La iglesia de San Miguel de Valladolid fue un templo católico edificado en el por los primeros repobladores astures, probablemente bajo el reinado de Fernando I de León. El templo fue dedicado a San Pelayo, cambiando su advocación un siglo más tarde por la de San Miguel. Junto con su vecina la iglesia de San Julián constituyó el primer núcleo histórico de lo que llegó a ser a través de los tiempos la ciudad de Valladolid, y al toque de sus campanas —a campana tañida o repicada— se reunían los vecinos —concilium o comunidad— para tratar los asuntos de la villa.A partir del siglo XIII Valladolid ya tenía establecido su Concejo como órgano político que se reunía en una casa comprada a los frailes del convento de San Francisco «para fazer un logar do fagan el conzejo». En un documento de 1298 se dice: «Nos el conceio de valladolid estando ayuntados a campana tañida repicada en casa de los Frayres Descalzos do es uso e costumbre de facer nuestro conceio»Adeline Rucquoi, Valladolid, del Concejo a la Comunidad
Durante siglos fue un templo venerado y protegido por reyes y magnates, con ampliaciones y restauraciones y con obras de arte en su interior muy significativas. Sus capillas tuvieron el patronazgo de hombres ilustres. En el último tercio del , estando el edificio bastante ruinoso se tomó la decisión de mudar los objetos litúrgicos a la iglesia cercana de los jesuitas recién expulsados; también se trasladaron los de la iglesia de San Julián, creando así una nueva parroquia llamada de San Julián y San Miguel. El edificio fue demolido, quedando una amplia plaza que se llamó en su recuerdo plaza de San Miguel. La plaza subsiste pero su entorno está totalmente cambiado y desvirtuado. La iglesia de San Miguel forma parte del patrimonio perdido de Valladolid.Todo lo escrito en esta entradilla está respaldado por los autores de la bibliografía adjunta.
Contexto histórico El núcleo urbano o pequeña aldea primigenia que con el tiempo sería la ciudad de Valladolid surgió posiblemente en el primer cuarto del . Algunos historiadores proponen que llegó a ser el desarrollo de alguna villa o granja agrícola cuyos propietarios habitaban en Cabezón. El nuevo asentamiento que comenzó a conocerse como ValaolitLa primera vez que aparece escrito este nombre es en el año 1088. Después su grafía fue variando: en 1089 se escribía Ualleolit; en 1092, Valleolide, en 1114, Baladolid, en 1170, Valtolit. Miguel Ángel Martín Montes, Una historia de Valladolid, capítulo I, p. 54. estaba situado en una pequeña elevación cerca de la desembocadura del río Esgueva en el río Pisuerga. Su situación geográfica no era estratégica como la de Cabezón de Pisuerga o Simancas; tampoco había condicionantes económicos o políticos. Sin embargo el momento histórico tras la muerte de Almanzor y la consecuente política de repoblación de los reyes leoneses —Alfonso V, Vermudo III, Fernando I— favoreció el desarrollo de este núcleo incipiente edificándose en él dos pequeñas iglesias parroquiales —San Julián y San Pelayo—, un alcazarejo y una cerca de carácter protector que no llegaba a la categoría de muralla defensiva. La cerca rodeaba la población.
Este era el aspecto que presentaba Valladolid cuando el conde Ansúrez —por mandato del rey Alfonso VI— se hizo cargo de la población y su entorno, la equipó y engrandeció en edificios civiles y religiosos. Martínez Sopena 2008: p. p. 50 a 60
Historia del edificio La iglesia de San Miguel existía desde el primer cuarto del , junto con la otra parroquia de San Julián y Santa Basilisa situada a escasos metros. En sus comienzos no estaba consagrada a este santo sino a San Pelayo. Así lo hizo saber el conde Ansúrez en su carta dotal:Cfr. Carta dotal del conde Ansúrez y la condesa Eylo el 21 de mayo de 1095. Archivo de la Catedral, Leg. 10, nº 53.
A mediados del el escritor e historiador Matías Sangrador y Vítores en su Historia de la muy noble y leal ciudad de Valladolid, sacó a la luz varios documentos sobre el tema, el primero fechado en el en que ya consta el cambio de advocación. Se trata de una donación que hizo el rey Alfonso VII al monasterio de Retuerta, el 18 de enero de 1151: «Estando el emperador en la iglesia de San Miguel de Valladolid...»
El segundo documento por orden cronológico es una escritura de compra de una casa con fecha de 28 de septiembre de 1324 en que aparece como testigo Fernán Díaz capellán de San Miguel. Otro legajo es de 1375 que describe un pleito en que se ven implicados varios curas y sacristanes de distintas parroquias de Valladolid entre los que se nombra al capellán y sacristán de la iglesia de San Miguel. También del hay una escritura guardada en el Archivo de la catedral, en que se menciona la «calle que va desde la iglesia de San Miguel a la de San Julián», llamada después calle del Rótulo del doctor Cazalla y finalmente calle del Doctor Cazalla.
En el Cronicón de Valladolid, se recogen unos apuntes que escribió el Doctor de ToledoDoctor de Toledo, licenciado y médico de Isabel la Católica, que la acompañó en muchos de sus viajes, fue además cronista de los sucesos de su tiempo, especialmente de la ciudad de Valladolid. Cronicón de Valladolid, p.9 sobre la iglesia de San Miguel, en que se dice que antes de 1468 se había hundido la capilla mayor y que en 1489 se quemó parte de la iglesia por lo que hubo que reedificarla. Las obras se hicieron a costa del doctor y consejero Gonzalo González de Portillo —junto con su esposa Isabel Vélez de Guevara— y del comendador de la orden de Calatrava Diego de Cabrera y Bobadilla, ambos miembros de la Corte. Como estos arreglos se hicieron en tiempos de los Reyes Católicos, en 1497 se añadió a los pies de la estatua en piedra de San Miguel el escudo de dichos monarcas.Urrea 2007 Cfr Cronicón de Valladolid
Con estas restauraciones en estilo gótico llegó la iglesia hasta el último tercio del en que parece que de nuevo, tanto ella como su vecina San Julián necesitaban una buena reparación que no consiguió nunca un buen fin.
La parroquia de San Miguel fue ante todo una iglesia concejil. En su entorno se celebraban las reuniones municipales y en su presbiterio se guardaba el archivo de la villa. Sus campanas reglamentaban la vida de los ciudadanos.
Demolición thumb|...y pusieron a los dos santos San Julián y Santa Basilisa detrás de Nuestra Señora del Rosario... (estas esculturas procedentes de San Julián se conservan sobre el sagrario de la parroquia de San Miguel y San Julián.)Como consecuencia del estado físico de las dos iglesiasLos historiadores hablan del estado ruinoso al que llegaron las dos iglesias mediado el siglo XVIII, pero no hay una explicación clara y descriptiva del por qué alcanzaron tal estado. el 22 de agosto de 1769 el rey Carlos III de España emitió una Real Cédula por la que se ordenaba que las dos parroquias se unieran en una y que esta se estableciera en la iglesia del anterior colegio de San Ignacio que había estado regido por los jesuitas.Dos años antes, en 1767, había tenido lugar la expulsión de los jesuitas según una Pragmática Sanción.Merino Beato 1990: Cfr: D.M. (Documentación Municipal), Chancillería, leg. 751, año 1789 El 11 de noviembre de 1775 comenzó el traslado de enseres, esculturas y objetos litúrgicos desde las dos parroquias a su nueva sede.Ventura Pérez 1983 p.480
En 1777 comenzó la demolición de ambos edificios. Para su seguimiento se había creado la Junta de Hacienda de la parroquia de San Miguel que se ocupó de dejar libres de escombros los dos solares, además de gestionar los bienes parroquiales y la posible venta o arrendamiento de los suelos.
miniatura|San Miguel de la antigua iglesia se encuentra en lugar preferente en la nueva parroquia Dos años más tarde surgió la primera oferta del mejor postor en 6.000 reales. Estos beneficios pasaron a la nueva parroquia. El Ayuntamiento se encargó de urbanizar los suelos. En el de San Miguel se organizó una plaza pública que conservó ese nombre; durante años fue respetada como centro histórico, rodeada de casas muy antiguas. En el solar de San Julián se edificó la «posada de San Ignacio». En el se levantó un edificio de varias plantas para vivienda. En el plano de 1788 de Diego Pérez Martínez puede observarse la explanada de la plaza de San Miguel y el solar de San Julián todavía sin construir.Merino Beato 1990: p. 210 y 211
El entorno Se mencionan en documentos algunas de las casas construidas en la plaza de San Miguel en el : En 1591 Mariana de Aragón vendió a un sastre una casa situada junto a la iglesia de San Miguel frente a la puerta del ángel.Urrea 2007 Cfr: A.H.P.V. leg. 420, fol. 1.210-10. El 29 de marzo de 1592, el hijo de Jerónimo de Espinosa e Isabel de Moflete da noticia de que sus padres compraron un solar frente a la puerta donde se halla la imagen de la Salutación de la Virgen.Urrea 2007 Cfr: A.H.P.V. leg. 873, fol. 1.437.
Hasta los años 60 del se conservó el palacio de los Gardoqui, que en el había pertenecido a una rama de la familia del conde de Benavente. Estaba situado frente al ábside de San Miguel. Tras su demolición el solar fue ocupado por una instalación hotelera de Meliá. Otro palacio del desaparecido por los mismos años fue el del marqués de Frómista. Canesi lo describe como situado «frente a la puerta accesoria de la parroquia de San Miguel, y calle que va a las Brígidas». En 1590 este palacio tenía por la derecha casas de Bartolomé Bustamante y por la izquierda casas de los capellanes de doña Mencía de Guevara.Urrea 2007 Cfr: A.H.P.V. Hacienda 1ª serie, lib. 325, fol. 196. Ambos edificios se encontraban en buen estado antes de su destrucción.
Descripción del edificio Se dispone de una detallada descripción de la iglesia hecha por Canesi, autor que todavía alcanzó a conocerla antes de su demolición y además se conserva un dibujo hecho en el con el aspecto que había dejado la reforma de los Reyes Católicos donde se muestran elementos de la etapa final del gótico isabelino. Estaba construida totalmente en piedra con recios contrafuertes; su cabecera estaba orientada al este. Disponía de dos puertas, una abierta al sur y otra al norte, por la que se accedía al cementerio que se extendía a su alrededor y estaba presidido por una cruz de piedra.Esta cruz se encuentra en el cementerio municipal en la tumba del Cabildo Metropolitano.Urrea 2007
Ensalza el escritor Canesi la capilla mayor que tenía «muy buena escultura, toda dorada»; tenía la imagen de bulto de San Miguel en el centro del altar mayor por encima del sagrario.Es la misma imagen que existe en la parroquia de San Miguel y San Julián, iglesia que recibió el traslado. Está colocada también por encima del sagrario en hornacina principal. Se abrían varias capillas a las naves del edificio, «todas con sus retablos dorados.» También hace mención de las cofradías, tan elementales, nombrando la más antigua, la de la Minerva, con capilla propia, que procesionaba una imagen de Nuestra Señora de la Esperanza. Otra cofradía muy popular fue la de los Abades, fundada por el conde Ansúrez.Las cofradías del Santísimo Sacramento se llamaron también de la Minerva porque la Archicofradía romana tenía su sede en la basílica de Santa María sopra Minerva. Referencia: