Fábrica de Discos Peerless, S.A. de C.V., conocida como Discos Peerless, fue la primera y más importante empresa fonográfica mexicana por décadas, fue fundada en el año de 1933, por Gustavo Klinckwort y Eduardo Baptista; fabricante y productora musical de discos LP, casetes y CD con oficinas en la avenida Mariano Escobedo número 201, en la colonia Anáhuac, en la Ciudad de México, aunque inicialmente sus instalaciones se ubicaban en la zona de Tacubaya, en el entonces llamado Distrito Federal. Inició operaciones el 14 de agosto de 1933. Su marca Peerless se registró el 7 de abril de 1921, con el número 19263, por lo cual no puede ser usada con otros fines. A la fecha de este artículo, se encuentra desaparecida como tal, ya que fue absorbida por Edimusa Vander y posteriormente por Warner Bros.
Primeras décadas
thumb|276px|Disco Peerless
En 1933, las obras musicales en disco se elaboraban en los Estados Unidos, en donde se llevaba a cabo tanto la grabación como la manufactura. En ese año, el lunes 14 de agosto, la unión de dos empresarios, Gustavo Klinckwort y Eduardo Baptista, daría por resultado la creación de dos empresas bajo los nombres de Fábrica de Discos Peerless, S. de R. L. y Eduardo Baptista y Cía. S. de R. L., que iniciaron operaciones para dedicarse a la manufactura y venta, respectivamente.
Eduardo Baptista y Cía. S. de R. L. se ubicó en la calle de Venustiano Carranza # 13, en la Ciudad de México, y daba a conocer su mercancía al público musicalizando temas de la época. Así también, en la calle de Gómez Pedraza # 38, en Tacubaya, se encontraban las primeras y limitadas instalaciones de Discos Peerless.
Los años de sus inicios no ofrecieron los resultados esperados. Los fonógrafos, cuyo precio oscilaba entre los $ 150.00 y los $600.00, no estaba al alcance de las mayorías. Por otro lado, cuando se efectuaba alguna grabación, la fábrica debía detenerse para no mezclar ruidos; a pesar de estos y otros factores, la marca Peerless empezaba a ser conocida.
Unos de los primeros grandes artistas que logró preservar Peerless en esos antiguos discos (cuya etiqueta original fue con sello negro y letras doradas), fue precisamente Agustín Lara, quien grabó por primera vez para dicha empresa de 1933 a 1935 su muy peculiar estilo como cantautor, ya que no hay registros de él más que como autor, acompañado en algunos temas con María Teresa Lara, su hermana. Asimismo, pasaron por los estudios de grabación Pedro Vargas, Toña la Negra, Luis Arcaraz y Juan Arvizu, así como la actriz Sofía Álvarez, todos ellos con temas que buscan los coleccionistas de esta faceta escasamente difundida y que la compañía nunca reeditó en LP o casetes, salvo en el caso de Lara, de quien lanzó al mercado un álbum en CD con las grabaciones que realizara en los años 30.
En 1938, el conjunto de la provincia de Veracruz Los Trovadores Tlalixcoyanos grabaron la selección Camioncito Flecha Roja, de Elías Krayem Sánchez. De esta melodía se vendieron tres mil ejemplares, cantidad notable para la época, permitió financiar maquinaria más moderna. Así, la empresa pudo prensar y vender cinco mil discos de la polka El Barrilito en la interpretación de Los Hermanos Domínguez, integrado por los compositores chiapanecos Alberto, Abel y Armando (Chamaco) Domínguez, catalogándose como el primer éxito discográfico del país.
No obstante la muy escasa tecnología existente en ese tiempo, la empresa siempre se caracterizó por su esfuerzo, y así la Agencia Víctor de Jalapa, envió un telegrama de felicitación en el que reconocía la gran calidad de los discos, únicos grabados y fabricados en México, ya que los demás eran importados.
El año de 1939 inicia la Segunda Guerra Mundial, generando escasez de materia prima, ahorro de energía eléctrica, hule, entre otras cosas. Así, los fundadores de la compañía oportunamente se proveyeron de materia prima en cantidades suficientes que permitieran seguir operando. Además, cuando el comprador entregaba discos inservibles, recibía una bonificación en sus facturas. Estos discos se molían para volverlos a procesar, lo que representaba un ahorro considerable de materia prima.
