La Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) es una universidad tradicional y estatal perteneciente al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas y es una de las dieciséis universidades del Consorcio de Universidades Estatales de Chile.

Su origen es el Instituto Pedagógico creado el 29 de abril de 1889, dentro de la Universidad de Chile, como una institución pionera en la formación de profesores capacitados. Anteriormente la formación de profesores de educación básica se hacía por las escuelas normales. Es la cuarta universidad más antigua de Chile después de la Universidad de Chile (1843), la Universidad de Santiago de Chile (1848) y la Pontificia Universidad Católica de Chile (1888).

Durante la dictadura militar, en 1981, se promulgó el DFL N.º7 que dio origen a la Academia Superior de Ciencias Pedagógicas de Santiago (ASCP), a partir del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile en Santiago. La UMCE fue creada mediante la Ley N.° 18.433 publicada en el Diario Oficial el 4 de septiembre de 1985, como sucesora y continuadora legal de la ASCP, sus estatutos fueron establecidos mediante el DFL N.° 1 del Ministerio de Educación, los que fueron publicados el 23 de abril de 1986.Informe Final UMCE. Consultado el 11 de enero de 2013

Historia Antecedentes miniaturadeimagen|izquierda|200px|Ignacio Domeyko, científico chileno-polaco y profesor del Instituto Nacional de Chile, fue el primer intelectual en señalar la necesidad de una institución dedicada a la ciencia de la pedagogía.

Ignacio Domeyko, científico y profesor del Instituto Nacional General José Miguel Carrera manifiesta por primera vez -durante un seminario de en el año 1842- la necesidad cambiar el sistema de educación en Chile, inspirado en los modelos que se estaban implantando en Europa en donde se estaba empezando a desarrollar una nueva ciencia: la pedagogía. En aquella época, Domeyko era un joven inmigrante cuyas lecciones universitarias en los alrededores de su patria, particularmente en París, Francia, fueron la base del proyecto que intentó emprender en Latinoamérica.

La propuesta del profesor polaco, nacionalizado chileno, fue que se creara una escuela normal similar a una que él mismo había conocido de la mano del filósofo francés Victor Cousin. En este proyecto, usando una decena de las becas que eran otorgadas desde el gobierno liberal de Francisco Antonio Pinto y Díaz de la Puente al Instituto Nacional en 1829, alumnos capitalinos y de regiones, pudieran estudiar y hospedarse en un departamento especial del liceo por dos años repasando los estudios que ya habían sido impartidos en sus escuelas, para luego especializarse en el área que más les interesase por otros dos años más en la universidad.

El informe presentado por Domeyko fue defendido por el rector institutano Antonio Varas y el gobierno dispuso tres becas para alumnos que aspirasen a ser profesores y se comprometieran a desempeñarse en el Liceo de Concepción y de Coquimbo. Sin embargo, la iniciativa no rindió los frutos que se esperaban, ya que:

Diego Barros Arana, filósofo e historiador, asume la rectoría del Instituto Nacional entre 1863 y 1872. Notando desde un primer momento la poca preparación del profesorado chileno, se percató, además, que incluso bajo la dirección de esta institución, que disponía de los mejores docentes nacionales (entre ellos destacaban los profesores Amunátegui, Vendel-Heyl, Lobeck, Pizarro), la enseñanza resultaba tosca y no tenía la didáctica que él consideraba necesaria. En este periodo crearía una fallida Agrupación de Profesores.

Muchos intelectuales fueron educados por este historiador (que antes de hacer ser rector, fue profesor desde 1838 en la que además es su alma mater), durante la etapa escolar, entre los que destaca Valentín Letelier, el principal gestor intelectual del Instituto Pedagógico, quien escribió a fines del que él y sus compañeros se sintieron «fuertemente conmovidos» con la forma de educar de Arana, que «nunca dejó de visitar las salas de clases ni a los alumnos», preocupado en todo momento de «no ser un simple ministro de fe encargado de certificar un determinado hecho, si no de excitar, interesar y guiar las inteligencias educandas». miniaturadeimagen|250px|derecha|El Instituto Pedagógico de Chile se pensó en un comienzo como un departamento independiente anexado al prestigioso Instituto Nacional General José Miguel Carrera. Su creación fue defendida por numeroso estadistas y docentes, entre los que se distinguía don Valentín Letelier quien defendió con tanta entereza el Pedagógico que llegó a afirmar que Suprimirlo es imposibilitar la formación del profesorado chileno; es hacernos perpetuos tributarios de la pedagogía extranjera. Sobre todo influido por la ya mencionada experiencia que tuvo con Barros Arana durante sus estudios básicos:

Manuel Montt intentaría retomar la idea original de Domeyko de anexar el hipotético Instituto Pedagógico al Instituto Nacional, que otorgaría 20 becas para aspirantes a profesores, pero al hacer esto sería inevitable la absorción del antiguo establecimiento por el nuevo, como ya había pasado antes cuando el Liceo A-0 desarmó la totalidad del inmueble y cuerpo académico de la Real Universidad de San Felipe el año 1813,Villalobos, Sergio; Silva, Osvaldo; Silva, Fernando & Estellé, Patricio. (2010). Historia de Chile. Santiago: Editorial Universitaria. 10.ª edición, p. 370.Villalobos, Sergio; Silva, Osvaldo; Silva, Fernando & Estellé, Patricio. (2010). Historia de Chile. Santiago: Editorial Universitaria. 10.ª edición, p. 514. por lo que la idea fue desechada.

