La iglesia de Santa María la Mayor en la localidad de Alcaudete (provincia de Jaén (España)) es un templo católico que fue declarado bien de interés cultural a fecha de 3 de junio de 1931.

Marco jurisdiccional

La historia eclesiástica de la villa de Alcaudete tiene dos etapas diferentes marcadas por la distinta naturaleza de sus propietarios.

En un primer momento, como señorío eclesiástico, formaba parte del extenso patrimonio que en el SO. del obispado de Jaén configuraba el partido de la Orden de Calatrava. Eclesiástica y administrativamente era una célula distinta y diferenciada dentro del obispado, cuyas relaciones y obligaciones estaban perfectamente reguladas por concordias entre los obispos de la sede y los maestres de la Orden.

En un segundo momento, conquistada en 1312, permaneció dentro del patrimonio real como villa de realengo, iniciándose su adscripción directa al obispado jienense como parroquia, bajo la advocación de Santa María de Alcaudete, a través del arciprestazgo de Jaén. Esta situación con algunos cambios ha llegado hasta nuestros días.

Si bien la parroquia de Santa María de Alcaudete queda adscrita al arciprestazgo de Jaén, su ámbito jurisdiccional quedaba alejado, separado, e incluso, aislado de aquel por otras jurisdicciones eclesiásticas. La jurisdicción de la parroquia de Santa María durante el y XIV se ejercía en el alfoz de la villa, aún lo que se producía el mencionado aislamiento parroquial al quedar rodeada por el N. con el partido de la Orden de Calatrava, llamado a partir de la segunda mitad del Vicaria de Martos, y por el O. con los límites del obispado de Córdoba, establecidos en la divisoria del río Guadajoz, y finalmente por el S. y E. con los términos de Castillo de Locubín y Priego, pertenecientes a la Abadía de Alcalá la Real. En el , aparecen ya dos parroquias en Alcaudete, fruto de un desdoblamiento de la de Santa María, quizá como consecuencia de las nuevas necesidades impuestas por un posible aumento de la población de la villa y, sobre todo, por su desarrollo urbano fuera de las murallas.

La nueva parroquia, bajo la advocación de San Pedro Apóstol, se erigió extramuros sobre una anterior ermita del mismo nombre, pero dependía y estaba subordinada a la de Santa María, que a partir de entonces se tituló iglesia mayor de Alcaudete.

Institucionalmente la iglesia de Santa María, se erigió como un priorato. La máxima autoridad la ejercía el prior y su responsabilidad comprendía desde la administración de los sacramentos y celebración del culto divino hasta el cuidado pastoral de sus feligreses. Para desempeñar el cargo de prior se exigía una serie de requisitos (ser natural de la diócesis de Jaén, y ser bachiller en Teología) y participar en las oposiciones que se convocaban para salir elegido, finalmente, el prior. Contaba el priorato de Santa María con un abundante y privilegiado patrimonio formado por las posesiones o propiedades beneficial y por una extensa participación en las rentas, tanto en las decimales o parte correspondientes de los diezmos como en las procedentes del "pie de altar", consistente en "el diezmo de la ortaliza que se coge verde y el diezmo de aquel que críare con una puerca o dos solamente, aunque tenga muchos puercos machos". El total de ingresos del priorato en el año 1494 fue de 39.012 maravedíes, cifra bastante elevada si se considera que es de disfrute individual y se la compara con los ingresos de la fábrica de la misma iglesia de aquel año, que fueron 41.254 maravedíes. Se conoce el nombre de los cuatro priores de Santa María en la primera mitad del ; y a juzgar por los apellidos, la provisión del priorato, pese a los requisitos estipulados, debió estar sometida a nepotismo.

Tras el prior, la composición orgánica e institucional de la iglesia iba seguida por los beneficiados, que a fines del eran cuatro y en la primera mitad del uno de ellos (Pedro Jiménez), era a su vez prior de San Pedro; los capellanes, cuya existencia se justifica en un primer momento como sustitutos de los ausentes beneficiados, que gozaban de la prebenda pero no atendían al culto, y posteriormente como capellanes perpetuos, según la fundación de capellanías, quienes a su vez gozaron de la dote instituida siendo sustituidos en el cumplimiento del culto por los capellanes servidores; tras estos estaba el colector o administrador de la colecturia, el sochantre o maestro de ceremonias, el sacristán y los acólitos, y finalmente el mayordomo, encargado de la administración económica y de llevar la contabilidad de la iglesia, y que generalmente era elegido entre un seglar de la villa de Alcaudete por el provisor o visitador del obispado.

La iglesia gótica

Faltan datos sobre la existencia de una iglesia anterior a la que nos es objeto de estudio. Si la hubo, esta debió de estar en la villa, según parece desprenderse de las páginas iniciales de Fray Jerónimo de los Reyes. Igualmente los datos siguen faltando sobre la fecha del comienzo de las obras de la presente iglesia, aunque sus rasgos artísticos y restos arqueológicos hacen suponerla de finales del . Sin embargo su construcción a lo largo de la primera mitad del está suficientemente documentada.

La planta de la iglesia es rectangular, con unas proporciones de 38 m de largo por 22 m de ancho. Está dividida en tres naves, una central de 7,30 m de anchura y dos laterales de 5 m de anchura cada una, estando articuladas entre sí por 3 pilares y 6 pilastras, que dividen transversalmente a cada nave en cinco tramos de una longitud de 6 m aproximadamente, menos el tramo de la cabecera que es de 4 m. La planta de estos pilares suele ser hexagonal con lados irregulares; los pilares de la cabecera son los de mayores proporciones y su planta es romboidal; las plantas de las pilastras son aún más complejas: semiromboidales, rectangulares y poligonales.

