El Teatro Nacional Rubén Darío es un teatro ubicado en Managua, capital de Nicaragua. Comenzó a planificarse en 1964 cuando un grupo de personas asociadas en el Instituto Pro Arte Rubén Darío encabezado por la esposa del General de División Anastasio Somoza Debayle (Jefe Director de la Guardia Nacional, GN) y posteriormente primera dama de la república, doña Hope Portocarrero, se interesó porque Nicaragua tuviese un edificio dedicado a las artes en memoria del poeta Rubén Darío, cuyo centenario natal se celebraría el 18 de enero de 1967.
Diseño, críticas e inauguración El arquitecto José Francisco Terán Callejas, de la empresa constructora Arquitectos Ingenieros Sociedad Anónima AISA, diseñó los planos del edificio, ubicándolo cerca del lago Xolotlán, frente al costado norte del Parque Darío, cerca del Palacio del Ayuntamiento, el Club Social Managua, la hoy Antigua Catedral de Managua y el Palacio Nacional, actual Palacio de la Cultura. Entre otros prominentes colaboradores se encontraban: Amelia Ulvert Portocarrero de Tramonti, Alfonso Ortega Urbina, el sacerdote-poeta Ángel Martínez y el economista Francisco Laínez, creándose una directiva provisional a través del Instituto Pro Arte Rubén Darío. Ahí estaban también Gonzalo Meneses Ocón, el padre León Pallais Godoy (sacerdote jesuita y primo de la familia Somoza), Salvador Cardenal, Carlos Mántica, los arquitectos Eduardo Chamorro Coronel y Julio Cardenal, entre otros. Siendo presidente el Doctor René Schick Gutiérrez (1963-1966), se inició la obra con la creación del mencionado Instituto el 26 de agosto de 1963. En febrero de 1968 el Instituto Pro Arte Rubén Darío se convertiría en la Sociedad Pro Arte Rubén Darío, debido a la necesidad de formar una institución civil, no lucrativa, para obtener donaciones y contribuciones gubernamentales y privadas, tanto nacionales como internacionales que contribuyeran a la construcción del edificio.
En abril de 1964 se inició la promoción de la construcción del teatro; en enero de 1966 se terminó el diseño y el 18 de julio del mismo año se firmó un contrato entre el Ministerio de Hacienda y Crédito Público y el Banco Central de Nicaragua (BCN), firmado por los Doctores Ramiro Sacasa Guerrero y Francisco José Laínez, Ministro y Presidente de dichas instituciones, respectivamente, en representación del Gobierno de Nicaragua el primero y en representación del BCN el segundo. En el contrato se menciona que el Wells Fargo Bank (de San Francisco, California, Estados Unidos), hizo un préstamo de dos millones de dólares al Gobierno nicaragüense para la construcción del Teatro. Dicho contrato fue aprobado por el presidente Schick 4 días después el 22 de julio mediante el Acuerdo N.º 39, publicado en la Gaceta, Diario Oficial, N.º 174 el 2 de agosto del mismo año, un día antes de su muerte.La Gaceta N.º 174 el 2 de agosto de 1966
Siendo Presidente el Doctor Lorenzo Guerrero Gutiérrez, sucesor de Schick, firmó el Acuerdo N.º 52 del 15 de agosto de ese año, publicado en la Gaceta, Diario Oficial, N.º 195 del 26 del mismo mes y año, autorizando al fiscal general de Hacienda, Salvador Buitrago Ajá, para comparecer ante cualquiera de los notarios del Distrito Nacional (a como entonces se llamaba a la Alcaldía de Managua), aceptando en escritura pública la donación del Ministerio del Distrito Nacional al Estado del terreno de 8.569.02 metros cuadrados. Se inició la construcción del edificio en octubre de ese año 1966 y la continuó y terminó la administración de Anastasio Somoza Debayle (quien tomó posesión del poder el 1 de mayo de 1967), hasta culminar en noviembre de 1969.La Gaceta N.º 195 del 26 de de agosto de 1966
En el Acto de Inauguración el 6 de diciembre de 1969, la Sociedad hizo entrega de la obra al Estado nicaragüense. Desde el inicio de su construcción la primera dama hizo grandes esfuerzos para reunir el dinero de su construcción, tanto realizando fiestas lujosas, donde se cobraba una elevada cantidad de dinero y presionando a la empresa privada para que cooperara con la edificación de este patrimonio nacional. También se hicieron ferias a beneficio de su construcción, los particulares y la empresa privada también colaboraron. Bajo la denominación de la Sociedad Pro Arte Rubén Darío, se constituyó la primera junta directiva compuesta por Hope Portocarrero, Antonio Mora Rostrán, Leandro Marín Abaunza, Daniel Tapia Mercado, Ernesto Fernández Holmann, José Francisco Terán y la señora Adela Pellas de Solórzano.Novedades del 7 de diciembre de 1969
