El tarot, tarocchi o tarock es un juego de cartas de la familia de las bazas, jugado en varias partes de Europa desde por lo menos mediados del . Utiliza una baraja particular, cuya característica fundamental es la presencia de los triunfos como un quinto palo o color diferenciado, el cual cuenta con figuras alegóricas con significados diversos. Por esta razón, fue conocido en sus inicios como trionfi o ludus triumphorum, que significa "juego de los triunfos".

Desde el trionfi primigenio, se han desarrollado una amplia gama de variantes del juego, entre las que se cuentan los actuales tarot francés, königrufen, dreiertarock, tarok esloveno, cego, paskievics, taroky y tarocchi piemontese.

Los juegos de tarot estuvieron por un tiempo muy extendidos en toda Europa, con la excepción de las Islas Británicas, la Península Ibérica y los Balcanes.Hoy continúan siendo jugados en Francia, Austria, Eslovenia y Eslovaquia, y en ciertas regiones de Hungría, Chequia, Italia y Alemania.

Barajas de tarot Desde el siglo XV hasta el presente se han utilizado una gran variedad de barajas de tarot. De las que sobrevivieron hasta nuestros días, todas comparten la presencia de figuras (rey, dama, caballo, sota) y numerales o cartas blancas de los cuatro palos, más los 22 triunfos (contando al Loco).

Originalmente, los palos eran los de la baraja latina (oros, copas, espadas y bastos), y los triunfos contaban con las conocidas figuras alegóricas: el Loco, el Bagatto, el Mundo, el Ángel, etc. Las barajas de Marsella y de Besanzón fueron históricamente las más utilizadas, y de ellas derivaron las que hoy se utilizan en Italia y en Suiza, destacando el Tarocco piemontese, el Tarocco siciliano, el Tarocchino bolognese y el Tarot suizo.

En el resto de Europa, no obstante, se acabaron por adoptar los palos franceses (diamantes, corazones, picas y tréboles), y se reemplazaron las figuras de los triunfos con escenas de costumbres. Estas nuevas barajas son las de uso general en Europa Central y en Francia, siendo los modelos de uso más corriente el Tarot Nouveau francés, el Industrie und Gluck austríaco y el Tarot Bourgeois alemán.

Por otra parte hay que mencionar a las barajas específicas del tarot adivinatorio, que si bien no fueron fabricadas para el juego, pueden utilizarse para el mismo sin ningún problema. Los tarot Rider-Waite, de Thoth y Egipcio Kier son los modelos más replicados, además del histórico Tarot de Marsella.

La baraja de Minchiate, fue alguna vez muy popular en el Centro de Italia, donde tuvo alta difusión hasta el siglo . Su característica central, que aún hoy sigue llamando la atención a aficionados y coleccionistas, es la presencia de 40 triunfos, añadiéndose a los 22 tradicionales figuras asociadas a los doce signos del zodiaco, las cuatro virtudes (fe, esperanza, caridad, prudencia) y los cuatro elementos (fuego, agua, aire, tierra).A History of Games Played with the Tarot Pack, Dummet & McLeod, 2004. Edwin Mellen Press, Lampeter. Vol.1, page 319.Aunque el juego se haya extinto, en años recientes se han realizado esfuerzos tendientes a su difusión y revalorización.

Tipos de juegos de tarot El filósofo e investigador Michael Dummett clasificó en tres tipos los juegos de tarot que sobrevivieron hasta el día de hoy. Los tres vendrían a representar distintos estadios de la evolución del juego del tarot:

Tipo I: los juegos tarocchi de la tradición italiana central y sureña. Consiste la tradición más antigua de los juegos de tarot. Incluye al trunfu siciliano y el ottocento boloñés, además de juegos extintos como el minchiate florentino, entre otros. Tipo II: los juegos tarot de la tradición de Italia noroccidental, Suiza y Francia. Abarcan el scarto y el mitigati piamonteses, el troccas suizo, el tarok danés y el tarot francés. Tipo III: los juegos tarock de la tradición centroeuropea. Es la más viva y por lo tanto más amplia subfamilia dentro de los juegos de tarot. Entre las variantes que lo componen, destacan el königrufen, el cego, el paskievics, el taroky, el strohmandeln, el illustriertes, el dreiertarock y el tarok esloveno. No se consideran aquellos juegos que emplean la baraja pero emplean dinámicas ajenas al tarot propiamente dicho, como el llamado tarot africaine que consiste una adaptación francesa del moderno Oh Hell estadounidense. También se excluyen los juegos que iniciaron como una adaptación del tarot a la baraja francesa, como el deutschtarok, el frog, el haferltarock o el mismísimo skat.