En 1940 surge a la popularidad, gracias a sus grabaciones, de Manolita Arreola con la canción “Chula”, de Juan S. Garrido, notable músico chileno que se destacó por sus profundos estudios del folclore mexicano. Fue autor de canciones como “Pelea de Gallos”. El triunfo de la intérprete sería refrendado más tarde con sus grabaciones de obras debidas a la inspiración de autores como Rafael Hernández Marín (El Jibarito) y Pedro Flores, entre otros: por ejemplo, “Serenata Tropical”, “Amor Perdido”, “Canción del Alma”, “Amor Chiquito”.
Hacia el año de 1941, se construyen las primeras instalaciones mayores sobre la avenida Mariano Escobedo, ubicándose en el número 225.
Todavía viviendo sus momentos álgidos la Guerra Mundial, en 1942, el tenor Julio Flores imprimía su personal versión de una composición del mismo Agustín Lara, “Cantar del Regimiento”, y también realizaba en la compañía sus primeras grabaciones Antonia del Carmen Peregrino, más conocida como Toña la Negra, logrando verdaderas creaciones de números como “Oración Caribe” y “Noche Criolla”, por mencionar algunas.
Genaro Salinas hacía en 1943 su incursión en el mundo del disco con la canción “Corazón Dormido”, de Fernando Z. Maldonado. Más tarde, lograría popularidad con “Adiós para Siempre”, escrita por Gabriel Ruiz Galindo.
El año 1944 marca el inicio de los sucesivos triunfos de Pedro Infante, grabando los temas “Mañana” y “Rosalía”. Esta grabación, al igual que las anteriores de Peerless, fue realizada bajo la supervisión de quien tenía a su cargo la dirección artística de la empresa, Guillermo Kornhauser, colocándole como figura de los discos en México y América Latina.
Memoria de la participación del país en la Segunda Guerra Mundial fue descrita en la obra del doctor Roque Carbajo, “Al Patriótico 201”, dedicada a ese escuadrón de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, que el dueto "Martín y Malena" que grabó como homenaje. Mientras tanto, la orquesta de los Hermanos Domínguez lograba buen éxito con su grabación de Ron y Coca Cola”. Igualmente, Luis Arcaraz, al frente de su orquesta, daba a conocer su éxito “As de Corazones”.
Un gran paso se dio en la industria con la introducción del llamado acetato. Hasta estas fechas, las grabaciones se hacían directamente sobre un disco de cera, que debía ser tratado con mucho cuidado para seguir el proceso de hechura de los moldes. Ahora, esta primera impresión era plasmada en una pieza de aluminio recubierta con una capa de acetato, lo que proporcionaba una mayor consistencia. Simultáneamente se grababan dos acetatos, previendo cualquier posible daño que ocurriera a uno de ellos.
En 1947, los fundadores de Peerless deciden separar sus relaciones. Baptista forma una nueva empresa llamada Panamericana de Discos, S. A., y con un nuevo equipo de colaboradores, por otra parte se cambia el tipo de sociedad y pasa de ser una sociedad de responsabilidad limitada (S. de R. L.) a ser una sociedad anónima (S. A.), constituyendo paralelamente Peerless de México, S. A., para la distribución de sus productos. Meses más tarde, esta última se trasladaría de la calle Venustiano Carranza a la avenida Mariano Escobedo # 201, local contiguo a la fábrica.
La gerencia general estuvo a cargo del ingeniero Heinz Klinckwort; la gerencia de planta, Fritz Ulrich; la dirección artística, Guillermo Kornhauser quien, en la época anterior, solo asistía cuando había grabaciones y, como gerente de producción y mantenimiento, Carl E. O’Brien. Desde su fundación, Peerless de México, S. A., tuvo como gerente general a Leo Porias.
Algunas de las grabaciones se realizaban fuera de la Ciudad de México, y desde Monterrey, Nuevo León, llegaron las primeras interpretaciones del acordeonista Antonio Tanguma, autor de polcas y redovas; como ejemplos, “Yolanda”, “Evangelina” y “Cerro de la Silla”.