El alzado de la iglesia presenta en altura tres naves divididas por dos hileras paralelas de pilares y arcos ojivales que la recorren de pies a cabeza, acentuando su sentido longitudinal y haciendo desaparecer en altura la articulación de tramos transversales a las naves al no existir arcos ojivales perpiaños. Esto no ocurrirá en el tramo transversal de la cabecera, ya que aparecerán arcos perpiaños que permiten una cubrición distinta del resto de la iglesia, a base de bóvedas de nervios. Los pilares se transforman en delgados haces de molduras cóncavo-convexas, cuyas basas se presentan a distinta altura, y sus capiteles se han convertido en una franja o capitel corrido, con motivos vegetales que forman la típica decoración del "crochet" gótico. Los arcos ojivales no son muy agudos, presentando un foco de 7 m de anchura por 1,5 m de altura. El perfil de estos arcos mostraría la continuación y prolongación de las molduras correspondientes a los lados longitudinales de cada pilar. Los muros de la iglesia aparecen lisos y cerrados en su parte N. y E., mientras que se abren por unos tragaluces y puerta oriental por el lado S., y por el lado O., a través de la puerta del Perdón.

Por último, la cubierta de la iglesia es a dos aguas, por lo que presenta una altura desigual de las naves laterales, más bajas que la central. Exteriormente, a los pies de la iglesia, ésta adoptará una peculiar forma en hastial. Interiormente, la cubierta estuvo constituida por un artesonado de madera, que desgraciadamente ha desaparecido, salvo en el tramo transversal de la cabecera donde la cubrición se hizo con bóvedas de nervios.

La descripción de sus elementos formales hace catalogarla como un edificio perteneciente al gótico de finales del y primeros años del XVI, que cristaliza en su arquitectura unas constantes histórico-artísticas y regionales que lo definen como un edificio gótico-mudéjar o propiamente andaluz. En esta línea hay que plantearse dos importantes cuestiones arquitectónicas del edificio, o mejor dicho, de determinadas partes del edificio, que no han llegado a nosotros. La capilla mayor anterior a la actual, que como se verá más adelante pertenece ya al estilo renacentista, y el tipo de cubierta interior de la iglesia.

Por lo que respecta al presbiterio o terminación de la cabecera en forma de capilla mayor, anterior a la que se adosa en 1550, es conocida su existencia si se observa in situ la intersección de ambas construcciones, ya que dejan entrever la presencia de un arco de la obra antigua. Igualmente, la documentación deja constancia de una "capilla vieja" que será suplantada por la actual renacentista, por orden del señor visitador el año 1542, en que manda "que la capilla mayor no llegue el espalda de ella sino hasta el arco de la capilla vieja". Ahora bien, si se sabe que la planta de la iglesia era rectangular y con un presbiterio en la cabecera de la misma se desconoce por el contrario la profundidad y dimensiones y forma que debió tener este presbiterio viejo.

Por otra parte, por lo que respecta a la cubrición de la iglesia se plantea el problema de cual debió ser la originaria cubierta ya que la actual es de los siglos y . Sin embargo, esta cuestión tendrá una solución satisfactoria por las numerosas alusiones que se encuentran en la documentación acerca de los gastos de la construcción de la techumbre. Torres Balbás respecto a la cubrición de las iglesias gótico-mudéjares en Andalucía afirma que "el gran desarrollo en toda esa región de la carpintería mudéjar permitió cubrir casi todos los templos... con armadura de madera, reduciendo así el espesor de los muros y con simplificación de los apoyos; únicamente empleose la bóveda nervada en la capilla o capillas de la cabecera". Esto es válido para este caso en concreto, tanto para el tramo de la cabecera a base de bóvedas estrelladas, como para las naves de la iglesia, cuya cubrición tuvo que ser forzosamente a base de armaduras de madera. Técnicamente, esto se evidencia en la ausencia de arcos perpiaños, en la esbeltez de los pilares y pilastras que no hacen pensar en un elemento de excesiva carga, en los muros planos, y sobre todo, la disposición longitudinal de los pilares y arcos, formando dos arquerías paralelas sobre la cubrición y cierre de la iglesia, que se realiza en la década de los años 30 del , según afirman algunas partidas consignadas en el descargo de las cuentas de la iglesia del año 1542. Los gastos en madera pueden ilustrar acerca del volumen empleado: 77.980 maravedíes hasta el año 1542, en que básicamente la cubrición de la iglesia se encuentra acabada; luego, en la documentación solo aparecen ligeras referencias de reparaciones efectuadas en la techumbre en el año 1554.

Por lo que respecta al cierre y cubrición del tramo transversal de la cabecera de la iglesia, su estudio no ofrece ningún problema por haberse conservado hasta la actualidad. Son bóvedas nervadas, si bien la bóveda central o del crucero se presenta a mayor altura que las de los dos laterales (capilla de Nuestra Señora y capilla de San Miguel) y con una mayor complicación en sus nervaduras y segmentos, dando lugar a una bóveda de nervios estrellada. En 1543 el visitador general del obispado de Jaén ordenó su construcción: “primeramente que luego se cubra de su crucería de canteria e su bobeda de ladrillo e sus filetrías doradas la capilla que a de venir sobre el altar mayor que se a de pasar a donde dexa mandado que se haga un atajo de Tapieria".