El Palacio Real de Pedralbes () es una antigua residencia real situada en medio de una amplia zona de jardines, en el distrito de Les Corts, en Barcelona. Entre 1924 y 1931 fue la residencia del rey Alfonso XIII y su familia en sus visitas a la ciudad, para luego alojar ocasionalmente al dictador Francisco Franco hasta su muerte en 1975.
A partir de la década de los noventa, el edificio albergó el Museo de Cerámica, el Museo de las Artes Decorativas y el Museo Textil y de la Indumentaria, hasta que fueron trasladados al nuevo Museo del Diseño en 2014. Desde febrero de 2022, está previsto que se convierta en una segunda sede de la Generalidad de Cataluña.
Historia
Orígenes: la finca Güell izquierda|miniaturadeimagen|300x300px|La Torre Güell, futuro núcleo del palacio real. El palacio tiene su origen en una antigua masía llamada Can Custó o Mas Monterols, que en 1859 había adquirido Joan Güell y Ferrer en el municipio de Les Corts (anexionado a Barcelona en 1899). En 1872, Eusebi Güell, luego primer conde de Güell, heredó dicha propiedad, que por aquel entonces se conocía ya con el nombre de Torre Güell. Casi una década después, Eusebi Güell empezó un ambicioso proyecto de adquisición de propiedades alrededor la finca original, en 1882 compró Can Feliu y Can Baldiró, seguidas de Can Berra (o Can Cuyás de la Riera) el año siguiente. Juntos formaron la llamada finca Güell, de gran extensión ().
El arquitecto Joan Martorell se encargó se la reconstrucción de Can Feliu a modo de palacete de aire caribeño, acompañado de una capilla neogótica y rodeado de magníficos jardines. Más tarde, de 1884 a 1887, el joven Antoni Gaudí se encargó de reformar la casa principal (la Torre Güell) y de construir el muro de cerca y los pabellones de portería.
Gaudí también se encargó parcialmente del diseño de los jardines de la finca, construyendo dos fuentes y una pérgola, y plantando diversos tipos de plantas (pinos, eucaliptos, palmeras, cipreses y magnolias). Todavía subsiste la Fuente de Hércules, restaurada en 1983, que contiene un busto del héroe mitológico griego sobre una pila con el escudo de Cataluña y un caño con forma de dragón chino.
De 1885 a 1899, el conde Güell siguió adquiriendo propiedades alrededor de la finca Güell, llegando a alcanzar una extensión de 87,3 hectáreas.
Residencia real miniatura|250px|Salida de escalera, mirador y chimenea de la azotea de la torre Güell, obra de Gaudí (actualmente desaparecido) Tras el incendio del Palacio Real en 1875, la familia real no gozó de ninguna residencia oficial en la ciudad y tuvo que alojarse en distintos edificios oficiales. Alfonso XII lo hizo en el Palacio Moja y durante la Exposición Universal de 1888 se usó el ayuntamiento, con las estancias reales situadas en la plaza de Sant Miquel. Inmediatamente después, se empezó a acondicionar el arsenal de la Ciudadela, que finalmente jamás se llegó a usar como palacio real. En sus sucesivas visitas a la ciudad, Alfonso XIII se alojó en la Capitanía General (1908 y 1910) o en el Hotel Ritz (inicios de los años 20).
Fue el conde Juan Antonio Güell el responsable de impulsar el proyecto de construir un nuevo palacio real en Barcelona. Siguiendo el modelo del Palacio de Miramar en San Sebastián y del Palacio de La Magdalena en Santander, el palacio sería un edificio nuevo sufragado a través de la iniciativa privada que luego se cedería a la Corona. Inicialmente, la construcción de la residencia tenía que recibir generosas subvenciones municipales y estatales, no obstante, el proyecto de ley no prosperó en el Congreso.
