Apodaca, cuyo nombre completo es Ciudad Apodaca, es una ciudad mexicana situada en el estado de Nuevo León, cabecera del municipio homónimo. Forma parte de la zona metropolitana de Monterrey, localizándose en el extremo oriental de la zona conurbada. Cuenta con una población de 536 436habitantes según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el año 2020, lo que la convierte en la segunda ciudad más poblada de Nuevo León detrás de Monterrey y en la 32.ª ciudad más poblada de México.

Acontecimientos históricos en Apodaca 1585: Diego de Montemayor reclama el 16 de agosto las Mercedes abandonadas y pide otras tierras más, comprendiendo un segundo ojo de agua, para fundar la Hacienda San Francisco. 1610: José de Treviño Quintanilla, firmante como Josephe de Treviño, compra la hacienda el 24 de septiembre en cuatro mil pesos: la transacción de las tierras incluía a 4 caciques naturales (Namecunala, Panalequi, Cayaguama Francisco y Alaguapiame) con su gente, mujeres e hijos. 1626: los apellidos «de la Garza» y «de Treviño» son los manifestados el 13 de octubre en planillas como poseedores de fierros para herrar ganado. Hay que hacer notar que por diversas razones, los apellidos portados por los individuos en esas épocas, no son forzosamente los directos de sus líneas paternas. 1634: Blas de la Garza y Alonso de Treviño engrandecen la hacienda luego de haberla comprado. 1649: Alonso de León, cronista, se refiere a San Francisco como el nombre actualizado de las Mercedes hasta ese año, incluyendo a la de Castaño quien sesenta años antes había decidido mejor incursionar hacia el norte por las montañas (Monclova, Río Salado, Río Bravo, Albuquerque) en busca de minas de plata. 1658: Nicolasa de-la-Garza-Falcón Rentería, según registros, nace en la Hacienda San Francisco, hija de Francisco de-la-Garza Falcón y de Leonor Sepúlveda de-Rentería que residían por esos lares. 1673: Lázaro de-la-Garza-Falcón Rentería, hermano de Nicolasa, nace el 1 de octubre en la misma hacienda, confirmando que para esa fecha ya había registros de nacimientos acreditados al nombre de San Francisco como asentamiento humano delimitado. 1693: los herederos de Francisco y Miguel de la Garza emprenden litigio contra sus primos, los herederos de Blas de la Garza, sobre propiedad de un ojo de agua: en el testimonio de las diligencias del litigio, se mencionan Mercedes y medidas de treinta caballerías de tierra y sitios de ganado mayor y menor de la Hacienda San Francisco, Huinalá y Mezquital; legajo 8, número 20. 1700: compras, ventas, divisiones y reparticiones de la Hacienda San Francisco se sucedieron a partir de las propiedades de los hijos de Miguel de-la-Garza Falcón quien había fallecido tres años antes. Poco a poco, asentamientos humanos fueron delimitándose más claramente en 7 haciendas de la hacienda: Aguafría, Encarnación, Huinalá, San Francisco (cabecera), San Juan del Mezquital, San Miguel, Santa Rosa. 1772: Nicolás de Elizondo, primera autoridad de Justicia en la Hacienda San Francisco. 1801: Pedro José Elizondo encabeza herederos y vecinos el 28 de noviembre requiriendo formalmente separar un pedazo de tierra para el pasteo del ganado, signando la petición 13 personas. 1845: José María Flores, es nombrado por elección popular en consulta verbal, primer alcalde el 14 de marzo al igual que el primer Ayuntamiento del Valle de San Francisco. La primera autoridad política a manera de gobernador del Estado era José María Martínez y con ello la petición, autorización y formalidad de eventos en la cabecera como el establecimiento de una compañía filarmónica, la formulación de reglamentos, serenatas, conciertos, obras de teatro, censos y demás. 1851: el Valle, o Hacienda San Francisco, fue definido como villa el 31 de marzo cambiándole el nombre por el de Villa de Apodaca en honor a Salvador de Apodaca y Loreto, filántropo comprometido en Nuevo León.

