Leopoldo Eijo Garay (Vigo, Pontevedra, 11 de abril de 1878 - Madrid, 31 de agosto de 1963) fue un filósofo, teólogo, canonista y obispo católico español. Ocupó los cargos de obispo de Tuy (1914-1917), obispo de Vitoria (1917-1922), obispo de Madrid-Alcalá (1922-1963) y patriarca de las Indias Occidentales (1946-1963). Fue una destacada personalidad de la política y la cultura de mediados del , siendo académico de número de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino, de la Real Academia Española y de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. También fue académico correspondiente de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Real Academia Gallega. Fue, además, presidente del Instituto de España desde 1942 hasta 1963.

Biografía

Familia y primeros años Nació en Vigo en 1878, en el seno de una familia pobre. A los cinco años, huérfano de padre, se trasladó con su madre, humilde criada, de Vigo a Sevilla.

Estudios y formación A los diez años de edad inició sus estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de Sevilla, donde estudió cinco años de latín y de humanidades (1888-1893). En 1893 fue enviado a Roma para continuar sus estudios como colegial del Pontificio Colegio Español. Estudió tres años de filosofía —en los que, además de las asignaturas propiamente filosóficas, expuestas conforme a la doctrina neoescolástica, se cursaban también asignaturas propias de las matemáticas y de las ciencias naturales— en la Pontificia Universidad Gregoriana (1893-1896), obteniendo premios extraordinarios en las asignaturas de Metafísica y de Matemáticas. En 1896 comenzó sus estudios de teología —aunque siguió profundizando en los de filosofía—, obteniendo premios extraordinarios en las asignaturas de Historia eclesiástica y de Dogma. En esta época escribió un elogio del cardenal Ceferino González, prueba inequívoca de su adhesión a la filosofía aristotélico-tomista y al pensamiento tradicional:

El 22 de abril de 1899 obtuvo el doctorado en Filosofía en la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino con premio extraordinario ad exemplum. Entonces comenzó los estudios de derecho canónico, cursándolos simultáneamente con los de teología. Obtuvo un premio extraordinario en la asignatura de Instituciones canónicas.

El 25 de junio de 1900 obtuvo el doctorado en Sagrada Teología con nota mássima cum laude en la Pontificia Universidad Gregoriana. Fue ordenado sacerdote el 27 de diciembre de 1900. En 1901 la Facultad de Derecho Canónico de la Gregoriana le concedió su medalla de oro por un escrito sobre el divorcio.

Entre enero y marzo de 1902 estuvo gravemente enfermo, y por su habitación del Pontificio Colegio Español desfilaron muchos de sus profesores, entre ellos el respetado y futuro cardenal Louis Billot, para interesarse por su salud y desearle una pronta recuperación. Esta prueba de la estima que sentían por él sus profesores impactó al futuro cardenal Rafael Merry del Val, uno de los principales impulsores del Colegio Español, que desde entonces tuvo a Eijo y Garay en muy alta estima, llegando a favorecer su ascenso al episcopado. El 4 de julio de 1902 obtuvo el doctorado en Derecho canónico también en la Pontificia Universidad Gregoriana con nota superavit optime. En ese momento ya dominaba cinco idiomas: latín, griego antiguo, francés, italiano e inglés.

Sacerdocio y docencia En 1902, después de nueve años de estudio en Roma, regresó a Sevilla. Inmediatamente fue nombrado oficial 3º de la secretaria de cámara del arzobispo Marcelo Spínola, el mismo que poco después le concedió colaborar en el periódico El Correo de Andalucía, oficio que mantuvo hasta 1904.

Ese mismo año obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo magistral de la Catedral de Jaén, por lo que se trasladó a la capital jiennense, donde permaneció hasta 1907. En la diócesis de Jaén ocupó también los cargos de catedrático de Teología y de Patrología en el seminario diocesano, censor de El Correo de Jaén y defensor del vínculo en el tribunal eclesiástico diocesano. El 3 de enero de 1905 fue designado académico de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino de Roma, para cubrir la vacante dejada por Ortí y Lara, recientemente fallecido. Un año después, el 8 de febrero de 1906, fue nombrado, por Real Orden, capellán de honor y predicador supernumerario de la Casa Real. Además, el 14 de julio de 1905 fue designado juez prosinodal, y el 12 de diciembre de ese año fue nombrado examinador sinodal.