En la construcción se contó con la asesoría especializada del Doctor Ben Schlanger de New York, Estados Unidos, quien sirvió como Consultor General y el Doctor Vilhelm Lassen Jordan, de Roskilde, Dinamarca sirvió como Consultor Acústico. Ambos trabajaron conjuntamente en otros famosos teatros especialmente en la Nueva Opera Metropolitana de New York y en el Edificio de la Ópera de Sídney, Australia. Con el Ingeniero Herbert Grohmann, de Alemania, Director Técnico de los teatros de Stuttgart, se consultó lo relativo al diseño del escenario. El Doctor Donald Swinney de Hofstra University en Long Island hizo los estudios técnicos de operación. La supervisión estuvo a cargo del Ministerio de Obras Públicas de Nicaragua y del Arquitecto José Francisco Terán Callejas.
La edificación de la obra fue ganada por la firma constructora Cardenal Lacayo Fiallos y dirigida por los Ingenieros Roberto Lacayo F., Uriel Carrasquilla y Jorge Hayn Vogel. Los equipos especializados de tramoya, iluminación y sonido fueron adjudicados a la firma Meter Albrecht Corporation de los Estados Unidos de América, habiendo competido los fabricantes más famosos de equipos de teatro del mundo. La construcción del Teatro fue criticada por la oposición al somocismo, en especial por el Doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal director del diario La Prensa, pues se decía que con el dinero invertido pudo haberse usado para hacer casas. Se inauguró el 6 de diciembre de 1969 con la presentación del Ballet Folklórico de México, dirigido por Amelia Hernández. A la entrada del Teatro desfilaron descenas de autos Mercedes-Benz y BMW conducidos por choferes uniformados pertenecientes a la burguesía nicaragüense. El presidente Anastasio Somoza Debayle dijo que todo el crédito lo merecía su señora esposa Hope Portocarrero por sus esfuerzos en la construcción del edificio. La señora Hope fue criticada por la oposición quienes la señalaron de frívola y engreída al construir un edificio tan elegante y costoso, pero al contrario de lo que la oposición pensaba, doña Hope quería "hacer más culto al pueblo".La Prensa del 6 y 7 de diciembre de 1969
En abril de 1970 por decreto presidencial se formaliza el teatro como una institución semiautónoma adscrita al Ministerio de Educación Pública. Este es el texto de dicho Decreto:La Gaceta N.º 73 del 6 de abril de 1970
Es un patrimonio emblemático de la vieja Managua que sobrevivió al terremoto del 23 de diciembre de 1972 (de 6.2 grados en la escala de Richter) por su sistema antisísmico japonés de rodos, gatos hidráulicos y amortiguadores de plástico en forma de acordeón. De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Standford a cargo del Dr. Haresh Shah, el teatro tuvo menos de un 2% de daños durante el terremoto demostrando la excelencia de los criterios estructurales que lo protegieron del gran sismo. Únicamente se le desprendieron algunas placas de mármol y se quebraron los vidrios de los 3 ventanales del Salón de los Cristales como lo evidencia los testimonios de sus trabajadores más antiguos y su archivo.Enciclopedia de Nicaragua. 2002. Tomo 2, página 393
Cambio de nombre Con la Revolución Sandinista de 1979, se le cambió el nombre por el de Teatro Popular Rubén Darío, oficializado en 1980 por un Decreto de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional:La Gaceta N.º 131 del 11 de junio de 1980
Pero dicho Decreto fue derogado en 1992 por otro Decreto Ejecutivo, siendo presidenta de la nación doña Violeta Barrios de Chamorro, devolviéndole su nombre original:La Gaceta N.º 40 del 28 de febrero de 1992
Descripción El edificio está ubicado en terrenos nacionales a orillas del Lago Xolotlán como el primer elemento de un conjunto de imágenes que en el proceso de reconstrucción constituirán el centro ejecutivo y cultural de la Capital.
Su diseño corresponde a la necesidad de hacer un verdadero teatro con la perfección técnica posible, habiéndose logrado una planta física cuya sobriedad exterior es la afirmación precisa de su riqueza visual y técnica interior. Tiene en el lado sur de su azotea una forma de cajón correspondiente a los telones del escenario; hay cuatro pasillos abiertos por sus cuatro lados, flaqueados por 50 columnas de concreto, cubiertas de placas de mármol de Carrara italiano, las cuales sostienen la azotea.
Efectivamente, la forma del auditorio (Sala Mayor), sus dimensiones ideales para que las personas estén en íntimo contacto con el escenario, su prestancia y en especial su volumen acústico de aproximadamente 340,000 pies cúbicos que se compara con la Ópera de Viena, Austria, (376,000) y la Scala de Milán, Italia, (397,000), así como los equipos de tramoya, de sonido y de iluminación, lo ponen entre los mejores de nuestro Continente.
La noticia de su Inauguración se transmitió por todo el mundo y el periódico New York Times lo calificó como EL MEJOR CENTRO PARA LAS PRESENTACIONES ESCÉNICAS EN LATINOAMÉRICA.
Música, drama, ópera y ballet pueden presentarse en el escenario flexible. Los grandes vestíbulos, los camerinos y las oficinas complementan su funcionamiento cuando es usado para reuniones cívicas y culturales incluyendo grandes convenciones internacionales. También cuenta con el Salón de los Cristales (llamado así por tener tres grandes lámparas de cristal), el cual tiene tres enormes ventanales de vidrios, el del centro es el más grande, allí están dos retratos de Rubén Darío y el General Augusto C. Sandino. Debajo de este Salón está el Lobby el cual tiene un busto de Darío, hecho en mármol por la escultora Edith Gron y donado en septiembre de 1972 por el Banco Central de Nicaragua, según la inscripción de la placa de su pedestal; debajo del Lobby y la Sala Mayor se ubica la Sala Experimental, que es pequeña.
En 38 años de oferta cultural, los diferentes espacios escénicos del Teatro Nacional Rubén Darío han sido testigos del éxito de las más grandes estrellas del espectáculo internacional.
Su profusa y variada programación sigue satisfaciendo las exigencias que la modernidad demanda, tanto desde el punto de vista artístico como de la capacidad técnica instalada.
"Para mí, el Teatro Nacional no es un edificio, sino la encarnación de una época de la Historia de Nicaragua de personas interesadas en el arte que nos propusimos hacer justicia a la memoria de Rubén Darío".
Arq. José Francisco Terán Miembro del Instituto Pro Arte Rubén Darío.
Principales acontecimientos y curiosidades
Se inauguró la noche del 6 de diciembre de 1969 con la presentación del Ballet Folklórico de América, dirigido por la mexicana Amalia Hernández.
El 28 de marzo de 1971 en el escenario de la Sala Mayor, se firmó el pacto conocido, como Kupia – Kumi en idioma misquito, entre Somoza Debayle y el jefe del Partido Conservador Fernando Agüero Rocha, ante una gran multitud de asistentes, algunos de los cuales abuchearon a Agüero por traicionar al conservatismo y la oposición al somocismo. El diario La Prensa lo criticó con los titulares: Con el Pacto, acabó por fin la farsa; Kupia Kumi entre whisky, abrazos y risas y Grito contra Agüero fue: Traidor!<re>La Prensa del 29 de marzo de 1971, página 1</ref>