Güell decidió ceder, entonces, su finca en lo alto de la Diagonal, para que fuera transformada en palacio real gracias a una suscripción popular que él mismo encabezó. Se delimitó un terreno de unos 10 000 metros cuadrados, de los cuales 4.000 se destinarían al palacio. El arquitecto Eusebi Bona fue el encargado de edificar el palacio, iniciado en 1920, que esencialmente consistiría en la vieja casa de los Güell más dos alas añadidas a cada lado. La crisis social y económica que vivía Barcelona a inicios de los años veinte trajo consigo el decaimiento de la iniciativa, afectando a las obras y a la suscripción. Aun así, el soberano visitó el futuro palacio por primera vez a inicios de 1922. Ese mismo año, la baronesa de Maldá inició una suscripción entre las mujeres catalanas para amueblar los aposentos reales.
No obstante, las obras no marchaban bien a pesar del esfuerzo del conde Güell. Con frecuencia se hacían reuniones en el Hotel Ritz en las que se tomaba el té, pero no se decidía nada. A mediados de 1922, el arquitecto Eusebi Bona presentó su dimisión. Tras el golpe de Estado de Primo de Rivera, el nuevo consistorio barcelonés del barón de Viver fue el encargado de coordinarlas decidiendo relanzar las obras del palacio. El arquitecto Francesc Nebot, a quien el general Milans del Bosch había nombrado teniente de alcalde con vistas a la exposición de 1929, fue llamado a finalizar el proyecto. Carles Buïgas realizó tres fuentes luminosas en los jardines y fue comprando mobiliario a toda prisa en París.
El 26 de mayo de 1924, los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia inauguraron su nueva residencia barcelonesa, el día siguiente fue consagrada la capilla del palacio.
El 8 de junio de 1926, el barón de Viver, alcalde de Barcelona, cedió el palacio de Pedralbes y sus terrenos al Patrimonio de la Corona, con el fin que de él hiciera uso el rey de España y su familia. El Palacio Real de Pedralbes vivió su cenit en 1929, cuando alojó a la familia real con motivo de la exposición universal. El soberano haría uso de él por última vez en enero y mayo de 1930, durante sus últimas visitas a la ciudad.
Estancias de la familia real en Pedralbes miniatura|250px|Glorieta del muro de cerca de la finca Güell, actualmente desaparecida. Aparecen las hijas de Eusebi Güell y su dama de compañía. del 12-22 de mayo de 1924: inauguración del palacio. del 26 de mayo al 6 de junio de 1925: consagración de la capilla. del 15 al 26 de octubre de 1926: entrega del palacio al Patrimonio de la Corona. del 21 de octubre al 1 de noviembre de 1927: inauguración de la plaza de Cataluña. del 18 al 31 de mayo de 1929: inauguración de la Exposición Internacional de Barcelona. del 27 de septiembre al 10 de octubre de 1929: excursión al santuario del valle de Nuria. del 23 de octubre al 6 de noviembre de 1929: visita de la infanta Isabel. del 15 al 16 de enero de 1930: clausura de la Exposición Internacional de Barcelona. del 20 de mayo al 4 de junio de 1930 del 9 al 15 de junio de 1930: visita del príncipe de Asturias.
Segunda República miniatura|250px| Picadero al aire libre de la finca Güell, actualmente desaparecido Al proclamarse la República en 1931, el palacio pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, que decidió convertirlo en sede del Museo de las Artes Decorativas. En verano de 1931, se efectuaron varias obras de adaptación, que incluyeron la transformación de los aposentos de la reina madre María Cristina en salas de exposición y la capilla real en sala de actos. El nuevo museo fue inaugurado en diciembre de 1932 e incluía colecciones de arte chino y japonés, indumentaria, orfebrería y artes suntuarias, porcelana de varios países europeos y mobiliario español del hasta el . En la segunda planta del edificio, en los antiguos aposentos del séquito y del servicio, se instaló la Residencia Internacional de Señoritas Estudiantes, donde residió la poetisa chilena Gabriela Mistral.
