocco Chinnici, Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.

Demografía