Doña Bárbara es una telenovela colombo-estadounidense producida por RTI Televisión y Sony Pictures Televisión para Telemundo. Es una de las tantas adaptaciones tanto cinematográficas como televisivas de la popular novela homónima del escritor venezolano Rómulo Gallegos. Esta versión para televisión fue adaptada en formato de telenovela por la escritora Valentina Párraga. Está protagonizada por Edith González junto a Christian Meier y Génesis Rodríguez.

La telenovela se desarrolla en los llanos venezolanos específicamente en el estado de Apure (aunque fue grabada en el departamento colombiano del Tolima) y narra el encuentro entre Santos Luzardo y Doña Bárbara. Representa el conflicto entre la civilización y la barbarie. El progreso está representado por Santos Luzardo y el atraso, impuesto por el determinismo del medio geográfico, está representado por el resto de los personajes, especialmente por Doña Bárbara.

La telenovela fue transmitida en más de 90 países alrededor del mundo, incluyendo Serbia, México, Venezuela, Ecuador, Puerto Rico, Brasil, Costa Rica, Honduras, Armenia, Bosnia y Herzegovina, Croacia, Moldavia, Israel, Rusia, España, Macedonia, Bulgaria, Japón entre otros. Según la guionista Valentina Párraga, la novela cautiva a los espectadores por tratarse de la historia de una bella mujer con una actitud bastante fuerte, que despierta todo tipo de emociones en el público americano.

Se estrenó el a las 9pm/8c sustituyendo a Victoria pero el 20 de octubre fue trasladada al horario de las 8pm/7c. Finalizó el reemplazada por Más sabe el diablo.

Sinopsis Bárbara Guaimarán es una joven mestiza que vive con su nana Eustaquia y su padre a bordo de un barco que transporta contrabando de un lado a otro del Río Orinoco, por lo que desde muy niña se ha acostumbrado al trato brusco de los hombres con quienes convive. Su madre era una indígena que murió al dar a luz, y su progenitor no le presta la menor atención, inclusive pensaba venderla a un turco leproso por 300 pesos de oro en una de las islas orinoqueñas. A pesar de ello, Barbarita es feliz puesto que cuenta con el cariño de Eustaquia, una mujer mayor quien tiene el deber de cuidarla por encargo de la madre de Bárbara, y el amor de Asdrúbal, un joven tierno y educado que trabaja al servicio de su padre como su maestro y con quien la muchacha vive las delicias del primer amor adolescente. Sin embargo su felicidad es truncada una noche cuando los piratas que viajan con ellos en el barco, celosos de la relación de los dos jóvenes, asesinan al padre de la chica y a su novio Asdrúbal, para acto seguido violarla a ella salvajemente entre los cinco y apoderarse del barco. Barbarita, herida en cuerpo y alma, es rescatada por Eustaquia y sanada por los indios de la tribu de su madre, pero luego de esta experiencia traumática su carácter dulce e ingenuo no volverá a ser el mismo, convirtiéndose en una mujer dura, agresiva y despiadada.

Aborrece a los hombres, a los que considera brutales y lujuriosos, por lo que no muestra la más mínima consideración en seducirlos con las brujerías que aprende de los indios para obtener de ellos los beneficios que quiere. Ese es el destino que le espera a Lorenzo Barquero, dueño de la hacienda La Barquereña, que no está pasando un buen momento cuando conoce a Barbarita, por lo que se convierte en presa fácil para ella. A causa de los problemas familiares que ha tenido que presenciar y la separación de su adolescente novia Cecilia, Lorenzo ha abandonado la universidad, abusa del alcohol y vive la vida sin comprometerse. Lo que no espera es que Barbarita, que siente un profundo asco por él, se alíe con un amigo abogado (Apolinar Prieto) para adueñarse de La Barquereña y dejar a Lorenzo en la calle. Pero tampoco los planes de Bárbara salen como había previsto: de su relación con Barquero nace una hija, Marisela, a la que Barbarita repudia nada más nacer y a la que más tarde echará de la hacienda junto a Lorenzo. Padre e hija se refugian en un paraje desierto y estéril llamado el palmar de La Chusmita (la única tierra que le queda a Lorenzo, que luego le es robada por Míster Danger) mientras Barbarita, ahora convertida en Doña Bárbara, le cambia el nombre a La Barquereña por El Miedo, y se hace cada vez más rica, apropiándose de tierras ajenas por medios ilegales como el engaño y el soborno a funcionarios locales. Para ella, el poder y la crueldad son sinónimo de fortaleza, de no volver a ser humillada, y por lograrlos está dispuesta a cometer cualquier fechoría. En su opinión el amor la hará débil y la obligará a vivir constantemente amenazada con la posibilidad de que de nuevo la destrocen. El engaño hacia Lorenzo y el abandono de Marisela es solo el primer paso.

Años después, Santos Luzardo -primo de Lorenzo- vuelve al Arauca después de más de veinte años de haber partido hacia el extranjero donde se hizo abogado. Santos nació en el llano y creció en Altamira, hacienda vecina de La Barquereña que fue dividida a causa de la eterna lucha entre Barqueros y Luzardos, iniciada en los tiempos de la Independencia por su abuelo don Evaristo, quien dejó clavada su lanza en el muro de la sala de la hacienda. El padre de Santos, don José Luzardo, odia a muerte a los Barquero porque mataron a sus dos hermanos y no está dispuesto a consentir los amores entre su cuñada Cecilia Vergel y Lorenzo Barquero. Félix, hermano de Santos, lo confronta por haber matado sin piedad a su tío Sebastián Barquero cuando este se hallaba indefenso; su padre lo golpea por la acusación, y Félix lo amenaza con su arma para cobrarse el golpe, pero don José se burla de él diciendo que no tendría el valor de matar a su propio padre. Unos días después, Félix, quien se ha ido de la casa a juntarse con los Barquero, provoca a su padre en la gallera del pueblo llamándolo asesino, instigado por su primo Lorenzo y frente al pequeño Santos, que en esa época era a penas un niño. En un arrebato de cólera don José mata a su propio hijo Félix, y posteriormente se suicida a causa de la culpa. Doña Asunción, madre de Santos, se lleva a su hijo para alejarlo de la violencia y la barbarie que habita esas tierras, y al morir le pide no vender Altamira. Santos regresa a la hacienda con la intención inicial de venderla ya que en la capital lo espera Luisana Requena, su prometida. Pero, al llegar descubre que tiene una deuda con la tierra que lo vio nacer y decide levantar la hacienda que ha ido decayendo en años de abandono. También descubre que su capataz, Balbino Paiba, ha estado trabajando de forma disimulada para doña Bárbara con el fin de robarle ganado y lo despide, demostrándole a los peones de su finca que el equilibrio del poder de la región está a punto de cambiar.

thumb|left|Honda (Tolima) fue la localización principal de las grabaciones de la telenovela.

Poco a poco, Santos se entera del estado de las cosas: de la caída en desgracia de su primo Lorenzo Barquero y también de la de su prima Marisela, la hija adolescente de Barquero y Bárbara, que se ha criado como una salvaje al lado de su padre alcohólico. Sus únicos apoyos han sido Juan Primito, un criado de doña Bárbara, y Eustaquia, la nana de su madre. Al conocerla y verla sucia y sin educación, Santos decide ocuparse de su prima y de Lorenzo (que sufre de cirrosis y está muriendo) y se los lleva a vivir con él a Altamira. Su propósito es curar a Lorenzo de su alcoholismo y convertir a Marisela en una señorita.

Sin embargo, al conocer a Doña Bárbara Santos se siente fuertemente atraído por ella. Ahí comienza el hándicap del protagonista, que se debate entre el amor que poco a poco le nace hacia Bárbara y el desprecio que le despierta su condición de Cacica del Arauca, así como el rechazo de la mujer hacia Marisela. Santos se esfuerza por creer en ella para poderla amar y cada vez que está a punto de darle su voto de confianza descubre algún nuevo hecho que le demuestra que Bárbara lo ha engañado: por ejemplo el intento de cambiar ilegalmente los límites que dividen a las dos haciendas o el robo de 500 cabezas de ganado por parte de la peonada de El Miedo.

Ante esta perspectiva Santos le escribe a su prometida de la capital que no lo espere porque ha decidido quedarse en Altamira y trabajar por la tierra de sus padres y la gente de su pueblo. Es prácticamente el fin de su noviazgo. Sin embargo, al recibir esta carta, Luisana (hija de un importante político de la ciudad) se niega a dejar que Santos la eche al olvido y con la complicidad de su primo Maurice Requena decide volar hasta el llano a reconquistar a Santos.

Al leer sus cartas, Cecilia Vergel, tía de Santos que también lo aguardaba en la capital, decide volver a Altamira, donde creció y vivió en su juventud. Durante años, Cecilia no ha dejado de recordar a su primer y único amor: Lorenzo Barquero. Sin embargo, ese amor ideal se choca contra la realidad y se convierte en desilusión al encontrarse de frente con el hombre que prometió buscarla y olvidó sus promesas al caer en el embrujo de Doña Bárbara. Cecilia encuentra en Lorenzo a un alcohólico que no hace más que compadecerse de sí mismo, con la mentalidad endurecida por la soledad de la llanura y la voluntad corrompida por la "devoradora de hombres". Aun así, se encarga de cuidarlo, además decide enseñarle a leer y a adquirir modales de señorita a Marisela. Entre tanto, Cecilia se acerca a Antonio Sandoval, el nuevo capataz de Altamira y mejor amigo de infancia de Santos, a quien le enseñó a leer veinte años atrás cuando era apenas un niño pequeño. Antonio ha crecido enamorado del recuerdo de Cecilia durante los años de ausencia y al volverla a ver, ya convertido en un hombre, la conquista poco a poco. Empieza así la otra fuerte historia de amor de la telenovela: la de Cecilia y Antonio. Antes de admitir su amor por Antonio, Cecilia sostiene una fuerte lucha contra sus propios prejuicios. Le cuesta admitir que siente amor por alguien a quien recordaba como un chiquillo, aunque, haciendo cuentas tan solo es mayor que él unos siete años. Por su parte, Antonio tiene que enfrentarse a la obsesión de Federica, hija del jefe civil de El Progreso, el pueblo más cercano, que lo acosa y es capaz de inventar cualquier cosa, desde amenazar con el suicidio hasta un falso embarazo, con tal de comprometerlo.

Por otro lado, por idea de Marisela, Cecilia decide abrir una escuelita para enseñar a leer a las personas de los alrededores. Entre sus alumnas se encuentran cuatro de las 'terneras Sandoval', cinco jovencitas casaderas, sobrinas de Antonio y nietas de Melesio, antiguo trabajador de Altamira.

Mientras, Santos y Doña Bárbara están cada vez más cerca. Justo un día después de su primera noche de amor aparece Luisana en la hacienda, en compañía de su primo Maurice. Santos intenta explicarle a Luisana que su relación terminó pero ella evade el tema, niega haber recibido su carta de terminación y trata de reconquistarlo. A pesar de que Santos trata por todos los medios de evitar un encuentro entre su amante y su ex prometida, Bárbara aparece en Altamira y se produce el primer enfrentamiento entre las dos mujeres. Ambas se declaran la guerra por el amor de Santos.