En 1907 obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo lectoral de la Catedral de Santiago de Compostela, trasladándose a aquella archidiócesis, donde también ejerció el cargo de catedrático de Derecho canónico y de Teología en la Universidad Pontificia de Santiago de Compostela. En esta etapa compostelana se consagró al estudio y a la enseñanza, como dejó consignado el Faro de Vigo unos años después: "Se cuentan por centenares las conferencias científicas y sermones pronunciados por el ilustre vigués. Descuella siempre que habla por la profundidad doctrinal y por la elocuencia. Además de filósofo eminente, teólogo profundo y competentísimo sociólogo, posee variadísimos conocimientos en todas las ramas del saber humano. Habla a la perfección el francés, el italiano, el inglés, el griego y el latín, poseyendo, además, otros idiomas diversos".

En junio de 1908 fue nombrado consiliario del Consejo Diocesano de las Conferencias Sociales, por lo que se encargó de organizar el IV curso de las Semanas Sociales de España, que se celebró en Santiago de Compostela en julio de 1909. Eijo pronunció una de las conferencias previstas en el curso, titulada La Encíclica Rerum Novarum y los obreros. En ella demostró su admiración por la labor social y los escritos sociales del obispo Wilhelm von Ketteler y de los cardenales Henry Edward Manning y James Gibbons, además de elogiar las obras del jesuita Arthur Vermeersch y las de Mons. Pottier.

En 1913 publicó en forma de libro su conferencia El primer origen de la vida según el Hexámeron y según la ciencia, que había pronunciado en la inauguración de curso de la Universidad Pontificia compostelana. En ella hizo una defensa de los seis primeros libros de la Biblia frente al "racionalismo positivista", dando muestras de un profundo conocimiento de las Sagradas Escrituras y de las ciencias naturales.

Episcopado

Obispo de Tuy Fue nombrado obispo de Tuy el 28 de mayo de 1914, en el último consistorio de San Pío X, a iniciativa del cardenal Merry del Val. Fue consagrado obispo el 8 de noviembre de ese mismo año por el cardenal Martín Herrera, con tan solo 36 años, siendo uno de los obispos españoles más jóvenes de la época. A partir de entonces tuvo una carrera vertiginosa. En su primera carta pastoral como obispo propuso la solución a los problemas de su época:

Entre mayo de 1915 y septiembre de 1916 realizó la visita pastoral a 148 parroquias de su diócesis, administrando el sacramento de la confirmación en todas ellas. En 1916 restauró las conferencias sacerdotales mensuales sobre cuestiones de moral y de liturgia, para ofrecer a sus sacerdotes unas jornadas de actualización. Un año después, en 1917, publicó su libro Novena al Santo Ángel Custodio de España, en el que queda de manifiesto su ardiente patriotismo y la nostalgia de las glorias pasadas:

Ese mismo año realizó un viaje a Roma para llevar a cabo la visita ad limina, en la que conoció al papa Benedicto XV, que le solicitó que asistiese al cardenal Merry del Val en la consagración episcopal del fraile franciscano Plácido Ángel Rey Lemos, al que el Pontífice tenía en alta estima.

Obispo de Vitoria El 22 de marzo de 1917 fue nombrado séptimo obispo de Vitoria por el papa Benedicto XV, sucediendo en el cargo a Prudencio Melo y Alcalde, que acababa de ser nombrado obispo de Madrid-Alcalá. El nombramiento se hizo a instancias del rey Alfonso XIII, que escribió personalmente a la Santa Sede para solicitar el traslado. Alegó que el candidato estaba dotado de excelentes virtudes y que la Corte pasada parte del año en la ciudad de Vitoria, por lo que le complacería que Eijo y Garay fuese el obispo de aquella diócesis. El Pontífice aceptó. Eijo hizo su entrada solemne en la diócesis el 28 de julio de 1917.