Fundación En 1888, durante el gobierno del presidente liberal José Manuel Balmaceda, el ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública (equivalente al actual Ministerio de Educación) Federico Puga Borne -al igual que Letelier, un institutano y exalumno del profesor Arana- construye el decreto de formación del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, que resguardó el presupuesto que permitió darle vida al proyecto luego de 40 años de espera. La suma era de cuarenta mil pesos chilenos, y fue firmado el año siguiente por el nuevo ministro Julio Bañados Espinosa el 29 de abril de 1889.

El ministro Bañados contactó a Valentín Letelier y Claudio Matte, que fueron miembros de la delegación chilena en Alemania entre 1883 y 1885 donde estudiaron el sistema alemán de educación (Matte sirvió como traductor para Letelier, ya que era el único que manejaba el lenguaje alemán) para implementarlo en la institución. Más tarde, los futuros profesores serían precisamente alemanes.

El pedagógico nació como internado, gratuito y con la obligación de brindar casa, alimento y pensión a los becarios. La educación se dividió en dos ejes: humanidades y ciencias. Humanidades fue separado en cuatro cursos de: castellano/latín, francés/griego, inglés/alemán e historia/geografía. Mientras que ciencias sería dividido en matemáticas y ciencias naturales.

Letelier supo encauzar y cimentar las aspiraciones en un establecimiento de renombre internacional que llevó el nombre de Instituto, ya que fue creada al alero de la prestigiosa Universidad de Chile, pero con una moderna constitución que propiciaba la investigación y la docencia en temas relacionados con la pedagogía, tal cual se usaba en las universidades e institutos europeos como el Instituto de Estudios Políticos de París o los Colleges de la Universidad Cambridge. Este modelo sirvió de ejemplo no solo en Chile, donde la Universidad de Concepción destacó con un departamento de formación de profesores creado en 1919 con los mismos lineamientos de El peda, sino también en Latinoamérica completa. Serían pioneros en formación pedagógica en el continente. Las labores del Instituto Pedagógico fueron tan importantes que cerca del 80% de los docentes chilenos eran formados en estas aulas, llegando a considerarse como uno de los más prestigiosos centros de formación docente en América. Numerosas Misiones Pedagógicas fueron destinadas a formar nuevos Centros Pedagógicos en otros países como Venezuela y Costa Rica.

Primer cuerpo académico del Pedagógico 150px|miniaturadeimagen|140px|Insignia del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. El ministro Puga encargó por primera vez en 1888 al embajador de Chile en Berlín, Domingo Gana Cruz, seis profesores de educación superior: uno de filosofía, un segundo de historia y geografía, un tercero de filología, un cuarto de matemáticas, un quinto de ciencias físicas y un último de ciencias naturales. Así el embajador comprendió que de su desempeño dependía el futuro del pedagógico, que para los fundadores de la institución, fue idóneo.

Fue contratado un selecto grupo de docentes alemanes de amplia experiencia quienes con dedicación exclusiva pudieron crear sus cátedras y dedicarse a la investigación, el primer cuerpo académico del Instituto Pedagógico estaba constituido por un chileno, Enrique Nercasseau y Morán, y por los profesores alemanes: Augusto Tafelmacher, profesor de matemáticas, egresó de la conocida Universidad de Gotinga, publicó más de veinte estudio en los Anales de de ciencias matemáticas y naturales de Leipzig y los Anales de la Universidad de Chile sobre matemáticas, métodos educativos y teorema de Fermat, hecho particularmente destacable ya que en estos años nadie había escrito sobre matemáticas en Chile. Jorge Enrique Schneider (pedagogía, filosofía, lógica, metodología, moral y filosofía de las ciencias). Alemán que desde la adolescencia que manifestó su vocación. Estudió Filosofía y Zoología en la Universidad de Jena y luego Pedagogía en la Universidad de Leipzig. Conocido también por fundar el Liceo de Aplicación como una pequeña academia de jóvenes de clase media y alta y que era dependiente del Instituto Pedagógico. Federico Albert Botánico, paleontólogo y ornitólogo, profesor de Ciencias naturales. Hijo de un comerciante de Lübeck. Se doctoró en la Universidad de Estrasburgo con una disertación llamada El arte métrica de commodiano. En 1883 recibió el título para ejercer docencia y ya en Chile fue un colaborador de los Anales de la Universidad de Chile. Hans Steffen (historia y geografía). El académico de menor edad en el grupo germano, y que sin embargo, según el barón de Richthroten, profesor en la Universidad de Berlín de joven Steffen, "en el arte de la enseñanza, era superior a sus pares que tenían largos años de experiencia". Federico Hanssen (filología, gramática general, lingüística, latín, griego, francés, inglés, alemán, retórica e historia literaria). Reinaldo Von Lilienthal (aritmética, álgebra, geometría, trigonometría y mecánica, quien estuvo unos meses en Chile y retornó a Alemania, donde se destacó como uno de los más grandes matemáticos de su época. Fue reemplazado por Augusto Tafelmacher, quien ejerció hasta 1907). Federico Johow, notable botánico, quien fue designado como primer director del Instituto Pedagógico (ciencias naturales, biología, zoología, botánica e higiene); sobrino de un jurisconsulto del mismo nombre que fue ministro en la Corte Suprema de Prusia. En 1880 recibió el título de doctor en Filosofía y en 1882 el de facultas docenti, es decir, la certificación para ejercer la docencia universitaria. Además fue asistente en el Instituto Botánico de la Universidad de Bonn, en 1883 fue comisionado por la Academia de Ciencias de Berlín para estudiar las Antillas y sectores de Venezuela. El profesor Johow había publicado y siguió publicando en Gaceta de Botánica de Leipzig, en los Anales de la Real Academia de Ciencias de Berlín y otras, incluyendo luego la Anales de la Universidad de Chile.