Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro (Casdemiro, Pereiro de Aguiar, Orense, 8 de octubre de 1676-Oviedo, 27 de septiembre de 1764) fue un religioso benedictino, ensayista y polígrafo español. Junto con el valenciano Gregorio Mayans constituye la figura más destacada de la primera Ilustración española. Es autor del discurso Defensa de mujeres (1726), considerado el primer tratado del feminismo español. Acosado por la Inquisición, fue protegido por los Borbones y en especial por Fernando VI.

Biografía miniatura|Casa natal en Casdemiro. miniatura|Una estatua de Feijoo, 1947, obra de Asorey, preside el Claustro Grande, o de Feijoo, del monasterio de Samos. Conocemos bien la vida de Feijoo gracias a suficientes testimonios de coetáneos suyos, como los benedictinos fray Benito de Uría y fray Eladio Novoa, y Alonso Francos Arango,Urzainqui, Inmaculada (Universidad de Oviedo), Biografía de Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764). Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 15 de julio de 2025. rector de la universidad de Oviedo, quienes predicaron en las solemnes exequias del 27 de noviembre de 1764.Oración fúnebre que en las solemnes exequias que la Universidad de Oviedo consagró en el día 27 de noviembre de este año de 1764 a la inmortal memoria del... S.D.F. Benito Geronimo Feijoó y Montenegro.... Vía Internet Archive. Consultado el 21 de julio de 2025. También Pedro Rodríguez de Campomanes, el decidido defensor y editor del benedictino, nos legó testimonios biográficos de él.Inmaculada Urzainqui (universidad de Oviedo), Campomanes y su «Noticia» de Feijoo. Vía Internet Archive. Consultado el 21 de julio de 2025. Y hasta el propio Feijoo se refirió en ocasiones a su propia vida: a principios de 1733, a petición de Mayans, trazó una brevísima autobiografía atendiendo la demanda del barón de Schönberg (Dresde); nos lo cuenta fray Marcos Martínez, benedictino de San Vicente de Oviedo, aprobante del Teatro crítico, Tomo V:

Benito Feijoo, primero de diez hermanos, nació en el pazo familiar de Casdemiro, lugar de la orensana parroquia de Santa María de Melias en la ribera del río Miño, muy cerca de la provincia de Lugo. Su vida discurrirá en cinco reinados, desde el decadente de Carlos II al de los primeros Borbones.

Corre el año 1676 en una España agotada, que desde 1618 a 1714 vive una guerra permanente. Una grave decadencia incide en todos los aspectos de la vida: crisis demográfica, económica, política y social. La sociedad, exhausta, se estructura en dos estamentos principales, nobleza y clero, junto a una masa popular crecientemente empobrecida. Hace apenas un año que finalizó la regencia de Mariana de Austria por mayoría de edad de Carlos II, último monarca de la Casa de Habsburgo. En literatura se asiste al fin del Siglo de Oro con Calderón de la Barca, que fallecerá en 1681. La Inquisición ha perdido fuerza pero todavía ejerce de censora de publicaciones «heréticas». Mientras tanto en Europa, que no es ajena a la crisis, se está afianzando el poder francés bajo el reinado de Luis XIV.

La familia de Benito era hidalga del muy antiguo linaje de los Feijoo, perteneciente a la casa noble del Codesal. Sus padres, Antonio Feijoo Montenegro y Sanjurjo y María de Puga Sandoval Novoa y Feijoo, eran personas interesadas por las letras, poseedores de una buena biblioteca y amantes de las tertulias. De su padre sabemos que tenía gran talento y prodigiosa memoria: «aprendía en una hora trescientos versos de Virgilio, y lo que es más los retenía. Componía también con gran facilidad y elegancia versos castellanos, tanto serios como festivos».Obras escogidas del padre fray Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro, Preliminares § II, ¿Quién fue el padre Feijoo?. M. Rivadeneyra, Madrid, 1863. Vía Wikimedia Commons. Consultado el 22 de julio de 2025. Era además un gran conversador muy ocurrente («tenía sazonadísimos dichos»). Por el contrario, de su madre apenas sabemos nada; únicamente que murió joven, al poco de su último parto (1686).

