El Palacio Real de Olite, Palacio de los Reyes de Navarra de Olite, también llamado por su apariencia, Castillo de Olite,A pesar de su aspecto, no se conoce un uso militar de esta construcción, más allá de la presencia de una guardia real propia de la calidad de sus principales ocupantes. Se levantó con finalidad palaciega y cortesana. Véase en es un edificio civil de carácter palaciego, residencial, el mayor conjunto conservado en Navarra y «uno de los ejemplares más importantes de la arquitectura civil gótica, tanto a nivel español como europeo», construido desde finales del y principios del en la localidad de Olite (Navarra, España). A nivel propiamente de Navarra, como arquitectura civil, «probablemente sea el monumento más emblemático». Como recurso turístico, en 2021 fue el más visitado de Navarra con 173.357 visitantes registrados. En 2024 fueron 260.519 personas.
Fue una de las sedes cortesanas del Reino de Navarra con Carlos III "el Noble".Aunque desgraciamente ya desaparecido, en la vecina Tafalla se levantó en la misma época otro palacio real análogo que fue completamente arrasado por Espoz y Mina durante la guerra de la Independencia española. El palacio de Olite también sufrió la misma suerte aunque los restos supervivientes tuvieron mejor fortuna y dieron pie, desde finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, a una profunda labor de restauración que le han conferido su actual aspecto. Anteriormente, servía como sede real el Palacio de los Teobaldos construido durante los siglos y y adyacente al palacio nuevo que, al igual que la iglesia de Santa María la Real, conforma el complejo conjunto patrimonial protegido como bien de interés cultural. Fue declarado Monumento Nacional (conjuntamente con la iglesia de Santa María) el 17 de enero de 1925. También está declarado como bien de interés cultural y es propiedad del Gobierno Foral de Navarra. En su interior existe una morera negra declarada Monumento Natural de Navarra (MN20).
Cada verano es sede principal del Festival de Teatro Clásico de Olite.
miniaturadeimagen|240x240px|Vista del Palacio de Olite
miniaturadeimagen|240x240px|Vista del interior del Palacio Real de Olite desde la torre de la Joyosa Guarda
Contexto histórico derecha|miniaturadeimagen|Vista del palacio de Olite, dibujado por Genaro Pérez de Villaamil, en España artística y monumental (1850)|240x240px
Fue Carlos III "el Noble" quién, en el , comenzó la ampliación del anterior castillo, dando lugar al Palacio de los Reyes de Navarra. Aunque casi todos lo llaman "castillo", lo correcto es referirse a él como "palacio", ya que se trata de una construcción con carácter cortesano, donde los aspectos residenciales prevalecieron sobre los militares (defensa).
Uno de sus principales encantos es el aparente desorden de su diseño. Esto se debe a que su construcción nunca se afrontó como un proyecto "de conjunto", debiéndose el resultado final a las continuas obras de ampliación y reforma que se sucedieron durante siglos, aunque la mayor parte de las obras se realizaron entre finales del y principios del . El entonces rey de Navarra, Carlos III, decidió convertir el palacio existente en sede real permanente y dotarla de todo el ornamento propio de estas.
El conjunto formado por sus estancias, jardines y fosos, rodeados por las altas murallas y rematados por las numerosas torres, le confieren una espectacular y mágica silueta. En su época, llegó a ser considerado como uno de los más bellos de Europa. En él podremos diferenciar claramente dos conjuntos: el 'Palacio Viejo', convertido en Parador Nacional de Turismo, y el Palacio Nuevo. Ambos están separados por "tierra de nadie", un solar donde se levantaba anteriormente el Palacio de la Reina.
Tras la invasión de Navarra en 1512 por parte de la Corona de Castilla y la de Aragón, comenzó el deterioro del palacio, ya que solo fue utilizado por los virreyes como residencia esporádica. El estado de abandono en el que quedó inmerso el palacio hizo que éste fuera deteriorándose progresivamente. Este proceso culminó con el incendio ordenado por el guerrillero Espoz y Mina durante la guerra de la Independencia española (1813), ante el temor de que en él se fortificaran las tropas francesas de Napoleón.
Olvidado por la primera Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, que no lo incluyeron en ninguno de los escasos informes emitidos entre 1844 y 1865, será objeto de especial atención con la nueva comisión reconstituida en 1869. En 1870 Juan Iturralde y Suit presentaba su Memoria sobre las ruinas del Palacio Real de Olite. De la mano de Aniceto Lagarde están firmadas tres hojas adjuntas con el plano y los alzados del palacio junto a diez acuarelas pintadas por el propio Iturralde y Suit. Esta memoria sirvió de base durante muchos años después a diferentes estudios emprendidos por otros autores sobre este monumento.
En 1871 la Comisión de Monumentos de Navarra tiene noticias de las intenciones municipales de construir viviendas sobre las ruinas del palacio por lo que emprendió una intensa actividad frente a la Real Academia de San Fernando para lograr la declaración de monumento nacional. Sin embargo la Academia atendió y aceptó la propuesta municipal suscitando su enfrentamiento con la Comisión de Monumentos de Navarra que no dudó en enfrentarse a sus superiores ni al ayuntamiento de Olite que deseaba instalar la casa consistorial y las escuelas municipales dentro del complejo. La Academia rectificó su decisión admitiendo su error y presentando sus excusas a la Comisión de Monumentos de Navarra que siguió oponiéndose a la cesión en la que la Academia perseveraba en favor del municipio.
El estado actual del edificio es fruto de una restauración tras convocatoria de un concurso en 1923 por parte de la Diputación Foral de Navarra que ganaron los arquitectos José y Javier Yárnoz y que se iniciaron en 1937. Todavía ésta no ha concluido ya que esta compleja labor trata de recuperar la estructura original del palacio, distinguiendo entre lo que se corresponde con el edificio original, y lo que se debe a su restauración. Sin embargo, la riquísima decoración interior que revestía sus muros se ha perdido para siempre, al igual que los jardines exteriores que lo rodeaban.
Fue declarado Monumento Nacional (conjuntamente con la iglesia de Santa María) el 17 de enero de 1925. Descripción thumb|Vista de los jardines verticales en el palacio.|240x240px El palacio está inspirado en el estilo gótico francés. Actualmente perviven restos de yeserías y estucados de inspiración mudéjar, obra, al parecer, de artesanos moriscos de la ribera de Navarra.
En el , el palacio del castillo se consideraba la altura de las cortes europeas más lujosas. La decoración interior de la que no queda nada, excepto pequeños restos, estaba compuesta por yeserías, azulejos, vidrieras y artesonados dorados. Los suelos y las paredes estaban cubiertos de tapices.
En las obras de este palacio intervinieron muchos artistas de diversas nacionalidades, ejemplo del eclecticismo imperante en las construcciones cortesanas de la época. La influencia francesa es evidente en torres, ventanas y balcones, mientras que los hispanos transpiran en adarves volados, arquerías y patios, así como techos artesonados, azulejos y yeserías.
Además tenía jardines colgantes, algunos de casi 20 metros de altura, zonas ajardinadas, huertos y un parque zoológico que incluía un león (regalo del rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso), un camello, loros, perros de caza, halcones, búfalos africanos, ardillas, etc.
La entrada al palacio se hacía través de la plaza de Carlos III el Noble. La cubierta consiste en un arco de medio punto que conduce a una plaza interior conocida como Patio de los Naranjos, porque en este lugar el rey mandó plantar naranjos y otros árboles frutales. Hoy el piso está pavimentado pero originalmente era un jardín con árboles y flores de varias especies.
Para el cuidado de los jardines se precisaban multitud de jardineros, aunque en su cuidado también participaban los propios reyes, más que nada como entretenimiento. Para el riego de los jardines, se realizó un complicado sistema de riego con tuberías de plomo que fue realizado en 1409 por Juan D'Espernou y más tarde en 1414 por John Nelbort de Bristol. Durante el invierno, los árboles estaban protegidos por toldos que estaban adheridos a las paredes, de manera similar a un invernadero y el palacio contaba con una nevera para disponer de hielo y guardar alimentos para su preservación, la cual sigue existiendo a día de hoy, pero ya no se usa.
Estancias
Sala de las excavaciones Fue el antiguo cuerpo de guardia del palacio. En esta sala se ha encontrado una sala abovedada cuya función se desconoce, y estaba llena de materiales del Palacio Viejo.
Sala de los Arcos También conocido como la cueva de los murciélagos. Este nombre popular vino por su ausencia casi total de luz y es una gran sala cuya única función es soportar el peso del jardín de la Reina ubicado en la parte superior. Está cubierto con grandes arcos apuntados.
Sala de los Ángeles (conocida también como Sala de la Reina) thumb|240x240px|Galería Dorada del Rey. Estas son las habitaciones privadas de la Reina, con chimeneas de piedra ubicadas junto a las ventanas. Estaba decorada con grandes paneles de madera que se sujetaban en las hendiduras horizontales que hoy recorren las paredes. Para salvar puertas y ventanas, las hendiduras tienen un remate, pero en aquellas en las que tienen una línea continua en la parte opuesta de la puerta, significa que eran puertas ocultas tras los paneles y no se veían a simple vista; la tradición habla de puertas secretas, pero se trataría más bien de puertas asignadas al servicio de la reina, ya que comunican con pasillos auxiliares, que comunican en este caso, con la Galería de los Toronjales o del Rey. Se llama Sala de los Ángeles, por haber tenido unos enormes ángeles dorados como motivos principales, en los paneles de madera desaparecidos de las paredes. Tapices, pinturas y yeserías de la tradición morisca, complementaban la habitación. El piso estaba pavimentado con ladrillos vidriados, mientras que los techos lucían paneles de madera con detalles dorados. Las ventanas estaban cerradas con vidrieras. A su lado, existe una pequeña habitación conocida como baño de la reina, pero que en realidad es la Sala de la Nao, ya que tenía un techo labrado de madera, en forma de casco de barco invertido. De hecho, se puede ver la impronta de su estructura en las paredes que le servían de apoyo. Los pisos estaban cubiertos con alfombras y tapices.
Sala de los Lazos (conocida también como Sala del Rey) Es una gran sala que servía principalmente como sala de banquetes y recepciones. Se llama de los lazos, porque tenía un enorme artesonado en el techo de tres paños, precedido por una gruesa cenefa de yeso, en la que se representaba el triple lazo, emblema de Carlos III. También tiene otra pequeña sala que fue utilizada como lugar de descanso del monarca; uno de los denominados "Retrayts". Tiene chimenea de piedra y grandes ventanales góticos con bancos.
Cámara de los Yesos o Sala Mudéjar Este es el único espacio que conserva la decoración original de yeserías. Hay diez paneles hechos en yeso por maestros moriscos, que representan escudos heráldicos, estrellas, lazos, patrones geométricos islámicos y decoración vegetal. Un motivo que aparece son las hojas de castaño de la insignia de Carlos III. La sala generalmente está cerrada al público, solo se abre con reserva, para evitar dañar los trabajos de yeso que están en muy malas condiciones. Los paneles, de izquierda a derecha se muestran a continuación:
Las torres del palacio
Cuerpo principal o Gran Torre