En el otoño de 1937, tras el estallido de la guerra civil española y la evacuación del gobierno de Madrid, el presidente de la República, Manuel Azaña, fijó su residencia oficial en Pedralbes, el ex-palacio real se convirtió en Palacio Presidencial. Allí Azaña presidía el consejo de ministros, daba audiencias y recibía las credenciales de los embajadores extranjeros. Su auténtica residencia se encontraba, sin embargo, en la villa La Barata o Casa Salvans en Tarrasa. En esa época, Pedralbes también fue la residencia del presidente del Consejo de ministros, Juan Negrín.Hugh Thomas (1976). Historia de la Guerra Civil Española. Círculo de Lectores, Barcelona ISBN 84-226-0874-X, pág. 832 El último gran acto celebrado en el palacio durante la República fue la despedida de las Brigadas Internacionales el 15 de noviembre de 1938. En enero de 1939, el gobierno republicano partió hacia Figueras, no sin antes quemar o embalar el archivo de la Presidencia.
Franquismo Durante la dictadura franquista, el palacio sirvió a Francisco Franco como su residencia oficial en sus visitas a la capital catalana. La primera visita tuvo lugar el 21 de febrero de 1939, pocas semanas después de la toma de la ciudad. En total, Franco visitó, de 1939 a 1972, catorce veces la ciudad de Barcelona, y en todas las ocasiones residió en Pedralbes. Durante dichas estancias, el dictador solía agasajar a visitantes ilustres, como Eva Perón en 1947 o Richard Nixon en 1963.
En 1960, el Ayuntamiento de Barcelona llegó a un acuerdo con el Patrimonio Nacional para que Pedralbes se abriera al público de forma permanente. Varias piezas de mobiliario y decoración, así como pinturas y tapices fueron trasladadas a Pedralbes para ser expuestas. Desde entonces, el palacio tuvo una doble función residencial y museística. Diversas exposiciones tuvieron lugar a partir de esa fecha, entre las que cabe destacar: Velázquez y su época (1961), Goya. Cuadros y tapices del Patrimonio Nacional (1964) o Las pinturas de Sert para el Hotel Waldorf de Nueva York (1973).
De 1964 a 1966, el ayuntamiento realizó varias obras de dignificación en el interior del palacio, que incluyeron la creación de nuevas estancias y, sobre todo, la sustitución del yeso pintado por el mármol en varios lugares. En 1970, se abrió el Museo de Carruajes situado en las antiguas caballerizas (paralelas a la calle John Maynard Keynes), con diversas piezas provenientes del Museo de Carruajes Reales.
Transición y actualidad Después de 1975, el rey Juan Carlos I prefirió el Palacete Albéniz como residencia oficial en la ciudad, uso perpetuado por su hijo Felipe VI. La última celebración real en Pedralbes tuvo lugar el 4 de octubre de 1997, cuando fue el escenario del almuerzo y la recepción de la boda de la infanta Cristina con Iñaki Urdangarin.
Tras dejar de ser residencia oficial, el palacio de Pedralbes fue progresivamente desamueblado por el Patrimonio Nacional, las estancias de la planta baja permanecieron cerradas al público y en primer piso se abrió en 1990 el Museo de Cerámica, seguido por el Museo de las Artes Decorativas en 1995. El Museo Textil y de la Indumentaria y el Gabinete de las Artes Gráficas fueron abiertos en la segunda planta en 2004. Ese mismo año, el Ayuntamiento de Barcelona cedió el palacio de Pedralbes a la Generalidad de Cataluña, a cambio de que ésta financiase el nuevo Museo del Diseño de Barcelona. La Generalidad cedió parte de los espacios al secretariado de la Unión por el Mediterráneo en 2010. Desde el traslado de todos los museos al nuevo Museo del Diseño en la Plaça de les Glòries en 2014, el palacio permanece cerrado al público.
En 2019 el ayuntamiento de Barcelona acordó la cesión definitiva gratuita del palacio a la Generalidad de Cataluña, que se hizo efectiva en febrero de 2022. Su intención es usarlo como sede representativa y centro de relación institucional, en la práctica una segunda sede tras el Palacio de la Generalidad de la plaza de San Jaime. El edificio y los jardines fueron incorporados al Inventario General de Bienes de la Generalidad.
Descripción miniatura|250px|Estatua y pérgola decorativa en la entrada al recinto Exterior