Ricardo Enrique Bochini (Zárate, Buenos Aires, 25 de enero de 1954) es un exfutbolista argentino que jugaba como enganche. Jugó toda su carrera en Independiente, desde 1972 hasta su retiro en 1991.
Debutó el 25 de junio de 1972. En Independiente, fue protagonista de la era dorada del club, y las competencias conquistadas por esa época lo tuvieron como protagonista. Bochini tuvo una carrera excepcional para un futbolista, ganando una enorme cantidad de títulos tanto nacionales como internacionales: con Independiente ganó cuatro títulos de la Copa Libertadores de América (1973, 1974, 1975 y 1984), tres de la Copa Interamericana (1973, 1974 y 1976), dos de la Copa Intercontinental (1973 y 1984), dos campeonatos de primera división (1983 y 1989) y dos campeonatos nacionales (1977 y 1978).
Con la selección de fútbol de Argentina, fue internacional desde 1973 hasta 1986, y ganó el Mundial de México 86.
Se retiró en 1991, dejando atrás 19 años como uno de los más grandes símbolos del fútbol a nivel mundial, en una carrera donde jugó 714 partidos, metió 108 goles y si bien no hay estadísticas oficiales, se estima que realizó más de 200 pases-gol.
Pese a esto, su último partido oficialmente fue el 25 de febrero de 2007, jugando con Barracas Bolívar a sus 53 años.
Ganó además como distinciones individuales los premios al futbolista argentino del año (1983), puesto al futbolista sudamericano del año (1984), miembro del Equipo Ideal de América (1989), el Diploma al Mérito en los Premios Konex de Deportes (1990) y miembro del Salón de la Fama de la AFA (2007).
Es parte del olimpo de máximos ídolos de Independiente, junto con otros jugadores como Seoane, Orsi, Erico, Sastre, De La Mata, Bello, Cervino, Grillo, Varacka, Navarro, Santoro, Pastoriza, Yazalde, Artime, Pavoni, Bertoni, Galván, Rojas, Trossero, Villaverde, Giusti, Clausen, Burruchaga y Ríos, entre muchos otros.
Bochini se destacó por su excepcional estilo de juego, por su sentido de ubicación dentro de la cancha, su mapeo de cada rincón del campo de juego, su rapidez mental, sus habilidades de gambeta, su eficiencia en el manejo de los esfuerzos físicos ante rivales mucho más poderosos físicamente que él, y sus pases milimétricos que dejaban a sus compañeros cara a cara con el gol, razón por la que pasaron a llamarse pases bochinescos. Bochini se volvió uno de los iconos por antonomasia del fútbol en Argentina, por su calidad como referente en la orquestación de jugadas de ataque para su equipo, su creación, manejo y definición de ataques, su habilidad para desarmar el cerrojo de defensas rivales con simples y sorpresivos movimientos, y el hecho de haber jugado toda su carrera en Independiente. Llegó a ser un fenómeno que llevaba a hinchas de todos los clubes a ver partidos de Independiente solo para verlo jugar a él. Se ganó un privilegio reservado a muy pocos jugadores: ser aplaudido por hinchadas rivales. El propio Diego Maradona declaró que su principal influencia en el desarrollo de su estilo de juego fue Bochini.
Su nombre ha pasado a ser una leyenda en la historia del deporte, y hasta el día de hoy su recuerdo permanece en peñas, calles, placas, estatuas, libros y homenajes que le dedican los amantes del fútbol. El estadio del club Independiente lleva su nombre.
Trayectoria Inferiores Bochini comenzó a jugar en 1964, a los 10 años, en las inferiores del club Belgrano de Zárate, su ciudad natal. En su infancia admiraba a jugadores como José Sanfilippo, Alberto Rendo, Carlos «Toti» Veglio y Ángel Clemente Rojas, «Rojitas».↑ http://www.elgrafico.com.ar/2009/09/29/C-1961-ricardo-bochini--hoy-se-usa-la-palabra-idolo-para-cualquier-cosa.php
En 1969, ya con 15 años, se fue a probar a Boca, pero por las dificultades en el traslado para practicar desistió de continuar. Sin embargo, la suerte le cambió poco tiempo después cuando Miguel Ángel Giachello, gloria de Independiente, lo llevó a este club. En 1970 Belgrano de Zárate aceptó cederlo a préstamo con opción de compra, y fue aceptado por Nito Veiga y Ernesto Díaz para sumarlo a la séptima división del Club Atlético Independiente. Allí comenzaron los primeros hitos del Bocha con el Rojo de Avellaneda.
Años '70: catarata de títulos y rápida consolidación thumb|250px|Bochini y Daniel Bertoni en 1974. Fueron una demoledora dupla que lo ganó todo en los '70.
Debutó en primera división en 1972 en cancha de River Plate cuando el técnico Pedro Dellacha lo hizo entrar a los 74 minutos (tenía en ese momento 18 años).
Bochini se consolidó rápidamente y al poco tiempo empezó a dar actuaciones rutilantes, como el hattrick que le propinó a Racing en 1974. Fue el principal emblema de un equipo de Independiente de los años '70 que lo ganó todo. En ese equipo confluían tanto jugadores consagrados como jugadores jóvenes. Entre los primeros estaban el arquero «Pepé» Santoro y el lateral izquierdo «Chivo» Pavoni. Entre los segundos estaban el propio Bochini y el wing derecho Daniel Bertoni. Justamente entre estos dos formarían una dupla letal que se volvería famosa por sus paredes y jugadas asociadas. Contra Juventus en 1973, entre los dos harían paredes letales que terminarían en gol del Bocha, dándole al Rojo su primera Copa Intercontinental.
Pero en sí todo ese equipo de Independiente era sólido en toda sus líneas. En defensa contaba con Commisso, López, Sá y Pavoni, conocida en ese entonces como «la defensa de hierro» por su fortaleza física. En el medio campo contaba con tres números 5, o volantes centrales, que eran incansables, firmes y creativos, y se asistían mutuamente para mantener el orden del equipo: Galván, Semenewicz y Raimondo. Y arriba en la delantera el propio Bochini, su cómplice de jugadas Bertoni, más el aporte de efectivos delanteros que fueron desfilando, como Agustín Balbuena, Eduardo Maglioni y Percy Rojas, los cuales tenían toda la cancha preparada gracias al trabajo de sus compañeros detrás, y podían liberarse para desplegar sus habilidades ofensivas.
En los años setenta Independiente fue el equipo más fuerte de toda América, conquistando 8 copas: 4 Libertadores (1972, 1973, 1974, 1975), 3 Interamericanas (1972, 1974 y 1975) y 1 Intercontinental (1973).
Sobre finales de los años setenta Independiente formaría otro formidable equipo que protagonizaría los campeonatos Nacionales de Argentina (torneos de eliminación directa). El equipo ya había cambiado pero la mística seguía intacta. Prueba de esto es un particular episodio ocurrido en 1977 que ya ha pasado a ser leyenda entre los futboleros, y que hasta motivó la creación de un libro referido a esos hechos.
Independiente se había clasificado a la final del Campeonato Nacional 1977 y debía jugar contra Talleres de Córdoba. El partido de ida en Avellaneda había terminado en empate 1-1. Para el de la vuelta en Córdoba, en la previa había una sospecha de amaño del partido, pues el régimen militar era simpatizante del club cordobés. Dichas sospechas se confirmaron en el partido: Independiente iba ganando 1-0, pero el árbitro convalidó un penal, un gol con la mano, y echó 3 jugadores de Independiente. Parecía que la victoria era cordobesa. Pero entonces apareció la figura de Bochini, y orquestó una jugada magistral con sus compañeros Bertoni y Biondi, finalizando en gol del propio Bocha y dándole por resultado global el trofeo a Independiente.A la final del Campeonato Nacional de 1977, accedieron Club Atlético Independiente y Talleres de Córdoba. El partido de ida se jugó el día 21 de enero de 1978 en Avellaneda y terminó 1 a 1. El resultado parecía favorable a los cordobeses, debido a que definían la serie de local y estaba estipulado que el gol de visitante en caso de igualdad en puntos y diferencia de goles valdría doble, por lo que con empatar 0 a 0 en el partido de vuelta, los albiazules se consagrarían campeones.
El Rojo empezó ganando uno a cero con gol de Outes; pero a los 15’ del segundo tiempo, el árbitro Barreiro cobró un dudoso penal a favor de Talleres que convirtió en gol Cherini. A los 29’ todos los intereses en juego se hicieron más palpables cuando Bocanelli convierte un gol que de dudoso no tenía nada, impactando la pelota sin la mínima sutileza con su puño, lo que motivó que los jugadores de Independiente protestaran.
El defensor Enzo Trossero se encargó de decirle de todo a quien esa noche era el encargado de "administrar justicia". Barreiro también lo expulsó.
Quedaron solamente 8 jugadores de Independiente en cancha contra los 11 de Talleres, contra el árbitro Barreiro, y contra el poder político de turno, que no disimuló en ningún momento su simpatía por Talleres. No obstante allí sucedió de repente algo excepcional:
Así fue como Independiente amargó la premeditada fiesta de Talleres y se hizo del título con justicia. Aquel 25 de enero de 1978, Ricardo Enrique Bochini cumplió 24 años. Sus compañeros le dedicaron el campeonato. Y ese episodio pasó a ser legendario y hasta el día de hoy los futboleros argentinos lo siguen recordando, porque al faltar 5 minutos del fin de un partido amañado sucedió lo imprevisto, lo inesperado: porque el fútbol es, según el recordado Dante Panzeri, “la dinámica de lo impensado”. Entre Bochini y Bertoni gestaron una memorable jugada: doble pared y el Bocha que festeja su cumpleaños gritando un gol. Independiente en una épica remontada enmarcada en una época con una de las dictaduras más sangrientas de la historia, terminaba saboreando las mieles de la victoria.
Al año siguiente vuelve a ser figura decisiva en la obtención de un título, al ganarle Independiente 2-0 a River en la final del Campeonato Nacional 1978, con aquellos 2 goles siendo marcados por el propio Bochini, anotando una página destacada más en su trayectoria.
Años '80: más títulos, distinciones individuales y madurez thumb|200px|Bochini en 1986, tapa de El Gráfico, cumpliendo 500 partidos con Independiente. Tal como señala el texto (abajo a la derecha en la tapa de esta revista), Bochini fue aplaudido por muchas hinchadas rivales.
Con Nito Veiga como director técnico, Independiente amagó un par de veces a inicios de los años '80 con conquistar el título, pero en ambas oportunidades (Metropolitano 1982 y Nacional 1983) un muy buen equipo de Estudiantes de La Plata, de los mejores equipos en la historia de aquel club, se quedó con el trofeo. No obstante algo empezaba a encaminarse, un gran equipo se estaba construyendo.
En 1983 Independiente finalmente conquistó el título Metropolitano, con muy buenas actuaciones de Bochini, que contó con un gran compañero de jugadas que en ese torneo finalmente explotó, Jorge Burruchaga. De entre los cientos de jugadores con los que el Bocha compartió planteles a lo largo de su extensa trayectoria, el Burru sería uno de los jugadores que mejor se entendieron con el Bocha. Burruchaga era un jugador solidario con despliegue y polifuncionlidad, que ejecutaba tanto tareas ofensivas como de recuperación, y que asumía una suerte de papel de guitarra rítmica asistiendo a la guitarra solista de su equipo (Bochini en Independiente, Maradona en la selección de fútbol de Argentina), por todo esto fue un muy buen complemento del Bocha en estos tiempos.
Por su destacada actuación en la campaña de Independiente que llevó al título del Metropolitano '83, Bochini recibió ese año el premio al Futbolista Argentino del Año.