miniaturadeimagen|Dvořák en 1892. La Sinfonía n.º 9 en mi menor, Op. 95 / B. 178, subtitulada Del Nuevo Mundo o Desde el Nuevo Mundo ( o Z Nového světa), fue compuesta por Antonín Dvořák en 1893 durante su estancia en Estados Unidos. Es la más conocida de las nueve sinfonías escritas por el maestro checo.

Historia

Contexto En junio de 1891 Jeanette Thurber, fundadora del Conservatorio Nacional de Música de América en Nueva York, ofreció a Dvořák la dirección de este centro en condiciones muy favorables. Por eso, en septiembre de 1892, el compositor se trasladó a Estados Unidos, donde residiría hasta 1895.

Composición thumb|Portada de la partitura autógrafa.|280x280pxLa composición de este opus se desarrolló entre el 10 de enero y el 24 de mayo de 1893, cuando el compositor tenía 52 años. Obviamente esta sinfonía tiene una gran relación con su subtítulo, aunque este no suele traducirse correctamente ya que en realidad es «Sinfonía desde el nuevo mundo». Se trata de una referencia que hace Dvořák hacia la antigua Europa demostrando una evolución y reflejada en el último acorde de la sinfonía que termina decreciendo hasta piano haciendo así referencia al título, alejándose de la vieja Europa.

La pieza fue escrita durante el primer año de estancia del compositor en Estados Unidos. En esa época de su carrera se había dado un conjunto ideal de circunstancias: una fuerte impresión de su nuevo entorno, su independencia financiera, la sensación de su papel como "embajador" de la música checa y su ambición de no defraudar las expectativas. Todo ello hizo que el compositor se encontrara en el apogeo de su energía creativa y contribuyó a la génesis de una obra de calidad excepcional. La sinfonía iba a demostrar la teoría del compositor sobre la posibilidad de utilizar elementos típicos de la música afroamericana y nativa americana como base de una escuela nacional de composición americana que, de hecho, no existía entonces. Dvořák estaba interesado en música americana nativa y los espirituales negros que escuchó en Estados Unidos y en este sentido declaró:

La teoría de Dvořák acerca de la escuela nacional americana provocó furor en periódicos y revistas estadounidenses y europeos, y una serie de eminentes autoridades en música expresaron sus propias opiniones: Anton Bruckner, Hans Richter, Arthur Rubinstein, Joseph Joachim y Anton Seidl, entre otros. Varios de ellos rechazaron la idea por completo. Quizás también porque Dvořák había sido tergiversado ya que su intención no era tomar melodías existentes y forjarlas en nuevas obras, como a veces se sugería. Según recuerda Josef Kovařík, estas reacciones no sorprendieron al músico checo en lo más mínimo: «Ante todos estos artículos, el maestro permaneció impasible y sereno, y no hizo ningún intento de modificar su declaración sobre la música americana. Lo único que dijo fue: ‘¿Entonces estos señores creen que es imposible? Bueno, ¡ya veremos!'»

Un día antes del estreno, en un artículo publicado en el New York Herald el 15 de diciembre de 1893, Dvořák explicó la influencia de la música nativa americana en la obra:Freed, Richard: «Symphony No. 9 in E minor, From the New World, Op. 95» en Kennedy Center, sept 2001 (consultado el 27-03-2013).

En el mismo artículo afirmó que veía en el segundo movimiento un estudio para un trabajo posterior, quizá una cantata o una ópera que estarían basadas en el poema épico La canción de Hiawatha del poeta estadounidense Henry Wadsworth Longfellow. Pero nunca escribió semejante pieza. También escribió que el scherzo del tercer movimiento le sugería la escena de la fiesta en Hiawatha, donde bailan los indios. A pesar de todo esto se suele considerar que esta composición, como muchas otras de sus obras, tiene más en común con la música popular de su Bohemia natal que con los Estados Unidos. Leonard Bernstein afirmó que la obra era realmente multirracial en sus bases.

Estreno y publicación El estreno de la obra se celebró el 16 de diciembre de 1893 en el Carnegie Hall de Nueva York con la interpretación de la Sociedad Filarmónica de Nueva York dirigida por Anton Seidl. Siguiendo la convención local, el estreno fue precedido por un ensayo general público celebrado en la tarde del 15 de diciembre de 1893. A pesar de la intensa lluvia ese día, desde el mediodía se formó una larga cola de personas ansiosas por conseguir boletos que se extendía hasta Carnegie Hall. El ensayo general se agotó por completo; Dvořák y su familia no asistieron, ya que la etiqueta social requería que no apareciera hasta el estreno. Al parecer, le dio su propio boleto a alguien que deseaba mucho escuchar su nueva obra. La primera interpretación en Europa tuvo lugar en Londres el 21 de junio de 1894. Para audiencias checas se interpretó por primera vez en Karlovy Vary el 20 de julio de 1894 y el estreno en Praga se llevó a cabo el 13 de octubre de 1894, dirigido por el propio compositor en el Teatro Nacional.

La primera publicación fue llevada a cabo en 1894 por la editorial N. Simrock en Berlín. Se publicó como Sinfonía n.º 5, que es el número que le correspondía en la primera clasificación las obras de este compositor, en la que no se incluían las cuatro primeras sinfonías.