Las primeras letras las hizo en Allariz, mientras que sus primeros estudios regulares, de Gramática y Filosofía, los desarrolló en el benedictino monasterio de San Esteban, En el año 2004 fue convertido en el Parador de turismo de Santo Estevo de Ribas de Sil. en el municipio de Nogueira de Ramuín de la Ribeira Sacra, a orillas del Sil.

Si bien el primogénito debía perpetuar el linaje y vivir de las rentas producidas por su patrimonio,. Vida del Sabio de Casdemiro. FRONDA, Volandera del Archivo Histórico Provincial de Orense, nº 50, año 8, 2014. Vía Archivos de Galicia. Archivado en Internet Archive. Consultado el 20 de julio de 2025. sus padres, afines a la cultura y el estudio decidieron dejar que su hijo mayor desarrollara sus cualidades e inquietudes naturales. De esa manera, en 1690, Benito ingresó con catorce años en el monasterio de San Julián en Samos, provincia de Lugo, importante parada del Camino de Santiago. A la sazón, era abad fray Anselmo de la Peña, orensano como Feijoo, quien llegó a ser general de su congregación en España, y arzobispo de Otranto (Reino de Nápoles).Real Academia de la Historia, Anselmo de la Peña. Vía Internet Archive. Consultado el 20 de julio de 2025. Según los estatutos de la Orden Benedictina, Benito pertenecerá al monasterio de Samos toda su vida.Urzainqui, Inmaculada (universidad de Oviedo), Cronología de Benito Jerónimo Feijoo. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 22 de julio de 2025.

Tras dos años de noviciado profesa como benedictino en 1692 y hace voto de pobreza renunciando a sus bienes y derechos como miembro de su casa familiar.

Siguen años de formación: tres cursos de Artes en el colegio de San Salvador de Lérez (Pontevedra); tres de Teología en el de San Vicente de Salamanca (1695-1698), y tres de pasantía (1698-1701) en el cenobio de San Pedro de Eslonza en Santa Olaja de Eslonza (León).

Entre 1702 y 1708 ejerce ya de pasante y profesor de Artes en San Salvador de Lérez, y maestro de Teología (1708-1709) en el monasterio de San Juan de Poyo .

En 1709 es destinado a Oviedo al colegio de San Vicente como maestro de estudiantes y opositor a cátedras, ciudad en la que se siente con más libertad de pensamiento que en la Corte,Real Academia de la Historia, Feijoo y Montenegro Puga, Benito Jerónimo. Vía Internet Archive. Consultado el 18 de julio de 2025. y que será su residencia definitiva hasta su fallecimiento cincuenta y cuatro años más tarde. En su universidad ganó por oposición las cátedras de Santo Tomás (1710), Sagrada Escritura (1721), Vísperas de Teología (1724) y, ya oficialmente jubilado (6 de marzo de 1734) pero con permiso especial, la de Prima, la más prestigiosa en el escalafón académico, que ejerce desde 1737 hasta 1739.

Entre 1721 y 1741 fue abad en tres ocasiones. Feijoo no se sentía cómodo ejerciendo cargos; en 1725 rechaza los de abad de San Julián de Samos y San Martín de Madrid, un obispado en América (1726) y el nombramiento de General de la Orden (1737). Sin embargo no pudo impedir ser distinguido con los honores de Maestro General de la Orden por aclamación.

Su vida discurrió consagrada al estudio, a la enseñanza, a la composición y a la defensa de sus obras, que levantaron gran polvareda en cuanto a detractores y seguidores desde que en 1726 salió el primer tomo de su Teatro crítico. Además sostuvo un caudaloso epistolario, bien con otros eruditos y científicos de su propia orden, como fray Martín Sarmiento, bien con sabios y escritores de toda España, Europa y América.

miniatura|Supuesto retrato de Benito Feijoo joven. Dibujo a lápiz sobre papel. Según sus biógrafos coetáneos, Feijoo era «ameno y cortesano en su trato como lo es comúnmente el de estos monjes escogidos por su corto número de familias honradas y decentes, salado en la conversación, como lo acredita su afición a la poesía, sin salir de la decencia. Esto le hacía agradable a la sociedad, además de lo apacible de su aspecto. Su estatura alta y bien dispuesta y de una facilidad de explicarse de palabra con la propiedad misma que por escrito. La viveza de sus ojos era un índice de la de su alma».