Historia Apodaca, o Hacienda San Francisco, fue uno de los lugares más antiguos de poblamiento del Nuevo Reino de León. San Francisco se encontraba en avance poblacional justo a 45 grados hacia el noreste de los Ojos de Santa Lucía —o Villa de San Luis del 1582—, posterior Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey del 1596 de la cual, originalmente y por su cercanía, formaría parte. La Hacienda San Francisco se perfiló como sitio idóneo de enlace entre las minas de San Gregorio o Ciudad León (Cerralvo) y las villas de San Luis (Monterrey) y Santiago del Saltillo.

Hacia 1584, el alcalde mayor de la Villa de San Luis, Gaspar Castaño de Sosa, poseía una estancia en una hacienda de labor que había llamado San Francisco, primera de sus mercedes concedida por el primer gobernador (1579-1589) del Nuevo Reino de León, Luis de Carvajal y de la Cueva; la estancia sería destinada como lugar de descanso de viajeros. Tal hacienda comprendía un ojo de agua (los ojos de San Francisco) y cuatro caballerías de tierra. Pronto, Castaño fue comisionado a dirigirse a las minas de la Trinidad para fundar la Villa del Nuevo Almadén (Monclova) abandonando así su estancia en San Francisco.

Diego de Montemayor, del grupo político de los también portugueses antes mencionados Castaño y Carvajal, reclamó el 16 de agosto de 1585 las mercedes abandonadas y pidió otras tierras más, comprendiendo un segundo ojo de agua, con el propósito de fundar la Hacienda San Francisco. El grupo adversario desde el valle de Saltillo estaba conformado por Francisco de Urdiñola (rico minero-hacendado de Mazapil, Saltillo, Parras y Río Grande), Francisco de Villarreal, Francisco Martínez Guajardo y Juan de Tarango principalmente. Por intrigas políticas, los dirigentes de ambos grupos, Carvajal y Urdiñola, fueron llevados en calidad de presos a la ciudad de México acusado el primero de judaizante y el segundo por haber envenenado a su esposa; a Castaño lo habían sacado del juego exiliándolo en el extranjero.

Estos hechos fueron coyunturales para que un pequeño grupo emigrara desde Saltillo y se diera la fundación de Monterrey, en 1596, dando por sentado que la Hacienda San Francisco quedaba en leguas dentro de un cuadrado, que debió haber sido probablemente de un grado (“banda” sobre un mapa) de longitud terrestre por otro tanto de latitud, cuyo centro estaría en los Ojos de Santa Lucía de la ciudad metropolitana fundada.

Cabe señalar que la legua fue una medida antigua de viaje itinerario que indicaba más bien velocidad: distancia recorrida en una hora por un hombre a pie o a caballo; la referencia en medida longitudinal a finales del era que por cada grado de longitud, en que el planeta está dividido a manera de bandas o franjas, había 17 y media leguas castellanas (pasaría a 20 en el ). Así, de 17, 5 leguas al grado de longitud (100kilómetros con 333metros por grado, medidos en la latitud de los Ojos de Santa Lucía, o 2787centímetros por segundo), nos da 5kilómetros con 733metros por legua. Con el cálculo anterior, se puede inferir que la capilla San Francisco, mencionada más delante, habría distanciado en línea recta unas tres leguas del actual centro histórico de Monterrey. Así era conocida la Hacienda San Francisco en 1830: Posada situada a 3leguas de la Capital dentro de su Distrito.

Dos personajes, llegados algo después de la fundación de Monterrey, serían piezas clave para la Hacienda San Francisco: Marcos Alonso de la Garza y su cuñado José de Treviño. Este último —Joseph de Treviño, firmante como Jusepe de Trebiño, casado con Leonor de Ayala e hijo de Diego de Treviño y Alcocer y de Beatriz de Quintanilla— era un rico y acaudalado minero, en Zacatecas y Durango, quien ya en 1603 aparece como dueño de tierras del Topo (actual municipio de Escobedo, Nuevo León) para el cultivo de trigo y maíz en compañía con Manuel de Mederos y Diego de Huelva.

El 24 de septiembre de 1610, poco antes del deceso de Diego de Montemayor (fundador de Monterrey y gobernador, de 1596 a 1610, del ya definido políticamente Nuevo Reino de León), José de Treviño, de 45años, le compró la Hacienda San Francisco en 4000pesos: la transacción de las tierras incluía a cuatro caciques naturales (Namecunala, Panalequi, Cayaguama Francisco y Alaguapiame) con su gente, mujeres e hijos. Desde su residencia en la Ciudad de México, José de Treviño se estableció (a condición de darle tierras de labor, agua e indios) en la hacienda con mujer, familia, cuatro esclavos negros, diez carretas con bueyes, 1200vacas mansas y cerreras, 1000cabezas de ganado menor, 50yeguas de vientre, burros, artefactos de labranza y de otro tipo para salvaguardarse de ataques de indios.

Gracias a este importante primer asentamiento duradero en el Nuevo Reino de León, se dio gran impulso empresarial a la economía local al prosperar la agricultura y la ganadería en la Hacienda San Francisco, convirtiéndose así en un centro abastecedor regional cuyo comercio se extendía hacia Saltillo, Mazapil, Zacatecas y Durango.

Hacia 1624, José de Treviño vendió la hacienda a dos de los hijos de su hermana, Juana de Treviño, casada con Marcos Alonso de la Garza Falcón procedente de centros mineros de Durango. De la Garza, su mujer y sus primeros dos hijos varones habrían llegado al Nuevo Reino de León entre 1601 y 1611. Los nombres de Blas de la Garza y Alonso de Treviño, hermanos, son manifestados el 13 de octubre de 1626 como poseedores de fierros para herrar ganado, según censo ordenado hacer por el nuevo gobernador Martín de Zavala. Hay que hacer notar que por diversas razones, el apellido portado por los individuos en esas épocas, no era forzosamente el directo de su línea paterna, a veces era tomado el de la madre a la usanza portuguesa. Los sobrinos de José de Treviño engrandecieron poblacionalmente la Hacienda San Francisco e impulsaron ya claramente hacia 1633, sobre todo Alonso de Treviño, la ganadería menor (ovejas) y por ende el inicio de la primera empresa de obraje del Noreste Novohispano en 1634: una maquiladora textil de lana; jerga, sayal y frazadas eran vendidas incluso en Zacatecas y Durango.

En la década de 1630, se dio un “Convenio celebrado entre Diego Fernández de Montemayor y los capitanes Blas de la Garza y Alonso de Treviño, sobre reclamación del primero del resto de la cantidad en que su abuelo, el gobernador Diego de Montemayor, vendió la hacienda de San Francisco al capitán Jusepe [José] de Treviño. Ante Miguel Sánchez Sáenz, alcalde ordinario. Testigos el capitán don Vicente de Saldívar, Francisco de Treviño y Nicolás de la Serna. Hacienda de San Francisco, jurisdicción de Monterrey, 1° de julio de 1633. ” (AMM vol.I, fol.28, n.º18).

En 1649, Alonso de León, primer cronista del Nuevo Reino de León, se refería a San Francisco como el nombre actualizado de las mercedes hasta ese año, incluyendo a la de Castaño quien unos sesenta años antes había decidido mejor incursionar hacia el norte por las montañas, desde el Nuevo Almadén (Monclova, Río Salado, Río Bravo hasta Albuquerque), en busca de minas de plata siguiendo el proyecto de exploración hacia Nuevo México, tan codiciado por los grupos políticos en guerra a finales del .

El capitán Blas de la Garza, justicia mayor y capitán a guerra en esta ciudad, y vecino, labrador y criador en sus términos, otorga poder al capitán Juan de la Garza, su hijo, para que ante los oficiales reales de la Real Caja de la ciudad de Zacatecas, haga postura en el remate del abasto de carne y maíz, que por cuenta de su Majestad se da en los almacenes de la frontera de la villa de Santiago del Saltillo y minas del Mazapil a la gente huachichila. Ante el alférez Lázaro de la Garza, alcalde ordinario, y Juan de Ábrego, secretario. Monterrey, 13 de junio de 1650. (AMM vol.III, fol.10, n.º6).