Instrumentación La partitura está escrita para una orquesta formada por: Viento madera: 1 flautín, 2 flautas, 2 oboes, 1 corno inglés, 2 clarinetes en la, 2 fagotes. Viento metal: 4 trompas en mi y do, 2 trompetas en mi, 3 trombones (dos tenores y uno bajo), 1 tuba. Percusión: timbales, platillos, triángulo. Cuerda: una sección de cuerdas con violines I y II, violas, violonchelos y contrabajos.

La aparición del flautín en esta sinfonía es inusual, ya que sólo actúa brevemente en el movimiento inicial. Por su parte, el corno inglés aparece en el famoso solo del segundo movimiento. La tuba sólo se anota en el segundo movimiento. Según el libro de partituras completo publicado por Dover, el trombón bajo y la tuba está indicado en algunos compases del segundo movimiento; el trombón bajo se utiliza con los otros dos trombones en los movimientos I, II y IV. En cuanto a la percusión, los platillos aparecen únicamente en el Finale mientras que el triángulo lo hace en el tercero.

Estructura y análisis musical

La sinfonía consta de cuatro movimientos: I. Adagio – Allegro molto, en mi menor II. Largo, en re bemol mayor – do sostenido menor III. Scherzo. Molto vivace – Poco sostenuto, en mi menor IV. Allegro con fuoco, en mi menor – mi mayor La interpretación de la obra dura aproximadamente 40 minutos. El marco de cuatro movimientos está construido con infalible habilidad arquitectónica y la unidad de forma y contenido es impecable. Destaca su notable lirismo, conciso tratamiento temático, ritmos sorprendentes, pureza de expresión, temperamento elemental y el equilibrio de todas estas cualidades. Un rasgo característico es la frecuente reminiscencia de temas de movimientos anteriores en puntos cruciales de cada movimiento posterior, principio que da a la sinfonía su expresión homogénea. El compositor había utilizado este enfoque muchas veces en el pasado, pero nunca con tanta coherencia y deliberación.

La fuente de inspiración musical más prominente proviene de las canciones afroamericanas. El compositor las escuchó en sus primeros meses en Nueva York, por un lado gracias al cantante afroamericano Harry Burleigh, con quien se había reunido muchas veces antes de embarcarse en la sinfonía, y probablemente también a través de otras fuentes. Dvořák vio la perspectiva de establecer una escuela nacional de música estadounidense, sobre todo, en las lecciones aprendidas de ejemplos europeos donde, durante el la música folclórica había proporcionado a menudo fuentes de inspiración, incluso en el caso de las composiciones más serias. El maestro checo contempló las raíces de la música folclórica estadounidense que debía entenderse como la base de las obras de los compositores locales, principalmente de los espirituales negros que habían surgido en suelo estadounidense. Se inspiró en gran medida en las singularidades características de estas canciones, en particular, su uso de escalas pentatónicas y ritmos sincopados.

I. Adagio – Allegro molto El primer movimiento, Adagio – Allegro molto, está escrito en la tonalidad de mi menor, en compás de 4/8 que luego pasa a 2/4 y sigue la forma sonata. Se abre con una introducción lenta, marcada Adagio, en compás de 4/8 que pasa al movimiento propiamente dicho, marcado Allegro molto, en 2/4. La introducción anticipa el tema principal del movimiento y establece una idea que podría describirse como una especie de leitmotiv del período americano de Dvořák. Su esquema melódico reaparecerá en el tema del tercer movimiento de su Quinteto de cuerda n.º 3 y en su Humoresque n.° 1. Según las instrucciones del compositor, toda la introducción debería “alargarse, en la medida de lo posible”, lo cual no siempre se observa en la práctica. En el Allegro molto la exposición se estructura alrededor de tres ideas temáticas principales. El tema principal se distingue por el contraste entre sus frases de llamada y respuesta. La frase llamada es de tipo fanfarria constituye un rasgo definitorio de la sinfonía, ya que aparecerá en puntos clave en todos los movimientos siguientes. El segundo tema afirma el carácter "americano-checo" de la obra y realmente tiene algo "indígena" en su tonalidad menor básica con un ámbito melódico estrecho, séptima disminuida y acompañamiento monótono. En un desarrollo posterior del tema su carácter cambia por completo, pasa a otra tonalidad, con ámbito melódico más amplio y terceras paralelas, que hacen que de repente suene casi como una polca checa. El tema final presenta una equivalencia rítmica con el tema principal, pero un carácter lírico bastante diferente. Se suele destacar su similitud con la melodía del espiritual "Swing Low, Sweet Chariot". Este tema también reaparece en los movimientos subsiguientes. El desarrollo aborda el tema principal y la frase llamada del tema final. Su carácter dramático se refleja en la progresión armónica: la mayor–la menor–fa mayor–fa sostenido menor–mi bemol menor–mi menor–fa menor. La recapitulación es casi una repetición exacta de la exposición, siendo la única diferencia que los temas secundarios y de cierre están transpuestos un semitono ascendente. La impresionante coda con timbales alcanza su clímax con el tema principal elevándose en los metales sobre el tutti orquestal.

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II. Largo