La desregulación emocional o disregulación emocional se caracteriza por una incapacidad para responder de manera flexible y gestionar los estados emocionales, lo que resulta en reacciones emocionales intensas y prolongadas que se desvían de las normas sociales, considerando la naturaleza de los estímulos ambientales encontrados. Estas reacciones no solo se apartan de las normas sociales aceptadas, sino que también superan lo que informalmente se considera apropiado o proporcional a los estímulos enfrentados.Austin y Highnet, 2017

A menudo se relaciona con factores físicos como una lesión cerebral, o factores psicológicos como experiencias adversas en la infancia, y el maltrato continuo, incluyendo abuso infantil, negligencia, o abuso institucional.

La desregulación emocional puede estar presente en personas con trastornos psiquiátricos y trastornos del neurodesarrollo como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno del espectro autista, el trastorno bipolar, el trastorno límite de la personalidad, el trastorno de estrés postraumático complejo, y los trastornos del espectro alcohólico fetal. En casos como el trastorno límite de la personalidad y el trastorno de estrés postraumático complejo, la hipersensibilidad a los estímulos emocionales provoca un retorno más lento a un estado emocional normal y puede reflejar déficits en las regiones reguladoras prefrontales. El daño a las cortezas frontales del cerebro puede causar déficits en el comportamiento que afectan gravemente la capacidad de una persona para gestionar su vida diaria.Ensayo clínico número NCT00467038 para el «Tratamiento de la agresión, la ira y la disregulación emocional en el trastorno límite de la personalidad» en ClinicalTrials.gov Por ello, el período posterior a una lesión cerebral traumática, como un trastorno del lóbulo frontal, puede estar marcado por desregulación emocional. Esto también ocurre con las enfermedades neurodegenerativas.

Las posibles manifestaciones de la desregulación emocional incluyen llanto extremo, estallidos de ira o comportamientos explosivos como destruir o lanzar objetos, agresión hacia uno mismo o hacia otros, y amenazas de quitarse la vida. La desregulación emocional puede conducir a problemas de comportamiento y puede interferir con las interacciones sociales y las relaciones de una persona en el hogar, la escuela o el lugar de trabajo.

Psicopatología infantil Existen vínculos entre la desregulación emocional en la infancia y la posterior psicopatología. Por ejemplo, los síntomas del TDAH están asociados con problemas de regulación emocional, motivación y neuroexcitación. Un estudio encontró una conexión entre la desregulación emocional a los 5 y 10 meses, y los problemas de ira y angustia reportados por los padres a los 18 meses. Los comportamientos que mostraban bajos niveles de regulación emocional a los 5 meses también estaban relacionados con comportamientos de desobediencia a los 30 meses. Aunque se han encontrado vínculos entre la desregulación emocional y la psicopatología infantil, aún no están claros los mecanismos que explican la relación entre la desregulación emocional temprana y la psicopatología posterior.

Síntomas El tabaquismo, las autolesiones, los trastornos alimentarios y la adicción se han asociado con la desregulación emocional. Los trastornos somatoformes pueden ser causados por una disminución en la capacidad para regular y experimentar emociones o por una incapacidad para expresar emociones de manera positiva. Las personas que tienen dificultad para regular las emociones están en riesgo de desarrollar trastornos alimentarios y abuso de sustancias, ya que utilizan la comida o las sustancias como una forma de regular sus emociones. La desregulación emocional también se encuentra en personas que tienen un mayor riesgo de desarrollar un trastorno mental, particularmente un trastorno afectivo como depresión o trastorno bipolar.

Infancia La desregulación es más prevalente en este grupo de edad y generalmente se observa que disminuye a medida que los niños se desarrollan. Durante la primera infancia, la desregulación emocional o la reactividad se considera situacional más que indicativa de trastornos emocionales. Es importante considerar los trastornos del estado de ánimo de los padres como determinantes genéticos y ambientales. Los hijos de padres con síntomas de depresión tienen menos probabilidades de aprender estrategias para regular sus emociones y están en riesgo de heredar un trastorno del estado de ánimo. Cuando los padres tienen dificultades para regular sus emociones, a menudo no pueden enseñar a sus hijos a hacerlo adecuadamente. El papel de los padres en el desarrollo de un niño es reconocido por la teoría del apego, que argumenta que las características de la relación cuidador-niño impactan las relaciones futuras. Los estudios actuales indican que las relaciones entre padres e hijos caracterizadas por menos afecto y mayor hostilidad pueden dar lugar a que los niños desarrollen problemas de regulación. Si las necesidades emocionales del niño son ignoradas o rechazadas, pueden experimentar mayores dificultades para manejar emociones en el futuro. Además, el conflicto entre los padres está relacionado con un aumento de la reactividad emocional o desregulación en los niños. Otros factores involucrados incluyen la calidad de la relación con los pares, el temperamento del niño y la comprensión social o cognitiva. Además, el duelo puede contribuir a la desregulación emocional.

Estudios han demostrado que las fallas en la regulación emocional pueden estar relacionadas con la manifestación de fenómenos de paso al acto, trastornos externalizantes o problemas de comportamiento. Cuando se les presentaban tareas desafiantes, los niños que presentaban defectos en la regulación emocional (alto riesgo) dedicaban menos tiempo a las tareas y más tiempo a hacer rabietas o a inquietarse que los niños sin problemas de regulación emocional (bajo riesgo). Los niños de alto riesgo tuvieron dificultades con la autorregulación, problemas para cumplir con las solicitudes de los cuidadores y fueron más desafiantes. La desregulación emocional también se ha asociado con el retraimiento social infantil.

Comportamientos internalizados

La desregulación emocional en los niños puede estar asociada con comportamientos internalizados que incluyen:

Exhibir emociones demasiado intensas para una situación. Dificultad para calmarse cuando están alterados. Dificultad para disminuir las emociones negativas. Ser menos capaces de calmarse por sí mismos. Dificultad para entender las experiencias emocionales. Volverse evasivos o agresivos al lidiar con emociones negativas. Experimentar más emociones negativas.

Comportamientos externalizados

La desregulación emocional en los niños puede estar asociada con comportamientos externalizados que incluyen:

Exhibir emociones más extremas. Dificultad para identificar señales emocionales. Dificultad para reconocer sus propias emociones. Enfocarse en lo negativo. Dificultad para controlar su atención. Ser impulsivos. Dificultad para disminuir sus emociones negativas. Dificultad para calmarse cuando están alterados.

Adolescencia

En los adolescentes, la desregulación emocional es un factor de riesgo para muchos trastornos de salud mental, incluidos los trastornos depresivos, los trastornos de ansiedad, el trastorno por estrés postraumático, el trastorno bipolar, el trastorno límite de la personalidad, el trastorno por consumo de sustancias, el trastorno por consumo de alcohol, los trastornos alimentarios, el trastorno negativista desafiante, y el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo. La desregulación también está asociada con autolesiones, ideación suicida, intentos de suicidio y comportamientos sexuales de riesgo. La desregulación emocional no es un diagnóstico, sino un indicador de un problema emocional o de comportamiento que puede requerir intervención.

La teoría del apego y la idea de un apego inseguro están implicadas en la desregulación emocional. Una mayor seguridad en el apego se correlaciona con menos desregulación emocional en las hijas. Además, se ha observado que más adolescentes femeninas luchan con la desregulación emocional que los masculinos. Usualmente se recomienda tratamiento profesional, como terapia o ingreso en una instalación psiquiátrica.

Adultez

La desregulación emocional tiende a presentarse como respuestas emocionales que pueden parecer excesivas en comparación con la situación. Las personas con desregulación emocional pueden tener dificultades para calmarse, evitar sentimientos difíciles o enfocarse en lo negativo. En promedio, las mujeres tienden a obtener puntajes más altos en escalas de reactividad emocional que los hombres. Un estudio en el University College de Irlanda encontró que la desregulación se correlaciona con sentimientos negativos sobre la capacidad de uno para manejar emociones y la rumiación en adultos. También encontraron que la desregulación era común en una muestra de individuos no afectados por trastornos mentales.

Parte de la desregulación emocional, que es una característica central en el trastorno límite de la personalidad, es la "inestabilidad afectiva", que se manifiesta como cambios rápidos y frecuentes en el estado de ánimo de alta intensidad afectiva y un inicio rápido de las emociones, a menudo desencadenados por estímulos ambientales. El retorno a un estado emocional estable se retrasa notablemente, lo que exacerba el desafío de alcanzar el equilibrio emocional. Esta inestabilidad se intensifica aún más por una sensibilidad aguda a las señales psicosociales, lo que lleva a desafíos significativos para gestionar las emociones de manera efectiva.

Impacto en las relaciones

Relaciones establecidas

Las relaciones suelen estar vinculadas a un mayor bienestar, pero la insatisfacción en las relaciones puede conducir a un aumento de los divorcios, un empeoramiento de la salud y una mayor violencia. La desregulación emocional juega un papel en la calidad de la relación y la satisfacción general. Puede ser difícil para las personas emocionalmente desreguladas mantener relaciones saludables. Las personas que luchan con la desregulación emocional a menudo externalizan, internalizan o disocian cuando están expuestas a factores estresantes. Estos comportamientos son intentos de regular las emociones, pero a menudo son ineficaces para abordar el estrés en las relaciones. Esto comúnmente se presenta como ansiedad intensa en torno a las relaciones, poca capacidad para establecer y mantener límites, discusiones frecuentes y dañinas, preocupación por la soledad, temores sobre perder una relación, y sentimientos de celos o idealización hacia otros. Estos sentimientos pueden ir acompañados de comportamientos de búsqueda de apoyo como aferrarse, asfixiar o intentar controlar.