En Vitoria desarrolló un intenso apostolado obrero. Su posición sobre la cuestión social, como obispo y como hijo de obrero, era clara:

En esta línea publicó, en 1918, su carta pastoral Obediencia y caridad. En julio de ese mismo año promovió y llevó a efecto la entronización del Sagrado Corazón en la Diputación de Vizcaya. Durante su pontificado en tierras vascas apoyó la actividad sindical católica, impulsando a la Federación Regional de Sindicatos Católicos de Guipúzcoa, a la Federación de Sindicatos Obreros Femeninos Católicos de Vitoria y a la Confederación Nacional Católico-Agraria.

El 23 de junio de 1920 pronunció, a petición de la Real Academia Española, una oración fúnebre por el alma de Cervantes en la iglesia de las religiosas trinitarias de Madrid. Tuvo tanto éxito que el entonces director de la Real Academia, Antonio Maura, afirmó que Eijo y Garay merecía una plaza de número en la academia. Efectivamente, obtendría la plaza de académico de número de la Real Academia Española en 1927, a propuesta de tres académicos de número de la institución, entre ellos Francisco Rodríguez Marín, que llegó a ser director de la Academia entre 1940 y 1943, y que le dio públicamente la bienvenida a la institución diciendo de él que era "expertísimo teólogo, y filósofo notable, y muy docto canonista, y escritor de los que saben escribir, y elocuentísimo orador sagrado".

En marzo de 1921 publicó una carta pastoral en la que explicaba el papel de la familia en la cuestión social, identificando cuatro enemigos principales de la institución familiar: el liberalismo, el comunismo, el socialismo y el anarquismo. En octubre de ese mismo año promovió y llegó a efecto la entronización del Sagrado Corazón en el ayuntamiento de Vitoria. En 1922 realizó su segunda visita ad limina, en la que conoció al recientemente elegido Pío XI. En julio de ese mismo año organizó en San Sebastián las celebraciones por el tercer aniversario de la canonización de San Ignacio de Loyola, a las que asistió la reina viuda María Cristina.

En su breve pontificado vitoriano, de cinco años de duración, realizó una visita pastoral completa a las 761 parroquias de su diócesis, administrando el sacramento de la confirmación en todas ellas. Fundó el seminario menor de Castillo-Elejabeitia, reformó el seminario diocesano, y construyó el seminario de vacaciones de Saturrarán y la Casa del Venerable Sacerdote en Vitoria. En abril de 1922 estableció —como lo había hecho en Tuy— las conferencias sacerdotales mensuales sobre cuestiones de moral y de liturgia, para ofrecer a sus sacerdotes unas jornadas de actualización.

En diciembre de 1922 fue nombrado obispo de Madrid-Alcalá, por lo que tuvo que abandonar Vitoria poco después, siendo sucedido al frente de la diócesis vasca por Zacarías Martínez Núñez, religioso agustino y afamado biólogo, que en ese momento ejercía como obispo de Huesca.

Obispo de Madrid-Alcalá Fue nombrado obispo de Madrid-Alcalá por el papa Pío XI el 14 de diciembre de 1922, sucediendo nuevamente al obispo Melo y Alcalde, nombrado arzobispo de Valencia. El 26 de junio de 1923 tomó posesión de su nueva sede por poder, siendo el séptimo de los mismos. Hizo su entrada solemne en Madrid el 1 de julio de ese año, manifestando su deseo de emular al cardenal Cisneros, fundador de la Universidad Complutense, en el cumplimiento de sus deberes con la religión y con la patria. Se mantuvo en este cargo durante cuarenta años, siendo el suyo el pontificado más largo que ha tenido un obispo español contemporáneo. Como obispo de Madrid-Alcalá fue testigo privilegiado de los convulsos años de la dictadura de Primo de Rivera, la II República, la Guerra Civil, y la consolidación del régimen franquista en el poder.