Se jubiló definitivamente en 1739 por enfermedad, si bien seguía vinculado con la universidad.

En 1748 es nombrado consejero real por Fernando VI:

Carlos III le regaló un ejemplar de Las antigüedades de Herculano en prenda de su estima. La Real Sociedad Económica de Sevilla lo incluyó entre sus socios numerarios. El papa Benedicto XIV y el cardenal Quirini hicieron de él grandes elogios y fue por muchos escritores y sabios respetado y agasajado.

Los últimos años de su vida se agravaron sus padecimientos, sordera y una extrema debilidad en las piernas que obligaba a llevarlo a los oficios del coro en silla de ruedas. Conocemos la evolución de la crisis final de la salud de Feijoo en 1764 gracias a un documento anónimo impreso en Salamanca en 1765, hallado por Marañón:Gamallo Fierros, Dionisio. La poesía de Feijoo. Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo (Año XL, Enero-Diciembre, 1964 Núms. 1, 2, 3 y 4), págs. 160 a 162, Santander, 1964. Vía Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 1 de agosto de 2025.

En ese estado fue transcurriendo el verano de 1764, hasta que el 26 de septiembre le sobrevino la crisis definitiva:

A partir de ese momento se precipitó el desenlace en el colegio de San Vicente. En palabras de Marañón: «Se avisó a la comunidad y al confesor. Los amagos de vómito impidieron el viático. A mediodía le suministraron la extremaun­ción y murió tranquilamente a las cuatro y veinte minutos de aquella misma tarde».

Sus restos reposan en la iglesia de Santa María la Real de la Corte.

La obra de Feijoo miniatura|Fr. BENITO GERÓNIMO FEIJOO. Monje Benedictino extirpador de las preocupaciones y errores vulgares. Natural de Casdemiro. Murió en Oviedo en 1764. Grabado de José Vázquez por dibujo de José Maea para los Retratos de españoles Ilustres, 1791. thumb|Retrato de Feijoo (ca. 1780-90) por Mariano Salvador Maella. Museo de Bellas Artes de Asturias. miniaturadeimagen|derecha|Monumento a Feijoo junto a su antigua residencia del monasterio de San Vicente en Oviedo. En la España del momento, cuajada de supersticiones y prejuicios, Benito Feijoo acomete la empresa de valorar la realidad por sí mismo, pasando por encima de opiniones comúnmente aceptadas sin más o sometidas al principio de autoridad, el «magister dixit». Para ello cuenta con una predisposición que es innata en él:

Hasta 1725, Feijoo no comenzó a publicar sus obras, casi todas ellas colecciones de opúsculos polémicos que llamó discursos (de discurrir, esto es, disertar libremente), verdaderos ensayos si la libertad de su pensamiento hubiera sido absoluta. Su obra en este género está integrada, por una parte, por los ocho volúmenes (118 discursos), más uno adicional (suplemento) de su Teatro crítico universal, publicados entre 1726 y 1740 (el título teatro ha de entenderse con la acepción, hoy olvidada, de «panorama» o visión general de conjunto), y, por otra, por los cinco de las Cartas eruditas y curiosas (166 ensayos, más cortos), publicadas entre 1742 y 1760. A estas obras hay que agregar también un tomo extra de Adiciones que salió a luz en 1783 y su copiosa correspondencia privada, que continúa inédita hasta el día de hoy.

Los temas sobre los que versan estas disertaciones son muy diversos, pero todos se hallan presididos por el vigoroso afán patriótico de acabar con toda superstición y su empeño en divulgar toda suerte de novedades científicas para erradicar lo que él llamaba «errores comunes», lo que hizo con toda dureza y determinación, como Christian Thomasius en Alemania, o Thomas Browne en Inglaterra:

Señala el primero de esos «errores comunes» de los que «nacen infinitos», la «Voz del Pueblo»:

Feijoo apuntará con sus juicios y observaciones a todos, sin excepciones: