Badalona (Barcelona) España, tiene sus orígenes en el , y fue fundada por los romanos. Los restos humanos más antiguos encontrados en esta ciudad se remontan a los años 3500-2500 a C.
Prehistoria thumb|250px|Poblado Ibérico. Aunque se cree que por Badalona habrían pasado comunidades prehistóricas, que se podrían haber establecido en cuevas naturales, no se han podido encontrar restos arqueológicos, porque estos fueron reutilizados posteriormente para construir. De este modo los restos han ido desapareciendo. Sí que hay trozos de sílex trabajado, datado en la época de caza nómada. De lo que sí que hay constancia contrastada, es de la presencia humana a partir del 3500 a. C. al 2500 a. C., es decir, la época de sedentarización al neolítico medio reciente. Hay restos en cuevas en el barrio del Manresa y la Colina de Seriol, como también en Sistrells y Llefià (Bóbila de Seret).
Historia Antigua
Desde sus orígenes Badalona comenzó a datar cada vez más restos hasta la llegada de su fundación oficial con los romanos. El asentamiento ibérico, en la cima de la Colina de Boscà (200 m de altitud), en el barrio de Canyet, estaba amurallado y fortificado en forma de terraza. Los poblados vecinos eran el de la Colina de Montgat, el de Castell Ruf y el de Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet). En la Colina de las Maleses, una cima de la sierra de la Conrería (461 m de altitud), cerca de la antigua fuente de «Els Castanyers», hay otro poblado ibérico el origen del cual se sitúa probablemente alrededor de los años 800/600 a. C.
Badalona también fue zona de los laietanos y hoy en día en la misma colina de Boscà hay el yacimiento con los restos ibéricos. La rama laietana de los íberos, parece que habría caído en declive alrededor del abandonando el poblado de la colina de Boscá.
La causa directa de esto es la llegada de los romanos que tenían la necesidad de frenar a los cartagineses (que habían llegado a Cataluña en el 218 a. C. a Ampurias), y una vez fueron derrotados, se quedaron en las tierras que habían ido ocupando hasta acabar conquistando toda la península ibérica. Así, con la llegada de los romanos y toda la nueva cultura agrícola en las tierras laietanas, entre los siglos II y I a. C., hicieron abandonar los poblados preexistentes.
La fundación de la villa romana: Baetulo
Los orígenes de la ciudad se remontan a la época romana, alrededor del año 100 a. C. Los romanos habían desembarcado en Ampurias en el año 218 a. C. y hacia el crean una serie de fundaciones de tipo urbano entre las cuales se encuentra Baetulo (Badalona), que con el paso del tiempo se convertirá en la más pujante de la Layetana. thumb|300px|Termas romanas. Badalona fue una ciudad fundada de nueva planta y con una previa planificación del territorio con la intencionalidad de vertebrar los territorios layetanos que se iban ocupando. Los romanos aplicaron el modelo de ciudad cuadrícula en una planicie ligeramente elevada, como es la colina de Rosés, cerca del mar y con posibilidades agrícolas y bien comunicadas con los pueblos cercanos.
Era una ciudad amurallada y que tuvo su entrada por la Vía Augusta (antes vía litoral). Badalona, entonces, con 11 hectáreas de superficie, se completó con un trazado amurallado de 413 metros por 261, con grandes torres de defensa. Los romanos instalaron un centro militar que denominaron Bétulo (en latín Baetulo) en el Su configuración interna tenía unas características muy similares a las demás ciudades romanas de la época.
La ciudad creció extramuros, por lo que el límite arqueológico es más extenso (de 7,5 ha a 10 ha). El punto culminante de la ciudad, que llegaría a los 15.000 habitantes, hay que situarlo a finales del , gracias a la prosperidad derivada del cultivo de la vid (típica de los pueblos mediterráneos) y la exportación del vino a gran parte del Occidente romano.
Desde su fundación, Badalona, “Baetulo”, llegó a ser una ciudad muy emprendedora que se consolidó rápidamente. Su principal fuente de prosperidad fue el comercio de vino. Una actividad. Aunque, también se debe a los sucesos acaecidos a finales del en Roma, con continuas crisis. Esta, fue la época antigua con mayor esplendor de la ciudad, destacando restos arqueológicos de suma importancia como los baños públicos, la Venus de Badalona o el mundo urbano doméstico. El último hecho importante a destacar, fue la concesión del Ius Latii para las tierras layetanas gracias al emperador del momento, Vespasiano (). Badalona pasó a ser municipio y sus habitantes, ciudadanos romanos de pleno derecho.
En 1954 se descubrieron los restos de los antiguos baños romanos, también conocidos como termes. En el mismo emplazamiento se inauguró en 1966 el Museu de Badalona.
El declive romano
Roma arrastrará las culturas con las que se había expandido en el , con la grave caída del Imperio romano y la efervescencia del cristianismo. Se produjo un proceso de ruralización que afectó la configuración de los núcleos urbanos, despoblándose. Es un periodo que Badalona recoge con poca documentación; sabemos que en el , la ciudad vivió el final de un intenso proceso de reformas urbanísticas en la zona cercana al foro romano. Entre los siglos IV y VI, data la necrópolis romana d’inhumación de Can Preixau. Desde el , Badalona importaba cerámica africana. Cosa que se siguió haciendo en el . Esta época de oscuridad documental fue progresiva, hasta el “nuevo renacer” (en referencia con los restos) de la ciudad, Badalona, como otras ciudades afectadas por el éxodo, pasó desapercibida.
La Edad Media
A partir del se vuelve a configurar en Badalona un núcleo urbano en la antigua ciudad romana. Durante los siglos y se desarrolla la Badalona medieval, que pasará a conocerse posteriormente como el área de "Dalt de la Vila". La Masía fortificada de Can Canyadó es del y constituye una muestra de la arquitectura típica de la costa catalana. También es de interés la Casa Pavillard, edificio modernista construido en 1906 por el arquitecto Joan Amigó i Barriga. thumb|200px|Iglesia Santa María. Nos encontramos pues, al borde de un nuevo milenio con una villa que tuvo diversos núcleos dispersos, con sus torres de defensa, además de un núcleo bien distinguido alrededor del antiguo foro romano que ha pasado a ser un cementerio. La Badalona medieval define así su delimitación: del río Besós al mar, la colina de Montgat y la Sierra Litoral. El núcleo urbano que se fue desarticulando, finalmente se recompuso en el en las inmediaciones de la sagrera con el acta de consagración de la iglesia de Santa María en el (1112), éste ya era el antiguo núcleo fundacional de la “Baetulo” romana, en Dalt de la Vila. Éste será pues el eje de formación de la Badalona actual. El año 1382, conseguiría el régimen municipal y también se implantó entonces la insaculación para escoger a partes iguales el gobierno.
La Villa azotada por plagas y pestes además de los ataques de los piratas tunecinos llegados desde el mar. La Baja Edad Media fue un periodo de recesión pero de consolidación como núcleo urbano que en ese momento sólo producir para su propia subsistencia.
Es en el cuando este núcleo edificado alrededor de la iglesia de Santa María recibirá popularmente el nombre de «Dalt la Vila». Unas 200 casas son las viviendas de 700 habitantes.
La Edad Moderna
Las antiguas villas romanas se transformarán, con el paso del tiempo, en masías y se creará una doble situación: la urbana y la rural, que mantendrá un equilibrio estable hasta mediados del . Es entonces cuando algunas construcciones seguirán un estilo señorial y, en cambio, otras conservarán su carácter defensivo, fruto de una época en la cual la costa catalana sufrió muchas incursiones piratas.
El monasterio de Sant Jeroni de la Murtra (fundado en 1416), fue muy relevante en esa época, a punto estuvieron de celebrarse las cortes en 1472, en el marco de la guerra civil catalana con Joan el Grande (Joan II), donde el rey fue a refugiarse porque Badalona era la ciudad partidaria. El Monasterio de Sant Jeroni de Murtra, que se remonta al , fue donde Cristóbal Colón recibió el apoyo de los Reyes Católicos para iniciar su viaje a las "Indias". En el mismo lugar Colón fue recibido al regreso de su primer viaje, puesto que los Reyes Católicos se encontraban de vacaciones.
