Se denomina artes decorativas a todas aquellas actividades relacionadas con el arte o la artesanía destinadas a producir objetos con una finalidad a la vez utilitaria y ornamental. Son por lo general obras realizadas con una elaboración industrial o artesanal pero persiguiendo una cierta finalidad estética. El concepto es sinónimo de las llamadas artes aplicadas o artes industriales, también llamadas a veces artes menores en contraposición a las artes mayores o bellas artes. En cierto sentido, las artes decorativas es un término aplicado preferentemente a las artes industriales, así como a la pintura y la escultura, cuando su objetivo no es el de generar una obra única y diferenciada, sino que buscan una finalidad decorativa y ornamental, con una producción generalmente seriada.
Las artes decorativas incluyen procedimientos y técnicas como la cerámica, el mosaico, la ebanistería, la orfebrería, la glíptica, el esmalte, la taracea, la metalistería, el textil, la tapicería, la corioplastia o la vidriería. También a menudo engloba las artes gráficas (grabado) y la miniatura, así como algunas obras de arquitectura, pintura y escultura destinadas a la ornamentación y concebidas en serie, no como obras individuales.
Las artes decorativas han estado presentes en mayor o menor medida en todos los períodos de la historia del arte en general, bien por solitario o bien en conjunción con otras artes, especialmente la arquitectura. En muchos casos han marcado de forma determinante algún período histórico, como el arte bizantino, el islámico o el gótico, de tal forma que no sería posible valorarlo adecuadamente sin la presencia de este tipo de realizaciones. En otros casos, especialmente el de culturas nómadas, es el único tipo de realización artística llevado a cabo por estos pueblos, como es el caso de los escitas o de los pueblos germánicos que invadieron el Imperio romano. En muchas culturas las artes decorativas han tenido un estatus similar al resto de las artes, como es el caso de la cerámica griega o la laca china. Cabe también valorar la estrecha relación entre las artes decorativas y la cultura popular, que a menudo ha tenido en este medio su principal vía de expresión.
Concepto
miniaturadeimagen|250px|izquierda|Interior de estilo modernista de la casa Vicens (Barcelona, 1883-1888), de Antoni Gaudí Este tipo de técnicas entra dentro del concepto de arte (del latín ars, artis, y este del griego τέχνη téchnē), una manifestación creativa del ser humano entendida generalmente como cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, a través de diversos recursos y materiales. El arte es un componente de la cultura, que refleja en su concepción los sustratos económicos y sociales, así como la transmisión de ideas y valores inherentes a cualquier cultura humana a lo largo del espacio y el tiempo.
La clasificación del arte ha tenido una evolución paralela al concepto mismo de arte: durante la antigüedad clásica se consideraba arte todo tipo de habilidad manual y destreza, de tipo racional y sujeta a reglas, por lo que entraban en esa denominación tanto las actuales bellas artes como la artesanía y las ciencias. En el Galeno dividió el arte en artes liberales y artes vulgares, según si tenían un origen intelectual o manual. En el Renacimiento empezó a considerarse que la arquitectura, la pintura y la escultura eran actividades que requerían no solo oficio y destreza, sino también un tipo de concepción intelectual que las hacían superiores a otros tipos de manualidades. En 1746, Charles Batteux estableció en Las bellas artes reducidas a un único principio la concepción actual de bellas artes, donde incluyó la pintura, la escultura, la música, la poesía y la danza, mientras que mantuvo el término «artes mecánicas» para el resto de actividades artísticas, y señaló como actividades entre ambas categorías la arquitectura. Con el tiempo esta lista sufrió variaciones y, a fecha de hoy, no está del todo cerrada, pero en general sentó una base comúnmente aceptada.
Los términos «artes decorativas», «artes aplicadas», «artes industriales» o «artes menores» surgieron por oposición a las «bellas artes» o «artes mayores», aunque a menudo la frontera no está del todo clara. En general, dentro de las artes plásticas la función decorativa se considera secundaria: así, si la pintura tiene por sí sola una autonomía como obra de arte, en su aplicación a un objeto pierde esa singularidad para cumplir una función subordinada, la de embellecer ese objeto. Si la pintura puede representar una visión del mundo en la libertad conceptual del artista, la pintura decorativa se moverá en un círculo cerrado de temas y motivos.
miniaturadeimagen|izquierda|250px|Cama con forma de carro triunfal a la romana (c. 1804-1830), caoba, chapa de palma de caoba, limonero de Ceilán, pino, roble y madera dorada y pintada, Museo del Diseño de Barcelona Probablemente la separación entre artes mayores y menores vino de la distinción por parte de la crítica de arte de lo «bello» y lo «útil»: a lo primero se le concedió una categoría más elevada, pues parecía dirigirse más directamente al intelecto y/o el espíritu, mientras que lo segundo tenía una finalidad más práctica y mundana. Esta distinción no dejaba de ser subjetiva, puesto que una actividad como la arquitectura, englobada en las artes mayores, es ciertamente útil, mientras que muchas artes menores, aun siendo útiles, pueden ser bellas.
