El Palacio de La Moneda, comúnmente conocido como La Moneda, es la sede del Gobierno de Chile y residencia del presidente de la República de Chile, ubicado en la ciudad capital de Santiago. También alberga la Secretaría General de la Presidencia y a la Secretaría General de Gobierno. Se ubica en la comuna de Santiago, entre la calle Moneda, calle Morandé, Avenida Libertador Bernardo O'Higgins, y calle Teatinos. Al norte se ubica la plaza de la Constitución y al sur, la plaza de la Ciudadanía.
La Moneda tiene cuarenta habitaciones, una para el presidente —que tiene otras residencias, como el palacio de Cerro Castillo, lugar de descanso en la ciudad de Viña del Mar o la mansión de la comuna de Machalí, en la región de O'Higgins, conocida como la Casa 100—«La “tercera casa” presidencial que descubrió Piñera» , artículo del 3 de agosto de 2011 en el diario El Dínamo (Chile) y las restantes para sus ministros.
Historia Periodo colonial miniatura|Elevación de la Real Casa de Moneda, realizada por Joaquín Toesca. miniatura|Plano inferior de la Real Casa de Moneda. thumb|La colonial Casa de la Moneda de Santiago (hoy Palacio de la Moneda) en 1824, litografía coloreada de George Johann Scharf, basada en un boceto de James Paroissien. Biblioteca John Carter Brown. thumb|Palacio de la Moneda en 1872 por Recaredo Santos Tornero del libro Chile Ilustrado. El palacio fue originalmente proyectado para albergar la Casa de Moneda en la época colonial chilena. En vista que las autoridades locales de entonces no contaban con los recursos para establecer una casa de acuñación, así como tampoco la Corona Española, el rey Felipe V, por Real Cédula de 1.º de octubre de 1743, decidió conceder a un particular la realización del proyecto, quien asumiría las eventuales pérdidas y ganancias. Fue así como la Real Casa de Moneda se estableció en un solar distinto del actual, y acuñó la primera moneda el 10 de septiembre de 1749, gracias al financiamiento de Francisco García de Huidobro, I marqués de Casa Real.
Posteriormente, el rey Carlos III decidió que la Real Casa de Moneda de Santiago fuera administrada por funcionarios de la Corona. El Gobernador del Reino, en nombre del monarca, tomó posesión del establecimiento en 1772. En compensación, García de Huidobro fue nombrado tesorero perpetuo de la Casa de Moneda. El establecimiento se trasladó al antiguo colegio de los jesuitas, que estaba desocupado luego de su expulsión; pero pronto fue claro que se debía construir un local apropiado. Se hicieron planos para ello, que se enviaron para su aprobación al virrey del Perú, quien los rechazó y ordenó hacer otros nuevos.
Por esa época, el obispo de Santiago, Manuel de Alday, estaba trabajando en las obras de la nueva catedral y solicitaba a España colaboración para concluir la obra. Uno de los destinatarios de sus ruegos, fue el abate Pedro Toesca, ecónomo del Colegio Cardenalicio en Roma, quien hizo llegar la solicitud a su hermano Joaquín. Era este uno de los arquitectos que desde Italia pasó a España, cuando Carlos III accedió al trono, como ayudante de Francisco Sabatini, quien asumió numerosos proyectos, entre ellos la continuación del Palacio Real de Madrid. "Ayudante del gran taller madrileño de Sabatini, Toesca habría realizado allí su vocación de arquitecto, de no haberse empeñado el Obispo de Santiago de Chile en concluir su Catedral".
Joaquín Toesca y Ricci, quien sería el autor del Palacio de la Moneda de Santiago, nació en Roma en 1752.Encina, Francisco Antonio. Historia de Chile. Vol. IX, p. 14, Ed. Ercilla, Santiago, 1983, señala como año de su nacimiento, 1745; y de la escritura de su segundo apellido, "Rechi" Se educó en Milán, Barcelona y en su ciudad natal, iniciándose en el estudio de la arquitectura con Sabatini, quien llegó a ser su maestro y amigo, como ya se ha señalado.
Toesca arribó a Santiago a comienzos de 1780 y de inmediato se dedicó a las obras de la Catedral. Su excelente trabajo llevó al gobernador Agustín de Jáuregui, en junio de ese año, a pedirle que realizara un proyecto para la Real Casa de Moneda, que se ubicaría en un solar próximo al río Mapocho, y al puente de Cal y Canto. Toesca elaboró los planos y los presentó al gobernador en 1782. Un juego de 13 planos fue enviado al virrey de Lima para su aprobación, como era obligatorio en aquel tiempo. Mientras tanto, se iniciaron las obras de cimentación del edificio, pero a un metro de profundidad aguas subterráneas anegaron la obra, que fue paralizada, en enero de 1784 por el nuevo gobernador Ambrosio Benavides. Toesca debió buscar un nuevo emplazamiento para la obra. De entre los varios propuestos, el preferido por el arquitecto fue el sitio del Colegio Carolino, que había pertenecido de los jesuitas, conocido como "solar de los teatinos", por la comunidad religiosa que allí residió. El rector del Colegio firmó a mediados de 1784 un acuerdo para el traspaso del sitio.Encina, op. cit., Vol. VIII, p. 43
En enero de 1786 comenzaron las obras y un año después llegaron los materiales: cal de la hacienda Polpaico; arenas del río Maipo; piedras de la cantera colorada del cerro San Cristóbal; madera de roble y ciprés de los bosques valdivianos; cerrajería y forja española de Vizcaya; y 20 variedades de ladrillos horneados en Santiago para la construcción de dinteles, esquinas, pisos, molduras y los sólidos muros de más de un metro de espesor. La rejería, sólida como para un castillo medieval y fundamental para proteger los caudales del Reino, fue minuciosamente dibujada por Toesca.
Durante el gobierno de Ambrosio O'Higgins —quien consideraba que el edificio superaba en mucho la obra para la cual estaba destinada, pero que no por ello dejó de apoyar al arquitecto— Toesca encargó a España el resto de los materiales, que fueron traídos en la fragata El África y llegaron al puerto de Valparaíso en marzo de 1792. El listado comprendió: 104 rejas para ventanas, 42 balcones, chapas y pestillos, 620 clavos de media vara, 5500 clavos de tercio, 18 000 de cuarto y 28 quintales de clavos medio tillado. Sus paredes se construyeron de ladrillos gruesos unidos con mortero de cal y arena del río, dándoles más de 1 metro de espesor, para que el edificio soportara los terremotos de Santiago, ciudad altamente sísmica.Palacio de La Moneda, especial del suplemento educativo Icarito, de La Tercera, 21.05.2007; acceso 20.03.2018 "Todas las obras que proyectó y ejecutó reunían, a la belleza y solidez consultadas en los planos, una esmerada ejecución, que les ha permitido desafiar el tiempo y las conmociones de la tierra", señalaba sobre Toesca el historiador Francisco Antonio Encina.Encina, op. cit., Vol. IX, p. 14
Joaquín Toesca murió en el 11 de junio de 1799, a los 47 años de edad, sin ver terminada la Real Casa de Moneda; en su reemplazo fue nombrado el ingeniero militar Agustín Cavallero, quien siguió las directrices de Toesca, y confeccionó los planos más antiguos que se conservan del edificio (de 1800), dado que los del propio Toesca desaparecieron. Luego que el Rey trasladara a Cavallero a Panamá, en 1802, "a cargo del inconcluso palacio quedaron Miguel María Atero e lgnacio de Andía Varela, chileno este último, discípulos ambos de Toesca y Cavallero. A partir de 1805 realizó obras en las terminaciones del edificio otro seguidor del italiano, el criollo Juan José de Goycoolea, quien concluyó, entre otras cosas, la capilla y los pilones de piedra y cobre que se colocaron frente a la fachada principal, en la plazuela formada a instancias del Conde de la Quinta Alegre para dar perspectiva al palacio, para lo que se adquirieron y demolieron las casas de la acera norte de la calle llamada desde entonces, de la Moneda Nueva".Hernán Rodríguez Villegas. Palacio de La Moneda, Dibam, Santiago, 1983; acceso 30.07.2018 Esta plazuela, que ocupaba aproximadamente un cuarto de su manzana, existió de 1805 a 1935, cuando sus construcciones fueron demolidas para dar paso a la actual plaza de la Constitución.
Después de 25 años de obras, la Moneda fue oficialmente inaugurada en 1805 por el gobernador de la época, Luis Muñoz de Guzmán, a pesar de que parte del edificio quedó inconclusa por largo tiempo. Desde 1798 dirigía el establecimiento, como superintendente de la Casa de Moneda, José Santiago Portales, quien usaba como habitación para sí y su familia de 22 hijos, el amplio departamento que le correspondía en el segundo piso del palacio. Durante la Reconquista, el superintendente, que había sido partidario de la Independencia, fue destituido y desterrado al archipiélago de Juan Fernández, y luego a Melipilla. Tras la victoria de Chacabuco, el director supremo Bernardo O'Higgins lo repuso en su cargo. Así, al superintendente Portales le correspondió dirigir la acuñación de las primeras monedas del Chile independiente.
Sede de gobierno miniatura|José Manuel Balmaceda junto a sus ministros en el despacho presidencial. Óleo de Pedro Subercaseaux. miniatura|Grabado de la Moneda publicado en The Illustrated London News en 1891. miniatura|La Moneda en 1904 miniatura|Parada militar frente al Palacio de la Moneda en 1944.
A partir de 1817 los jefes de Estado de Chile (directores supremos, presidentes y vicepresidentes) heredaron el modesto y antiguo palacio de los Gobernadores, ubicado donde hoy está el Correo Central de Santiago, en el costado norte de la plaza de Armas. Este edificio, a pesar de sus continuas reparaciones, era estrecho y pobre de construcción. Su mayor mérito venía dada por la larga tradición de tres siglos de ocupación por los gobernantes de Chile (desde Pedro de Valdivia hasta Manuel Bulnes), y por su ubicación en la propia plaza principal, entre la catedral y el edificio de la Real Audiencia, donde estaba la capilla de los gobernadores.
En 1845, el presidente Bulnes decidió que el Palacio de la Moneda pasara a ser la sede del gobierno y la residencia de los jefes de Estado. El traslado de las oficinas y de la residencia presidencial se hizo por parcialidades, a mediados de 1846. En el palacio tendrían su sede el Ministerio del Interior, en la esquina noroeste de las calles Moneda y Teatinos; la residencia de los presidentes fue instalada en la esquina noreste de Moneda y Morandé. La acuñación de moneda siguió ocupando un sector del palacio, con sus hornos, calderas y máquinas. El presidente Bulnes dio cuenta al Congreso del traslado, en estos términos:
El costo de las reformas superó los de entonces, y muchos la calificaron de un derroche. El escándalo fue mayor cuando el Gobierno solicitó otros $ para adquirir en Francia el mobiliario para vestir el Palacio. Ello da cuenta de la mentalidad espartana imperante entonces.Encina, op. cit., Vol. XXII, p. 198
La Moneda fue afectada en mayor o menor medida por los terremotos de 1822 y de 1850, luego de los cuales recibió adecuadas reparaciones. En 1855, durante el mandato de Manuel Montt, el ala donde residían los presidentes sufrió un incendio. En esta época se construyó el edificio que ocuparía luego el Ministerio de Guerra y Marina, al cual se le construyó una portada con pilastras, enfrentando a la Moneda. En 1856, se plantaron en la plazuela los primeros plátanos orientales que conoció Santiago. Dos años más tarde fue retirado el recubrimiento de cal (encalado) del palacio y sustituido por fino estuco de yeso, que se pintó al óleo, en las fachadas de Moneda, Teatinos y Morandé. Durante el , solo los presidentes Bulnes (en su segundo mandato, de 1846 a 1851), Montt (1851-1861), Federico Errázuriz Zañartu (1876-1881) y José Manuel Balmaceda (1886-1891) vivieron efectivamente en el palacio.