mini|Pontiac Firebird Trans Am de 1982 ("K.I.T.T.") de la serie Knight Rider Una serie de televisión es una obra de carácter audiovisual y generalmente narrativa que se difunde por televisión, en entregas periódicas, manteniendo cada una de ellas una unidad y continuidad argumental o al menos temática (serie de antología) con los episodios anteriores y posteriores. Puede constar de una o más temporadas.

Periodicidad y producción Las series televisivas pueden emitirse por temporadas o conjuntos de capítulos que pueden presentar o no una temática propia y paralela al argumento general de la serie. Aunque el término se emplea popularmente para designar a la ficción seriada, otros géneros son susceptibles de ofrecerse en serie, como el documental.

La serie televisiva no debe ser confundida con la película o filme, aunque esta pueda tener también segundas partes (secuelas), analepsis (precuelas), refundiciones o reboots o formar ciclos más o menos extensos en torno a un personaje, las llamadas franquicias, series cinematográficas o sagas (por ejemplo, las formadas en torno al personaje de James Bond o el de Indiana Jones, o las trilogías acogidas bajo el marbete de Guerra de las galaxias). Por otra parte, de un personaje secundario de una serie televisiva puede nacer otra en la cual este personaje sea el principal (por ejemplo, de un personaje de la serie Cheers surgió Frasier, y de otro de Breaking Bad nació Better Call Saul). A la serie así nacida se le llama serie derivada o spin-off.

Para crear una serie el procedimiento habitual es crear una prueba de concepto llamada episodio piloto o inicial, que sirve para que los productores puedan comprobar si la fórmula adoptada es buena y, al alcanzar elevada audiencia y una buena crítica, pueda ser susceptible de invertir más dinero en que tenga continuidad, se corrijan los defectos menores que puedan percibirse o, al no pasar la prueba, quede como un simple telefilme suelto. En la elaboración de este tipo de productos son muy importantes los equipos de guionistas, supervisados por el productor ejecutivo o showrunner, encargado de todos los aspectos creativos del serial y, casi siempre, el redactor jefe de la llamada Biblia o conjunto de caracteres constantes y desarrollos que han de seguir todos los guiones. Para confeccionarlos, se recurre habitualmente a programas informáticos de guiones como Final Draft, Celtx u otros.

La idea inicial para un episodio se llama "trampolín", "palanca" o springboard. Con frecuencia es necesario un avance previo o trailer de lo ocurrido en anteriores episodios para refrescar el recuerdo de la trama. Luego, antes de los créditos, una parte inicial de la narración sirve de "anzuelo" para captar el interés del público, el llamado conflicto, problema o teaser, casi siempre un brete que sirve para enfocar y picar la atención del espectador. En la estructura es importante también la "etiqueta" o tag, la escena o escenas finales que vienen tras el último intermedio comercial y que sirve para atar cabos sueltos, proponer o avistar posibles intrigas posteriores y sostener e incentivar la continuidad a largo plazo del argumento, de modo que inciten la fidelidad a la serie.

En la elaboración del guion son importantes los llamados "pareados", diálogos de dos líneas en que un personaje contesta a otro de forma epigramática o ingeniosa. El escaletista divide el guion literario en escenas para que luego el realizador forme el guion técnico, procurando que sean significativas y redondas en sí mismas. Cuando se va con retraso en la producción, o falta presupuesto, se suele recurrir a un episodio recapitulatorio o "episodio de recortes" que contiene diversos flash-backs tomados de episodios anteriores, pasajes destacados y ya conocidos enmarcados en un mínimo de nuevo material.

En el caso de las comedias es importante la postproducción, pues se añaden efectos de distinto tipo que subrayan los gags: sonoros como la risa enlatada o las tomas falsas al final. Otro fenómeno a tener en cuenta son los documentales sobre el rodaje, que constituyen un género propio, destinado a explotar el mercado que constituyen los fans de la misma, pues cada serie genera además un importante merchandising.

Tipología temática El género fue influido al comienzo por el serial radiofónico y la novela romántica. Argumentalmente, casi siempre desarrollan tramas folletinescas por entregas en torno a mentiras y secretos que se van desvelando poco a poco. Después se instaló en el género una gran diversidad argumental, que incluso híbrida los géneros, porque es algo que suele aumentar las posibilidades de éxito al aumentar el seguimiento de distintos tipos de espectadores: miniaturadeimagen|Friends ha sido una de las más populares.