Aunque las artes decorativas eran consideradas como un arte menor, desde el adquirieron cierta autonomía y, desde entonces, se empezó a valorar más su aspecto estético frente al utilitario y numerosas de sus producciones fueron valoradas como obras de arte con una singularidad propia. Sin embargo, las artes decorativas aplicadas a la industria —más propiamente llamadas hoy día «artes industriales»— se fueron separando de este concepto, por cuanto en este tipo de objetos la decoración es por lo general algo secundario; así, la estética funcionalista tendió a valorar más los objetos por su utilidad, rechazando una decoración a menudo sobreañadida.
El término «artes decorativas» se forjó en el tercer tercio del , principalmente como sustitución del término «artes menores», que resultaba peyorativo. En la génesis de las artes decorativas o industriales están indefectiblemente unidos la practicidad y la estética. Así, la producción de objetos englobados en este término debe tener en cuenta la finalidad del producto (enseres, vestidos, utensilios, mobiliario) tanto como su aspecto formal. Así, no entrarían en esta categoría un objeto utilitario que sea posteriormente decorado o, por el contrario, otro de aspecto artístico que no cumpla una función práctica. Pese a todo, a menudo se han considerado artes decorativas productos con una simple función ornamental, pero producidos en serie, con lo que se alejarían del concepto de obra única del arte con mayúsculas.
Un factor decisivo en la nueva concienciación de las artes decorativas fue la publicación entre 1860 y 1863 del libro Der Stil in den technischen und tectonischen künsten der praktische Aestetik, de Gottfried Semper, donde prestaba una especial atención a las artes decorativas dentro de la historia del arte. Esta obra influyó en el historiador formalista Alois Riegl, quien en sus análisis de la historia del arte en función del estilo incluyó igualmente las artes decorativas. Para Riegl, quien fue conservador del Museo de Artes Decorativas de Viena, las técnicas usadas en la producción artística marcaban la evolución de las formas artísticas.
Terminología
miniaturadeimagen|izquierda|El ángel de la Resurrección (1904), vidriera de Louis Comfort Tiffany, First Presbyterian Church, Indianápolis A las artes relacionadas con la decoración se les ha aplicado a lo largo de la historia numerosos términos más o menos sinónimos, que si bien pueden tener algunas diferencias de matiz en general expresan el mismo concepto:
Artes decorativas: el término incide en la finalidad decorativa de este tipo de artes, por cuanto su finalidad es la de ornamentar un espacio determinado, motivo este por el que se las considera especialmente ligadas a la arquitectura. En general se considera el término más adecuado y que otorga una mayor dignidad, prueba de ello es que la mayoría de museos dedicados a este tipo de obras suelen denominarse Museos de Artes Decorativas. Artes menores: surgió en confrontación con la idea de artes mayores o bellas artes (arquitectura, escultura y pintura), si bien resulta peyorativo y marca unas fronteras que no son reales, ya que la pintura y la escultura pueden ser consideradas en ciertos casos como artes decorativas. Artes útiles o utilitarias: este término pone énfasis en el aspecto práctico de este tipo de realizaciones, lo que minusvalora su componente estético, al tiempo que cabría discutir si la utilidad de algunas bellas artes como la arquitectura las rebajaría a este nivel. Artes funcionales: de forma análoga al anterior, se incide en el aspecto funcional de estas obras, lo que origina un debate similar, al que se puede añadir si las artes mayores no tienen también una función. Artes aplicadas: este término proviene de la relación entre este tipo de disciplinas artísticas y su producción de tipo artesanal o industrial, ya que por lo general son creadas mediante diversas técnicas y procedimientos especializados que necesitan una formación profesional o semiprofesional. Así, la mayoría de escuelas donde se aprenden estos oficios suelen denominarse Escuelas de Artes Aplicadas (o de Oficios Artísticos). Artes auxiliares: se incide aquí en el aspecto secundario de este tipo de disciplinas por cuanto sus producciones están destinadas a decorar las obras «mayores», preferentemente espacios arquitectónicos. Nuevamente es un término peyorativo y que no engloba todas estas realizaciones, que en muchos casos pueden tener una autonomía por sí mismas. Artesanía, oficios artísticos: en esta acepción se incide en el aspecto productivo de estas obras en cuanto a la profesionalidad de sus artífices, en la consideración de ser objetos hechos a mano, sin un proceso de fabricación mecánico. Buena parte de este concepto viene del movimiento Arts and Crafts (Artes y Oficios), surgido en el Reino Unido en el . Artes manuales: término poco empleado en general, incide en la manualidad de este tipo de obras, lo que excluye su producción mecánica en muchos casos. Artes industriales: en contraposición al anterior, se expresa aquí el proceso de mecanización y de producción fabril de muchas de estas obras, especialmente desde la Revolución Industrial. Cabría discutir aquí si este tipo de fabricación se hace en menoscabo del proceso creador del artista o es simplemente una herramienta que ayuda en su realización. Quizá propiamente solo sea aplicable a aquellas obras producidas en serie. Artes suntuarias: el término suntuario significa «perteneciente o relativo al lujo», por lo que se aplica preferentemente a aquellas artes decorativas realizadas con materiales preciosos (oro, plata, joyas).
Factores determinantes
miniaturadeimagen|200px|izquierda|Huevo de la Coronación imperial (1897), de Peter Carl Fabergé, Museo Fabergé, San Petersburgo