Badalona volvió a alcanzar un impulso económico y demográfico progresivo de nuevo a través de la vid (potenciada por la rabasa muerta), y ahora con la agricultura extensevia e intensiva (trigo, granos y cáñamo por ejemplo). No olvidamos la actividad pesquera que también inició un importante crecimiento en el . El punto de inflexión cusriosamente fue el propio 1492 donde la tendencia comenzó a girarse favorablemente.
En lo que atañe a los forrajes, era la Sagrera, el núcleo de Dalt de la Vila era el más poblado del municipio. Aquella sería la zona por ejemplo que sufrió más cambios en el .
El thumb|250px|Dalt de la Vila. Según el Barón de Maldá en su “Cajón de Sastre”, donde explica la vida badalonesa de principios del , Badalona había pasado a comerciar sus excedentes en el gran mercado emergente barcelonés, que empezaba a mirar hacia la industrialización. Administrativamente, Badalona continuó funcionando con la insaculación hasta que se vio afectada por el Decreto de Nueva Planta, que impuso la estructura provinciana borbónica del victorioso rey. Badalona no recibió bien los cambios gubernamentales que primaron los destacados en la guerra, se entendiendo, de sucesión. El nivel de vida del municipio, poco a poco, fue dirigiéndose hacia el inexorable proceso de industrialización que catapultó el éxodo rural y la economía catalana del .
Badalona, comenzó a crecer cerca del mar apareciendo los populares “badius” o naciendo uno de los ejes comerciales actuales, la calle del Mar. La pesca y la agricultura fueron los puntales económicos de la Badalona de inicios del XIX. La marina mercante y de cabotaje, tuvieron suficiente relevancia, hasta mediados del , Badalona vive un proceso de inmigración desde la Cataluña interior, debido al éxodo rural, que hizo aumentar la población del municipio a 12 600 habitantes en 1860. Estos fueron los que protagonizaron el crecimiento demográfico, pero también urbanístico badalonés, inaugurando un conjunto de nuevas calles hasta que llegaron a establecerse las primeras fábricas de tejidos, y después el vapor. La llegada del tren a la ciudad en la mítica línea Barcelona-Mataró fue el arranque definitivo. La industria llegaba de la mano de Barcelona, a la vez que se trasladó a la ciudad condal la industria alimentaria de la zona.
En 1897, la Reina María Cristina, la regente, otorgaba el título de ciudad a Badalona. Una ciudad que ya a inicios del , dispuso de una inmensa variedad industrial que poco a poco comenzó a desplazar a los núcleos tradicionales vinculados con la pesca. Fue a finales del con el nacimiento del movimiento obrero en Badalona con distinguidas figuras del movimiento como Joan Peiró o Simó Piera. Culturalmente, Badalona también reabrió el impulso renacentista, desde el teatro con Enric Borrás y el Teatro Zorrila. La prensa de la época con publicaciones como el “Eco de Badalona” (1868 o “Acció” (1910-1919). En 1921 se fundó el “Orfeón Badalonés”, mientras empezó a tomar forma las iniciativas deportivas surgidas desde el mundo del fútbol, baloncesto y la natación entre muchos otros.
La industria ocupó las zonas situadas alrededor de «la Plana». Siguiendo la trayectoria del eje formado por la «Riera de Canyet» y «la Plana del Corb», la nueva clase burguesa edificó en estos lugares sus fábricas y viviendas, lo que dio vida a una de las áreas más peculiares de la ciudad, parecida al Ensanche de Barcelona. Parte de las edificaciones, consideradas actualmente patrimonio artístico, son construcciones que pertenecen a esta época y que eran casas de particulares, la mayoría industriales o gerentes de empresas de Badalona.