Historia

Aparición de las barajas ordinarias de naipes Los juegos de naipes, como los dominoes, nacieron en la China Song y se difundieron al resto de los países del Viejo Mundo a través de la Ruta de la Seda. La aparición de los naipes ordinarios en Europa puede fijarse a partir de 1377, habiendo llegado desde Egipto por vía Italia. Las primeras fuentes describen un mazo con las 56 cartas típicas (1 al 10 y cuatro figuras).Early Playing Cards Research Los palos eran cimitarras, bastones, copas y monedas. Estos dibujos evolucionaron rápidamente hacia los palos básicos latinos: oros, copas, espadas y bastos, que se usan todavía en los mazos de naipes tradicionales españoles e italianos.Donald Laycock en Skeptical – a Handbook of Pseudoscience and the Paranormal,pág. 67, ed. Donald Laycock, David Vernon, Colin Groves, Simon Brown, Imagecraft, Canberra, 1989, ISBN 0-7316-5794-2

Se ha teorizado sobre la relación entre los juegos de tarot y el primer juego de naipes conocido de Europa, el karnöffel.

Creación y difusión del tronfi miniaturadeimagen|Mazo de cartas del tarot Visconti-Sforza. miniaturadeimagen|Fresco del Ciclo Giochi del Palazzo Borromeo, donde se muestra una partida de triomfi o tarocchi. Las primeras referencias históricas al tarot aparecen en la corte ducal milanesa, durante el renacimiento lombardo. Entre 1417 y 1425, el secretario Marziano da Tortona diseñó una baraja para el duque Filippo María Visconti, pintada por Michelino da Besozzo y llamada Deificatione Sexdecim Heroum. Según el tratado que Tortona escribió años más tarde, la misma consistía de 60 cartas; contenía 40 numerales, 4 reyes y 16 "héroes deificados" que representaban a los dioses grecorromanos (Júpiter, Juno, Palas, Venus, etc.). Oldest Tarot Cards

Lo que vincula a la baraja Marziano-Michelino con las cartas de tarot modernas es que esas 16 cartas cumplían el papel de los triunfos de los juegos posteriores. Alrededor de 25 años después, un casi contemporáneo, Jacopo Antonio Marcello, la llamó ludus triumphorum. De acuerdo al historiador italiano Giordano Berti, varias de las imágenes descritas parecerían ser las mismas que las de los triunfos de las barajas de tarot.

El siguiente registro que parece confirmar la existencia de algo similar a las cartas de tarot son las barajas fabricadas años más tarde para el mismo duque Filippo María Visconti (1412-1447) y su sucesor Francisco I Sforza (1450-1466).La Baraja de Tarot Más Antigua Son conocidas actualmente como tarot Visconti-Sforza y se hipotetiza que pudieron haber sido pintadas por Michelino da Besozzo o por Bonifacio Bembo. Estos mazos, que han sido largamente reproducidos, combinaban los palos de espadas, bastos, oro y copas y las figuras rey, reina, caballo y sota con triunfos que reflejan la iconografía convencional de la época en un grado significativo. Sandra A. Thomson Pictures from the Heart: A Tarot Dictionary, St. Martin's Griffin, 2003, ISBN 0-312-29128-0, ISBN 978-0-312-29128-0, 544 pages.]

Ya para alrededor de 1440 hay registros de barajas producidas en Ferrara y en Florencia que replicaban a los tronfi milaneses, con la disposición de 21 triunfos con imágenes hoy conocidas como La Emperatriz, El Diablo, La Torre, etc. Con todo, el modelo no estaba en lo absoluto fijado, y aún podían aparecer rarezas como el Tarot Sola Busca ferrarés o el mazo diseñado por Matteo Boiardo, los cuales representaban diversos personajes históricos griegos, romanos o bíblicos.

La relativa estandarización de las figuras alegóricas data del siglo XVI, cuando el tarot se difundió más allá desde Milán y Ferrara hacia Venecia, Saboya, Francia y Suiza. Lo atestiguan barajas históricas como el Tarot de Budapest, el Tarot de Rosenwald y el Tarot Catelin Geoffroy. Este desarrollo culminaría en el famoso Tarot de Marsella, que engendró otras variantes como el Tarot de Besanzón y Tarocco piemontese.

En paralelo, en el Centro y Sur de Italia las barajas fueron evolucionando hacia otras variantes, tales como el minchiate, el Tarocco bolognese y el Tarocco siciliano.

Evolución del juego

Período inicial Hay muy escasos registros sobre cómo se jugaba al tarot durante sus primeros dos siglos de existencia. Varios elementos parecen estar presentes desde el inicio, tales como el juego por puntaje ganado en las bazas, la obligación de seguir al palo y la prevalencia de los triunfos por sobre las demás cartas. En lo que toca al orden de los triunfos, se cuenta con un registro temprano en el Manuscrito Steele, donde un fraile arremete contra el juego y los enumera desde el Bagatto hasta el Mundo.miniaturadeimagen|La excusa, el Mundo y el Bagatto (conocidos como oudlers, tarocks o mitigatti) cumplen una función especial en todos los juegos de tarot.

La mayoría de los primeros registros precisos de las reglas del juego fueron producidos en París. Cabe destacar la recopilación que el abate Michel de Marolles realizó en 1637 de la versión elaborada de la princesa María Luisa de Nevers. La misma ya registra elementos esenciales del juego, tales como la función del Loco como la excusa, el descarte realizado por el repartidor y el alto puntaje otorgado a las tres cartas especiales, llamadas tarots.Un documento posterior, la Maison académique de jeux de 1659, registra una serie de juegos para la baraja de tarot, entre las que se cuenta una que coincide en varios puntos con la de María Luisa. Las versiones recogidas para estas épocas consistían una competencia entre tres jugadores por los puntajes de las cartas a ganar en las bazas, más las primas obtenidas por distintas combinaciones. Entre estas se contaron los tres tarots (el Bagatto, el Loco y el Mundo), las secuencias de figuras de un mismo palo (llamadas imperials o cavallerie) y las cuatro figuras del mismo valor.

Pese a los elementos familiares de los juegos de tarot parisinos, los mismos acusan algunas rarezas que, en la opinión de Michael Dummett, representan una tradición extinta del norte de Francia. Esto debe advertirnos contra un posible sesgo de representatividad, dado que históricamente el centro de producción y difusión del tarot no estuvo en París sino en la región sudeste del país (Provenza, Delfinado, Borgoña y Franco Condado), la cual limitaba con Suiza y con los estados italianos y alemanes. De hecho, la misma Maison académique documenta un juego que atribuye específicamente a Suiza, el cual prescinde de las combinaciones y añade un descarte fijo de tres cartas para el repartidor. Es esta versión, antes que la parisina, la que parece haber engendrado juegos clásicos de tarot como el troccas suizo, el tarocchi piamontés y las variantes simples del jeu de tarot francés.

Según Michael Dummett, el período entre 1730 y 1830 fue el de mayor extensión del juego de tarot clásico, tanto de la variante mencionada como de otra con combinaciones que fue conocida con el nombre de grosstarock en Alemania y de mitigati en Italia. El juego se difundió por el este de Francia, Saboya y Piamonte, Suiza, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Austria-Hungría, Dinamarca, Suecia y hasta Rusia. Entre las barajas utilizadas, quizás las más presentes fueron las que serían más tarde conocidas con los nombres de Tarot de Marsella y de Besanzón.

Juegos tarock modernos