Espita es una localidad cabecera del municipio homónimo, siendo uno de los 7 pueblos mágicos de Yucatán; ubicada en la región noreste del estado de Yucatán, en México. Según el censo del INEGI realizado en 2020, en dicho año tenía una población de 12 320 habitantes, los cuales promediaban un índice de desarrollo humano medio (0.637); de acuerdo con estas estadísticas, una problemática social a mejorar es la escolaridad promedio, la cual se encuentra en 5.1 años por habitante. Se encuentra a aproximadamente 50 km de Valladolid y a unos 165 km de Mérida, la capital del estado.
Durante la época prehispánica, el sitio donde hoy se encuentra el poblado perteneció a la provincia de los cupules. Con la conquista española, se estableció el sistema de encomienda, mismo que fue depuesto en 1785 para permitir la creación de las haciendas; La creciente demanda de Mérida por productos agrícolas llevó a las haciendas del interior del estado a especializarse en los cultivos de maíz y caña de azúcar a principios del ; la Guerra de Castas afectó la producción en las fincas yucatecas, por lo que Espita fue refugio de familias que huyeron del conflicto y sus haciendas incrementaron notablemente su producción; estos acontecimientos económicos y demográficos dieron paso al auge cultural y artístico, por lo que el lugar llegó a ser conocido con el apodo de «La Atenas de Yucatán». Las políticas posteriores a la revolución mexicana y el reparto de las tierras agrícolas en ejidos llevaron al paulatino cierre de las haciendas, lo que provocó el declive de su economía durante la segunda mitad del .
Desde el 26 de junio de 2023 Espita es parte del programa Pueblos Mágicos de México.
Elementos identitarios Toponimia Rodolfo Menéndez de la Peña propuso la etimología más aceptada acerca del origen del nombre de la localidad, esta argumenta que el asentamiento se llamó en un principio «x píit há», que literalmente significa «poca agua» en el idioma maya.
Diego López de Cogolludo propuso otra etimología, en la que indicaba que el nombre proviene del maya «x p'iit há» que significa «agua que salta», sustentándose en que la lluvia se dirige hacia los declives del terreno —o rejoyadas, como son llamadas en la región— asemejando pequeñas cascadas.
El 15 de septiembre de 1878, el H. Ayuntamiento adicionó al nombre de la localidad el del coronel Tomás Peniche Gutiérrez, militar espiteño que participó activamente en la Guerra de Castas, por lo que el nombre pasó a ser «Espita de Peniche Gutiérrez», mismo que no se utiliza en ningún documento oficial.El cambio de nombre, fue un cambio únicamente para la villa, por lo que el municipio es oficialmente Espita y la localidad Espita de Peniche Gutiérrez.
Símbolos Escudo
El 29 de abril de 1852, a raíz de haber obtenido el título de villa, las autoridades municipales decidieron aprobar un escudo de armas oficial.
El cuerpo del escudo es un triángulo equilátero dividido en tres cuarteles. En la franja izquierda se encuentran cuatro cañas de azúcar, mientras que en la franja derecha, cuatro plantas de maíz, ambas con un fondo de color azul celeste; en la franja central se encuentran cinco tablas de madera apiladas con un fondo amarillo; como ornamento se puede apreciar, en la parte inferior, una cinta de plata con la leyenda «Villa de Espita» que es el nombre y la categoría histórica de la localidad.
Historia
Época prehispánica El Chilam Balam de Chumayel relata que los itzáes pasaron por el pequeño poblado llamado «Xppitah», entre los años 462 y 522, antes de establecerse en Chichén Itzá, en esa época el lugar debió ser, tal vez, un pequeño asentamiento de trabajadores, pues no se encuentran centros ceremoniales de importancia o edificaciones relevantes para la cultura maya. Justo antes de la conquista española, el sitio en el que hoy se levanta el asentamiento perteneció a la provincia de los cupules, y estaba subordinado al «batabiloob» de Ek Balam.El «batabiloob» era el espacio territorial donde el Batab (o máximo jefe de una jurisdicción maya) ejercía su dominio político.
La provincia (o cacicazgo) de los Cupules es considerada como una de las zonas más densamente pobladas en el momento de la llegada de los españoles, pues se estima que ahí habitaban alrededor de 20 mil pobladores; también se le considera como una de las regiones más extensas en las que se encontraba dividido Yucatán antes de la conquista europea.
Época colonial thumb|Iglesia de San José. El primer registro colonial del lugar fue en 1549, cuando se estableció el sistema de encomienda, este sistema económico no interrumpió el proceso productivo nativo, pues el encomendero solo se limitaba a la cobranza de los tributos impuestos a los habitantes por las autoridades.
A principios del fue construida la iglesia dedicada a San José, el cual es el santo patrón de la localidad desde 1568; El 3 de mayo de 1738, la iglesia se incendió, por lo que fue reconstruida años más tarde, siendo terminada en 1755 con la edificación de la torre sur.
A mediados del , tuvo lugar una importante migración de familias españolas, encabezaba el capitán de la milicia provincial Don Pedro Bernardino Peniche; junto con la familia Peniche inmigraron otras familias como los Erosa, Patrón, López y Rosado.
En 1785, fueron suprimidas las encomiendas en Yucatán por medio de una cédula real. En 1789, el poblado fue registrado por primera vez en un censo de población con 1654 habitantes y como parte de la Subdelegación de Tizimín y Chancenote.
thumb|Obelisco dedicado a los Quince Grandes de Espita. A principios del , la exigencia de maíz para abastecer a la creciente población de Mérida, sumada a la desarticulación económica que provocó la independencia de México —pues la región perdió a su principal socio comercial, La Habana, que seguía bajo dominio español— llevó a los dueños de las estancias ganaderas a producir cultivos para abastecer a la población, iniciando la formación de las haciendas. Los hacendados comenzaron a retener a los trabajadores —también llamados peones— mediante endeudamientos paulatinos, pues los impuestos, alimentación y muchas de sus necesidades eran pagadas por los terratenientes.
En 1825, pasó a formar parte del partido de Tizimín, y más tarde, el 30 de noviembre de 1840, la población se colocó como cabecera del Partido de Espita, creado ese mismo año; este cambio político se debió principalmente a su rápido desarrollo económico y a su crecimiento demográfico.
Debido al monocultivo del henequén en los alrededores de Mérida, las haciendas del oriente y sur del estado se definieron como productoras y abastecedoras de maíz para el consumo interno. La población de Valladolid fue una de las más afectadas durante la Guerra de Castas, esta situación provocó que 110 de las 117 haciendas registradas en su territorio fueran cerradas durante esa época; por esta razón, Espita lo reemplazó como principal productor de la región pasando de tener 37 haciendas en 1845, a 41 estancias en 1862, incrementando notablemente la producción en los terrenos ya establecidos. La Guerra de Castas tuvo un episodio en el lugar, el 15 de febrero de 1848, donde los indígenas sublevados la invadieron y los espiteños defendieron al pueblo ante el ataque en lo que se conoce como la Gesta heroica de los Quince Grandes de Espita.
En 1852, el 29 de abril, la Honorable Legislatura del Estado elevó al pueblo a la categoría de villa. En esa misma fecha las autoridades municipales decidieron dotarle de un escudo de armas oficial.
En 1870, después de un siglo de la inmigración española en Espita, la familia Peniche era dueña del 35% de las propiedades urbanas y el 50% de las estancias agrícolas. A finales del , Olegario Molina, considerado el personaje más conspicuo de la denominada casta divina, adquirió grandes extensiones de terreno para la explotación agrícola. Molina, junto con los hacendados Juan López Peniche, Alfonso Peniche Sauri, Urbano Góngora, Francisco Peniche López y José Isaac Peniche López tenían a su cargo 20 662 hectáreas en territorio espiteño. De 1883 a 1900, los peones endeudados en las haciendas del partido habían pasado de ser 967 a 2897; este pronunciado aumento se debió principalmente a que una parte de la producción de las haciendas era destinada al consumo de los trabajadores, así como las prestaciones para las necesidades de salud y subsistencia que las haciendas ofrecían.
En 1905 se construyó el ramo del ferrocarril hacia la población, luego, el 3 de noviembre de 1907 llegó por primera vez un transporte de este tipo; las vías férreas facilitaron la comunicación con Mérida y permitieron la exportación del maíz espiteño hacia el interior del país.
Durante los primeros años de la revolución mexicana, Yucatán no fue escenario de combates ni movimientos de masas organizadas, por lo que puede considerarse a los 4 años siguientes una prolongación del porfiriato en la sociedad yucateca. En agosto de 1914, Venustiano Carranza nombró a Eleuterio Ávila como comandante militar y gobernador del estado de Yucatán; Ávila declaró nulas las deudas de los trabajadores rurales de las haciendas el 11 de septiembre de 1914, sin embargo, la ley no fue aplicada hasta el gobierno de Salvador Alvarado, quien fue nombrado como gobernador de Yucatán en 1915. La imposición del constitucionalismo llevó a que la iglesia de San José fuera convertida en cuartel militar y fueran suspendidos los actos religiosos; los peones comenzaron a abandonar las haciendas para instalarse en el poblado mientras que otros se quedaron en ellas a costa de un aumento de salario; los gastos en salarios obligaron a las haciendas a disminuir las extensiones de sus cultivos y a su abandono paulatino. A raíz de todos los cambios políticos sucedidos, los cargos públicos empezaron a ser ocupados por pequeños comerciantes y profesionistas locales, quienes sustituyeron a los hacendados en los manejos públicos y políticos.
El 24 de abril de 1914, por medio del decreto 105 del gobernador Prisciliano Cortés, se elevó a la categoría de ciudad a nueve cabeceras municipales, entre ellas Espita, este decreto fue declarado nulo meses más tarde por el entonces recién electo gobernador Eleuterio Ávila, por lo que volvió a su categoría de villa.
A partir de la década de 1940, con apoyo gubernamental, los pequeños propietarios encontraron en la ganadería a gran escala una nueva actividad económica para hacerle frente al declive económico, sin embargo, el desarrollo fue más benéfico para los terrenos vecinos a Tizimín y Panabá, donde los ejidatarios espiteños encontraron una mayor fuente de ingresos, estos movimientos provocaron, en la década de 1970, una migración de los trabajadores hacia otras poblaciones como Cancún durante el sexenio de Luis Echeverría en busca de empleo en hoteles, taxis y comercios.
thumb|300px|Panorámica de la plaza de toros con el mercado municipal al fondo. El 25 de septiembre de 2012 la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (SEDUMA) oficializó la declaratoria y el reglamento de la Zona de Patrimonio Cultural de la localidad, misma que delimita y reglamenta las construcciones del centro histórico de la villa para salvaguardar su integridad, esto con el objetivo de convertir a Espita en uno de los Pueblos Mágicos de México. A marzo de 2013, 1200 edificios estaban catalogados como de tipo colonial en la villa.
El 30 de mayo de 2014 fue inaugurada la Casa de la Cultura de Espita, en el edificio que durante el le perteneció a la escuela Manuela Olivares; el edificio fue remodelado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).
El 30 de junio de 2023 la Secretaria de Turismo nombró 3 nuevos pueblos mágicos: Espita, Tekax y Motul.
Geografía Localización Se ubica en el municipio de Espita, el cual se encuentra en el estado mexicano de Yucatán.
En el ámbito nacional, se encuentra a una distancia de 2365 km de Monterrey, 2004 km de Guadalajara, y 1462 km de la Ciudad de México.