De los intérpretes surgidos de la radio, quienes pasaron por el estudio de Peerlees se encontraban Las Hermanas Águila, Cuco Sánchez, María Luisa Landín y Avelina Landín (Las Hermanas Landín) y Miguel Aceves Mejía.
Guillermo Kornhauser acudía cotidianamente, después de sus labores en la compañía, a los pasillos de la estación de radio XEW-AM. Ahí se firmaron la mayoría de los contratos de grabación para la marca.
El gerente general y sus directivos deseaban expandir el negocio hasta la internacionalización, por lo que, en 1951, se firma un contrato con la empresa Cetra, de Milán, Italia, mediante el cual esta se haría cargo de distribuir el producto de Discos Peerless en diversas partes del mundo, en tanto que, recíprocamente, Peerless fabricaría y vendería en México discos procedentes de grabaciones originales de Cetra.
Un nuevo auge de la industria fonográfica lo encontramos en este mismo 1951, con la aparición en el mercado del disco de larga duración, que ofrecía varias ventajas técnicas: contenía cuatro selecciones en cada una de sus caras, por girar a 33 revoluciones por minuto en lugar de las 78, el material de que estaba hecho (vinilita) con características irrompibles y añadía el atractivo de su portada a colores. Así, a principios de 1952 ofrece sus primeros lanzamientos de este tipo, no obstante que todavía algunas personas veían con escepticismo la innovación.
Para fines del mismo año, se presentan los primeros discos Peerless de 45 rpm, también irrompibles y con la ventaja de ser más manejables, por su pequeño tamaño.
La atención del público era atraída principalmente por el género musical del bolero. Sin embargo, los géneros ranchero y tropical continuaban ocupando su lugar especial, y así surgen tres compositores que competirían entre sí con sus creaciones: José Alfredo Jiménez, Tomás Méndez y Cuco Sánchez, cuyas obras eran grabadas en la compañía por Pedro Infante, Lola Beltrán y los hermanos Juan y David Záizar.
La empresa concentró dentro de sus producciones un extenso catálogo nacional y del extranjero, por lo que se podría considerar la empresa que concentrara gran parte del legado musical y cultural del país, grabando a los más reconocidos cantantes de diversas generaciones y estilos musicales- Uno de los primeros cantantes y más famosos que grabaron para la disquera fue Pedro Infante, y en la época de boleros y tríos, también a Agustín Lara, Pedro Vargas, Los Jaibos, Los Panchos, Los Tecolines, Lola Beltrán, Orquesta de Luis Alcaraz, e incluso algunos no tan reconocidos como Emilio Tuero, así entre muchísimos otros durante las décadas de los 30, 40 y 50. Así también se volvió la disquera de varias estrellas cubanas que grabaron exclusivamente para su sello, como Arturo Núñez, ya sea puramente con músicos cubanos o mexicanos y cubanos a la vez.
Siguiendo sus planes de expansión, la empresa firma un contrato con la Verne Recording Corp., de Nueva York y Puerto Rico, y así se dieron a conocer aquí las grabaciones que realizaran Johnny Albino y su Trío San Juan con su éxito “Amor, qué Malo Eres”.
En estas décadas su primer soporte eran los vinilos sencillos de 78 rpm y hacia 1956 utiliza el LP de 33 rpm y los de 45 rpm.
Con el fin de dar a conocer la marca PEERLESS al sur de nuestras fronteras, el gerente de ventas realizó un viaje por varios países en 1958, iniciando relaciones con firmas como Palacio de la Música en Venezuela, Ónix del Ecuador y Chantecler del Brasil. Reciben del Ecuador las grabaciones del ecuatoriano Julio Jaramillo, destacando “Nuestro Juramento”, "Te Odio y Te Quiero”, “De Cigarro en Cigarro” y “Rondando tu Esquina”.
El 5 de septiembre de 1959, se cierra el primer capítulo de la historia de la empresa con el fallecimiento de su fundador, Gustavo Klinckwort y, a partir de su desaparición, el ingeniero Heinz ocupó la presidencia de ambas compañías, sustituyéndolo en la gerencia general de fábrica el señor Fritz Ulrich.