Las sitcom o comedias de situación (MASH, Un hombre en casa, 7 vidas, Cheers, Frasier, Farmacia de Guardia, Friends, El príncipe del rap, Seinfeld, The Cosby Show, The Big Bang Theory..) Las familiares (La tribu de los Brady, Los Walton, Con ocho basta, La casa de la pradera, Los Serrano...) Las comedias dramáticas (Flaked, Grace & Frankie, Nurse Jackie, Orange Is the New Black, Parenthood, Rescue Me, Weeds) Las comedias irreverentes (Veep, Arrested Development, Padre de familia, BoJack Horseman, Club de Cuervos, F Is for Family, Love, Summer Heights High, Unbreakable Kimmy Schmidt, Wet Hot American Summer.) Los dramas políticos o sociales (Homeland, Chernobyl, House of Cards, Occupied, The Good Wife, The West Wing). Las de crímenes (policiales, de detectives, de mafiosos...) Colombo, Kojak, Sherlock, Bron, Sin rastro, Canción triste de Hill Street, Cold Case, Los Soprano Law and Order UVE, Better Call Saul, Bloodline, Fargo, The Blacklist, The Bridge, Twin Peaks, Agatha Christie's Poirot, Los pequeños asesinatos de Agatha Christie. Los thrillers de suspense, de acción, de aventuras o de espías (Misión imposible, Lost, Piratas, Bates Motel, Breaking Bad, Dexter, Sons of Anarchy, La casa de papel, The Fall, The Following, Curro Jiménez, The Killing, Condor; 24, Arrow, La Reina del Sur, Marco Polo, Outlander, Prison Break, The Last Kingdom, Turn, Vikings.) Las del oeste o westerns (Bonanza, Gunsmoke, El virginiano...) Las de superhéroes (Gotham, Marvel’s Daredevil, Marvel’s Jessica Jones, The Flash.) Las histórico-costumbristas y biográficas (Yo, Claudio, Arriba y abajo, Mad Men, The Crown, Narcos, Peaky Blinders, The Americans). Las de ciencia-ficción, incluidas las distópicas y ucrónicas. (Star Trek, UFO, Espacio 1999, Ascension, Between, Heroes, Orphan Black, Sense8, The 100, The 4400, Humans y Under the Dome). Las fantásticas (Juego de Tronos, Supernatural, Expediente X, Stranger Things, Fringe, Grimm, El ministerio del tiempo, The Witcher) Las de terror: Tensión, The Walking Dead, American Horror Story, Hemlock Grove, Penny Dreadful, Scream, Z Nation... Las médicas (Marcus Welby, ER, House M. D., The Good Doctor, Anatomía de Grey...) Las animadas (Las tres mellizas, Mazinger Z, Marco, Heidi, Naruto, Érase una vez... el hombre, Los Picapiedra, Los Simpson, Padre de familia...) Las sagas familiares, doramas, telenovelas o soap operas (La saga de los Forsyte, Dallas, Dinastía, Falcon Crest...) Las juveniles e infantiles (Pippi Calzaslargas, Misfits, Skins, Merlí, Hannah Montana, Verano azul...) Las documentales (L'Odyssée sous-marine du Commandant Cousteau, Cosmos, El hombre y la tierra...) Los programas televisivos (Caso cerrado, Judge Judy, Pasapalabra, Pink Courtroom)

En EE.UU., las ambientadas en época actual, en torno a una familia y con tono melodramático, dirigidas en un principio por los patrocinadores sobre todo al ámbito consumidor femenino (la mujer en casa), se denominan soap operas (Dallas, Dinastía, Falcon Crest...); en Hispanoamérica, culebrones.

Historia

Inicios Dos factores que tuvieron una gran importancia para la aparición de esta forma de entretenimiento fueron la radio y el cine. Durante el , las familias de clase mediana que tenían un aparato de radio en su hogar y alrededor de la cual se reunían para escuchar las historias que se contaban en las distintas emisiones radiofónicas. Por lo que hace el cine, es obvio que las series de televisión adoptaron su formato audiovisual en una pantalla más pequeña que en las salas de proyecciones. Así pues, la televisión se popularizó gracias a la fusión de dos lenguajes: la inmediatez propia de la radio y el lenguaje audiovisual del cine.

Durante los años 1940 se fue desarrollando un fenómeno televisivo que tuvo su papel estelar a partir de los años 1950, cuando se normalizó la presencia de una televisión en los hogares. Los factores que favorecieron a que el televisor se convirtiera en un bien de consumo fueron su fácil y poco costosa producción y la innovación que supuso para la gente de aquella época.

Estados Unidos

Primera edad de oro (1947-1961) En 1927 se realizó la primera emisión televisiva experimental en Estados Unidos. La primera serie narrativa fue un policiaco, The Television Ghost (1931-1933), episodios de quince minutos en que el espectro de una víctima contaba cómo fue asesinada. Pero no fue hasta el 1941 cuando se llevó a cabo por primera vez una emisión televisiva convencional desde un plató de la ciudad de Nueva York. A causa de la intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial causada por el ataque a Pearl Harbor, hubo un parón que duró hasta el 1946, cuando las emisiones televisivas fueron normalizadas. Así, la Primera Edad de Oro se extiende desde 1947 hasta 1961. Este modelo televisivo se componía de programas de variedades, cómicos, concursos y antologías dramáticas grabadas en estudio, en directo o prefilmadas, con episodios independientes de una hora. Todos los productos de este tipo tuvieron influencia tanto en la radio como en el teatro y se caracterizaban por tener costes altos.

Asumiendo algo que terminaría por empobrecer el concepto televisivo, se prefirió como objetivo principal, fuera de educar e instruir al público, informarlo y motivarlo, más bien aislarlo del mundo real y entretenerlo, pues para las cadenas de televisión primaba la mayor cantidad de beneficios a corto plazo y al menor costo. Por esta razón, el género estrella durante muchos años eran las sitcoms que no exigían muchos decorados, actores y guiones complejos. Algunas de las más conocidas fueron I love Lucy (la cual surgió a partir de un serial radiofónico, recordando así la importancia que tuvo la radio) y Bewitched (1964-1972), ya que en ellas el público se podía identificar con típicas situaciones familiares y al mismo tiempo les permitía pasar un buen rato; sin embargo, los personajes solían ser estereotipados y las tramas argumentales repetidas, maniqueas y esquemáticas: el guion no tenía la importancia que hoy alberga (o no se pagaba muy bien). Por otra parte, la ideología impartida por este tipo de series era poco variada y monótona, siempre muy conservadora, en torno a los valores invariables del anglosajón blanco protestante y un sueño americano de popularidad, dinero e integración familiar, a causa de la presión que ejercían los patrocinadores publicitarios de las series, siempre deseosos de dirigirse a un público homogéneo general y amplio, a fin de excluir los sectores del mercado más reducidos, con sesgos ideológicos no compartidos o polémicos.